Los cambios. Dinámica, velocidad

Ariel Terrero

(Transcripción íntegra de las palabras pronunciadas el 18 de septiembre en el espacio Dialogar, dialogar, que auspicia la AHS y tiene lugar los penúltimos miércoles de cada mes a las 4:00pm en el Pabellón Cuba. Revisadas y corregidas por el autor)

Buenas tardes. Doy las gracias por haberme invitado y a ustedes por estar aquí presentes.

Me habían solicitado que hablara sobre el tema de la información y su vínculo con este proceso de cambio en la economía y decidí refirme a la velocidad de los cambios, de su dinámica y su ritmo que es uno de los temas polémicos hoy en día: ¿Vamos rápido, vamos lento? ¿Se puede ir más rápido? ¿Se aprovecha cada oportunidad, cada coyuntura?

Antes de entrar en una valoración general, quisiera dar mis puntos de vista y aclarar que voy a hablar de la velocidad de los cambios a partir del momento en que se aprueban los Lineamientos.

Voy a referirme a tres escalas de velocidad que son: a partir del momento en que se adoptan los Lineamientos que sería la acción legislativa del Estado, o sea, las medidas que adopta el gobierno para implementar esos Lineamientos; una segunda escala sería la implementación de esas medidas por los actores económicos de la sociedad; y una tercera escala que serían los resultados que tienen esas medidas para la sociedad. Y, definitivamente, no es lo mismo.

Estamos hablando además de un elemento que parte de una percepción y lo que para unos puede ser rápido, para otros puede ser lento; entonces estamos hablando de algo que tiene un contenido subjetivo. Independientemente de eso, creo que se pueden hacer algunas valoraciones.

Si hablamos desde el punto de vista de las acciones legislativas del Estado, de las medidas que ha ido adoptando el gobierno para implementar estos cambios o estas transformaciones de la economía, este proceso de actualización del modelo económico —ya se han mencionado algunos procesos, algunos cambios que se han ido implementando que, sin duda, son profundos, porque tienen que ver, incluso, con la propiedad, y estamos hablando de palabras mayores. Pero también estamos hablando de transformaciones en el sistema empresarial cubano. Incluso, en este caso, quería advertir que no solamente estamos hablando de la voluntad humana, sino en algunas ocasiones se trata de la propia influencia de la historia. Porque cuando se hablaba de transformaciones de la empresa, se pensó en un momento llevar a cabo una experimentación en un grupo reducido de empresas (sector azucarero, biotecnología y la empresa de cultivo del camarón, básicamente) para después extenderlo al resto del sistema empresarial; pero la vida ha obligado a hacer ese experimento, a implementarlo de forma mucho más extensiva. Desde ese punto de vista, las transformaciones han ido adquiriendo cada vez una mayor velocidad. Desde el momento inicial, recuerdo incluso que después de aprobados los Lineamientos hubo como una suerte de bache en que todos estábamos esperando: “bueno, qué va a pasar ahora, se aprobaron los Lineamientos”, pero pasaban los meses y no había ninguna medida concreta hasta que empezaron a aparecer poco a poco medidas que ampliaron los pasos que se habían venido dando previamente en el sector agropecuario, por ejemplo, y otro grupo de medidas que se fueron extendiendo y fueron modificando este sistema de propiedades que existe en la economía cubana.

Ahora bien, desde el punto de vista de la acción legislativa entonces me llama la atención esa definición del profesor Triana de discrecionalidad positiva y que para mí es exceso de cautela, que en muchas ocasiones ha limitado la velocidad para adoptar determinadas medidas. Pero, como la vida va demostrando que no es posible implementar determinados cambios, mientras no se llevan a cabo transformaciones en otras áreas de la economía, está forzando una aceleración de las transformaciones. Eso es si hablamos de esa primera escala de las medidas que adopta centralmente el gobierno.

