La voluntad de trabajar de manera integradora

abel prieto

Por: El Caimán Barbudo.

(Transcripción de varios comentarios realizados por Abel Prieto en la plenaria del Segundo Congreso de la AHS, a partir de las intervenciones de algunos delegados)

Mi impresión es que realmente hay una plataforma, que ha emanado de las intervenciones de ustedes, profundamente anticapitalista. Es un compromiso con nuestro socialismo, por hacerlo mejor, por poner a la cultura a participar en ese perfeccionamiento, de manera activa y decisiva.

De todas las intervenciones me impresionó mucho la de Thondike. Pocas veces he visto una defensa tan clara, dicha de una manera tan auténtica y sin ningún tipo de retórica de lo que nos estamos proponiendo como la que hizo  Thondike, él decía que la promoción del consumismo es la muerte de nosotros, el socialismo es nuestra llave, si la perdemos reventamos. A mí me parece que está clarísimo Thondike con eso.

Erik, de Santiago de Cuba, comentó algo muy importante también sobre qué va a pasar con todas estas ideas después del congreso, si va a llegar  a la base esta voluntad de trabajar de manera integradora. El compañero Díaz-Canel me decía, cómo lograr que todo este tesoro en términos de incitaciones, provocaciones intelectuales tan revolucionarias y tan comprometidas sigan discutiéndose, sigan analizándose. Me parece importantísimo que tengan continuidad estos análisis.

Eduard Encina expresaba que teníamos que usar mejor internet para promover la cultura cubana como algo vivo. Ayer Díaz-Canel me decía también: Ya esto está molestando, ya el congreso de la AHS tiene en la prensa contra revolucionaria textos que evidentemente los irritan. Porque lo que ellos quieren, precisamente, es que aquí haya una ruptura generacional, y ustedes lo que están planteando, como decía ayer Morlote, es ser continuidad de la  cultura revolucionaria; y eso no lo soportan, los hace saltar. Decía Díaz-Canel que ya le está doliendo al enemigo que haya una generación de artistas  e intelectuales jóvenes realmente tan entrañablemente comprometidos con el proyecto de los fundadores de la nueva Cuba en el año 59. Y usaba Eduard unas palabras que a Miguel Barnet le son muy cercanas: Tenemos que trabajar con responsabilidad desde el cimarronaje, y es verdad, esta cultura es de la resistencia, y es también de la ofensiva del cimarrón. Resiste, pero para pasar a la ofensiva.

Yosley hablaba de los símbolos, hablaba de los famosos, ¡qué daño han hecho esos “famosos”!. Famosos que son profundamente mediocres, y que son profundamente influyentes, ¡tremendamente influyentes!;  qué clase de irresponsabilidad, qué pervertido ese sistema.

Hoy se decía algo muy importante sobre la identidad grupal, el consumo asociado a la identidad grupal, que nos ha contaminado a nosotros. Frei Beto tiene un artículo extraordinario sobres eso, dice Frei Beto que para el adolescente, donde es tan importante el grupo, si no tienen el equipo electrónico que está de moda ya es rechazado en el grupo; fíjense que cosa más maquiavélica y  maligna; ya el consumo te da estatus, es lo que dice Frei Beto en su artículo “Consumo, luego existo”, parafraseando la famosa frase de Decartes, es decir, ya las marcas le dan estatus a las personas, y si tus posibilidades económicas no te permiten hacerte acompañar de esas marcas puedes llegar a ser rechazado en esa tribu, en ese grupo que para un adolescente es decisivo, en un momento en que la identidad se está formando. Yo creo que es importantísimo pensar en todo esto, en los paradigmas socialistas, los paradigmas revolucionarios que están pensando ustedes.

Rafael Ramírez apuntaba: El mundo entero está viviendo un cambio de paradigma, cómo valorar hoy, desde esta contemporaneidad, valores como la honestidad. Hay valores que están por encima de la conducta humana, creo que hay una trampa en la posmodernidad que es llevar los juicios a un relativismo extremo, como decía aquel personaje de aquella novela que ya nadie lee “Las hermanos Karamazov”: Si Dios no existe todo está permitido. Y la repite. Si Dios no existe todo está permitido. Un cierto relativismo posmoderno  que lo discutimos en la UNEAC en una época, a partir de una intervención de Alpidio Alonso donde hizo una mediación sobre el tema del reguetón, y hubo algunos teóricos allí en la Sala Villena que defendían la idea de que –sencillamente- todo era legítimo, que todo tiene derecho a existir, el reguetón, la guaracha, el danzón.

Sí, efectivamente, todo es legítimo. Dentro de la casa de la gente, es decir, tú en la casa puedes efectivamente oír  todo el tiempo reguetón, hay gente que tiene un discurso culto y cuando se queda solo consigo mismo se entrega, sin ningún tipo de pudor, a los peores placeres de la industria hegemónica de los entretenimientos.

Yo creo en el tema del humanismo. En el libro de Graciela Pogolotti, Dinosauria soy, ella se presenta como una dinosauria, porque sigue apegada al humanismo, me parece que nuestros ideales, nuestro socialismo, como dijo Thondike con su parábola, tienen que ser profundamente humanistas.

Elier citaba que Alfredo Guevara hablaba de  un socialismo neorenacentista, porque Guevara recordaba aquel momento de esplendor  en que el mundo capitalista naciente fomentó el humanismo. Ya hoy no es así. Ya hoy, lamentablemente, no es así, y el neoliberalismo es profundamente anti humanista y convierte en cifras a los seres humanos. Por eso ese humanismo que defienden ustedes nunca va a pasar de moda, y en ese humanismo la honestidad tiene un papel central y lo va a tener siempre.

Es esencial que nosotros nos aferremos a lo mejor de ese humanismo, ese humanismo renovado que recuerda aquella frase tremenda del Che: A riesgo de parecer ridículo, debo decir que todo revolucionario verdadero –estoy citando de memoria- tiene que estar guiado por grandes sentimientos de amor.

Me gustó mucho lo que decía Rafael Bernal, de la trampa en la que hemos caído, que nos ha llevado a que por ejemplo, un grupo de Changüí, decía él, esté hoy en circuitos alternativos y la corriente predominante sea precisamente la mediocridad comercial. Hay que cambiar la corriente dominante.

Bueno, y de todo eso que dijo Yosley…una cosa me gustó mucho: Ser joven no es en sí mismo un valor. Hitler tuvo 18 años, es decir, se puede ser joven fascista, los grupos neofascistas están llenos de jóvenes… y Yosley recordó las palabras aquellas de Julio García Espinosa cuando dijo en un congreso de la UNEAC que había que lograr que fama y talento se aproximaran, dijo que teníamos esa disyuntiva, sintetizada muy bien por Yosley cuando nos recuerda que hay gente de mediocre muy famosa y gente muy valiosa, con muchas cosas que aportar, absolutamente desconocidas.

¿Cómo lograr fama y talento y la idea de construir nuestros ídolos?

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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