¿Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre?

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Esteban Morales

Introducción

Hasta el incidente de la Crisis de Octubre, la invasión de las tropas mercenarias por Playa Girón, conocida también como la Invasión de Bahía de Cochinos, había ocupado el lugar cimero de peligro, dentro de la ya muy prolongada historia de agresiones de los Estados Unidos contra Cuba.

Sin embargo, durante la que denominamos Crisis de Octubre, no se produjo como tal un enfrentamiento bélico como en Girón; ni tampoco las armas convencionales o nucleares fueron utilizadas en gran escala. ¿Qué es entonces lo que hace de la Crisis de Octubre, llamada en el lenguaje norteamericano como Crisis de los Mísiles, un incidente de tan dramático significado dentro de la confrontación Cuba- Estados Unidos?[1]

Sólo caracterizando a la Crisis de Octubre dentro del contexto más general de los incluso tempranos planes de agresión de los Estados Unidos contra Cuba, es que se puede entender la misma. Sin quedar atrapados dentro del mar de propaganda tergiversadora, dirigida a invertir los términos entre agresor y agredido, que caracterizan aun a la divulgación de este enfrentamiento entre ambos países.[2]

Los artífices de la agresividad contra Cuba en la política norteamericana, nunca han podido cobrarse el fracaso de Girón. Parece, sin embargo, que hallan alivio en acusar a la isla de haber puesto el mundo al borde del holocausto nuclear, cuando en realidad esa responsabilidad histórica hay que adjudicársela a las administraciones norteamericanas desde antes de 1959, debido a su obsesión por impedir o aplastar a la Revolución Cubana.

Por lo general, se ha considerado que las cuestiones más importantes de responder al analizar la llamada Crisis de los Mísiles son tres:[3]

¿Por que Jrushov decidió enviar misiles ofensivos a Cuba?
¿Por que Kennedy respondió a esta acción en la forma en que lo hizo?
¿Por que Jrushov decidió capitular ante las presiones norteamericanas y retornó los misiles a territorio soviético?

Sin dudas, para preguntar hay que tener un conocimiento a fondo sobre el asunto acerca del cual se pregunta.

Pero el modo de preguntar estará también influido por la concepción general que se tenga del acontecimiento sobre el cual se desea investigar. Preguntar no es en modo alguno una acción inocente, ni se busca simplemente con ello tampoco solo información desconocida. Más bien, las preguntas, en este caso, buscan también orientar al lector en la perspectiva de las concepciones del interrogador.

Por otro lado, no diríamos que las preguntas mas arriba formuladas carecen de importancia, pero si que no son las únicas importantes, ni ese es el único modo de formularlas.

Existen otras preguntas y modos de formulación, que responden a una concepción más amplia, multilateral y compleja, por lo tanto mas profunda, sobre lo que fue la llamada Crisis de los Mísiles.

Por nuestra parte, sin eliminar las preguntas ya hechas, formularíamos otras, que además de ampliar el espectro de análisis, podrían también dar respuesta a otro conjunto de aspectos importantes.

Tales interrogantes adicionales serian a nuestro parecer las siguientes:

¿A que nos estamos refiriendo cuando hablamos de la Crisis de los Misiles?
¿Decidió Jrushov por si solo enviar misiles nucleares a Cuba?
¿Eran los mísiles nucleares en Cuba armas ofensivas?
¿Fue la decisión de Jrushov de retirar los cohetes nucleares de Cuba solo una capitulación ante las presiones norteamericanas?
¿Qué fue lo que esencialmente motivó la llamada Crisis de los Misiles?
¿Fue la llamada Crisis de los Misiles solo una confrontación entre Estados Unidos y la URSS?
¿Podemos afirmar que la llamada Crisis de los Misiles fue solucionada?

A manera de hipótesis, habría que comenzar por preguntarnos, si fueron los misiles nucleares instalados en Cuba los que realmente provocaron la crisis, o si estos no fueron mas que el resultado de la escalada de una crisis mas de fondo que, durante el mes de octubre de 1962, adoptó abruptamente su forma más virulenta y peligrosa? Crisis que por demás, no fue solo ni esencialmente entre la URSS y los Estados Unidos, sino también entre Cuba y los Estados Unidos. Poniéndose de manifiesto, que en el contexto de la llamada Guerra Fría, las alianzas, sirven de canales de transmisión, que provocan crisis que tienden a adoptar un carácter global.

Por eso, la Crisis adoptó un carácter estratégico para las naciones involucradas. Solucionándose para Estados Unidos y la URSS, pero no para Cuba, pues su problema fundamental no estaba esencialmente involucrado en tal contexto. Por lo que al dejársele marginada de las negociaciones de la retirada de los misiles, sus intereses no fueron considerados. A pesar de que los misiles habían sido instalados en Cuba y de que la causa esencial que provocó su instalación (no así su aceptación por parte de Cuba) provino de la amenaza de invasión por parte de los Estados Unidos a la Isla.

Entonces, tales últimas interrogantes, tienen que necesariamente ser respondidas, para lograr una visión integral acerca de ¿qué ocurrió realmente durante la llamada Crisis de los Misiles o más bien de la Crisis de Octubre?

Por tanto, no pretendemos historiar la Crisis, eso ya ha sido hecho ampliamente, ni seguiremos una secuencia puramente histórica de su acontecer, sino solo nos concentraremos en algunos aspectos claves que consideramos más importantes y definitorios del fenómeno estudiado.