Si vamos al nivel de la implementación de las medidas por los actores de la economía, cambian las cosas, porque estamos hablando —para retomar las palabras de Oscar— de viejos actores en nuevos roles. Él decía “nuevos actores y viejos actores en nuevos roles”. Yo creo básicamente que la mayoría son viejos actores en nuevos roles, incluso aunque se trate de trabajadores por cuenta propia, aunque se trate de cooperativas, son viejas maneras de hacer, de pensar, de entender y ver la economía que están presentes en cada uno de nosotros, incluso cuando digo nosotros, hablo de los que estamos reunidos en esta sala. Cuando salgamos hacia afuera vamos a ver ese entorno del consumo de la economía en que nos movemos directamente, de la misma manera en que estamos habituados a hacerlo desde hace muchos años; las transformaciones van lentamente. De ahí que, cuando se adoptan determinadas medidas, hay empresas, hay cooperativas que reaccionan más rápidamente y otras que reaccionan más lentamente. Un ejemplo clásico son las medidas que se adoptaron en el sector agropecuario para buscar una cierta equidad en el sector cooperativo, incluidas las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) tuvieran una mejor relación frente a las CCS y las CPA, otras dos formas de cooperativa que por razones diversas tenían ventaja, incluso algunas tenían la posibilidad de disponer de personalidad jurídica, con las ventajas que eso representaba, desde el punto de vista de sus relaciones con la banca.

Se adoptaron una serie de medidas en septiembre del 2012 y no todas las UBPC y no todas las cooperativas reaccionaron con igual prontitud o aprovecharon la coyuntura de igual manera. ¿Por qué? En esto influye esto que decía, el hecho de que estamos hablando de seres humanos, de actores económicos que no tienen la misma preparación en todos los casos para enfrentarse a los cambios que está tratando de introducir el Estado en la economía.

La tercera escala es la de peor de todas, desde el punto de vista de que los resultados, inevitablemente, van a demorar. Por tanto muchas veces queremos ver ya la mesa bien servida y, definitivamente, todavía la agricultura, desde el punto de vista de las producciones, no ha reaccionado y no nos ha dado esas producciones que esperábamos. Ni el mercado agropecuario ha encontrado todavía los caminos y estructuras eficientes para establecer una intermediación eficaz entre productores y consumidores, ni una adecuada expresión de la ley de la oferta y la demanda. Esto último es una muestra más –existen muchos ejemplos- de que no bastan los cambios en un área de la economía, si no se implementan o avanzan a igual velocidad transformaciones en otras áreas económicas.

Ahora bien, yo les dije que iba a hablar de la información, ¿por qué? Bueno, porque creo que hay un grupo de condiciones que pueden influir en la aceleración de los cambios en la economía desde cualquiera de esos tres puntos de vista, pero sobre todo desde la segunda escala, que se refiere a la implementación de los cambios por los actores económicos. Hablo de condiciones materiales. Si no hay, por ejemplo, un financiamiento adecuado, es muy difícil implementar determinados cambios y eso tiene mucho que ver con esa medida que se está esperando de flexibilizar, no tanto una nueva ley de inversiones extranjeras, como las reglas del juego para abrir las puertas de la economía a las inversiones extranjeras. Pero además, desde el punto de vista material también tienen mucho que ver las posibilidades que se van creando en la economía a partir de las medidas que se van adoptando en otras áreas de la economía. O sea, estamos hablando de un proceso —como ya anticiparon Triana y Oscar— muy complejo, un proceso además que requiere de un estrecho control desde el punto de vista de que no nos adelantemos en adoptar una medida, sin que estén creadas las condiciones para su implementación real.

Hablaba de condiciones materiales y pudiera mencionar también las condiciones culturales. Anticipaba algo cuando me refería a esos viejos actores en nuevos roles, ese cambio de mentalidad del que tanto se ha hablado, condiciones legales y jurídicas y, por último, quisiera hablar de una condición fundamental y es ahí donde caigo en el asunto de la información.

