Milton Friedman pasea por La Habana y el “aterrizaje suave” de Cuba en el capitalismo

Iroel Sánchez Espinosa

(Contenido de cincos posts publicados en el blog La pupila insomne entre el 16 de abril y el 5 de mayo de 2014)

Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”
El ideólogo del neoliberalismo, Milton Friedman, afirmó a principios de los años ochenta: «Solo una crisis -real o percibida como tal- produce un verdadero cambio. Cuando ocurre esa crisis, las acciones que se emprenden dependen de las ideas existentes en aquel momento. Ésa es en mi opinión, nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable». Así resumía Friedman cómo elaboró su doctrina y esperó el momento para imponer sus ¿desarrollos? poniéndolos sucesivamente a disposición de esos grandes demócratas con el nombre de Augusto Pinochet, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Gonzalo Sánchez de Losada y Boris Yeltsin, entre muchos otros.

Y hay quien parece estar en eso de “desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable” en Cuba. A ellos se refirió el Presidente Raúl Castro al conmemorarse los 55 años de la Revolución:

“En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral”.
Lo hacen con palabras como democracia y libertad… entre otras muy atractivas e inobjetables que el socialismo se dejó arrebatar en una guerra cultural que EE.UU. pagó muy bien, como se documenta en el libro La CIA y la guerra fría cultural de la británica Frances Stonor Saunders. En el fondo, y hasta abiertamente, pretenden alentar el regreso del pluripartidismo y eliminar la idea de una educación gratuita y laica del futuro del país, algo que significaría un enorme retroceso democrático, de libertades y de igualdad, y que es precisamente una de las herencias pinochetistas que permanece viva en esa cuna del neoliberalismo que es Chile.

Sus potenciales aliados en Cuba, voluntarios o asalariados, son aquellos a los que la igualdad les queda incómoda y apoyándose en la justa lucha contra el igualitarismo, sueñan con no tener que enviar su niño a la misma escuela a la que van “los negritos del barrio”. A ellos se refirió recientemente Fernando Martínez Heredia:

“…la conservatización social puede parecer incluso que tiene que ver solamente con la vida privada de las personas. No pretende otra cosa que recuperar los usos, las normas, los comportamientos, las reacciones, los valores, las visiones de la vida y del mundo, “que había antes”. Su propósito, en última instancia, sería “volver a la normalidad”. Pero, en el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regían antes de la Revolución. Cuando yo era un niño, por ejemplo, lo normal era que yo ni era blanco ni negro, y que no nos moríamos de hambre; comíamos bien, aunque con un solo cubierto. Mi familia había subido unos peldaños en la escala social durante el último medio siglo. Pero los muchachos aprendimos a no aspirar a trabajar en ningún banco, comercio u otros lugares donde no permitían trabajar a personas que no tuvieran la piel blanca. Desde que era pequeñito me enseñaron a darme mi lugar. Así se llamaba eso: “aprender a darse su lugar”. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos “a lo normal” y que cada cual “se dé su lugar”. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide.”

El escenario es confuso y hay quien se marea al beber de las exóticas aguas suministradas por el gobierno de un país nórdico que envía tropas a Afganistán y académicos a La Habana mientras representa a Washington en las conversaciones entre las FARC y el gobierno colombiano.

Que gente que se define como “oposición revolucionaria y socialista” al gobierno cubano y ha criticado -en nombre de nuestra independencia- un proyecto como el realizado con Brasil en el puerto de Mariel agradezca “el apoyo de la embajada del Reino de Noruega en La Habana” no deja de parecer interesante. Maravilloso ver a quienes acusan al gobierno cubano de capitalista inclinarse ante una corona europea perteneciente a la OTAN. Quizás logren convocar a participantes nórdicos a un evento en Oslo sobre el futuro de Noruega en el que se discuta la pertinencia de la monarquía allí existente, agradeciendo el apoyo de la embajada de Cuba.

La contrarrevolución vestida de contrarrevolución está derrotada y Estados Unidos lo sabe. Sin masa entre los intelectuales cubanos, Washington intenta cazar entre quienes ponen contenidos en la Red para que se muevan -como explica el libro de Stonor Saunders- “en la dirección que uno quiere por razones que piensa son propias”. ¿Qué buscaba el Segundo Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana en un encuentro de blogueros y tuiteros cubanos sino relanzar el fracasado puente destruido por la mediocridad de sus emisarios locales? Pero el rechazo provocado indicó claramente que es más efectivo el acercamiento desde un tercer país y el cultivo de la vanidad por medios y periodistas occidentales, que tan efectivo resultó en tiempos de la perestroika soviética. Lo describe el libro La caída del imperio del mal, que he citado en otras ocasiones y donde uno de los más célebres “disidentes” soviéticos durante la Guerra Fría que es también uno de los más críticos analistas de los efectos de la perestroika en la antigua URSS, Alexander Zinoviev, afirma:

“Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas. Dejaban que los indios se alcoholizaran y luego conquistaban enormes territorios e inmensas riquezas a cambio de «agua de fuego».

“Los primeros que picaron en el anzuelo de la notoriedad fueron los disidentes soviéticos, seguidos de los hombres de la cultura y los deportistas. Los burócratas del partido y el estado no tardaron en envidiar su «fama mundial», y se arrojaron sobre el «agua de fuego» de la fama apartando a codazos a los disidentes, críticos con el régimen, escritores, músicos y muchos otros cuyos nombres, hasta entonces, salían en los medios de comunicación occidentales. Los burócratas aventajaron a los que les habían precedido, arrancándoles la bandera del antisovietismo y el anticomunismo. Mijaíl Gorbachov, jefe del estado soviético y del PCUS, fue el campeón de esta lucha por el «agua de fuego» de la notoriedad, distinguido por su traición sin precedentes con toda clase de honores y títulos, como el de «hombre del año» e incluso «de la década». Por este auténtico auge de su fama en Occidente, Gorbachov habría traicionado no sólo a su pueblo sino a toda la humanidad… En realidad eso fue lo que hizo con sus aliados en Europa y otras regiones del mundo. Otros Judas soviéticos de alto copete siguieron los pasos de Gorbachov: Yakovlev, Shevardnadze, Yeltsin,… El afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidente llegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”

La idea es ver quiénes están más cerca y cultivar en ellos la actitud que acaba de describir el Primer Vice Presidente Miguel Díaz Canel en la clausura del Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, al referir “el oportunismo de aquellos que quieren marcar distancia y convertirse en “personajes” haciendo guiños al enemigo” y llamar a “diferenciar al que plantea dudas y criterios con honestidad en nuestros espacios de debate, del que busca notoriedad, sobre todo fuera del país, con posiciones oportunistas.”
Ahora están aislados pero quienes manejan los hilos no tienen apuro. La oportunidad esperan verla llegar en 2018 con la convocatoria a la reforma constitucional y la salida de la escena política de la generación histórica de la Revolución, momento para el que proponen el regreso del pluripartidismo al país. Creen se las anunció el Presidente Raúl Castro al afirmar: “no resulta saludable estar reformulando continuamente la Carta Magna de la Nación y comoquiera que efectuar una reforma constitucional nos tomará necesariamente un tiempo prudencial, ya que si bien algunas cuestiones pueden modificarse por el propio Parlamento, otras más importantes requieren además la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos en referendo; deseo esclarecer que en mi caso, con independencia de la fecha en que se perfeccione la Constitución, este será el último mandato”. Para ese momento ya tendrán su propuesta legitimada entre quienes logren confundir a base de invitaciones y aplausos, conectada internacionalmente con gobiernos cercanos a Washington y vinculada con sectores influyentes de la emigración cubana en Estados Unidos. La presencia en auditorios nacionales del codirector del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, un hombre muy vinculado a la estrategia de “cambio de régimen” de Washington contra la Revolución, devenido opositor de última hora al bloqueo, lo confirma.