El fracaso de Girón y el peligro de invasión a Cuba.

Si el plan de Girón había sido asumido por el presidente Kennedy como una herencia, la derrota se convirtió en una humillación personal, de la cual debía desquitarse.

El desastre de Girón explica, el porqué la decisión de Kennedy de invadir a Cuba, pero ahora con el ejército norteamericano, y nos lleva directamente al fenómeno del contexto en que se desata la Crisis de Octubre. Dado que con posterioridad a Girón, la administración de Kennedy diseñaría un sistema de medidas y acciones agresivas contra Cuba y comenzaría aceleradamente los preparativos para una invasión de la Isla en gran escala.

Al mismo tiempo, a partir de la amarga derrota sufrida en Girón, Kennedy se propuso llevar a cabo un estricto control de las acciones de política contra Cuba, experiencia que subsecuentemente aplicó durante la Crisis de Octubre.

En términos de política, ya Kennedy no arrastraba ningún compromiso de la administración anterior. A partir de ahora seguiría su “propia política”, aunque en definitiva, esta última, no representaba ningún cambio esencial en relación con la anterior. Pero al menos, sería una política de su “entero gusto y responsabilidad”.

Kennedy, actuando en consonancia con lo ocurrido en Girón, encargaba al general Maxwell Taylor encabezar una comisión que estudiara a fondo las causas de la derrota, y al Secretario Asistente de Defensa para asuntos de Seguridad Internacional, Paúl H. Nitze, presidir una Fuerza de Tarea, integrada por representantes de los departamentos de Estado, Defensa, Justicia, USIA y la CIA, con la misión de recomendar la política a seguir de inmediato con Cuba.

A partir de entonces, además, Kennedy se propuso reconsiderar la participación de las fuerzas armadas norteamericanas en las actividades contra Cuba. De tal modo que, sólo diez días después de finalizada la invasión de Girón, el Presidente, junto a McNamara y el almirante Burke, revisaban un plan de contingencia para el despliegue de las tropas estadounidenses en Cuba.

Según McNamara, tal acción no debía ser interpretada como un signo de intervención en Cuba, aunque en definitiva resultaba lo más parecido a ello. La administración de Kennedy negó en muchas ocasiones sus intenciones de invadir a Cuba en gran escala.

La Dirección Cubana, en particular el Comandante en Jefe Fidel Castro, por su parte, siempre estuvo convencido, sobre todo después de Girón, de una acción como la que se programaba por Kennedy era totalmente posible. La administración de Kennedy hizo preparativos de invasión a Cuba y las fechas de esa coincidían con los días finales de octubre de 1962.[4]

En consonancia con la forma hemisférica más sistemática con que Kennedy enfocaba entonces la política hacia Cuba, Paúl Nitze, cumpliendo con los objetivos del Task Force ya mencionado, presentó un documento titulado, “Cuba y el Comunismo en el Hemisferio”.

Por su parte, el presidente, se reunía con un grupo de exiliados cubanos, encabezado de nuevo por José Miro Cardona, entonces presidente del denominado Consejo Revolucionario Cubano, el mismo que se había quedado esperando para desembarcar en Cuba como gobierno en armas cuando Girón.[5]

En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, en que se discute la política a seguir con Cuba, celebrada el 5 de mayo de 1961, el presidente expresó que la política hacia Cuba debía dirigirse a provocar la caída de Castro, que no intervendría en Cuba en ese momento, pero que no tomaría ninguna medida que impidiese la posibilidad de una intervención militar en el futuro.[6]

La CIA, en particular, elaboró un programa de acción contra Cuba, que constituyó un anexo encubierto del documento ya mencionado, elaborado bajo la dirección de Paúl Nitze.[7]

No debemos de olvidar, que fue la CIA la que lideró Girón, y que al no poder contar realmente con fuerzas para una operación de esa envergadura, manejó de tal modo las cosas que finalmente las fuerzas armadas norteamericanas se viesen obligadas a intervenir.
Recordemos, además, que la principal preocupación del presidente era entonces que lo llevaran mas allá, de los que habían sido sus compromisos al asumir el plan de invasión a Cuba.

En cuanto a la participación de los cubanos en las operaciones contra Cuba, se produjo un cambio importante a mediados del año 1961, que ampliaba esa participación, dándole a la misma un carácter mas institucionalizado.

Cuba, por su parte, continuaba incrementando sus relaciones con los Países Socialistas, en especial con la URSS, lo cual hacia tiempo era una preocupación permanente de Estados Unidos.[8]

La respuesta no se hizo esperar, McGeorge Bundy, el 5 de octubre de 1962, presentó el “Memorando 100 de Acción de Seguridad Nacional”, titulado “Plan de Emergencia para Cuba”, mediante el cual se orientó al Departamento de Estado, “… valorar las vías de acción potencial abiertas a Estados Unidos si Castro debía ser suprimido de la escena cubana”.[9]

Estados Unidos, con suficientes razones ya para invadir a Cuba, provocadas por la derrota de Girón, sumaba a estas, la capacidad que Cuba adquiría para su defensa.

Junto a los preparativos que ya realizaba, la administración Kennedy desplegó una campaña de hostigamiento contra Cuba, tanto en la OEA como apoyándose en algunos gobiernos latinoamericanos, dirigida a lograr su total aislamiento y evitar a toda costa que hubiera voces disidentes en el hemisferio, cuando la Isla fuese finalmente invadida.

