Nueva mentalidad, ¿utopía?

Por: Luis Alejandro Rivera Paredes

La impronta imborrable de Alfredo Guevara inspira a un nuevo espacio para el pensamiento en el Pabellón Cuba. Con el nombre “Dialogar, dialogar”, la cita conducida por el joven historiador Elier Ramírez tendrá lugar los últimos miércoles de cada mes. En su primera entrega, el encuentro contó con la participación del Viceministro de Cultura Fernando Rojas, el profesor Manuel Calviño, jóvenes universitarios, blogueros cubanos y miembros de la AHS; todos motivados por una interrogante: ¿Es posible el cambio de mentalidad?

Rojas y Calviño coincidieron en que es imposible resolver o transformar los problemas espirituales e intelectuales sin solucionar los de tipo económico. “No significa que cambiemos la economía y ya, todo se va a dar. La producción de cambios objetivos reales cambia la subjetividad, pero hay dos problemas: uno, hay que producir esos cambios; dos, no podemos prever qué subjetividad se va a generar. No hay ecuación”, afirmó Calviño. “Lo que sí necesitamos es la mediación de posibilidades y condiciones que favorezcan que la gente sea feliz; favorecer nuevos sistemas de relaciones sociales, de trabajo, de producción. Pero sólo favorecer, no podemos teledirigirlos”, comentó.

La participación ciudadana se ha vuelto imprescindible para generar conocimientos y opiniones respecto a las decisiones de un país. El futuro así lo exige. Al respecto, Fernando Rojas insistió en la necesidad de un cambio de mentalidad “con contenido, que no se convierta en otra consigna”, para lograr formar ciudadanos que realmente sean capaces de tomar el pulso a su realidad, asimilarla y transformarla para el bien público.

“Sólo el debate es válido para crear”, afirmó el profesor y politólogo Esteban Morales, presente en el encuentro. También propuso “no confundir la contrarrevolución con la disidencia”, así como “no utilizar el poder para impedir confrontaciones de ideas”. Por su parte, Calviño reafirmaba que “el gran cambio de mentalidad tiene que venir necesariamente por cambiar los comportamientos”.

Durante casi tres horas, el debate y las opiniones respecto al cambio de mentalidad en la sociedad cubana, permitió a los presentes llegar a una importante conclusión que aportó Calviño: “La responsabilidad no se adquiere cuando recae en el otro, sino cuando está en nosotros”.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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