CONVERGENCIAS DE EEUU Y SUS ALIADOS TRASATLÁNTICOS RESPECTO A CUBA

RAYNIER PELLÓN AZOPARDO

Existe una dimensión de la proyección estadounidense hacia Cuba, que si bien ha sido utilizada recurrentemente durante el histórico conflicto, ésta ha adquirido matices dependiendo del contexto histórico, la dinámica interna y externa de los EEUU y el propio acontecer sociopolítico y económico cubano.

El espacio Dialogar, dialogar que promueve la Asociación Hermanos Saiz (AHS), convocó el pasado 31 de julio a debatir  entre jóvenes, y académicos de reconocido prestigio acerca de los elementos novedosos de la política imperial hacia Cuba. El tema: ¿Qué cambia en la política actual de los Estados Unidos hacia Cuba? me motivó a pensar en los objetivos de política exterior de EEUU que se promueven y cumplimentan, no en pocos casos, a través de los aliados más fieles de la Casa Blanca.

Cuando de alianzas estratégicas se habla a nivel global, resulta obligatorio referirnos a la alianza trasatlántica, y específicamente al papel de la Unión Europea (UE), de cuyos veinte ocho Estados miembros, veinte dos son miembros de la OTAN, y en cuya proyección exterior asumen en lo fundamental el papel de “socio útil,” en una división del trabajo que termina afianzando la hegemonía de EEUU.

Como resultado, la relación entre la UE y Cuba ha estado lastrada por el vínculo entre ambos actores y los Estados Unidos, hasta el punto de mostrarse más que como una relación bilateral típica, como una triangular. Al respecto, la escasa relevancia de la Isla en la pirámide de prioridades externas de la UE ha privilegiado, por lo general, la calidad del vínculo comunitario con los Estados Unidos; mientras que en el orden político e ideológico,  las tendencias constatan la permanencia de un consenso entre las fuerzas conservadoras europeas en el que se comparte la estrategia de promover, desde distintas aristas, la llamada “transición democrática “en Cuba.[1]

La escasa cohesión política de la UE, particularmente en la esfera de Política Exterior y Seguridad Común, (PESC), y el sesgo abiertamente pro norteamericano de diversos Estados miembros, también se unen a los factores que limitan las posibilidades de que la UE promueva una política  hacia Cuba independiente de los designios de Washington.

Son conocidas las agresiones provenientes de la UE contra Cuba que se han concertado en el Departamento de Estado de los EEUU, sin dudas la de mayor trascendencia es la Posición Común, basada en el «catálogo de medidas» presentado por el enviado especial de los Estados Unidos,  Stuart Eisenstadt, en septiembre de 1996 y promovida por España en los marcos del Consejo de la UE posteriormente.[2]  El responsable de proponer las recetas de Washington al  Consejo de la UE fue José María Aznar, cuyos vínculos con las organizaciones terroristas de Miami resultaba notorio.

La  Posición Común dejó expresado por escrito los términos de un condicionamiento netamente político y marcadamente injerencista, preámbulo y plataforma de posteriores campañas mediáticas y de las propias sanciones aprobadas por la UE contra Cuba en el 2003. [3] Su objetivo  ha sido socavar los pilares del sistema político cubano y provocar un cambio de régimen en la Isla. En el documento se hace referencia explícitamente al propósito de “favorecer un proceso de transición hacia una democracia pluralista y (…) la apertura progresiva e irreversible de la economía cubana”. En otras palabras, y haciendo una lectura de la habitual intolerancia demostrada por las potencias occidentales hacia los modelos alternativos, el objetivo planteado es  promover una transición hacia el modelo capitalista en Cuba.[4]

El citado anhelo convergió con las pretensiones de todas las administraciones estadounidenses que han transitado desde enero de 1959 por la Casa Blanca, año en que le fue devuelto al pueblo cubano la dignidad de ser independientes, y la posibilidad de conducir el futuro sociopolítico y económico de su nación. 

Atendiendo al objetivo de la Posición Común y el contexto en que fue aprobada, podemos afirmar que esta política vino a complementar y se subordinó al ilegal e ilegítimo asedio estadounidense contra la Isla. El entendimiento de la Unión Europea con Estados Unidos sobre la Ley Helms-Burton (LHB) en abril de 1997, constituyó una prueba fáctica de la convergencia de estos actores, y el apoyo de la UE a la política de subversión que dirige EE.UU. contra Cuba.