Es necesario señalar, al menos, que en noviembre de 1961, la administración acelera los preparativos de la que sería la operación subversiva más grande puesta en marcha contra Cuba. El día 30, se oficializaba por el presidente Kennedy el Grupo Especial Ampliado (SAG), dentro del Consejo de Seguridad Nacional, presidido por el general Maxwell Taylor y el Fiscal General Robert Kennedy, dando lugar al nacimiento oficial, aunque mantenida hasta muy reciente en secreto, a la llamada Operación Mangosta. [10]

Los asuntos de la preparación para la agresión militar seguían su curso, e incluso, previos a la Crisis de Octubre, el Plan Mangosta ya funcionaba con relativa independencia. Todo puesto en función de un solo y supremo objetivo, derrocar al Gobierno Cubano.[11]

Particularmente, el fenómeno del bandidismo, ampliamente reactivado con posterioridad a Girón, tenía como objetivo político principal hacer creer a la opinión pública mundial, en particular a la hemisférica, que en Cuba había una guerra civil entre partidarios del gobierno y una oposición organizada, todo con el propósito de dotar de legitimidad a la contrarrevolución armada interna.

Los planes de invasión de Estados Unidos, una vez diseñada la Operación Mangosta, tuvieron un brazo desestabilizador y de “ablandamiento”, hasta que pudiera llegarse al momento de la invasión en gran escala con el ejército norteamericano, contenida ella misma como último paso dentro del propio Plan Mangosta.[12]

Al hacer uso de la palabra en la reunión de Cancilleres de la OEA, del 25 de enero de 1962, el entonces Secretario de Estado norteamericano Deán Rusk decía, “Primero, debemos reconocer que la alineación del gobierno de Cuba comunista en el hemisferio es incompatible con los propósitos y principios del sistema interamericano, y que sus actividades corrientes son un peligro siempre presente y común a la paz y a la seguridad del continente. En segundo lugar, debemos ahora hacer efectiva la decisión de excluir al régimen de Castro.”[13]

La decisión se consumó definitivamente con el intento de la expulsión de Cuba de la OEA. Esto constituía tal violación de los principios de la Carta constitutiva de esa organización, de modo que el propio senador Hickenlooper, miembro de la representación norteamericana, en la sesión del 29 de enero de 1962, diría, “Estamos frente a un verdadero problema jurídico. Aparentemente no hay manera de expulsar a Cuba de la OEA. El expediente de solución a este dilema, fue ¨suspender¨ a Cuba sobre la base de la tesis de “la incompatibilidad del régimen marxista-leninista en Cuba con el sistema interamericano”. Dándose la paradójica situación, de que la silla y la bandera cubanas permanecen allí, pero Cuba está siempre ausente, hasta hoy.

“Coincidentemente con lo que ocurría en Uruguay, el 31 de enero de 1962 en Washington, John F. Kennedy sostuvo un almuerzo privado con el editor del periódico Isvestia y yerno de Nikita S. Jruschov, Alexei Adzhubei. A quien el mandatario norteamericano manifestó que la coexistencia soviética- norteamericana estaba comprometida, por el hecho de que la influencia de la URSS en Cuba había alterado el balance de fuerzas entre el Este y el Oeste. Además, Kennedy le recordó a su invitado, la no interferencia de Estados Unidos en 1956, cuando se produjo la intervención soviética en Hungría. La alusión era una clara prueba de que Estados Unidos trataba de justificar por todos los medios su futura intervención en Cuba, al sugerir a la URSS, que los norteamericanos habían comprendido la actuación del gobierno soviético en los sucesos de Hungría.” [14]

Kennedy continuaba así el juego iniciado en las conversaciones de Viena( junio de 1961), por medio del cual, tratando a Jruschov como representante de una gran potencia, quería hacerle ver que esos intereses estaban por encima de los de las naciones pequeñas. Lamentablemente este juego funcionó finalmente en la negociación, entre ambos, de la Crisis de octubre.[15]

Hay que decir, que al parecer en la práctica, Kennedy introdujo a Jruschov, dentro de una concepción de enfrentamiento Este-Oeste, que hizo finalmente al líder soviético reaccionar, pensando sólo en la solución, dentro de la cual la URSS estaba comprometida estratégicamente y haciéndolo soslayar el compromiso que tenía con Cuba.[16]

Por lo cual, es posible llegar a la conclusión de que fue un error estratégico de la Dirección Soviética, de Jruschov en particular, dejar a Cuba al margen del núcleo duro de la negociación, que no fue otro que el momento de la decisión por Jrushov de retirar los mísiles nucleares de Cuba. De no haber sido así, la presencia de Cuba hubiera servido a la URSS para fortalecer su lugar, situándola frente a Estados Unidos en una posición más equilibrada y principista, además de que no se hubieran producido contradicciones que situaban a Cuba y a la URSS en una posición de debilidad ante Estados Unidos.

¿Pero estaba interesado Jruschov en que los misiles nucleares en Cuba sirviesen para algo más que arrancar a Kennedy una simple promesa de no invadirla? ¿Estaba dispuesto Jruschov a que la capacidad disuasiva de los mísiles nucleares pudiese ser utilizada por Cuba, para obtener resultados más de fondo en una negociación con los Estados Unidos? Evidentemente, parece que no.