Creo que desde el punto de vista de la información, todavía hay un gran vacío o vacíos por resolver desde tres puntos de vista: uno es la medición. Oscar hablaba de medición certera de los hechos económicos, de medición de los impactos. Ese es un primer reto que la economía todavía no ha logrado salvar. A partir de esa medición se debe generar una información adecuada, y lo más importante, esa información tiene que ser comunicada luego a la sociedad en cualquiera de sus escalas. Esto es de suma importancia, porque la comunicación de esa información es esencial para conocer la demanda —y cuando estamos hablando de demandas, estamos hablando de necesidades—, y para conocer la oferta, la competencia. Sin este conocimiento, sin la comunicación que facilite este conocimiento, no es posible planificar y la tesis de que esta sea una economía planificada va a ser simplemente una ambición y no una realidad, porque no hay el elemento esencial para poder planificar de manera adecuada, que es la información.

Y lo último en relación con la información es su función para orientar al consumidor, un elemento además, sobre el que se podría hablar mucho.

Si disponemos de la información adecuada, conoceremos las tendencias reales del mercado, podremos tomar decisiones y planificar con precisión, se podrán orientar las transformaciones de la economía y se podrán dar respuestas a muchas de las interrogantes que se plantea el ciudadano cubano y los actores de la economía. Además, lo más importante, se podría reducir la incertidumbre natural que surge en cualquier proceso de transformaciones, más si estamos hablando de un proceso de transformaciones unido a un proceso de crisis. Es lógico que tengamos una enorme incertidumbre. No sabemos bien hacia dónde vamos.

Cuando les plantean a ustedes la interrogante: ¿Quién puede definir los rasgos del socialismo que queremos?, tenemos ahí un primer elemento de incertidumbre. ¿Hacia dónde va la economía? ¿Cuáles son las posibilidades reales que se nos van a abrir? ¿Cuándo se van a resolver determinados problemas? Bajo esta situación es importante que la información fluya de una manera adecuada y no está ocurriendo así, incluso hay informaciones que se ofrecen muchas veces pero lo que hacen es desinformar. Y ahí yo no culparía al noticiero cuando dice que los precios del mercado agropecuario van a depender de que haya una mayor oferta o de la oferta y la demanda, si hay una mayor producción bajarían los precios y el boniato se pondría a 20 centavos. Realmente he oído decir en otros niveles, en la Asamblea Nacional de diciembre o de julio pasado oí a autoridades de la economía cubana reiterando eso, porque es un concepto que tenemos y es un concepto equivocado, lo real es que cuando hay desarrollo, cuando hay crecimiento de la economía, el peligro mayor es de inflación, o sea de que suban los precios, no de que bajen.

Por tanto creo que, como parte de todos esos cambios culturales, como parte de todos esos cambios que tenemos que enfrentar, tendremos que empezar a hablar en términos diferente de la economía, de las reglas de juego, de la información, y creo que hacia allá se va, lo que por esa discrecionalidad positiva, que yo llamo exceso de cautela, quizás todavía hay medidas que se adoptan con determinada lentitud y con más lentitud reaccionan los actores económicos y con más lentitud vamos a ver los resultados.

De todas maneras creo que es un tema apasionante, porque es un tema del que se espera mucho de cada uno de nosotros; de cada uno de nosotros cuando estamos en un centro de trabajo, como trabajadores.

Oscar mencionaba el caso de cambios esenciales como el de la posibilidad de contratación de la fuerza de trabajo, de que la microempresa privada ahora en el futuro pudiera ser una empresa privada; la posibilidad de la contratación de fuerza ya está legislada en la Ley Tributaria, está incluida ahora en el Anteproyecto del Código de Trabajo, en fin, estamos sometidos a un proceso de cambios profundos, y creo que en la misma medida en que decidamos participar, en la misma medida en que tengamos la información adecuada para participar, todo este proceso podrá ir a mayor velocidad (Aplausos).

Intervención en el debate

Creo que no se trata solamente de nuevos actores, si no de nuevas maneras de pensar. Voy a dar mi punto de vista muy personal: creo que hoy día estamos en un país donde hay una lucha de maneras de pensar, que no tiene que ser una lucha antagónica, pero sí es evidente que hay maneras diferentes de entender cómo organizar determinados aspectos de la economía. Y el resultado de eso es que ya han triunfado algunas maneras de entenderla.