No creo en golpes de pecho de quienes apoyaban el bloqueo y ahora lo creen un obstáculo. Hasta los aliados de Estados Unidos en todo el mundo condenan el bloqueo, ¿por qué no lo harían sus aliados cubanos? En 1954, la misma CIA que organizó el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala le orientaba a los integrantes del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) en América Latina hacer una declaración condenando el golpe de estado en el país centroamericano, como se explica en el libro de Olga Glondys El exilio republicano español y la guerra fría cultural. La CIA –dice Glondys- “vio una excelente oportunidad para intentar vencer la desconfianza de los intelectuales latinoamericanos, presentando una genuina cara izquierdista y prodemocrática del CLC”. Incluso el jefe del CLC –al igual que su miembro cubano Jorge Mañach- criticó el comunicado finalmente emitido porque tenía una mención al “totalitarismo soviético”, lo que era perjudicial para el organismo, dadas las acusaciones que se le hacían de estar pagado por el Departamento de Estado. Llamo la atención otra vez sobre “el tercer país”, el CLC funcionaba desde París, no desde Estados Unidos.

La nueva jugada para Cuba no deja de ser inteligente pero muy poco democrática. El país necesita muchos cambios y para consensarlos ocho millones de cubanos participaron en el debate de los Lineamientos económicos y sociales, más de un millón de militantes del Partido y la UJC debatieron los Objetivos de la Conferencia Nacional del PCC y seguramente todos seremos convocados a debatir la reforma constitucional. Cuando ese momento llegue ya un puñado de personas a las que nadie ha elegido, incluyendo varios extranjeros, nos tendrá su propuesta para el futuro de Cuba con el apoyo de países europeos miembros de la OTAN y algún Judas de este lado del mar, no importa los cambios que millones de cubanos hayamos discutido y aprobado.

Hoy puede parecer absurdo o inviable pero recordemos que meses antes de la desintegración de la URSS la mayoría de la población había votado en un referéndum por mantener la Unión Soviética; sin embargo, el manejo torpe y burocrático de la situación del país por sus dirigentes, el papel de la prensa sensacionalista y el aliento con “agua de fuego” desde el exterior a los líderes más al gusto de Occidente terminó convirtiendo “lo políticamente imposible” en “políticamente inevitable”. Hoy la mayoría de los ciudadanos de las ex repúblicas soviéticas lo lamenta y Rusia es un país capitalista relativamente independiente pero cada vez más cercado por sus enemigos, donde -según una encuesta de Gallup- sólo un 19% cree que aquel colapso le mejoró la vida. En Cuba, no se puede ignorar -como demostró la primera mitad del Siglo XX- que la independencia y la soberanía, por nuestra particular situación geopolítica, son imposibles con un país dividido y bajo el capitalismo.

Y mientras llega el 2018, tratemos de adelantarlo. En lo económico, pidamos lo que un economista emigrado, de visita reciente en Cuba con el mismo patrocinio nórdico-otanista, reclamó: “una liberalización al estilo Big Bang” y un shock que ya describió Naomi Klain en su imprescindible biografía del neoliberalismo que lleva esa palabra en el título. Según el entrevistado, “con la pequeña empresa, la agricultura, el cuentapropista no tiene que haber miedo a una liberalización al estilo Big Bang, y eso da más credibilidad, da un mensaje más claro”. Se parece demasiado al mensaje de Milton Friedman a los dirigentes chinos poco antes de los sucesos de Tienanmen, citado por Klain en su libro: “Yo hice especial hincapié en la importancia tanto de la privatización y los mercados libres como del hecho de que se liberalizase de golpe”. No caben dudas de que un Tienanmen cubano sería parte esencial de “la crisis real o percibida” que añoraba Friedman, con el detalle de que a 90 millas de Estados Unidos los tanques en la calle terminarían siendo made in USA.

Ignorar estos asuntos, y los desafíos que comportan, es ser aliados inconscientes de quienes quieren imponernos el neoliberalismo. Actuar como si no existieran, es hacer el juego a la despolitización, la alienación y el conservatismo, que se nutren también de los déficits de los espacios de participación revolucionaria en cuyos vacíos pescan quienes desean regresarnos al capitalismo.

Al conocerse que la CIA estaba detrás del CLC, el conocido editor estadounidense Jason Epstein publicó en The New York Review of Books un artículo titulado The CIA and The Intellectuals en que denunciaba la existencia “de un tren clandestino privilegiado cuyos vagones de primera clase no siempre estaban ocupados por pasajeros de primera clase”. Bienvenido el debate y la pluralidad de ideas, aunque siempre es bueno saber en qué tren nos montamos, y algunos en Cuba parece que andan vendiendo un viaje al pasado con un ticket que dice “futuro” y abundante “agua de fuego”. Con suerte, algún día -como acaba de suceder con el ya mítico ZunZuneo y su red de pantallas en terceros países- sabremos quién está detrás, pero por el momento hay demasiadas señales para ser ingenuos. El que tenga ojos que vea.

El “aterrizaje suave”de Cuba en el capitalismo y la “secuencia óptima”
Parte I: Suave nena, suave, suavecito nena

Desde Miami, Emilio Ichikawa le ha dedicado tres posts a mi artículo “Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”“. Sería descortés no comentar algo sobre ellos, pero antes de hacerlo quiero decir que a partir de esos escritos llegué a un texto del académico cubano residente en EE.UU., y profesor de la Universidad de Denver, Arturo López Levy, anterior a mi post, que me ha llamado la atención.

Hay que agradecer al filósofo procedente de Bauta detenerse en el escrito del profesor de Denver, que -según Ichikawa- “algunos han visto” como la expresión de quienes “aspiran a un “cambio suave”” en Cuba.

