Fernando Rojas: el desafío de la cultura en Cuba

Por: Yeneily García García

Fernando Rojas: el desafío de la cultura en Cuba

Una de las mayores conquistas de la Revolución Cubana, que ya en este 2014 cumple su aniversario 55, se produjo indudablemente a nivel de la conciencia. Enero de 1959 marcó para la mayoría de los cubanos el inicio de una nueva vida, una en la que podían ser los dueños de su propio destino y ser capaces de desatar todo su potencial de acción e ideas. Pudieron ir más lejos de lo que pensaban, era posible cuando se trataba de cambiarse a sí mismos y a la sociedad.

Considerado uno de los mayores sucesos culturales —en el amplio sentido de la palabra— en América Latina en el último siglo, todo el proceso de transformación que vino después fue vehículo y medio para cambiar mentalidades y formar a un hombre más culto, con mejor discernimiento en cuanto a su entorno, preparado para apreciar el arte, que dejó de ser privativo de las élites para estar al alcance de las grande masas, que a la vez contribuyen a su engrandecimiento.

Cubahora conversó en exclusiva con el viceministro de Cultura Fernando Rojas, quien accedió a hacer historia y reflexionar sobre cuánto se ha hecho en estos 55 años, cuánto se ha conquistado y cuánto se sigue haciendo por garantizar la calidad de vida de los cubanos y el disfrute de lo mejor del arte nacional y mundial, a la sazón una de las premisas detrás de cada una de estas acciones.

“Creo que si se trata de hacer un recuento de lo que ha hecho la Revolución en la Cultura habría que comenzar por la constitución del sistema institucional, en un país donde prácticamente no se conocía la existencia de una actividad así, con la excepción de un breve periodo en los años 40 del siglo pasado”, indicó Rojas.

“Este era un país donde no había una experiencia, donde no había una vida institucional. Existía el mecenazgo, había un desarrollo cultural que partía de las empresas privadas y los esfuerzos personales de un grupo de intelectuales como Alicia Alonso con su Ballet, la fundación de Teatro Estudio de Raquel Revuelta, pero la idea de una institución del Estado realizando políticas culturales es una idea que surge con la Revolución y yo creo que es algo que se mantiene”.

“Hay dos momentos —apuntó—. El primero fue la creación de instituciones emblemáticas, entre ellas el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, la creación de un cine nacional, una industria, una manera propia de hacer el cine, tanto en términos materiales como en términos de un proyecto cultural.

”También estuvo la idea de fundar varias instituciones para promover masivamente el acceso a la lectura a partir de la publicación a gran escala de libros. Como decía Fidel: ¿No le decimos al pueblo, cree, le decimos, lee? Eso está completamente ligado a la fundación de la Imprenta Nacional y la producción a gran escala, con una política de precios destinada a que las personas puedan comprar libros y que estos sean un bien al alcance de la población, cosa que se mantiene hasta hoy. La misma Feria del Libro no es otra cosa que la evidencia de esa política.

”Dentro de esta etapa se incluye el haber convertido el Ballet de Alicia Alonso en el Ballet Nacional de Cuba y haber creado un público para esa manifestación danzaría. También está la fundación de la Casa de las Américas, como un espacio destinado a hacer que la población conozca sobre la región en todo los ámbitos del arte y la literatura”.

En un segundo momento, Rojas identificó a la formación de la red de instituciones de base, casas de cultura, museos, librerías; pensadas para ir más allá de asegurar la producción, la incursión en lo más avanzado de la creación, el condicionamiento del trabajo para que las industrias culturales se expandan, sino acercar por todos los medios los servicios culturales al pueblo.

“Aquí tengo que decir forzosamente que una de las grandes amenazas es el deterioro material de esas instituciones. Creo que es una conquista, un logro extraordinario, poner todas esas instalaciones al alcance de la población. Decir que en Cuba hay 402 bibliotecas, es decir que como promedio hay más de dos por municipio, y enseguida se da cuenta uno de cómo es que influye esto en términos de acercar los servicios culturales, pero cuando compruebas cómo están esas redes evidencias la amenaza.

