Mis reyes tienen otros nombres

Que este día nos sirva para hacerles saber a nuestros hijos que, aún sin reyes divinos, sus padres harán desaparecer cualquier obstáculo que les impida ver la magia…

Leticia Martínez

6/01/2015

Nunca me hicieron la visita; tampoco les hice carta alguna. Creo que la indiferencia fue mutua. En el mundo feliz en el que crecí no habitó ninguno de los tres: ni Baltasar, ni Melchor, ni Gaspar. Los juguetes que tuve llegaron por esfuerzos demasiado terrenales, en tiempos que dejaban poco espacio para andar soñando con reyes.

Sin ellos crecí, y no creo que me hayan hecho alguna falta. Como Carlos Varela “no tuve Santa Claus, ni Árbol de Navidad pero nada me hizo extraño y así pude vivir teniendo que inventar los juguetes una vez al año”. No me llovieron regalos, pero tuve mucho tiempo para mataperrear. Y me bañé en los aguaceros, me tiré de cabeza al río,  jugué al pon, a los escondidos, a las casitas, a las maestras, a los vestidos de novia…

Por mi calle nunca pasaron los tres soberanos. Ni siquiera asomaron sus premios durante aquellos legendarios “Plan de la Calle”, cuando la turba infantil de mi barrio invadía la avenida los primeros días de enero para caminar en zancos, saltar dentro de sacos viejos, halar la soga, bailar el ula – ula. Éramos felices, aun sin reyes.

De año en año, llegaba algún niño al aula con el regalo que le habían traído los tres monarcas. Entonces volvíamos a escuchar la extraña historia de una carta llena de pedidos, satisfechos por el trío de marras. Y nos quedábamos boquiabiertos con aquellos juguetes que aparecían de la nada, hasta que algún aguafiestas bajaba a los reyes del altar y le “echaba” la culpa a los padres del regalo maravilloso.

Por suerte, a Baltasar, Gaspar y Melchor se les olvidó la dirección de mi casa. Gracias a ese desliz de los magos, siempre supe quienes eran mis reyes, que no escogieron días para hacerme feliz con un regalo, que no condicionaron mi comportamiento a un obsequio, que no tuvieron que recomponer mi fantasía el día que descubrí el fiasco. Mis reyes tienen otros nombres, se llaman María del Carmen, Rafael, mi abuela Rosa…

Pero los tiempos han cambiado. Ahora las tiendas se llenan de padres desaforados por un juguete para sus hijos. Ahora es extraño el niño que no se sabe el cuento de los tres reyes, que no escribe su carta y que no se levanta mirando debajo de la cama. Entonces a los padres se les complica el sexto día del año porque hacer de magos no es cosa fácil, más con aviones de juguete o muñecas cantarinas que cuestan un salario mensual.

Yo ya estoy más crecidita, tuve la osadía de convertirme en madre y por mi casa revoletea una niña de tres años, a la espera también de sus reyes mágicos. Quizás ante los empujes del tiempo que le tocó vivir pueda hacer bastante poco mi pensamiento racional, ese que indica que cualquier día es bueno para agasajar a los hijos o que un dulce a la salida del círculo infantil también es un regalo mágico. Ojalá pueda enseñarle que hay obsequios que no llegarán nunca con reyes de ningún tipo, que hay regalos alcanzables, otro imposibles, algunos bien merecidos.

Si este 6 de enero de algo nos sirve que sea para hacer felices a nuestros hijos, desde unas posibilidades casi nunca mágicas; para dedicarles un poco más de tiempo; para conversar con ellos; para hacerles saber que aún sin reyes divinos tienen padres que harán desaparecer cualquier obstáculo que no les permita ver la magia.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s