En un análisis dedicado a la visita del canciller francés Laurent Fabius a Cuba, en el que utiliza varios términos no muy comunes en la academia, pero sí habituales en publicaciones pagadas por el gobierno de EE.UU. como Diario de Cuba y Martí noticias: “gobierno castrista”, “reforma raulista”, “primavera negra”…. y llama “embargo” a lo que la ONU suele condenar como bloqueo económico, comercial y financiero, cuyas noticias de las pasadas semanas son la multa de cinco millones de dólares a una agencia de viajes holandesa por ofrecer viajes a Cuba y la congelación del servicio de PayPal a una banda de rock alemana por pedir donaciones para las escuelas de música cubanas, López Levy describe lo que considera “el mejor escenario para los intereses y valores democráticos europeos” en esta Isla:

“…un aterrizaje suave cubano hacia un régimen pluripartidista y una economía de mercado, no un desplome súbito del régimen actual. La secuencia óptima para ese resultado es una liberalización cubana, en la que los intereses europeos puedan participar en mayor escala, seguida por un levantamiento del embargo estadounidense que preceda la apertura final del sistema político cubano con una transición pactada al estilo español de los pactos de la Moncloa en 1977.”

Ya escribí una vez que la “transición española”, tras la muerte del dictador Francisco Franco, según demuestran documentados libros como La CIA en España de Alfredo Grimaldos y Soberanos e intervenidos de Joan Garcés, fue gestionada por el gobierno norteamericano y ha terminado en una crisis de credibilidad donde los ciudadanos claman contra lo que definen como una dictadura de políticos y banqueros. Sorprende que persona tan informada y con tan alto nivel académico lo soslaye. De cualquier manera, creo que el fragmento anteriormente citado debería publicarse en el diario Granma, y enseñarse en las aulas universitarias para que nadie pueda alegar ignorancia como justificación de su complicidad con un “cambio de régimen” Made in USA pero enmascarado con un Made in Europa. Expliqué en el post que tanto ha interesado a algunos en Miami que actuar como si esas intenciones no existieran es “hacer el juego a la despolitización, la alienación y el conservatismo…”.

No se trata de autoaislarnos, sino de utilizar las contradiciones de los adversarios a nuestro favor, conociendo sus intenciones, como a mi juicio se ha hecho y se hace con sabiduría por la dirección de la Revolución, pero es imprescindible profundizar en el fomento de una cultura política que nos permita salir victoriosos de la confrontación ideológica que ya está entre nosotros de manera creciente.

Parte II: Amiguitos del ZunZuneo

La lucha ideológica en Cuba entre capitalismo y socialismo se agudiza y hace más compleja. Es posible decir nothing a quienes apoyan el bloqueo y yes al viaje hacia un “régimen pluripartidista y una economía de mercado” de la mano de Europa y EE.UU., lo que equivaldría a cumplir por otra vía el objetivo con el que el bloqueo surgió: regresar a Cuba al redil de Washington. Quisiera insistir en este pasaje de mi post “Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”:

“Hasta los aliados de Estados Unidos en todo el mundo condenan el bloqueo, ¿por qué no lo harían sus aliados cubanos? En 1954, la misma CIA que organizó el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala le orientaba a los integrantes del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) en América Latina hacer una declaración condenando el golpe de estado en el país centroamericano, como se explica en el libro de Olga Glondys El exilio republicano español y la guerra fría cultural. La CIA –dice Glondys- “vio una excelente oportunidad para intentar vencer la desconfianza de los intelectuales latinoamericanos, presentando una genuina cara izquierdista y prodemocrática del CLC”. Incluso el jefe del CLC –al igual que su miembro cubano Jorge Mañach- criticó el comunicado finalmente emitido porque tenía una mención al “totalitarismo soviético”, lo que era perjudicial para el organismo, dadas las acusaciones que se le hacían de estar pagado por el Departamento de Estado.”

Con “aterrizaje suave” o forzozo, la meta es idéntica, regresar a Cuba al lugar de donde salió en 1959: el capitalismo neocolonial. Lo mejor es que los nacidos en esta tierra que lo desean saben que al estar en minoría en el interior de esta Isla no pueden hacerlo solos, necesitan del apoyo de potencias extranjeras como EE.UU. y la Unión Europea.

Y voy ahora al texto de Emilio Ichikawa titulado “¿Qué nos dice de las ideas, el dinero detrás de las ideas?”. Primero para una coincidencia con este pasaje: “Analizando los resultados reales de estos últimos 7 años de inversiones de dinero norteamericano (noruego, español, etc.) en blogs y proyectos de declarado objetivo intelectual, se puede decir que han logrado cualquier cosa, pero producir “Ideas” no”. Sólo agregaría que, en el caso de Cuba, EE.UU. ha demostrado con creces que el fracaso no lo desalienta.
En el mismo post se dice:

“Pongamos un simple ejemplo, partiendo de la información publicada (abril 21, 2014) por la agencia de noticias AP que vincula a la organización miamense “Raíces de Esperanza” (420 Lincoln Road, Suite 348, Miami Beach, Florida) con el proyecto ZunZuneo de la USAID.

“Raíces de Esperanza” muestra una licencia de compañía sin fines de lucro; por otra parte reacia a recibir financiamiento gubernamental. Eso hace comprensible que pretenda donaciones (deducibles de los impuestos), y anuncie en su sitio oficial algunas empresas importantes.

“Por ejemplo, “Raíces de Esperanza” anuncia a la compañía “Navarro Discount Pharmacies“, que en el año 2007 se asoció con “MBF Healthcare“, que tiene a Carlos A. Saladrigas en su Advisory Committee.

A propósito de la producción de “Ideas”, el 25 de abril de 2014, en ese mismo blog se republicó una convocatoria de la organización “Raíces de Esperanza” a un evento en abril de 2009 donde se presentarían “dos nuevos proyectos que buscan inspirar a la juventud cubana para que se conviertan en protagonistas de sus futuros”. En la lista de participantes, encabezada por el alcalde de Miami Manny Díaz y el Senador Marco Rubio, están iconos del anticastrismo como Andy García, profesionales de la subversión como Orlando Gutiérrez Boronat, el anfitrión de Yoani Sánchez en su gira por EE.UU., Ted Henken y Arturo López Levy de la Universidad de Denver. En esa convocatoria “Raíces de Esperanza” destacaba que “entre los distinguidos invitados” a sus eventos anteriores “se han encontrado los ex presidentes de España y Uruguay: José María Aznar y Luís Alberto Lacalle; al igual que la canta-autora Gloria Estefan“. Parece tener razón Ichikawa cuando dice:

“Todo depende del tipo de obra intelectual que realiza “Raíces de Esperanza”: ¿Produce “ideas”? ¿Ideas Filosóficas? ¿Teológicas? ¿Historiográficas?… En general no es eso lo que produce “Raíces de Esperanza”. Más bien despacha opinión, mensajería filantrópica… sobre todo parece una organización que se propone “socializar”. Como la mayoría de los creadores de discurso sobre la Cuba actual, acaba estando más cerca de la política que de la ciencia.”