Según consta en el periódico El País del 13 de noviembre de 1996[5], y la realidad lo confirmó cinco meses después, el enviado especial de los Estados Unidos,  Stuart Eisenstadt, prometió a los países comunitarios que de apoyar el enfoque norteamericano, Washington “otorgaría” a sus socios sucesivos aplazamientos semestrales en la aplicación de la LHB. Eisenstadt se refería  a la aplicación del Título III de la mencionada Ley.[6]

Con ambas políticas, la Ley Helms-Burton y la Posición Común de la UE, se pretendía ignoran que en Cuba existe un sistema político democrático, legítimo, y escogido de forma libre y soberana por su pueblo, por lo cual, todo intento de promover reformas de su modelo desde el exterior, resulta ilegal e inadmisible para la sociedad cubana. La historia de la Revolución ha demostrado que la soberanía de Cuba no está en la mesa de negociaciones, por muy poderosa que sea la contraparte y por beneficioso que pueda resultar un acuerdo en el terreno económico.

Consecuentemente la adopción de la Posición Común condujo al continuo deterioro de las relaciones bilaterales con Cuba, con  momentos de agudas tensiones. Uno de estos períodos de máxima tensión se produjo en el 2003 -ocasión en que fueron reforzadas las medidas contenidas en la mencionada Posición Común. Factores como el ascenso a la presidencia de los EEUU. de George W. Bush (2000) y el ingreso a la UE de diez nuevos miembros del Este europeo (2004), contribuyeron a que el enrarecido escenario se concretara.

Desde Cuba la respuesta no se hizo esperar. La suspensión de la cooperación con la UE y sus Estados miembros, y el congelamiento sufrido por los diplomáticos de los gobiernos de la UE que se sumaron a la política de invitaciones a la llamada disidencia, le dio una clara señal del error que habían cometido. Las políticas de presiones nunca han sido un camino fructífero para las pretensiones occidentales de incrementar su influencia en Cuba. La resistencia del pueblo cubano ante más de 50 años del bloqueo económico, financiero y comercial de los EEUU así lo demuestran.

No obstante, ha constituido una constante entre las tendencias y principios compartidos por EEUU y la UE, el intento de extrapolar a todas las naciones del planeta el modelo económico y sociopolítico imperante en los países capitalistas como única vía democrática al desarrollo, lo cual desestima los criterios, cultura y especificidades de las naciones subdesarrolladas. Desde esta óptica, son impulsados los criterios ideo-políticos occidentales de democracia, a la usanza liberal burguesa, como son el libre mercado, el multipartidismo, la libertad de prensa, entiéndase como la privatización de los medios de comunicación, y al menos desde el discurso, la defensa de los derechos humanos, y el respaldo a gobiernos que practiquen el estado de derecho.

Así mismo, se ha pretendido la homogenización de concepciones culturales y sistemas de valores, pues estos aspectos son necesarios para completar el proceso de gobernanza global. [7]

También se aprecian importantes niveles de consenso en sus respectivas políticas de seguridad nacional, regional y mundial, así como las acciones para el logro de un entorno político y de seguridad favorables ante la necesaria internacionalización de sus capitales y actividades económicas; compartiendo la creencia en la legitimidad de su derecho a intervenir, agredir, o sancionar a los gobiernos o naciones que se opongan a sus intereses.

Cuestionar, debilitar, o destruir a gobiernos nacionalistas, prestos a construir modelos alternativos de desarrollo, o a aquellos regímenes que simplemente no son considerados funcionales ante los fines globalizadores, también ha constituido un objetivo común de EEUU y la UE en el escenario internacional. La aplicación de medidas políticas o político militares, la promoción de subversiones internas, y las campañas mediáticas dirigidas a deslegitimar sistemas políticos son algunos de los instrumentos, dentro de un amplio arsenal, en que cooperan estos actores.

La promoción que realizan los EEUU y aliados de su noción de buena gobernanza también ha respondido al interés de incidir en los asuntos domésticos de otros países. El cumplimiento de sus exigencias se transforma en requisito para facilitar el acceso a los flujos de ayuda externa, ser elegibles para préstamos bancarios, no confrontar malas calificaciones como posibles destinos de las inversiones extranjeras, ventajas comerciales o simplemente lograr la firma de tratados, convenios u otros beneficios.