Cuando estamos hablando de cambios importantes que han tenido lugar en la economía, eso no es casual, eso no hubiera sido posible si no se hubieran abierto maneras diferentes de pensar, que puede ser igual a nuevos actores, si estamos hablando de cuadros, que usted preguntaba; pero cuando hablamos de viejos actores en nuevos roles yo por lo menos estoy pensando a la mínima expresión, estoy hablando incluso del trabajador por cuenta propia, del obrero, del técnico, del director de una empresa, hasta del consumidor, no solamente del que dirige la economía.

Con relación al azúcar que, además es un tema que me motiva también y que he seguido. Quisiera apuntar nada más que dos cosas, quizás el resumen de algo que decía Triana y añadir un elemento más. Y es que lo grave no fue el momento en que se decidió cerrar los centrales, lo que hay que tener claro es que lo grave fue que durante años, décadas, no se invirtió en el mantenimiento, en el cambio, en la mejoría tecnológica de los centrales, por tanto, llegó un momento en muchos de esos centrales eran insalvables, otros todavía se podían salvar y de todas maneras se cerraron. O sea, es un tema que quedará en la historia como una de las medidas más polémicas que se adoptaron.

Ahora, creo que Cuba puede ser azucarera de nuevo, creo que tiene potencial para eso y no porque los brasileños vengan, sino por el conocimiento, por la cultura azucara que tiene Cuba y por los centrales que aún quedan en Cuba. Y, además, hay un elemento, en que sí coincido con usted, pero además los compañeros de la agroindustria azucarera tienen claro que su principal riqueza no es el azúcar, sino el azúcar más los derivados, incluso ponen muchos derivados por delante del azúcar, y uno de esos derivados es la energía que puede dar la industria azucarera, como los biocombustibles y la electricidad, pero esa opción necesita una cosa: capital, necesita inversiones, y eso entronca con lo que ya habíamos apuntado de la necesidad de flexibilizar la política de inversiones extranjeras. Ya se ha dado un paso que casi es toda una osadía, abrir el central 5 de Septiembre de Cienfuegos a inversiones brasileñas, y además otras experiencias específicas para la producción de energía con una empresa británica en otros centrales: Ciro Redondo y alguno más.

Pero hay un concepto que también es fundamental, un cambio en la manera de entender la economía que tiene que ver con la producción de caña y de otros alimentos, que es la vinculación de los precios que se le pagan al productor de caña con la tendencia de precios en el mercado externo. Raúl lo ha dicho, ha sido un abanderado de esa idea. Los 2 000 millones de dólares que se gasta Cuba en el mercado mundial importando alimento, haríamos mejor en gastarlos para pagarles a los productores cubanos, y ese es el caso de la agroindustria azucarera también. Hacia ese modelo económico que estamos avanzando, ese es un cambio de mentalidad, un cambio estratégico de la manera de ordenar incluso la forma de pago a los productores en Cuba, que son fundamentales y de los que se pueden derivar después muchos otros cambios que llegarían incluso a darle respuesta en algún momento a lo que se planteaba del asunto del salario, la gran incógnita.

Prometo que voy a ser más breve en el punto del salario. En el 2005, si mal no recuerdo la fecha, se aprueba la Resolución 9 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social para el pago según los resultados del trabajo; se extendió el pago a destajo, eran cuatro formas de pago esencial, pero no dio ningún resultado. Realmente lo que ocurrió fue que se estaba dando un paso aislado, sin tener en cuenta las transformaciones que reclamaba la economía en otros múltiples escenarios.

Es un ejemplo de que no podemos esperar una mejoría concretamente en el tema del salario, si no se transforma la economía en múltiples sentidos.