Continuando los preparativos bélicos para la invasión a Cuba, el 13 de marzo de 1962 se había sometido a discusión, dentro del Departamento de Defensa, un documento preparado por el Estado Mayor Conjunto titulado, “Pretextos para Justificar una Intervención Militar de Estados Unidos en Cuba”, que contenía un grupo de medidas de hostigamiento, que tenían como objetivo crear las condiciones para justificar una acción militar directa. Estas medidas agresivas, eran concebidas de manera que parecieran haber sido llevados a cabo por fuerzas cubanas hostiles.[17]

Además, el 3 de abril había comenzado el ejercicio naval de Estados Unidos, conocido como “Patada Rápida”. Unos días después, el presidente Kennedy, volvía a reunirse con el cabecilla contrarrevolucionario José Miro Cardona y le ratificaba la disposición del gobierno de Estados Unidos para resolver el problema cubano con medios armados, para lo cual se necesitaban seis divisiones.[18]

Todos estos preparativos bélicos, del Plan Mangosta, el recrudecimiento del bloqueo con la Proclama Presidencial que finalmente, le daba forma, a las presiones de todo tipo realizadas por Estados Unidos para tender un cerco alrededor de Cuba y aniquilar a la revolución. Junto a los planes de invasión directa, fueron las cosas que alimentaron las preocupaciones que llevaron a Jruschov a la idea de proponer a la Dirección Cubana instalar en Cuba los mísiles nucleares.[19]

O sea, al margen de las razones de otra naturaleza que hubiese podido tener Jruschov para proponer a Cuba la instalación de los cohetes nucleares en su territorio, lo cierto es que la Isla estaba hostigada continuamente por la contrarrevolución y bajo la amenaza inminente de una invasión por parte del ejército norteamericano.

De no haber estado precedidos de esos peligros mortales, que se cernían sobre la revolución cubana, los mísiles nucleares nunca hubieran emergido como una alternativa de defensa para Cuba. Ni aun con la aspiración de mejorar el equilibrio estratégico del Campo Socialista, pues el costo político y el peligro de la presencia de los mísiles nucleares en Cuba, sólo era asimilable sobre la base de que ellos servían para mejorar el poderío estratégico nuclear del campo socialista y al mismo tiempo, desempeñar un fuerte papel disuasivo frente a las intenciones y acciones de Estados Unidos, dirigidas a invadir a Cuba en gran escala.

Entonces, la comúnmente llamada Crisis de los Mísiles en los Estados Unidos no fue, como ya históricamente se ha pretendido hacer ver, un momento en que a partir solamente de la presencia de los cohetes nucleares en Cuba, se puso el mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial, sino más que eso, fue el momento en que los Estados Unidos tuvieron que enfrentarse con las consecuencias acumuladas de todos sus actos de agresión contra Cuba. [20]

La Crisis de Octubre o llamada Crisis de los Mísiles, tampoco duró trece días. Esta se prolongó desde entre el 14-16 de octubre, en que oficialmente y de manera verificada Kennedy tiene conocimiento de la existencia de los cohetes nucleares en Cuba, hasta aproximadamente el 30 de noviembre, en que habiéndose producido la entrevista entre Mikoyan y Kennedy, las posiciones respecto a los acuerdos finales de la crisis quedaron fijadas.[21]

En definitiva, concentrar la crisis en los trece días, es otro modo de decir que fue la presencia de los misiles en Cuba lo que determinó la crisis.

La crisis también tuvo varios comienzos. Para Cuba, como ya expresamos, comenzó desde que Eisenhower inició su campaña de hostilidad contra la Isla. Para la administración de los Estados Unidos, desde que esta tuvo conocimiento verificado de la existencia de los cohetes en Cuba. Mientras que para el mundo y el pueblo de los Estados Unidos, y de la URSS, esta crisis comenzó cuando el 22 de octubre el presidente Kennedy hizo su alocución a la nación, planteando las primeras medidas de respuesta.[22]Siendo las medidas anunciadas por el presidente Kennedy, las que realmente pusieron en peligro la paz mundial.

En realidad durante la crisis, sobre todo, una vez descubiertos los cohetes, hubo dos asuntos claves que no pueden ser pasados por alto, por la importancia que ambos tienen en el desenvolvimiento posterior de la crisis y su conclusión, si tal se puede llamar a lo que finalmente ocurrió.

Primero, el hecho de que la instalación de los cohetes nucleares fuese realizada en secreto y que ello haya incluido engañar varias veces a Kennedy, por parte de la dirección soviética, le dio una apreciable ventaja moral, política y estratégica a la parte norteamericana, pues al descubrir los mísiles, pudo disponer de tiempo suficiente para diseñar y planear acciones de respuesta. Mientras que a la URSS y Cuba, sólo sospechando el descubrimiento, únicamente les quedaba esperar. Además, el engaño le permitió a Kennedy invertir los términos de la confrontación, pudiendo presentarse como el agredido, cuando realmente siempre fue el agresor.[23]Las consecuencias de este error, fueron desastrosas también para la imagen internacional de la URSS.

Segundo, cuando en la carta de Jruschov a Kennedy del 26 de octubre, el primero comunica su disposición a retirar de Cuba todas las armas que Estados Unidos consideraba como “ofensivas”. Esta declaración, además de ser un repliegue moral imperdonable e incosteable, porque los soviéticos por todas las vías se habían cansado de decir que las armas instaladas en Cuba no tenían carácter ofensivo, y así era, también resultó ser una trampa sin fondo a la hora de la negociación. Puesto que Kennedy, aferrándose de tal afirmación de Jruschov, condujo las negociaciones de la retirada de las armas a su antojo.[24]

Por todo lo anterior, la posición de la URSS, fue siempre muy débil, a partir del 26 de octubre y particularmente durante las negociaciones, hasta que finalmente, todo el proceso, quedó dependiente de la voluntad de los Estados Unidos de no invadir a Cuba en gran escala.