En lo que concierne específicamente a Cuba, la UE ha pretendido legitimar y se las ha agenciado para contribuir al financiamiento de una oposición que ha construido y sufragado los EE.UU. en Cuba. Esta llamada disidencia ha demostrado carecer de los valores patrios más elementales y se ha caracterizado por su entreguismo y disposición ante los intereses imperiales en la Isla. Estos rasgos los justifican como agentes al servicio de una potencia extranjera,  lo que constituye una grave violación del código penal en Cuba, pero también en la legislación norteamericana y europea.

Probablemente el ejemplo más visible de las contribuciones financieras de la UE lo constituya el Premio Sajarov que otorga el Parlamento Europeo (PE). Acompañado de una dotación financiera de 50. 000 euros, desde el 2002 a la fecha esta institución ha recompensado en tres ocasiones a representantes de la pretendida oposición en Cuba. Cuando se decide galardonar a la contra revolución en Cuba en detrimento de todas las personas que arriesgan verdaderamente la vida en el mundo por defender la causa de los derechos humanos y las libertades, el componente  ideológico de estos premios resulta mucho más visible que su objetivo oficial: “la defensa de los derechos humanos”. [8]

Las resoluciones de condena emitidas por el PE han sido otro de los instrumentos que han apoyado “el enfoque norteamericano” referido a Cuba. En el 2004, 2006, 2007, y 2010 el PE emitió resoluciones condenatorias sobre “la situación de los derechos humanos en Cuba”.[9] Al respecto, es importante destacar que como resultado de una proyección de doble rasero, las resoluciones del PE han contribuido a estigmatizar a países que no cumplen con sus cánones de democracia, evidenciando su intolerancia ante modelos alternativos. La correlación de fuerzas al interior de esta institución también explican su proyección respecto a Cuba y otros gobiernos progresistas de América Latina. Basta destacar que la  suma de los escaños de los populares, los conservadores y los liberales es suficiente para alcanzar la mayoría absoluta del legislativo (55% de los diputados).

Otro factor a considerar sobre las resoluciones de condena emitidas por el PE es que ellas no son necesariamente representativas de la sociedad europea. Un recuento de la participación popular a las elecciones parlamentarias de la UE nos ilustran que desde el año 1999 asisten menos del 50% de los electores a las urnas. Teniendo en cuenta estos elementos, resulta legítimo hacernos una pregunta ¿Con qué respaldo moral el Parlamento Europeo pretende dictar recetas democráticas a un gobierno que es apoyado por la inmensa mayoría de su población?

El descrédito de la “oposición” en Cuba es bastante conocido, y aunque públicamente EEUU y la UE aparecen como los defensores desinteresados de sus derechos, siempre resulta interesante divulgar los verdaderos criterios que tienen sobre sus mercenarios, los cuales a pesar de los recursos políticos, económicos, y mediáticos que se le dedican carecen de toda base popular. Según consta en un memorándum confidencial enviado desde la SINA en La Habana el  15 de abril de 2008 al Departamento de Estado, estos son algunas de sus valoraciones[10]:

“… ninguna prueba permite demostrar que las organizaciones disidentes dominantes en Cuba tengan una influencia sobre los cubanos ordinarios. Los sondeos informales realizados entre los solicitantes de visa y asilo han mostrado que apenas tienen conocimiento de las personalidades disidentes o de su agenda (…) A pesar de las afirmaciones según las cuales representan a ‘miles de cubanos, no tenemos ninguna prueba de semejante apoyo, (…) no tienen influencia en la sociedad cubana y no ofrecen una alternativa política al gobierno de Cuba”.

Otros diplomáticos europeos comparten esta opinión, y la expresaron durante un encuentro con Jonathan D. Farrar: “Los representantes de la Unión Europea durante la reunión descalificaron a los disidentes en los mismos términos que los del gobierno de Cuba, insistiendo en el hecho de que “no representan a nadie”. [11]

El doble rasero de la política euro comunitaria y su convergencias con EE.UU. en el escenario internacional desmienten por si solo el supuesto objetivo de pretender promover la democracia en Cuba y ser realmente defensores  de los derechos humanos. La resolución adoptada por el PE en marzo de 2010 tomando como argumento la muerte de un preso común en Cuba, mientras no adoptó una sola resolución de condena al golpe de Estado en Honduras (junio de 2009), evidencia la actitud desigual de la UE frente a las contrapartes, cuyo referente real son los intereses del bloque y no la defensa de los derechos humanos o la democracia.