Llamo la atención sobre el hecho de que -según la investigación de AP sobre la red social ZunZuneo, construida y financiada por EE.UU. para promover el “cambio de régimen” en Cuba- poco después del evento de abril de 2009 -en septiembre del mismo año, durante el concierto por la paz de Juanes, donde según AP “Raíces de Esperanza” fue un “actor clave”- se realizaron los experimentos iniciales para enviar mensajes a través de celulares a la Isla. En febrero de 2010 aparecen los primeros SMS de ZunZuneo en teléfonos móviles cubanos y el 31 de marzo de 2010 “Raíces de Esperanza” abre en Facebook la página “Cell phones for Cuba“. Aquí también todo parece seguir una “secuencia óptima”.

En el más reciente cable de AP sobre ZunZuneo se dice que los líderes de “Raíces de Esperanza” “dieron un silencioso apoyo estratégico al llamado “Twitter cubano”, un programa secreto del gobierno federal, estableciendo contactos entre contratistas y potenciales inversores e incluso fungiendo como consultores pagados, según comprobó The Associated Press”. Y se agrega que “sus líderes acompañaron recientemente a la bloguera cubana y crítica del gobierno de Raúl Castro Yoani Sánchez a Washington, donde se reunió con el vicepresidente Joe Biden”.

Aquí el relato de AP sobre la conexión ZunZuneo-”Raíces de Esperanza”:
“….dos activos miembros de Raíces de Esperanza, Chris Gueits y Raúl Moas, comenzaron a trabajar para Mobile Accord, otro contratista del proyecto. Moas, quien es contador público, era un voluntario de Raíces de Esperanza que se sumó a su junta directiva en agosto del 2011. Gueits también estuvo en la junta directiva ese año.

“Durante unos tres meses, Moas participó activamente en el programa de ZunZuneo, evaluó algunos de los ensayos con mensajes de texto del proyecto enviados a personas en la isla y entabló contactos con posibles inversionistas, según documentos. Moas y Raíces de Esperanza se abstuvieron de hablar para este artículo. Gueits no respondió a numerosos pedidos de comentarios, pero mencionó su trabajo con Mobile Accord en dos redes de contactos profesionales. La AP envió mensajes telefónicos y correos electrónicos a Creative Associates y a Mobile Accord que no fueron respondidos.

“Un informe interno del proyecto describe un viaje que Moas y Gueits hicieron a Denver para enseñar a un empleado de Mobile Accord cómo operar la plataforma de ZunZuneo.

”Raúl ha sido una incorporación fantástica al equipo”, dice otro informe del viaje, agregando que mientras un empleado de Mobile Accord estaba afuera, “Raúl tomó el control e implementó un plan que los tres habían elaborado”. Otro comentario de julio de ese año describe las conversaciones con Moas sobre las pruebas de mensajes de ZunZuneo.

“Varios correos electrónicos enviados a Moas y representantes de Creative Associates, USAID y Mobile Accord mencionan problemas con el portal del programa y con el sistema de mensajes. Otro alude al salario de Moas en el mes de julio.”

Es sabido que luego de ZunZuneo vino Piramideo, gestionado por Radio y Tv Martí. Como ya expliqué:

“La idea de convertir públicamente al gobierno de Estados Unidos en un disparador de spam parece haber nacido dos meses antes de apagarse ZunZuneo, el 21 de marzo de 2012 en la ultraconservadora Heritage Foundation, durante un evento destinado a concebir cómo Internet podía “descongelar a Cuba”. Según el sitio web de la Heritage Foundation, allí estaban el “honorable” senador Marco Rubio, el director del Buró de Transmisiones hacia Cuba, entiéndase Radio y TV Martí, Carlos García Pérez, Mauricio Claver-Carone (Director del U.S.-Cuba Democracy PAC), Daniel Fisk (Vicepresidente de Planificación Política y Estratégica del International Republican Institute), Carlos Saladrigas (Copresidente del Cuba Study Group), y el ex Subsecretario de Estado Roger Noriega. Presente también Jared Cohen (Director de Google Ideas), definido por Julian Assange como “eficaz director de cambio de régimen de Google” y “la canalización del Departamento de Estado en Silicon Valley”. Una semana depués, Saladrigas viajaba a La Habana para dictar una conferencia invitado por la revista Espacio Laical y se reunía con Yoani Sánchez.”

Ayer, 28 de abril, Ric Herrero, miembro de la organización de Saladrigas, Cuba Study Group, presentó una campaña con el nombre de #CubaNow que utilizará anuncios durante un mes en todo el sistema de metro cerca de Washington, con imágenes y frases de Yoani Sánchez. Los objetivos de #CubaNow los detalla USA Today:

“lanzará un anuncio instando a Obama para expandir la capacidad de los estadounidenses de viajar a Cuba y enviar dinero a la comunidad de negocios emergentes allí. Formada por jóvenes estadounidenses de origen cubano y ex funcionarios de la administración Obama que ven en los 50 años de embargo un esfuerzo fallido por derrocar al gobierno comunista del país, el grupo dice que el Congreso no puede hacer nada por lo que están empujando al presidente a tomar pasos por su cuenta.”

Al responder preguntas del periodista estadounidense Tracey Eaton, sobre el financiamiento de la campaña, Herrero afirmó: “Umm , nosotros – en este punto no revelaremos los nombres de los donantes. Nos atenemos a todos los requisitos de presentación de informes en virtud de la ley de EE.UU., pero lo que queremos es que #CubaNow sea realmente un espacio donde cualquier estadounidense que quiera participar en esta conversación y para contribuir a este esfuerzo pueda hacerlo sin temor a los ataques personales o cualquier tipo de represalias.”. Emilio Ichikawa apunta en su blog al respecto:

“Además de Herrero forman parte de la directiva (Our Team) de #CubaNow David Gómez, Andrés Díaz, Augusto López, Ralph G. Patino y Alejandro Barreras.

“Alejandro Barreras aparece en varios sitios como Co-Director y miembro del Board Committee de Cuban Americans for Engagement (C.A.F.E.). Para aclarar si se trata de la misma persona, y de si esto supone una relación de trabajo entre #CubaNow y C.A.F.E., habría que preguntar a Arturo López-Levy, sin dudas el más visible líder de esta organización de jóvenes cubanoamericanos.
(…)
“Cuando se mencionan cuentas privadas, fortunas familiares y empresarios particulares detrás del dinero para llevar a cabo programas de democratización y desarrollo en Cuba, generalmente se piensa en una persona metiendo la mano en su billetera de bolsillo o sacando un talonario para escribir un cheque… Pero normalmente no sucede de esta manera, ante todo por la carestía. En abril de 2011, habiendo regresado de un viaje a Cuba, el empresario Carlos Saladrigas habló desde el mismo aeropuerto de un proyecto de microcréditos para estimular la pequeña empresa en Cuba. Aquel día Saladrigas parafraseó una idea sobre la “libertad” de Ortega y Gasset y refirió la posibilidad/necesidad de “… un rescate de 50 millones de dólares para la pequeña empresa emergente en la isla”. Cualquiera puede entender que, a menos que se trate de una inversión para obtener ganancias, un monto de ese tipo no se le escamotea a los ahorros de una familia.”