Otros errores adicionales de Jrushov, fueron los siguientes:

-Comunicar a Estados Unidos dentro del proceso negociador de la retirada de los misiles, que todos los pasos que daba lo hacían de común acuerdo con Cuba. Lo cual no era cierto.

-Tratar de comprometer a Cuba con dejarse inspeccionar el territorio en el proceso de retirada de los cohetes, lo cual fue un desconocimiento de la soberanía cubana.

-Desconocer a Cuba durante el proceso negociador, aunque tratando de incorporarla después, sin ninguna efectividad práctica.

-Comprometer la seguridad nacional de Cuba, aceptando una promesa de los Estados Unidos de no invadir la Isla, lo que en el contexto del conflicto Cuba- Estados Unidos tenía un valor muy relativo y casi nulo.

-Negociar la retirada de los cohetes de Cuba por los de Turquía. Lo cual no tenía relación alguna con la situación e inmiscuía a Cuba dentro de un proceso ajeno y fuera de su alcance. Además de no haber informado a Cuba de este paso. Convirtiéndola en una moneda de cambio.

-Jruschov engaño a Kennedy, pero a Cuba también, al negociar a espaldas de esta y ocultarle información, que si manejaba con la parte norteamericana.[25]

Entonces, en la práctica, a pesar de todo lo que la URSS y en particular Jrushov había hecho de positivo para Cuba hasta entonces e hizo después, sin embargo, durante la Crisis de Octubre dio pasos estratégicamente erróneos e inconsultos, que comprometieron seriamente la seguridad nacional cubana y el prestigio de la Revolución. Dando al traste además, con la única y real oportunidad que Cuba hubiera tenido de influir seriamente en el curso de sus relaciones futuras con los Estados Unidos.[26]

Por lo cual, la solución de la crisis, lo fue solo para Estados Unidos y la URSS, pues ambos se limitaron a negociar desde su lógica de gran potencia. Para Cuba no hubo solución, tratándose solo de una oportunidad perdida.

En realidad, Kennedy no se comprometió a nada formalmente, o a nada a lo que no pudiese comprometerse con ventajas. Todo quedó en palabras y en letras de correspondencia.

La promesa de no invadir a Cuba, resultó aun más relativa, pues los Estados Unidos continuaron hostigándola, invadiéndola en pequeña escala y sometiéndola continuamente a todo tipo de agresiones.

En realidad los Estados Unidos, durante estos más de 40 años, no han invadido a Cuba en gran escala, no porque les importe el acuerdo de 1962, sino porque el costo político, e incluso militar que ello tendría le sería prácticamente impagable.

Sin embargo, un daño importante que infringió Jruschov a Cuba es que, cuando el Primer Ministro Soviético negoció con los Estados Unidos retirar los cohetes, sin consultar a Cuba, no hizo más que reafirmar a Kennedy en su tesis, ya esgrimida en el “Libro Blanco”, de que supuestamente la Isla no era sino un satélite de la URSS. Tal “confirmación de hipótesis”, tuvo consecuencias duraderas y muy negativas para Cuba, aunque también para la política exterior norteamericana.[27]

Sólo la posición valiente e intransigente de la Dirección Cubana, de no dejarse inspeccionar, exigir los Cinco Puntos, accionar contra los vuelos rasantes e impedir a toda costa dejarse coaccionar, junto a la actitud valiente y decidida del pueblo, fue lo que salvó el prestigio de la Revolución frente a tales acontecimientos.[28]

Sin duda, la actuación de Jruschov afectó su prestigio personal y el de la URSS en Cuba, así como ante el resto del mundo. También afectó seriamente las relaciones entre ambos países. Lo cual, tuvo un momento crítico especial, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, en su visita a la URSS recién concluida la crisis entre abril y mayo de 1963, casualmente descubrió que Jruschov había negociado con Kennedy, a espaldas de la dirección cubana, cambiar los cohetes de Cuba por los de Turquía.

Como resultado de todo lo explicado, Estados Unidos mayoreo en la crisis, especialmente durante la negociación, imponiendo sus imágenes, percepciones y valoraciones, y convirtiendo todo el proceso final en una escalada de exigencias y concesiones que la Dirección Soviética siempre aceptó. Cuba, por su parte, dio los únicos ejemplos de fortaleza y autodeterminación, al afrontar el derribo del U-2, no permitir los sobrevuelos al alcance de sus baterías antiaéreas, no dejarse inspeccionar, plantear sus exigencias por medio de los cinco puntos y denunciar en Naciones Unidas el carácter agresivo y manipulador de la política norteamericana.

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES.[29]

Como resultado de los cambios radicales que han tenido lugar en el sistema de relaciones internacionales, Cuba continúa enfrentando graves peligros a su seguridad nacional, entre los que aún se cuenta la posibilidad de una agresión armada por parte de los Estados Unidos.

Una experiencia derivada de la crisis, es que la continuada y aun acrecentada hostilidad de los Estados Unidos contra Cuba y las acciones de esa potencia, encaminadas a tratar de imponerle un régimen político-social de su agrado, son fenómenos actuales que mantienen vivo el peligro de la confrontación militar entre ambos países.