”Ahora hay que pensar si tienen que mantenerse de esta manera, si tienen que existir en este número, por razones de elemental racionalidad económica, porque la verdad es que para crear esa red hubo que hacer grandes inversiones, una política de Estado de invertir en la cultura, que se mantiene.

”El mérito que tienen estos sistemas institucionales de base reside en su estatus de herramientas que aseguran la participación popular. La idea no es solamente que tu tengas la librería en el municipio, la Casa de Cultura, y las personas vayan allí como consumidores, sino que funcionen como eslabones, sitios, escenarios donde se dé una verdadera participación”.

UNA ENSEÑANZA ARTÍSTICA ENTRE LAS MÁS EXCEPCIONALES DEL MUNDO

Estas transformaciones iniciales, el fomento a la creación, a las industrias; no hubiera trascendido si no se le hubiera aparejado la constitución de un sistema de enseñanza artística, que Rojas calificó como “uno de los más excepcionales del mundo contemporáneo”, sin precedentes en la Cuba prerrevolucionaria.

Antes existían dos o tres academias particulares y una o dos con fondos del Estado —comentó—, de ellas la más conocida es San Alejandro, desde el siglo XIX, una de las primeras de América, “pero eso de haber creado una sistema de escuelas que subsiste hasta ahora y que, incluso, se ha repensado y se repiensa a sí mismo, buscando más racionalidad, pero que está allí, creo que es una conquista que hay que preservar porque está asociada a varias ideas.

”Una tiene que ver con este mismo asunto de democratizar la cultura y expandir la participación y que tengas los servicios culturales en cualquier lugar del país, algo muy democrático, muy justo. Contribuir a que no exista un fatalismo geográfico que te impida disfrutar de estos servicios, que si un muchacho nació en la zona montañosa del Oriente cubano, y tiene talento para tocar el violín, que no esté excluido de ingresar en una academia.

”La otra idea es la de ir renovando el universo de la creación. Por ejemplo, si se creó la Casa de las Américas y se expandió el universo de esa creación al continente, si se estimuló el ballet, la literatura, el teatro, tiene que tener artistas para eso.

”Los artistas antes de la Revolución se formaban como podían, de manera autodidacta o a partir de los aficionados, y era muy difícil vivir de la creación. A la Revolución le interesaba y le interesa formar artistas, porque le interesa que el pueblo pueda disfrutar del arte. Entonces parece bastante lógico tener un esquema de renovación y formación en diferentes manifestaciones”.

Insistió en que lo democrático de esta conquista reside en que esa renovación se produce no solo en La Habana o en Santiago de Cuba, sino en todo el país.

“Al igual que las escuelas están en toda Cuba, las agrupaciones más importantes están en todo el país. Tiene que ver mucho una cosa con la otra. Cuando se dice: ¿Guantánamo hay tres compañías de danza de nivel internacional?, eso está absolutamente ligado a las políticas de expansión de la creación y de la enseñanza. Ese es, sin duda, un logro que se mantiene.

”Es costoso. Se imaginan lo que es comprarle un instrumento musical a cada uno de los muchachos, los materiales para que pinten, el vestuario, las zapatillas. Es alucinante cuando te pones a pensar en los costos, pero gracias a eso hay compañías de danza, orquestas sinfónicas en las provincias, grupos de teatro; y eso es parte de esa visión de ofertarle la cultura a la gente y que sea un bien del que se pueda disfrutar, que se pueda tener al alcance de la mano lo mejor de la cultura cubana y universal en igualdad.”

”Esa concepción del espectador que accede a un bien cultural de muy alto nivel, esa aspiración, ya casi nadie la practica en el mundo. ¿Quiénes iban a la Scala de Milán, o al Bolshoi, de Moscú? Los grandes potentados. La idea del espectáculo musical o danzario, o de la apreciación de las grandes obras de arte en los museos principales fue siempre una idea de élite en las sociedades europeas, y lo que trató de hacer el socialismo desde el principio fue que eso estuviera al alcance de todos”.

EL DESAFÍO DE MANTENER LO LOGRADO

“Tiene que haber una propuesta cultural de calidad, pero a la vez tiene que haber un esfuerzo educativo tremendo para que el público pueda estar preparado, y ahí está el valor del movimiento artístico de aficionados y la preservación de las casas de cultura y otras instituciones de base: el enseñar a disfrutar del arte y de esa forma hacer crecer la calidad de vida.