Un buen comienzo para la UE en favor de los derechos humanos sería condenar a su socio estratégico por las desapariciones forzadas, las torturas, las cárceles secretas y centros de detención donde no se reconoce el Derecho Internacional Humanitario ni la condición de seres humanos a cientos de personas. La UE tampoco ha adoptado nunca una posición común contra el represivo régimen israelí; los hechos confirman que Israel continúa privando a la nación palestina, con su política de asfixia económica y destrucción del pueblo, de sus más elementales derechos.

Tampoco ha condenado la injusta prisión que sufren Fernando González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández en cárceles de los EEUU por defender a sus coterráneos de la muerte y el terror. Al propio tiempo callan ante la protección que brinda Washington a terroristas confesos como Posada Carriles, autor de la destrucción en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación en 1976 y promotor de actos terroristas como las serie de bombas colocadas en La Habana en 1997, y que causaron la muerte a un joven italiano.

Son innumerables los hechos que evidencian el doble rasero y la complicidad existente entre EEUU y la UE en el escenario internacional, y particularmente como Washington ha promovido a través de sus aliados objetivos de su política hacia Cuba. Las menciones específicas para cuestionar a Cuba en las declaraciones finales de las Cumbres Trasatlánticas celebradas en 2007 y 2008  son otro ejemplo que lo demuestran.[12]

Partiendo de este punto de análisis y retomando el tema central del último espacio Dialogar, dialogar: “¿Qué cambia en la política actual de los Estados Unidos hacia Cuba?” valdría la pena agregar dos interrogantes: ¿Qué cambia en la política actual de la UE hacia Cuba? ¿Se mantienen las convergencias de EEUU y sus aliados trasatlánticos?

Sobre estas interrogantes lo primero a destacar es que hasta la fecha la Posición Común, impuesta desde la Casa Blanca a la UE, se encuentra vigente y continúa constituyendo el principal obstáculo para sostener una relación normal, mutuamente respetuosa y de interés común.

Cuba es el único país de América Latina y el Caribe – y uno de los pocos en el mundo— no vinculado a la UE por un acuerdo, el único de la región objeto de una Posición Común que establece condiciones para avances futuros en la cooperación, lo cual continúa contrastando  con las relaciones de cooperación que mantiene la UE con países cuya actuación democrática y en materia de derechos humanos es claramente deplorable. Estos elementos continúan demostrando el doble rasero, y el carácter discriminatorio de la proyección comunitaria.

No obstante, la conjugación de un grupo de variables ha contribuido a la reorientación de la política comunitaria hacia Cuba y a la constatación, particularmente a partir de 2008, de una nueva etapa en las relaciones.  Entre estas variables jugó un papel importante el ascenso al poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el 2004, cuya proyección hacia Cuba, tanto en el orden bilateral como en el ámbito comunitario, constituyó una ruptura con el servilismo incondicional mostrado por Aznar hacia EE.UU.

En la concepción de Rodríguez Zapatero su proyección hacia Cuba no implicaba necesariamente debilitar su alianza estratégica con EEUU. Su objetivo estuvo dirigido a aproximarse a Cuba para estar en mejores condiciones de negociar sus propios intereses.  Ante las posiciones unilaterales que impuso el Gobierno de George W. Bush a la UE, el PSOE se propuso una nueva política hacia la Isla, cuya práctica abrió un espacio a los partidarios del diálogo. Esta posición también resultó un tácito reconocimiento al fracaso de la política de enfrentamientos protagonizada por Aznar, y al fortalecimiento de la posición internacional de Cuba.

El paulatino desgaste en la administración de Bush, su descrédito internacional, y la perspectiva de un cambio de gobierno en Washington también crearon un escenario propicio para que el Consejo de Ministros de la UE en el 2008, aunque reiterara su contenido injerencista, introdujera además de la eliminación de las sanciones la oferta de iniciar un dialogo político con Cuba. Desde La Habana fue acogida la propuesta de diálogo, sobre bases recíprocas, sin condicionamientos, no  discriminatorio, con pleno respeto a la igualdad soberana de los Estados y del marco jurídico y el ordenamiento institucional de las partes, así como en total apego al principio de la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

