Abel Prieto en La Caldera de Yandrey

219-PRIETO

Por Laura Rodríguez Fuentes

Abel Prieto es un hombre que cuenta con una experiencia y cultura envidiables. Tal vez por eso, nunca antes la peña La Caldera ―conducida por el periodista Yandrey Lay― albergó tanto público como la tarde en que asistió el autor de El vuelo del Gato.

Más que un invitado, Abel fue una especie de oráculo. Todos los asistentes aprovecharon la presencia del exministro de cultura y actual asesor del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, para intercambiar a propósito de la política cultural cubana en los próximos años.

El espacio transcurrió entre gratas bromas y asuntos serios. Abel Prieto tiene tanto carisma al hablar, y es tan querido entre los artistas y escritores, que todos pudimos sentir un alivio inmenso al plantearle nuestras dudas en torno a la promoción del arte genuino y los caminos para salvar a la cultura de la nación.

Una de las cuestiones abordadas por el anfitrión de la peña y por el público presente fue la penetración de productos foráneos de mala calidad a través de los conocidos paquetes, la banalidad en los medios de difusión masiva, el culto a la vida disipada, al hedonismo y a lo vulgar.

«Ese tema lo hemos abordado en los congresos de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Son asuntos también globales. El propio Vargas Llosa, un escritor a quien es difícil llamar “progresista”, escribió un libro titulado La civilización del espectáculo que, aunque no tiene muchas cosas novedosas, habla sobre un hombre que se siente en su bolsillo la crisis de la lectura».

«Estamos en el reino de los famosos, pueden ser futbolistas, actores, cantantes, hasta hombres siniestros o con actitudes fascistas. La categoría de Celebridad —independientemente de que sea por mérito, por belleza física o por habilidades que nada tienen que ver con la inteligencia— ha desplazado, según asume Vargas Llosa, al intelectual crítico y al líder moral. El fenómeno de la banalización no nos está pasando solo a nosotros».

Siguiendo las palabras de Abel Prieto, en el caso cubano existe un componente nacional relacionado con la falta de coherencia de las instituciones culturales y los medios, además de problemas en la calidad de la educación. Si un país tiene condiciones para levantar una trinchera que enfrente la avalancha banal es este.

Por ejemplo, «algunos cuentapropistas contratan personal artístico sin pasar por ninguna agencia y sin responder a ninguna política. También ponen música y material audiovisual. El Ministerio tiene pendiente legislar sobre los espacios públicos y establecer un documento legal; lo hablamos en el Congreso de la UNEAC. En la casa con la familia, se puede escuchar cualquier cosa, nadie puede entremeterse en sus gustos particulares; pero si eres sonidista en un restaurant o chofer en una guagua, te conviertes en un difusor público de cultura y esto se debe regular (…). No se puede priorizar un aficionado por encima de las agencias y sus catálogos».

Asimismo, el intelectual se refirió a su visita a la Ciudad Escolar «Ernesto Che Guevara». «Hoy hablamos con los muchachos sobre el famoso “paquete”. Hace poco leí un artículo que se titulaba La infantilización de las audiencias (…). Lo que conduce a la banalización es el hecho de que el receptor sea cada vez más simple, que necesite una nutrición más masticada u obvia: los buenos y los malos, un mundo esquemático (…). Hoy no se profundiza, se surfea sobre la información. Muchas personas se mueven en la superficie».

Entre los temas abordados también estuvo la competencia entre los artistas y la industria del entretenimiento: ¿cómo ajustar los mecanismos para que adolescentes y jóvenes cubanos se integren a espacios en que se priorice la espiritualidad?

Paralelamente, los escritores Edelmis Anoceto, Frank Abel Dopico o Ricardo Riverón hicieron alusión al destino de la poesía en Cuba y a la necesidad de promover las revistas culturales, para que lleguen a la mayor parte del pueblo.

De este modo, espacios como La Caldera se convierten en el ágora de quienes trabajan a diario para elevar el arte revolucionario y trazar nuevos caminos que reduzcan el alcance de los productos denigrantes.

(12 / 09 / 2014)

(Tomado de la página web de la AHS)

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s