BarrioCuento 2014 Fernando Martínez Heredia, capitán de cimarrones (1)

Por ALBERTO CURBELO

«Honrar a los que cumplieron con su deber ─dijo Martí─ es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan».
Durante más de cuarenta años, Fernando Martínez Heredia ha investigado problemas históricos y contemporáneos de Cuba y de América Latina. Doctor en derecho, fue director del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y de la mítica revista Pensamiento Crítico. Académi-co Titular de la Academia de Ciencias de Cuba y Director General del Instituto Cubano de Inves-tigación Cultural Juan Marinello, obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1989 por su ensayo El Che y el socialismo, en el que nos redescubre (o nos hace releer) el pensamiento económico y político del gigante suramericano. Es autor, además, de imprescindibles títulos como La educación superior cubana; La viabilidad del socialismo en Cuba; Desafíos del socialismo cubano; En el horno de los 90; El corrimiento hacia el rojo; Repensar el socialismo; y A viva voz, entre otros.

En la obra de Fernando Martínez Heredia tienen los cimarrones de la Revolución cubana su palen-que más inexpugnable. «Ella expresa ─acotó Julio César Guanche─, sus afirmaciones y contradic-ciones, sus avances y sus límites, todas sus audacias y también sus prevenciones. Pertenece a la revolución tanto como cualquier otra de sus múltiples realizaciones. Es patrimonio de las ideas de izquierda en Cuba, de cómo puede y debe pensarse la renovación del socialismo, de las maneras revolucionarias de interpretar a Che Guevara y de vivir con los ideales a cuestas “como si fuesen las llaves de la casa del espíritu”, de cómo analizar el país que es Cuba e imaginar el que debiera ser».

El país que es y será, la Revolución que es y será, gracias a las herejías de intelectuales que, como Fernando Martínez Heredia, nos permiten capitanear nuestro rumbo, nuestros sueños. Nuestros sueños libertarios, en primer lugar. Su obra es corazón de nuestras puestas en escena. Reflexión permanente, palabra escrita que anida en nuestras clarividencias. Luz que ilumina las tablas, palco donde zanjamos nuestros conflictos.

Premiándolo a él, a su obra, premiamos lo mejor que hay en cada uno de nosotros. Premiamos al legítimo cimarrón que nos habita y guía nuestros pasos al Palenque de la Estrella Solitaria.

(1)Palabras de Alberto Curbelo, director general de Teatro Cimarrón, al entregarle el Premio Calibán 2014 a Fernando Martínez Heredia en la clausura de la Bienal de Oralidad Escénica BarrioCuento 2014 (Abril 6, Casa del ALBA Cultural de La Habana.)

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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