Desde el 2008 hasta la fecha se han efectuado 5 reuniones de diálogo político a nivel ministerial. Sobre la mesa existen temas diversos como el medio ambiente y cambio climático, la cooperación y los derechos humanos. Prueba de que Cuba cuando el diálogo es en igualdad de condiciones, y sobre la base del respeto mutuo, no tiene inconvenientes para intercambiar criterios sobre derechos humanos, máxime cuando los Estados miembros de la UE no son precisamente un ejemplo en la materia. [13]

Este ha sido un contexto propicio para que se reanudara la cooperación bilateral con diferentes Estados miembros. A la relación nunca interrumpida con Bélgica se han incorporado otros países, entre los que aparecen España, Austria, Chipre, Italia, Portugal, con perspectivas de ampliación a otros Estados. Estas tendencias en el terreno bilateral demuestran claramente la erosión de la Posición Común y su inoperatividad en términos prácticos.

La cooperación oficial con la Comisión Europea ha fluido desde 2008, a partir de la firma de una Declaración Conjunta que recoge el respeto a los intereses, prioridades y a las contrapartes que decide el Gobierno cubano. Se ha desarrollado así, aunque con recursos modestos, la cooperación en sectores básicamente de seguridad alimentaria, sector agrícola, medio ambiente y patrimonial.

En noviembre de 2012 el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la UE aprobó un mandato para iniciar un proyecto de directiva, con vistas a la eventual negociación de un acuerdo marco con Cuba. Por el momento este es un proceso interno de la UE, y el hecho en si mismo resulta un paso importante en función de normalizar las relaciones con Cuba. Sin embargo, de llegar a concretarse las negociaciones se augura un proceso complejo, largo, y no ausente de intentos de obstaculización por parte de aquellos actores que tienen posiciones más negativas hacia Cuba. La historia demuestra que los enemigos de la normalización han utilizado la política interna cubana como coartada para subvertir tendencias favorables tan recurrentemente que deja de resultar casual.

No obstante, la dinámica interna cubana hoy funciona como catalizador de la aproximación euro comunitaria, cuya presencia en la Isla es percibida desde occidente como la manera más efectiva para influir en los cambios que ellos tienen interés de estimular en Cuba.[14] En este sentido, el proceso de actualización del modelo económico cubano, y la aplicación de la nueva política migratoria ha tenido un impacto importante. De cara al futuro, los ajustes que puedan introducirse en la Ley de Inversión Extranjera en Cuba, la instrumentación del decreto ley sobre la Zona Especial de Desarrollo en el Mariel, y las políticas que se vienen aprobando en diferentes sectores económicos, también pueden constituir un incentivo para diversos actores económicos en la UE.

La inexistencia, desde el 2009, de declaraciones con alusiones negativas hacia Cuba en las Cumbres Anuales Trasatlánticas, lejos de resultar inesperado, evidencia cierta sintonía entre la Casa Blanca y la actual postura de la UE respecto a Cuba. Aunque no exenta de divergencias,  la profundización y convergencia en el contexto internacional de la UE con EEUU ha sido históricamente una constante, lo cual avizora que con más o menos matices en cuanto a los medios para lograrlo, se mantenga una coincidencia en el fin de las políticas respectivas de ambos actores.[15]

Hechos recientes ilustran la permanencia del doble rasero de los Estados comunitarios en su relación con Cuba y la pretensión de desarrollar una política de doble carril, en la que se incrementan las relaciones y contactos  político-diplomáticos, culturales, y económicos  en el orden bilateral, mientras al propio tiempo se mantienen acciones para legitimar la injerencia y subversión en Cuba. Una proyección que posee diferencias cualitativas respecto a los instrumentos estadounidenses, pero que sin lugar a dudas tiene puntos importantes de contacto con los métodos del poder suave e inteligente promovido por Obama “soft y el smart power”

La proyección de varios Estados de la UE en el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, efectuado en junio de 2013, demostró su persistencia  en el propósito de legitimar a la contra revolución, queriendo presentar a verdaderos agentes de potencias extranjeras como defensores de los Derechos Humanos en Cuba. Nuevamente reprodujeron sus cánones democráticos como recetas que debe asumir Cuba,  y pretendieron colocar al Gobierno cubano en el banco de los acusados, algo que a todas luces fracasó.[16]

El recibimiento que diera el Parlamento Europeo y varios Estados europeos, en el transcurso del año 2013, a representantes de los denominados disidentes ilustra el mismo hilo conductor. Estos encuentros han sido escenarios propicios para que dirigentes del Parlamento y otras figuras políticas hagan alarde de su irrespeto por el pueblo cubano y reiteren el viejo propósito de promover una transición en Cuba. Sin dudas, posiciones que cuentan con el beneplácito de su socio estratégico: EE.UU.[17]