No hay nada nuevo, las “Ideas”, y muy probablemente el dinero para disfrazarlas como de otros, las pone el gobierno estadounidense. Ya en 2010 la USAID ofreció tres millones de dólares para “apoyar la pequeña empresa en Cuba”. Yo diría que lejos de “empujar” al Presidente de Estados Unidos, el nuevo grupo busca crearle el ambiente propicio para que este pueda “actualizar” la política hacia Cuba, como pidió el propio Barack Obama el pasado 8 de noviembre en una actividad de recaudación de fondos en la casa del presidente de la Fundación Cubano Americana, Jorge Mas Santos. “Los objetivos son los mismos”, dijo el presidente en la residencia de Mas Santos, cuando reclamó una política “más creativa” hacia Cuba. Una semana después, su Secretario de Estado lo ratificó ante la OEA y afirmó:

“Cada año, cientos de miles de estadounidenses visitan La Habana, y cientos de millones de dólares en el comercio y las remesas fluyen desde los Estados Unidos a Cuba. Estamos comprometidos con este intercambio humano, y en Estados Unidos, creemos que nuestra gente son en realidad nuestros mejores embajadores. Son embajadores de nuestros ideales, de nuestros valores, de nuestras creencias.”

ZunZuneo, Piramideo, #CubaNow, el uso de fetiches tipo Yoani… todo parece formar parte del mismo plan para el “cambio de régimen” en el nuevo escenario creado por la implementación de los Lineamientos Económicos y Sociales en la Isla y el fortalecimiento de la proyección internacional cubana que aísla a EE.UU.: negociación con la Unión Europea, Cumbre de la CELAC en La Habana y próxima Cumbre de las Américas en Panamá con América Latina plantada exigiendo la inclusión de Cuba. Ratifico lo que escribí a raíz del discurso de Kerry ante la OEA:

“El Señor Kerry parafraseó las recientes declaraciones de su presidente, Barack Obama, en Miami, diciendo que deben ser “más creativos, meditar más y adaptar las políticas en la relación con Cuba”. Bienvenido, pero creer que porque permitan a los norteamericanos viajar a la Isla hasta ahora prohibida se va a derrumbar la Revolución es de una ignorancia supina sobre la realidad cubana. Recuerdo haber escuchado una vez a Fidel decir que si eso ocurriera sería el gobierno revolucionario el que le pediría a las familias cubanas que les alquilen sus casas.

“El temor que los dirigentes cubanos le tienen a los “embajadores” del Señor Kerry, me recuerda el estribillo de una canción popular en la Isla durante los años noventa del pasado siglo: “Que venga la fiera, que la estoy esperando”.”

Parte III: Modérate, mi amor

Si me declarara nacionalista y me sorprendiera coincidiendo en objetivos y lenguaje con el gobierno de Estados Unidos y sus asalariados en Cuba, estaría yo muy confundido.

Emilio Ichikawa señala en su blog a Arturo López Levy como uno “de los principales organizadores” de un reciente evento en La Habana, “patrocinado por el Reino de Noruega“. Eso apunta el filósofo citando al sitio Cubanet, financiado por el gobierno de Estados Unidos. Curioso, el Reino de Noruega -subrayado en el post original de Ichikawa- patrocina también, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el Oslo Freedom Forum del 12 al 14 de mayo de 2014, al que asistirá Yoani Sánchez, según informa el sitio Martí Noticias.

El bloguero de Miami entrecomilla “plattistas disfrazados de nacionalistas” para referirse a los que -según él- “han recibido patrocinio del Reino de Noruega para reunir intelectuales en La Habana”. Y buscando pistas, como dice hizo él con mi artículo “Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”, encontré una entrevista realizada a López Levy durante su presencia en el evento habanero al que alude el filósofo donde, dicho sea de paso, junto a profesionales del “cambio de régimen” pagado por Estados Unidos, participaron personas que considero patriotas, e incluso amigos. El docente de Denver University ofrece en esa entrevista una solución para el cambio de política de EE.UU. hacia Cuba y la búsqueda de los objetivos de Washington “por un método más persuasivo y menos coercitivo” que quizá pueda explicar el uso desde Miami del término plattismo entendido como la aceptación por cubanos de la subordinación de lo que suceda en Cuba, o en su proyección internacional, a la voluntad de Estados Unidos. Dice Arturo López Levy:

“La política del embargo es una política imperial porque pretende imponer a través de la coerción el tipo de gobierno que a ellos les gustaría en Cuba, con las políticas que a ellos les gustarían desde Cuba. Es posible que esa política sea suplantada por una política de proyección hegemónica que lo que procura es persuadir al otro actor, a partir de dinámicas de información, dinámicas de incentivos, de que es mejor, para el actor más débil, adoptar cambios que lo hagan caber o entrar en un rompecabezas mayor donde predomina el liderazgo norteamericano.

“Esto es algo que Cuba no parece aceptar y eso ya es un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad. El actual sistema político cubano y la dirección cubana no se sienten cómodos con el mundo de esa manera y hacen todo lo posible por cambiarlo. ¿Es posible que Cuba modere esa manera de ser? Yo creo que sí. ¿Es posible que Estados Unidos asuma la búsqueda de sus mismos objetivos por un método más persuasivo y menos coercitivo?”
Entiendo que pueda parecer que para el entrevistado es el comportamiento de Cuba el que resulta “conflictivo”, porque esta no quiere “adoptar cambios que lo hagan caber o entrar en un rompecabezas mayor donde predomina el liderazgo norteamericano”. Cierto que puede resultar contradictorio decir eso, utilizar el lenguaje oficial de Washington sobre la Revolución cubana y llamarse “nacionalista”.

Y muchos pueden pensar -conociendo la relación de más de 200 años entre las dos naciones- que pedirle a un país a 90 millas de Estados Unidos que se sienta cómodo con la primacía norteamericana en el mundo es sugerirle que se suicide, entierre su futuro como nación independiente y se olvide de todo lo que la Revolución ha conquistado para las mayorías. Precisamente por Cuba no aceptar ese liderazgo es que EE.UU. está hoy aislado en Latinoamérica respecto a su política hacia la Isla y la Revolución ha podido sobrevivir y arribar a un continente distinto que exige a Washington aceptarla con total derecho en la próxima Cumbre de las Américas, quitar el bloqueo y cambiar su política, lo que es también un reclamo mundial. Tomando esos referentes, pareciera que es la política de EE.UU. hacia Cuba la que tiene un conflicto con Latinoamérica y buena parte del planeta.