”Estamos discutiendo mucho cuánto cuesta, porque tampoco puedes comprometer el conjunto de la economía del país con una política justa pero que al cabo se convierta en una práctica demasiado onerosa. Hay una valoración que resulta muy difícil de hacer, pero a la que estamos obligados, y ahí tenemos que señalar un logro muy reciente y a la vez muy importante que es que el Ministerio de Cultura ha podido resolver con sus propios ingresos la mayor parte de los gastos que generan estas políticas”.

“No era esa la concepción ni la manera de trabajar en los primeros años, pero la realidad de la contabilidad nos condujo por ese camino y creo que ha sido valioso tener ese esquema, esa posibilidad de generar nuestros propios ingresos y reinvertirlos en nuestras necesidades”.

Rojas llamó la atención, llegados a este punto, en el arte como bien de mercado, lo cual requiere de políticas de conducción de orientación certeras.

“El mercado eleva las exigencias sobre la preparación del público, de las instituciones, sobre el desarrollo de una crítica eficaz, que no es hoy un logro, sino una insuficiencia. No estamos en el mejor momento de ese ejercicio crítico.

”A pesar de las influencias de las industrias culturales y hegemónicas, me parece muy notable y muy certero que el arte cubano, y las artes plásticas en este caso, tengan el tipo de presencia en el mercado mundial que tienen ahora.

”Que un sistema de enseñanza logre que lo que producen sus artistas tenga el prestigio que tienen hoy las artes plásticas, la música y otras manifestaciones en el mercado, habla muy bien de la Revolución, lo que no quiere decir que todo lo que se produzca dentro de ese mercado sea arte o tenga un buen resultado. Hay muchos peligros”, advirtió.

“Esto significa que hay que mantener una relación estrecha con los creadores, creo que una de las grandes conquistas de la política cultural cubana desde su fundación por Fidel en el año 61 —desde antes si se quiere— es la relación de esa política con los artistas y los escritores. Primero, porque buena parte de la elaboración de esa política viene de ellos mismos, o sea, los grandes escenarios de elaboración de la política cultural son los creadores.

”Es lo que acaba de pasar en el Congreso de Asociación Hermanos Saíz. Un escenario de cuestionamientos, una manera particular de control popular sobre las instituciones, lo cual demuestra la autonomía de las organizaciones de creadores, que no son apéndices, sino que ejercen la crítica de manera certera. Eso lo estamos viendo también en el proceso del próximo Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la manera en que se discuten los asuntos entre ellos y la preocupación de las instituciones porque puedan realizar su arte y ponerlo a disposición del público.

”Tenemos en esos grandes creadores a nuestro Ballet Nacional, a nuestra música popular, nuestro jazz cada vez más pujante, una literatura que no ha cesado de expandirse, con una diversidad temática, generacional, estilística tremenda; creo que todo eso es la Revolución.

”Hay insatisfacciones en el audiovisual, pero también hay cosas buenas. Toda esa producción revela un rigor en la enseñanza, en aquello de que, por ejemplo, el músico de atril de los Van Van estudió con el que hoy toca en la Sinfónica; te expresa un nivel en la realización y, por otra parte, esa constante indagación y búsqueda a partir de una relación completamente natural, orgánica y actualizada con los códigos contemporáneos más importantes, y eso es la Revolución”

”Esa gran masa de creadores ha trabajado en su inmensa mayoría con la Revolución, es la verdad, y nosotros también hemos trabajado en que aquel que no se sienta completamente revolucionario, que no se sienta un enemigo, también pueda trabajar con nosotros; o si no está aquí físicamente, mostrar su obra cada vez con mejores condiciones, en condiciones normales. Creo que esa idea parte también de lo que la Revolución ha hecho: una política muy inclusiva, abierta.

”Como decía, cada vez es más normal, no solo a nivel de instituciones sino a nivel de público, interactuar con artistas cubanos que viven en distintas partes del mundo, y creo que eso forma parte de la concepción de poner lo mejor de la cultura universal y nacional al alcance de la población”.

Fuente: Cubahora

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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