Sobre las posiciones de Cuba y apoyándonos en los principios coherentemente defendidos por su política exterior, la total normalización de las relaciones con la UE pasa necesariamente por el fin de la Posición Común y el establecimiento de un acuerdo con arreglo a los interés mutuos de las partes.  Sin dudas un camino pedregoso.[18]

Por otra parte, aunque en los marcos de un nuevo contexto de las relaciones UE – Cuba, y con la utilización de instrumentos diferenciados, siguen siendo apreciables las convergencias entre los propósitos de EEUU y la UE respecto a Cuba, más visibles por sus métodos compartidos en el terreno político e ideológico que en el económico. Al respecto, mientras la administración Obama ha aumentado las regulaciones del bloqueo, e incrementado las sanciones a aquellas empresas y bancos que burlan el cerco contra Cuba, los Estados miembros de la UE continua constituyendo un importante socio económico para Cuba, concentrando alrededor del 25% del comercio, casi el 50% de las inversiones extranjeras, y más del 40% del turismo.

Desde Cuba también persisten claros mensajes: posiciones de fuerza como la Ley Helms-Burton y la Posición Común son ilegales, ilegitimas y no tienen la menor posibilidad de quebrantar la soberanía del pueblo cubano. Pretender aislar al Gobierno cubano es una utopía en el contexto internacional actual. Cuba ha logrado su inserción regional y global, sin hacer concesiones de principio en materia política o económica. Aunque pueda resultar inadmisible para los enemigos de la Revolución, hoy resulta más visible el aislamiento de políticas como la LHB y la PC.

Cuba ha avanzado mucho en sus relaciones con bloques comerciales como el CARICOM, el MERCOSUR, se ha incorporado como miembro pleno a la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y al Grupo de Río. Es fundador de la Asociación de Estados del Caribe, el ALBA y la CELAC, cuya presidencia Pro Témpore ostenta en este último caso.  Desempeña un papel destacado dentro del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) que agrupa a 118 países del Sur.

La Asamblea General de la ONU desde 1991 hasta la fecha condena inequívocamente y por una mayoría contundente, el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. El bloqueo contra Cuba también cuenta con muy poco apoyo en la opinión pública norteamericana según confirman diversas encuestas: CNN, Encuestadora Gallup, Orbitz Worldwide (segunda Agencia de Viajes en Internet), BBC/Harris Interactive, entre otras.

Cuba es el único país de América Latina y el Caribe, reconocido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que ha eliminado la desnutrición infantil. En Cuba se ha logrado una mortalidad infantil, una esperanza de vida, una atención a los discapacitados y unos niveles de educación solo comparables y en ocasiones superior a países del primer mundo, lo cual desvirtúa la campaña de satanización que polos de poder conducen para legitimar posiciones injerencistas.

Pese a carencias y dificultades, el pueblo cubano ha compartido y comparte desinteresadamente lo que tiene con otras naciones, contribuyendo solidariamente a la realización de los derechos humanos de otros pueblos del mundo.

Desde Cuba, – sin atender a injerencias o presiones externas –  organizaciones políticas y de masas, pueblo en general se encuentra abocado en el perfeccionamiento de su modelo socialista. Conscientes de la necesidad de cambiar aquello que deba ser cambiado, pero también decididos a salvaguardar su soberanía y conquistas sociales. Sin lugar a dudas el pueblo cubano se ha ganado y merece el respeto de la comunidad internacional, e incluso los adversarios de la Revolución deben reconocer su derecho a  determinar por sí mismo el sistema político, económico y social que más convenga a su pueblo.

Vale destacar, para los gustan de prever el futuro, que entre las variables que hoy condicionan la  proyección norteamericana y de la UE, así como sus convergencias y divergencias respecto a Cuba, se destaca más que nunca el acontecer sociopolítico y económico de la Isla. De la profundidad y éxito en nuestro proceso de actualización y el fortalecimiento de la posición internacional de Cuba, también dependerán los futuros instrumentos ejecutados por las potencias occidentales. Sobre las políticas de enfrentamiento que hoy ejecutan EEUU y la UE contra Cuba no queda más que decir, la propia historia ha demostrado su fracaso.