Pero no siempre ha sido así. El escritor Eduardo Galeano resumía semanas después de los antentados del 11 de septiembre de 2011, la imposición al mundo de una especie Enmienda Platt universal y lo contrastaba con el rol de Cuba:

“Pienso que en un mundo donde el servilismo es alta virtud; en un mundo donde quien no se vende, se alquila, resulta raro escuchar la voz de la dignidad; Cuba está siendo, una vez más, boca de esa voz.
(…)
“Pareciera que se está disputando la Copa Mundial del Felpudo. Uno tiene la impresión, y ojalá sea una impresión equivocada, de que los gobiernos compiten entre sí a ver quién se arrastra mejor por los suelos y quién se deja pisar con mayor entusiasmo. La competencia venía de antes pero, a partir de los atentados terroristas, hay una casi unanimidad en la obsecuencia oficial ante los mandones del mundo.
(…)
“Pienso que en un mundo donde el servilismo es alta virtud; en un mundo donde quien no se vende, se alquila, resulta raro escuchar la voz de la dignidad; Cuba está siendo, una vez más, boca de esa voz”

No tengo ningún prejuicio contra la emigración cubana, este blog y varios de sus colaboradores dan prueba de ello. Puedo suscribir lo dicho por Yadira Escobar: “Fuera de Cuba, también hay patriotas. No se puede generalizar”, y aplaudo la diáfana aclaración de María Isabel Alfonso, Co-Directora de Cuban Americans for Engagement, a propósito del artículo de Emilio Ichikawa “Debuta en EE.UU un nuevo grupo cubanoamericano de activismo político”. Sin embargo, ¿es patriótico pedir que Cuba “modere esa manera de ser” y sea uno más en el Felpudo para ser llevada por Estados Unidos -”por un método más persuasivo y menos coercitivo”- hacia “un régimen pluripartidista y una economía de mercado”?

Es difícil encontrar algo novedoso cuando se condiciona un cambio en la política de Washington con lo mismo que se esgrimió por EE.UU. desde que comenzó sus agresiones contra la Revolución: que Cuba renuncie a una política exterior independiente, lo que es una de las prevenciones buscadas por el apéndice que desde el país del Norte se impuso a la Constitución cubana en 1901, la Enmienda Platt. Gracias a nuestra conflictiva “manera de ser”, el presidente Barack Obama se vio en la obligación de aceptar la presencia y escuchar con respeto al líder revolucionario cubano Raúl Castro -la cabeza del gobierno que EE.UU. intenta derrocar- en el cierre del homenaje internacional a Nelson Mandela. Porque mientras Washington apoyaba al régimen del apartheid y consideraba a Mandela lo mismo que sigue considerando a Cuba, un terrorista, los cubanos no se moderaron para apoyar la lucha de los patriotas sudafricanos.

En otros escenarios tal vez las cosas pueden ser distintas. De acuerdo con las condiciones de igualdad y reciprocidad que deben regir las relaciones entre nuestro país y la Unión Europea, correspondería ahora a la República de Cuba -como dije en mi post antifriedmaniano- “convocar a participantes nórdicos a un evento en Oslo sobre el futuro del Reino de Noruega en el que se discuta la pertinencia de la monarquía allí existente”. Sé que es poco práctico, Cuba no tiene el dinero para pagar nada en tan distante lugar, pero en otro sentido debe ser más fácil que hacerlo aquí, porque Noruega no sufre bloqueo alguno de Estados Unidos, sino que es su aliado militar, acompañándolo en lugares como Afganistán, donde la promoción de los Derechos Humanos y la democracia por las tropas ocupantes ha costado la vida a miles y miles de civiles, incluyendo no pocos niños.

Pero, parafraseando a Obama, seamos creativos. Yo pondría una cláusula en los acuerdos que ahora mismo se han comenzando a negociar con la UE que obligue a que por cada centavo destinado desde allí a eventos políticos, culturales, académicos, producciones editoriales y artísticas relacionados con los problemas de Cuba, haya un financiamiento equivalente para que entidades cubanas hagan lo mismo con temas internos de un estado europeo. Así, por ejemplo, la embajada de Cuba en España podría organizar un evento con participación de los sindicatos, las “mareas” educativas y sanitarias y los afectados por las hipotecas para discutir soluciones a esos graves problemas que sufren allí, o ir más allá y debatir sobre la institucionalidad y el modelo social vigente en tierras ibéricas. Aunque ¡oh! pecado, eso tal vez supondría “un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad”.

Parte IV: Vikingos bajo el sol
Llama la atención que existiendo países de nuestra región con muchos más problemas sociales que Cuba -violencia, insalubridad, desnutrición, narcotráfico, etc- y menos producción académica, artística e intelectual que los aborde, los medios de comunicación, algunas ONGs, la industria cultural y los gobiernos de países europeos miembros de la OTAN dedican proporcionalmente muchos más recursos y espacios a estimular el abordaje de la problemática interna cubana que a indagar en ninguna otra nación de nuestro entorno. Por ejemplo, como he dicho antes, en Colombia, Honduras, México, Brasil… asesinan periodistas y blogueros pero es a la expresión de sus similares cubanos -no sometidos a actos semejantes- a los que corporaciones como BBC dedican espacios exclusivos.

Así tenemos la simpática paradoja que convierte lo que se hace en Cuba con el respaldo de los gobiernos y medios de comunicación más poderosos del mundo en “alternativo” o “independiente”, mientras lo que apoyan las bloqueadas instituciones del “conflictivo” gobierno cubano es siempre “oficialista”. Más allá del accionar burocrático de no pocas de nuestras instituciones, cuya inercia resulta funcional a esa lectura, me pregunto si eso tendrá algo que ver con “dinámicas de información” y una “política de proyección hegemónica” que, imposibilitadas de actuar directamente por el propio bloqueo norteamericano, se proyectan a través de terceros.

¿Será posible que Europa se dedique a promover entre nosotros verdaderos proyectos de desarrollo, o a divulgar su enorme herencia científica y cultural, sin segundas intenciones al servicio de Estados Unidos y dirigidas a cambiar el régimen político y social cubano? De hecho, han existido y existen hoy algunos en la economía y la ciencia muy útiles impulsados en Cuba por países del viejo continente como la propia Noruega. Por otra parte, es memorable la acogida que tuvo la visita a la Feria del libro de La Habana del gran explorador noruego Thor Heyerdalh, acompañado de una importante exposición que mostraba su trabajo científico, como resulta ejemplar el Festival de Cine Francés que cada año llena los cines cubanos como una alternativa a la inundación hollywodense.