De haber prevalecido la concepción cubana, tanto de la instalación no secreta de los cohetes, como la divulgación del Convenio, así también sobre los términos en que debió negociarse la retirada de los mísiles, la conclusión de la Crisis de Octubre hubiese podido servir de base para resultados mas de fondo en el desenvolvimiento ulterior de la confrontación Cuba-Estados Unidos. Además de que le hubiera permitido a la URSS se presentarse con fortaleza negociadora, eludiendo así la humillación de que fue objeto.[30]

Hoy, la lucha que libra el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, contra el peligro de una tercera guerra mundial, que puede adoptar proporciones mundiales, lo hace desde la sólida posición de ser el único líder político sobreviviente, que vivió la experiencia del peligro real de una tercera guerra mundial durante el llamado período de la Guerra Fría. Además, experiencia vivida desde la posición más incómoda: el país pequeño, agredido y subdesarrollado, a noventa millas de la potencia nuclear más poderosa del planeta y en el contexto de la entonces llamada confrontación Este-Oeste

 

Notas.
[1] Este acontecimiento es conocido también como Crisis del Caribe, nombre que le dieron los soviéticos. Este último más bien responde a la actitud de hacer la proyección externa de un conflicto que aunque devino global, involucraba a tres naciones principalmente, Cuba, Estados Unidos y la URSS. (Nota del Autor).
[2] La película” Trece Días”, bajo la dirección del famoso actor Kevin Costner, a pesar de ser un filme pacifista y de no mostrar intención alguna de agredir a Cuba, sin embargo, queda atrapado dentro de esa visión superficial de mostrar a Estados Unidos como la víctima y a Cuba y la URSS como simples agresores, que pusieron en peligro al pacífico pueblo norteamericano y al mundo. (Nota del Autor)
[3] Ver: Mark L. Haas. University of Virginia, Prospect Theory and The Cuban Missile Crisis, International Studies Quarterly –2001- International Studies Association, Blackwell Publisher, USA, p. 243.
[4] Ver Plan Mangosta. Documento 5: Brig… Gen. Edward Lanzadle, The Cuba Project, “February 20, 1962 (program review and basic action plan for Operation Mongoose). Documento 6 – Special Group Augmented , Guidelines for Operation Mongoose, march 14, 1962 y Documento 8, Defense Department / Joint Chiefs Staff, projection of “Consequences of U:S. Military Intervention in Cuba”. En The Cuban Missile Crisis 1962, A national Security Archive Documents Reader, Edited by Laurence Chang and Peter Kornbluh, The New Press, New York, USA, 1992, 1998, pp. 23–52. Mangosta desencadenaría levantamientos internos, insurrección contrarrevolucionaria, que facilitaría la intervención directa, con la cobertura de la OEA. Lo cual ratificaba la convicción de la dirección cubana de que a mediados de 1962 estaba en marcha un plan que conduciría a la agresión militar contra Cuba.
[5] Ver: Tomas Diez. Cronología sobre la Crisis de Octubre, Instituto de Historia, La Habana, Cuba.
[6] Ver: Tomas Diez, Cronología, Ob…
[7] Ver: Memorandum for the Record, “Paramilitary Action against the Castro Government of Cuba…”, mayo 5 de 1961. Documentos desclasificados sobre Girón, National Security Archive Documents Reader.
[8] En septiembre era firmado un segundo convenio con la URSS, por medio del cual Cuba recibía suministro de armamento convencional por un monto de 149 millones 500,000 dólares. De esta cifra, Cuba tendría que abonar 67 millones 550,000 dólares, y para saldar el resto de la cuenta, se daban diez años a un interés del 2% anual. La URSS, reafirmaba así su disposición de ayudar a la Isla, cuando esta más lo necesitaba. Tal y como ya había tenido lugar, en los momentos más críticos de principios de los años de 1960 y 1961.
[9] Ob. Cronología, Tomas Diez…
[10] Ver: document 4. Minutes of First Operation Mongoose meeting with Attorney general Robert Kennedy, December 1, 1961, Ob. National Arcive…Washington Dc, Selection of Giron, p.20.
Ver: The White House, “Eyes Only For The President”, Richard N. Goodwin, Giron Selection, Washington DC, ob. National Archives…
[11] Durante la Crisis de Octubre también Mangosta fue muy atendido. El mismo día 16 de octubre de 1962, en medio del escenario del descubrimiento de los cohetes en Cuba, el presidente Kennedy fustigaba a los dirigentes de Mangosta pidiéndoles más acción. Ver: Document 10: “Mongoose Meeting with The Attorney General. October 16, 1962, en: The Cuban Missile Crisis. Ob.cit, pp. 62-63.
[12] Acerca de este denominado Plan Mangosta, se puede ver más en detalle. Ob.cit, The Cuban Missile Crisis…pp. 20-63.
[13] Ver Cronología, Tomas Diez, Ob.cit..
[14] Ver Cronología sobre La Crisis de Octubre, Tomas Diez, Instituto de Historia, Ob.cit.
[15] Ver. Memorandum of Conversation, Vienna Meeting Betwen the President and Cairman Kruscchev, The Cuban Missile Crisis, 1962. Ob.cit, pp. 9 – 14.