Otra señal: Raúl Castro, julio de 2013, por primera vez dice una cosa, por lo menos desde el gobierno —se lo había oído a algún economista quizás, pero no lo había oído por nadie en el gobierno— reitera que se está estudiando seriamente la solución del problema de la dualidad monetaria, pero dice por primera vez que de la solución de la dualidad monetaria depende la solución de otros problemas, como el del salario, tarifas, precios, etc., y cambia el orden. Porque en otras oportunidades se decía que había que resolver todo eso para resolver el problema de la dualidad monetaria y ahora cambia el orden de los factores, y esas son señales importantes de cosas que están cambiando.

Es que estamos en un proceso de experimentación necesario. Porque es que tenemos dos alternativas: o le copiamos el modelo a alguien o hacemos como los chinos que no se lo copiaron a nadie, hicieron su propio modelo de socialismo. Y si hacemos nuestro propio modelo de socialismo, necesariamente tenemos que experimentar, y me parece que es lo más sano que podemos hacer. Estamos ante un proceso de transformaciones gradual, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista cultural, de ahí los famosos eufemismos. Estamos hablando de una sociedad que era verticalista y centralizada en todos los ámbitos, no solamente era la prensa la que tenía que pedir permiso para publicar algo, eran los productores los que tenían que pedir permiso para introducir una nueva producción o hacer un cambio o una inversión importante, era la universidad la que tenía que pedir permiso para hacer un cambio en el programa de educación, en el programa académico, eran los médicos, o sea, era todo el mundo. Estábamos hablando de un tipo de sociedad que ahora está cambiando en su manera de ser y entenderse a sí misma, por tanto, es lógico que haya determinada evolución gradual y es lógico que se hable del sector no estatal en lugar de sector privado. Aunque yo digo que la prensa cubana sí ha dicho que existe el sector privado en Cuba, y no ha pasado nada por eso.

Lo más importante es que la legislación reconoce la posibilidad de ser contratado por un empleador no estatal, y ese no estatal puede ser lo mismo una cooperativa, que un guajiro, que un llamado trabajador por cuenta propia.

Yo los conmino a que cuando salgan de aquí vayan viendo, aún en esa prensa, que salen datos, salen señales.

El último informe sobre el trabajo por cuenta propia nos da un dato que implica un cambio en la manera de interpretarlo. Los informes anteriores decían que la mayor cantidad de trabajadores por cuenta propia eran los del sector de la producción y venta de alimentos, y el segundo lugar lo ocupaban los contratados, y el informe más reciente ya no da a estos últimos como una categoría de trabajo por cuenta propia. Obviamente el trabajador contratado lo mismo puede ser contratado en el transporte que en la venta de alimentos, o sea que no es en sí una actividad económica.

Son modificaciones que poco a poco van entrando en el panorama económico cubano.

Y de la democratización yo creo que sí está avanzando, y una evidencia, aunque parezca discurso político, fueron los Lineamientos de la política económica, que eran 286 la propuesta y quedaron en 313 con modificaciones que en algunos casos fueron retrocesos con relación a lo que se estaba proponiendo, porque la población cuando discutió algunas cosas no las entendió o no estaba culturalmente preparada para entenderla y hubo que modificarlos y dejarlos de manera más cautelosa o simplemente quitarlo de los Lineamientos. O sea, sí hay un proceso de democratización, pero tendrá que ser gradual. Estábamos hablando de una sociedad vertical y centralizada en exceso; esa descentralizando que se está aplicando ahora no podrá ser de golpe y porrazo; de golpe y porrazo las empresas estatales que al final van a ser el núcleo de la economía cubana, no se van a descentralizar, porque sería el caos sencillamente, tendrá que ser de forma gradual.

Estamos en un proceso profundo. Yo sí creo que se han dado múltiples pasos, sobre todo más que por la cantidad, por las áreas donde se está operando. Cuando hablamos de propiedad, cuando hablamos de forma de gestión en la economía estamos hablando de cambios importantes. Ahora, como ya se ha dicho más de una vez, los resultados necesariamente tendrán que tomarse un tiempo, pero en mucho va a depender de la capacidad de esos actores que somos nosotros, para participar en esos cambios y darle el impulso que merecen (Aplausos).

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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