Pero deberían dejar, por favor, de intentar imponernos desde Europa y Estados Unidos -acompañado de abundantes recursos y atractivo empaque- lo que el panameño Guillermo Castro Herrera define en su más reciente colaboración en La pupila insomne como “la falsa erudición del liberalismo en crisis” en actualizada lectura del José Martí de Nuestra América que enfrentó a Sarmiento y su importada “batalla entre civilización y barbarie”:

“La lucha de los europeos y norteamericanos por la reconstrucción del Estado de Bienestar identifica a su izquierda dentro del mundo realmente existente para ellos, hoy bajo control de su derecha.

“Nuestra demanda de construir un mundo nuevo – que sea popular por lo revolucionario, y revolucionario por lo democrático que llegue a ser – no es, en esta perspectiva, de izquierda.

“Ella corresponde a la naturaleza más profunda de nuestra identidad, de nuestras necesidades y nuestras aspiraciones, definida en la batalla incesante contra la falsa erudición del liberalismo en crisis.”

Silvio Rodríguez ha explicado, con su particular capacidad de síntesis, la inviabilidad de esa “izquierda” de este lado del Atlántico:

“La izquierda se identifica (y falta mucho para que eso cambie) por el antiimperialismo. No todo el antiimperialismo pudiera ser de izquierda, pero para ser de izquierda es imprescindible ser antiimperialista. Para mi eso es básico. Y eso no quiere decir antinorteamericano ni anti Estados Unidos. Eso quiere decir en contra de las políticas imperiales hegemónicas de dominación global y regional. Al menos en nuestras circunstancias de cubanos y latinoamericanos considero que es así. Por eso todo el que pretende hablar como izquierda y sólo tiene palabras para criticar y denostar a los que han logrado hacer cosas concretas desde la izquierda, como por ejemplo tomar el poder, para mi o están equivocados o son farsantes.”

Sobre ello escribí una vez:
“El imperialismo no es confesional, y lo sabemos no sólo por sus alianzas con el Talibán. La mejor investigación que conozco sobre la Guerra Fría cultural de la CIA demuestra con amplitud cómo Estados Unidos financió y alentó una “izquierda no comunista” contra la URSS, y Fidel, al referirse a la conspiración de ultraizquierda en Granada que abrió las puertas a la 82 División Aerotransportada, afirmó: “Es algo que, o lo hizo la CIA, o de lo contrario no habría podido hacerlo más perfecto”. Que exista una intención similar con Cuba dentro del amplio abanico de acciones imperialistas contra el país, a nadie extrañaría, más si ya hay “izquierdistas” que comulgan con la quinta columna armada por Washington.”

El diseño para imponer aquí “la falsa erudición del liberalismo en crisis” es muy viejo, y viene siempre de la misma mano. En una carta fechada en Madrid el 29 de julio de 1991 y citada en el libro El Camaján, de Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo, el agente CIA Carlos Alberto Montaner impartía instrucciones a sus subordinados en Cuba -Gustavo Arcos Bergnes, Oswaldo Payá y Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco, entre otros-, y les instruía dividirse entre “liberales, democristianos y socialdemócratas”. Él les explicaba:

“Estas tres tendencias pertenecen a un arco democrático común, y conviven más o menos armoniosamente dentro del mismo sistema de economía de mercado, pluralismo político y defensa de las libertades. Si hubiera que marcar diferencias, que siempre son de matices, habría que decir que los democristianos subrayan cierto orden, los socialdemócratas la justicia y los liberales las libertades individuales.”

Montaner también es de los que propone para Cuba “una transición pactada al estilo español de los pactos de la Moncloa en 1977” de donde viene esa “izquierda” que pasó -como Javier Solana- de decir “A la OTAN de entrada no”, a ocupar su Secretaría General. Un chiste muy de moda, citado por Castro Herrera, lo refleja: “los socialdemócratas se presentan como de izquierda, se imaginan como de centro, y en el gobierno aplican políticas de derecha”. Con el título “La transición española y el caso cubano”, Carlos Alberto Montaner dedica un capítulo de su libro Cuba: Un siglo de doloroso aprendizaje a lo que Arturo López Levy describe como “el mejor escenario para los intereses y valores democráticos europeos” en esta Isla.

Toda polémica en Cuba entre “izquierda y “derecha” es falsa. El que no lo crea que recuerde a Henrique Capriles en Venezuela lanzándose contra el proyecto emancipador de Hugo Chávez “desde abajo y a la izquierda“. Frente a ello, habría que decir como Omar Torrijos, recordado por el pensador istmeño que citamos antes: “Ni con la izquierda, pues, ni con la derecha: con nuestra gente, en todo lo que ella puede llegar a ser”. ¿Qué “izquierda” tendríamos aquí sino esa que el chiste de moda describe?

Nuestra oposición: el pueblo con el poder en real y en libre ejercicio democrático. Cada vez que fallan los sindicatos, las organizaciones sociales y estudiantiles en su papel de control y representación popular en la vida institucional y política, cada vez que una asamblea de rendición de cuentas es una oda al formalismo, cada vez que nuestra prensa da la espalda a un asunto que afecta la vida de los humildes, se ensancha la grieta por donde avanza el proyecto regresivo que -de distintas maneras- Washington lleva 55 años financiando.

Como ha escrito el historiador Delio Orozco:

“La libertad es esencial para hacer felices a los hombres, pero no lo logra por sí sola, necesita de justicia social y satisfacción de necesidades existenciales.
“Tengo la convicción casi absoluta, de que el uso por sí solo de cada una de líneas de actuación supradichas, no dará resolución efectiva a nuestras necesidades, solo la aplicación armónica, sistémica y consensuada de las tres ofrecerá el trigo que necesita la confección de nuestro pan. La repetición machacona de «Con todos y para el bien de todos» no hará viable la participación de todos, es necesario hacerla efectiva; nadie, por ilustrado o bien intencionado que sea, podrá llevar a vías de hecho lo necesitado por todos; necesitamos gobernar con oposición y esa oposición tenemos que ser nosotros mismos, debemos darnos el medio de una participación real en las empresas, instituciones, organismos, en el gobierno y a todos los niveles porque ello pondrá en manos del soberano verdaderos mecanismos de dirección y control democráticos. El combustible para un socialismo humano es la oposición y el control sobre los agentes de poder en todas las estructuras; pero no solo por parte de entidades estatales, sino, de los trabajadores, de los ciudadanos, del pueblo; nadie más que el humilde sabe lo que el humilde necesita.”

Ya el ensayista Rafael Hernández apuntó antes al respecto, en una entrevista para este blog el 16 de marzo de 2013:

“A fin de cuentas, el 80% de los problemas de que habla esa disidencia antisocialista son analizados y discutidos en Cuba de manera pública, por mayorías –y minorías– que no comparten ni las soluciones ni el estilo político de aquella; y que en muchos casos, asumen el papel de una oposición leal, dentro de las propias filas de la revolución, en espacios que es necesario seguir democratizando entre todos, como parte central del nuevo modelo socialista.”