[16] A. Mikoyan llegó a La Habana el 2 de noviembre de 1962, en visita oficial, para analizar con la dirección cubana los asuntos de la Crisis de Octubre. Ver: Cronología de la Crisis de octubre, Conferencia 30 Aniversario, 1992, p. 100. Fue muy lamentable la situación que atravesó Mikoyan tratando de convencer a la Dirección Cubana de que Jrushov tenía razón. Durante las conversaciones, incluso, se habló de que los IL-28 se quedarían en Cuba, pero 48 horas después ya Mikoyan informaba que también debían ser devueltos a la URSS. Solo su ética personal, la amistad con los cubanos y el trato respetuoso recibido le ayudaron en tan amargos momentos. Mikoyan había sido opuesto a que el despliegue de los cohetes se hiciese en secreto. Parece que el deseo de Jrushov de sorprender a Estados Unidos, cuando los cohetes fueran operacionales y de no crearle dificultades a Kennedy durante la campaña, aunque también su tozudez, deben haberlo impulsado a mantener el secreto. (Nota del Autor). Para ampliar Ver: Document 60: Ob.cit, The Cuban Missile Crisis…pp. 257-258.
[17] Ver Ob.cit, Cronología…
[18] Ver Ob.cit, Cronología…
[19] La defensa de Cuba era una excelente justificación para instalar los cohetes en la Isla. Jruschov nunca esgrimió otro objetivo. Pero, su actuación, al no aceptar el secreto; negociar la retirada de los cohetes a espaldas de Cuba; ocultar a Cuba el intercambio con los cohetes de Turquía e Italia; acceder a retirar todas las armas que Kennedy considerara como ofensivas; pretender que Cuba también se dejase inspeccionar y todos los manejos bilaterales que Jruschov hizo con Kennedy a espaldas de Cuba, hacen dudar de que haya sido la defensa de Cuba, lo que prioritariamente motivó a Jruschov a instalar los cohetes en la Isla. (Nota del Autor)
[20] No pocas veces, muchos europeos y asiáticos con que hemos hablado, se asombran de que las cosas de este lado del mundo sean bastante diferentes. El Hemisferio Occidental es el traspatio de Estados Unidos, lo continúa siendo, y la Revolución Cubana ha aportado las pruebas más fehacientes de que ello es así. Sufriendo un proceso de agresiones que ya dura mas de 50 años. Solamente a partir de la intolerancia norteamericana de no aceptar regímenes políticos de izquierda, en su histórica área de influencia. (Nota del Autor).
[21] El 29 de noviembre de 1962, A. Mikoyan y J. F. Kennedy, sostuvieron una entrevista para analizar las proposiciones de ambas partes en el proceso negociador. Aquí se volvió a tocar el tema de los proyectos de declaración. Mikoyan manifestó insatisfacción por la propuesta norteamericana porque anulaba las obligaciones contraídas por EE.UU. Kennedy dijo que concertar tres declaraciones no era viable, pues ellos no votarían por el proyecto de Cuba y los cubanos no estarían de acuerdo con EE.UU, que U Thant debía limitarse a tomar nota, sin llegar a ninguna votación en el Consejo de Seguridad. Respecto a los vuelos, Kennedy dijo que ellos los ejecutarían a gran altura como modo de verificación. Que en su país había una fuerte campaña que ponía en duda el cumplimiento efectivo de la retirada del armamento ofensivo. Mikoyan por su parte expresó, que estos vuelos, como quiera que se hiciesen, eran una violación, actos contra el derecho internacional, que si tenían sospechas del incumplimiento de los acuerdos, debían aceptar la inspección multilateral.
[22] Realmente existen varios indicios, que son como para introducir dudas acerca de sí en verdad Kennedy, desde mucho antes del 16 de octubre tenía o no elementos para presuponer la presencia de cohetes nucleares en Cuba. Pero lamentablemente no podemos detenernos en ese asunto. Ver, entre otros, el sustancioso informe de la CIA, Special National Intelligence Estimate, The Military Buildup in Cuba, The Cuban Missile Crisis, 1962, Ob.cit, pp. 71–73. En una reunión celebrada entre McCone, director de la CIA y el presidente Kennedy, el 22 de agosto de 1962, el primero le comunica que tiene sospechas de que el gobierno soviético se prepara para desplegar cohetes nucleares en Cuba. Ver Cronología, Conferencia 30 Aniversario, Ob.cit, p. 28. El 24 de mayo, ya había sido tomada la decisión por la URSS de instalar los cohetes en Cuba. Días después, el 29 de mayo se le hacía la proposición a Cuba. El 10 de junio, el Presidium Soviético tomo la decisión final. El 7 de julio de 1962, Malinovsky informa a Jrushosv que ya todo estaba listo para iniciar el envío de los cohetes nucleares a Cuba.
[23] Cuba insistió en varias ocasiones, sobre todo, en la inconsistencia moral y estratégica de instalar los cohetes en secreto, pero después de varios intentos no se logró convencer a Jruschov y finalmente se aceptó dejar el asunto en manos de la dirección soviética. Las consecuencias de instalar los cohetes en secreto fueron desastrosas, atreviéndonos a asegurar que posiblemente sea el momento más peligroso atravesado por Cuba en su confrontación con los Estados Unidos. Ver: Acta de las Reuniones del Comité Central del PCC, de enero 25 y 26 de 1968, La Habana, Cuba, pp. 55–62. Una expresión muy clara de las ventajas de Kennedy puede verse en el discurso del 22 de octubre. Ver: Document 29: “Radio – TV Address of the President to the Nation from the White House”. Ob.cit, The Cuban Missile Crisis … pp. 160-164.
