«No olvidemos nuestra historia para entender el presente»

Yusuam Palacios

(Intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la AHS, enero 2015)

(Transcripción de Yisell Rodríguez)

Primero quisiera agradecerle a Elier la invitación al espacio Dialogar, dialogar. Yo me sorprendí muchísimo cuando me dijo quiénes serían los invitados porque, exceptuándome, son importantes conocedores de la obra martiana. La motivación principal de tratar a Martí no ha sido solo su 162 aniversario, sino la significación de su legado ahora. Martí en la hora actual de Cuba es un gran desafío. Tenemos que pensar el futuro de nuestro país, no de «este país» porque pareciera que no somos parte de Cuba, prefiero llamarle nuestro país, ese al que Martí llamaba la República nuestra.

Nosotros hablamos de la República y nos referimos a aquella de los años 50, como si después de 55 años no viviéramos todavía en una República, que es la forma de gobierno que tenemos y debemos seguir construyendo para que sea la República que soñó Martí.

Muchas veces, lamentablemente, en vez de construirla la deconstruimos y eso quizás sea un poco fuerte decirlo pero como este es un país de todos entonces todos tienen que ser consecuentes con eso y ser consecuentes también lo que pedía José Martí. Él pedía que la primera Ley de la República fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, pero ese culto tiene que pasar necesariamente por el trabajo de los cubanos por el bien de la patria, tiene que pasar necesariamente por el pensar por sí, por el respeto ajeno y por mostrar un carácter completo en nuestros actos y acciones, actuar con justicia, con ética, como buenos ciudadanos. Eso hay que construirlo también, hay que formarlo.

El ser un ciudadano representa y demanda mucho, y requiere además que cada persona actúe como cubano que participa, que tiene un criterio y lo ejerce, como cubano que tiene una forma de pensar que no necesariamente tiene que ser igual a otra y que tiene un granito de arena y lo aporta para la prosperidad de la nación, para ese socialismo que estamos construyendo y en el que seguimos viviendo en una etapa de tránsito del capitalismo al socialismo. Porque si bien nuestra ideología es martiana, marxista y socialista, nuestra base económica no ha logrado ser socialista. Nuestro presidente Raúl lo ha dicho, hasta tanto esa fórmula de socialismo no se logre en Cuba no podemos hablar de que nuestras fuerzas productivas así lo son. Todavía no estamos en esa posición, y eso requiere la demanda de una constante adecuación.
Este 26 de enero se van a cumplir 120 años de «Patria es humanidad», quiero recordar la frase usada por el profesor [Toledo] de la necesidad de convertir los reveses en victoria, en fortuna. Eso también es la política, como decía Martí: el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de cejar para tomar en público, de convertir los reveses en fortuna, de adecuarse al momento sin que eso cueste la merma importante del ideal que se persigue. Esa también es nuestra hora actual: la adecuación al momento presente, pero sin que eso cueste la merma de nuestros ideales y principios.

Lo decía nuestro Comandante y lo viene diciendo desde 1959: Vamos a sentarnos a dialogar. Lo dijo sin ningún tipo de temor, pero es importante que no dejemos que nuestros principios fenestren, que no claudiquemos en ninguno de nuestros principios. Esa es una importante lección que nos da para bien José Martí, por supuesto, y que nos da desde la promoción de una cultura medular en la hora actual de Cuba, donde él es un ser actual y no un ser del pasado que ya no existe, que ya no está, que es inalcanzable, una quimera, o que es ilusorio traerlo al presente.
Martí es en sí mismo contemporáneo por su pensamiento, por su legado. Y traerlo al presente de nuestra nación impone otro desafío: seguir promoviendo qué es cultura en nuestro país ¿la cultura del ser o la del tener? La cultura que tiene en su esencia primera los valores necesarios para ser nuevos ciudadanos, nuevos seres humanos, justos, defender nuestros valores y principios, defender la ideología de tantos años…. ¿o vamos a promover una cultura que nada tiene que ver con el socialismo, que es la cultura del individualismo, del egoísmo personal, la que exalta lo material sobre lo espiritual, aquella cuyo valor está en lo que se tiene y no en lo que se es?…