Nada que ver con el “régimen pluripartidista” del que habla Arturo López Levy; de hecho en un comentario en Facebook, López Levy vio lo dicho aquí por Rafael Hernández como un “ataque” al uso que de ese concepto él hiciera en una entrevista pocos días antes:

“No voy a discutir cuán exacta es la aseveracion de Rafael Hernandez sobre otros grupos jugando el papel de oposicion leal, solo me referiré a su ataque al concepto mismo.”

Lenin, el primero en utilizar el concepto que tanto entusiasma a unos y alarma a otros en su camino común hacia el fin del socialismo en Cuba, lo definía en base a la “exclusión de los partidos capitalistas burgueses”, justamente lo que pretenden traernos de regreso tanto López Levy como Montaner.

El mismo López Levy ha confesado: “En más de una ocasión he insistido en la creación de un congreso bicameral”, y quizás algunos fuera de Cuba han malinterpretado el anuncio del traslado de nuestra Asamblea Nacional al Capitolio, viéndolo como la oportunidad de implantar aquí una “clase política” -a imagen y semejanza de sus pares capitalistas- que, en simulacro de democracia, negocia sus contradicciones internas en lujosos palacios y sólo se acuerda del pueblo en tiempos de elecciones. Y así, con esa caricatura, borrar la memoria de una Revolución que prefirió sembrar la democracia en el pueblo, multiplicando universidades, escuelas, hospitales, instalaciones deportivas y culturales, en vez de levantar edificios públicos imitando el culto al mármol y el bronce propio de las dictaduras y las plutocracias.

Nuestra institucionalidad necesita cambiar pero no para parecerse al estado burgués y sus “balances y contrapesos republicanos” siempre -en lo esencial- desequilibrados y desbalanceados en favor de los mismos intereses, no importa si se provenga de la “izquierda”, el “centro”, o la “derecha”. Como dice Castro Herrera: “Ninguno de esos costados constituye, en verdad, una opción con respecto al régimen que se estructura en torno a ellos – y a través de esa estructura procesa sus contradicciones internas -, aunque en algunas de sus formas extremas puedan parecerlo, o favorecer con su accionar la transformación de ese régimen en otro”.

Volviendo al “aterrizaje suave”, Ichikawa termina su artículo “Si Iroel Sánchez tuviera razón” diciendo que, de ser ciertas las hipótesis que desarrolla en sus posts, la polémica entre quienes apoyan el bloqueo y otra tendencia “partidaria discreta del cambio de régimen en Cuba” sería “una estafa, o una farsa: una puesta en escena propiciada por otros intereses mayores donde ambas convergen”. Sin compartir sus análisis, vale decir que de farsas y estafas está llena la historia de la injerencia de Estados Unidos en América Latina, a través de terceros países o por manu propria; lo de la CIA ordenando a sus intelectuales pagados condenar su propio golpe militar en Guatemala no es una ficción.

Guillermo Castro Herrera explica muy bien la diferencia entre lo que nos ha traído hasta aquí y lo que nos quieren imponer:

“…frente al capitalismo y el Estado burgués de su tiempo – que fue por excelencia el del liberalismo triunfante -, Marx no se consideró nunca a sí mismo como un político de izquierda, sino como un antagonista que luchaba por un régimen económico y un ordenamiento estatal distintos en forma y propósito.

“Lo mismo puede decirse de las otras personalidades que dieron forma y proyecto a la filosofía de la praxis en las condiciones de la transición del siglo XIX al XX, desde Rosa Luxemburgo y Vladimir Lenin hasta Antonio Gramsci.

“Por contraste con ellos, por la misma época pasaron a ser “de izquierda” aquellos de sus compañeros de ruta que buscaron y encontraron un lugar para sí mismos como segmento crítico del mismo régimen que los socialistas y comunistas de origen buscaban derrocar.”

En Cuba conquistamos el derecho a fundar y defender, frente a formidables obstáculos externos y errores de nuestra propia cosecha, “un régimen económico y un ordenamiento estatal distintos en forma y propósito” que ha logrado niveles de democracia, justicia social y soberanía nacional imposibles bajo el orden capitalista neocolonial y aunque necesita ser, a su vez, transformado, esa transformación no puede ser en el sentido de regreso la “normalidad” prerrevolucionaria, como cada vez de manera más desembozada se proclama por algunas voces y denuncia insistentemente Fernando Martínez Heredia.

El Presidente Raúl Castro, ante la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, explicó claramente el sentido de esa transformación:
“Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva.”

Por más que lo ha intentado, EE.UU. nunca ha logrado comunicar la intelectualidad cubana con la contrarrevolución. Para que su proyecto tenga éxito hay que instaurarlo en la mente de sectores de alta influencia social: profesores universitarios, jóvenes blogueros… y para eso nada mejor que un evento importado, donde prestigiosos académicos cubanos convivan con los asalariados de EE.UU. y se invite a gente joven con inquietudes intelectuales. Alguno de ellos, autodefinido como “de izquierda”, ha terminado con una confusión tal que -orgulloso de coincidir con López Levy- ha pedido la proclamación del pluripartidismo y la creación en Cuba de una “Comisión de la Verdad”, al estilo de Argentina, Uruguay y Brasil, como si el paisaje suramericano de desaparecidos, torturados, ejecuciones extrajudiciales, cárceles secretas y genocidios- provocados por la Operación Cóndor, organizada por los mismos que financian la “oposición” aquí y en la que participaron gente que la aplaude como Luis Posada Carriles y Félix Rodríguez Mendigutía- fuera la realidad cubana. Tanto rigor histórico y académico merecería recibir la correspondiente invitación del gobierno noruego para visitar Oslo, ya dijo Jason Epstein que en el “tren clandestino privilegiado” operado por la CIA en su guerra fría cultural, el talento no es lo decisivo y los “vagones de primera clase no siempre estaban ocupados por pasajeros de primera clase”.

No creo que el camino sea cerrarnos, con miedo a la confrontación ideológica. Sin embargo, tampoco se puede ser ingenuo y actuar como si esa confrontación no existiera junto al dinero y los planes para acabar con la Revolución. Ya dije, “bienvenido el debate y la pluralidad de ideas”, pero cuando en el exacto lugar que dio tribuna en Cuba al inefable Carlos Saladrigas -amigo de las célebres operaciones estadounidenses ZunZuneo, Piramideo y Raíces de Esperanza- “izquierda”, “centro” y “derecha” son convocados bajo una sola bandera -en este caso vikinga- hay que mirar detrás y percatarse de lo que los une: la intención de quien paga.

El objetivo del “cambio de régimen” y la “secuencia” están bastante claros, sólo falta convencer a millones de cubanos en Cuba. Y eso es un poco más difícil, es una tarea demasiado grande para empleados vikingos -ingenuos o conscientes- por más dinero que porten desde Estados Unidos y los fríos mares de Noruega.

 

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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