Notas


[1] Para mayor información consultar: PERERA GÓMEZ, EDUARDO. La Unión Europea y su papel en las relaciones Estados Unidos-Cuba.  Revista Temas. no. 62-63: 68-78, abril-septiembre de 2010.

[2] Para una comparación entre la propuesta española, la formulada por los Estados Unidos a sus principales contrapartes europeas, y la adoptada por el Consejo de la UE, véase «Fidel-Aznar. Sigue la partida. ¿Y los cubanos qué?», Cambio 16, n. 1310, Madrid, 9 de diciembre de 1996.

[3] Las sanciones adoptadas consistieron en restringir las visitas oficiales a Cuba; evitar los contactos culturales e invitar a los llamados disidentes cubanos a las embajadas europeas en La Habana. Consultar: MORALES DOMINGUEZ, ESTEBAN. EL TRIANGULO CUBA- EE.UU –UE. Centro de Estudios Hemisfericos y de Estados Unidos. CEHESEU. Universidad de La Habana.

[4] 96/697/PESC: Posición común de 2 de diciembre de 1996 definida por el Consejo en virtud del artículo J.2 del Tratado de la Unión Europea, sobre Cuba. Diario Oficial n° L 322 de 12/12/1996 p. 0001 – 0002

[6] Consultar: Informe de seguimiento de la aplicación de la Ley Helms-Burton y análisis del proceso de expropiación e indemnizaciones en Cuba.(SP/CL/XXIV.O/Di No. 2) Noviembre 1998.En: http://www.sela.org/attach/258/EDOCS/SRed/2005/12/T023600001645-0-Entendimiento_entre_Estados_Unidos_y_la_Uni%C3%B3n_Europea.htm

[7] Para mayor profundización consultar: BARÓ HERRERA, SIVIO Y CHAILLOUX LAFFITA, GRACIELA. ¿Hacia un gobierno global? Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008.

[8] Consultar: LAMRANI, SALIM: El disidente cubano Guillermo Fariñas y el Premio Sajarov del Parlamento Europeo.

[9] Para mayor información consultar: CARRILLO RAMÍREZ, LEYLA. La Resolución contra Cuba. El silencio del Parlamento Europeo.  En: http//rebelión.org

[10] Jonathan D. Farrar, «The U.S. and the Role of the Opposition in Cuba», United States Interests Section 9 de abril de 2009, cable 09HAVANA221. http://213.251.145.96/cable/2009/04/09HAVANA221.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010). En: SALIM LAMRANI. La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana.

[11] Joaquin F. Monserrate, «GOC Signals ‘Readiness to Move Forward’», United States Interests Section, 25 de septiembre de 2009, cable 09HAVANA592, http://213.251.145.96/cable/2009/09/09HAVANA592.html (sitio consultado el 18 de diciembre de 2010). En: Salim Lamrani. Ob, Cit.

[12] En la Cumbre de 2007 la UE aceptó una mención que reconoce legitimidad al “Plan Bush”, demostrando subordinación a los Estados Unidos y la incapacidad para sostener posiciones basadas en los intereses europeos. “En: http://www.cubaminrex.cu/Declaraciones/2007/210607.html

[13] Salim Lamran. La Unión Europea viola más los Derechos Humanos que Cuba: 62 pruebas de Amnistía Internacional. En: Cubainformación

[14] Consultar entrevista al el Embajador de la UE en Cuba, Herman Portocarrero, diciembre 27, 2012: UE-Cuba ¿Epílogo de la Posición Común? Por Fernando Ravsberg.

[15] Consultar declaraciones del secretario de Estado adjunto para el hemisferio occidental, Arturo Valenzuela, sobre posibles cambios de la Posición Común. «EE.UU. rechaza un cambio de la UE hacia Cuba, como pedía Moratinos». EFE-ABC, Washington, DC, 2 de febrero de 2010. En: PERERA GÓMEZ, EDUARDO. OB, Cit.

[16] Entre los países que mayor hostilidad mostraron se encuentran Suecia, República Checa, Polonia, entre otros.

[17] Entre los peones recibidos este año en el PE se encuentran Berta Soler, Belkis Cantillo Ramírez, Laura Labrada Pollán, hija Laura Pollán, y Guillermo Fariñas, connotados agentes al servicio de los intereses imperiales. Para mayor información consultar: Salim Lamrani. La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana

[18] La eliminación de la Posición Común  de la UE requiere, según el sistema de votación del Consejo, el voto unánime de sus miembros.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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