Tenemos que asumir ese desafío que ya tenemos dentro, no desde el 17 de diciembre hacia acá sino desde mucho antes, esa ha sido parte de la estrategia enemiga porque por ahí se está diciendo que ya no les podemos llamar nuestros enemigos y eso es muy peligroso. Toledo decía, en broma, que habría que empezar a hablar del «compañero Obama» y es que ya hay personas que han empezado a citar «como dice Obama», como si Obama fuera uno de nuestros grandes referentes… «porque ya Obama ha citado a Martí» o «porque ya Obama está diciéndole al pueblo de Cuba y al norteamericano que él es honesto como pedía Martí». Pero tendremos que preguntarnos cuán honesta es esa honestidad de la que él habla.

Creo que no podemos ser ingenuos, ni dormirnos, que no podemos con esa euforia y esa alegría inmensa de que nuestros héroes están con nosotros —y que bien que están con nosotros y que marchen este 27 de enero para que siga ardiendo nuestra Patria con más pasión revolucionaria— pero tenemos que tener el perro a la puerta como en las casas de Pompella. Un «perro» que se prepare y fortalezca ideológica y culturalmente cada día más.
Martí hizo una elección de echar su suerte con los pobres de la tierra, la misma elección que hizo la Revolución de estar siempre con los humildes y para los humildes. Y ese optimismo al que hacemos referencia también nos va a marcar de una manera importante y va diciéndonos y nos sigue mostrando el desafío importantísimo del yugo y la estrella. Nosotros siempre hemos estado sobre el yugo, de pie sobre él, haciendo que brille mejor la estrella que ilumina y mata.

Creo que estos son días de importantes desafíos para la nación, para la sociedad cubana actual, que es compleja, al igual que el momento y las circunstancias de que somos hijos. Hay muchas razones por las cuales seguir luchando y no se puede olvidar la historia en la lucha que como pueblo llevamos adelante en este momento en que se comienza a hablar del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

Creo que ese es el Martí también de la hora actual, el no olvidar nuestra historia para entender el presente y trazarnos las proyecciones futuras. Pensar el futuro de Cuba que ya es mañana, el futuro no está tan lejos, es dentro de unas horas, y cuando salgamos todos del salón y concluyamos el espacio hay que seguir pensando a Cuba, repensando el socialismo cubano que tiene que perfeccionarse, porque hay que potenciar el debate en nuestra sociedad. Tenemos que pensar en nuestro sistema político y electoral, los retos de la Carta Magna y el ordenamiento jurídico cubano. Nosotros tenemos la fortaleza de contar con la generación histórica de la Revolución y en ella hemos creído y confiado siempre pero cuando físicamente ya no estén, nuestra institucionalidad tiene que ser cada día más creíble.

El profesor Toledo tiene un concepto que todos deberíamos estudiar: la lealtad reflexiva. Eso nos invita a seguir trabajando constantemente con el pensamiento, un ejercicio que hay que practicar y refrendarlo. No podemos repetir consignas sin saber lo que estamos diciendo, porque decimos «Patria es humanidad» y muchas veces no sabemos cuál es la esencia de ese precepto martiano. Y decimos que trabajamos y que «tenemos fe en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud» o en «el equilibro del mundo», y no sabemos qué significa eso.

La formación desde las organizaciones juveniles, este espacio que convoca todos los meses la AHS, o nosotros que estamos avocados al X Congreso de la UJC, debe estar enfocada a pensar en eso y a darles esa preparación a nuestros estudiantes y a nuestros pioneros.

No seguiré con esta reflexión para darle la palabra al profesor Pedro Pablo, pero quería resaltar estas ideas porque Martí estoy convencido de que nos acompaña y de que, como escudo y alma moral de la nación, nos está dando las lecciones necesarias para vencer los límites de lo posible en la Cuba actual. Porque Revolución no es otra cosa que todos los días vencer los límites de lo posible, recordando así a un gran intelectual cubano, el doctor Fernando Martínez Heredia.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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