[24] Ver: Document 53: Ob.cit, The Cuban Missile Crisis, 1962… pp. 238- 242. Ver también: The November Extensión… Ob.cit, p. 244-245. Jrushov se puso así mismo una trampa, al decir que las armas que estaban en Cuba no eran ofensivas. No lo eran realmente, porque su objetivo no era atacar a los Estados Unidos, sino la defensa de Cuba. Pero con ello Jrushov de hecho estaba negando que hubiese cohetes nucleares en Cuba, lo cual no debió haber sido nunca ocultado a Kennedy. Si los cohetes nucleares hubiesen sido instalados públicamente, Cuba y la URSS hubieran podido haber defendido su presencia en la Isla. De un modo abierto y con arreglo a las mismas leyes internacionales que permitieron a los Estados Unidos instalar cohetes nucleares en Italia y Turquía. Entonces, Jrushov se enredó así mismo, permitiéndole a Kennedy no tener que enfrentar la realidad de que Cuba tenia derecho, para defenderse, a instalar las armas que estimase conveniente y en alianza con quien quisiese, aunque estas armas fuesen mísiles nucleares y estuviesen situadas a 90 millas del territorio de los Estados Unidos.
Si los cohetes hubiesen sido instalados públicamente, de todos modos Kennedy habría protestado, esgrimiendo la Doctrina Monroe u otras razones, porque su prepotencia nunca le hubiera permitido tener que convivir con los cohetes nucleares en Cuba. Entonces, Jrushov habría tenido que portarse muy firme, porque las fuertes amenazas por parte de los Estados Unidos vendrían- dado la supremacía estratégica de que disfrutaban- pero sin embargo, hubiera podido ser una pelea más pareja, e incluso ganable, dentro de la lógica de una acción protegida por el derecho internacional. Como resultado de todo ello, no fue que Kennedy haya ganado la confrontación, sino que Jrushov la perdió, al haberse dejado llevar este por una lógica política que no podía ser la suya. Jrushov jugo con la lógica del adversario, al negociar como gran potencia y desconocer al aliado pequeño, incluso haciendo caso omiso a sus consejos, por eso perdió. Jrushov era el líder de un país socialista poderoso, y nunca debió haber actuado con la lógica de los imperialistas. Ese fue, en nuestra opinión, el error estratégico más importante cometido por Jrushov y la lección más importante que nos queda para una situación similar.
Lo cierto es que desde el principio, la lógica con que Cuba hubiera actuado fue correcta: no instalar los cohetes en secreto y hacerlo de modo legal, por medio de un convenio que cumplía con las reglas del derecho internacional, actuar con ética y sin engaño, no entrar en el juego de caracterizar las armas, negociar siempre en el contexto del acuerdo y tomando en consideración el sistema de intereses en juego. Todo lo contrario de lo que hizo Jrushov. Lo cual nos permite concluir, que si Cuba hubiera estado en el lugar de la URSS, o lo que es más lógico imaginar, si Jrushov hubiese prestado atención a los consejos de Fidel Castro, otro hubiera podido ser el resultado de la Crisis de Octubre. (Nota del Autor. Para ampliar Ver: Ob.cit, Conferencia Tripartita… 11 de enero de 1992, Cuarta Sesión… pp.7-27.
[25] Aun existe intercambio de documentación entre Kennedy y Jruschov, no desclasificada, que nos puede deparar sorpresas respecto a muchos asuntos manejados por Jruschov con Kennedy que no fueron informados a Cuba. (Nota del Autor).
[26] Es para nosotros evidente, que ni Jrushov ni los estrategas de la política soviética, dominaban los pormenores políticos y prácticos del enfrentamiento entre Cuba y los Estados Unidos. Ellos, al parecer, vieron el marco y la conexión estratégica de un conflicto en el Caribe, con la confrontación nuclear, pero perdieron el contenido esencial de cual debía ser la solución verdadera e integral del problema y el modo de negociarlo. O tal vez, también, para instalar los cohetes esgrimieron la razón verdadera, pero a la hora de negociar tomaron el camino equivocado. A nuestro entender, porque la razón esgrimida para instalar los cohetes en Cuba (su defensa) no era la verdadera para Jrushov, sino la de equilibrar el poderío nuclear norteamericano. Luego cabe aquí la pregunta ¿Entendió realmente Jrushov, la conexión estratégica y además global, que existía entre la instalación de los cohetes en Cuba y la confrontación entre Cuba y los Estados Unidos? Evidentemente no. Si la hubiera entendido, habría podido tomar en consideración que la lógica a seguir en la negociación debió haber sido otra. Pensamos que Jrushov definitivamente no entendió la connotación estratégico-global que tomaban Cuba y su confrontación con los Estados Unidos, al instalar los cohetes nucleares en la Isla. Pues debió haber sido sin desconocer a Cuba, como Jrushov tendría que haber negociado con Estados Unidos. Al no hacerlo, le permitió a Estados Unidos poder echar a un lado las verdaderas razones (contra Estados Unidos) de por qué los cohetes estaban en Cuba. Permitiéndoles además negociar, por las razones que no eran defendibles para Estados Unidos, aunque sí las deseables (sacar los cohetes de Cuba). Porque tanto Cuba como la URSS tenían todo el derecho a que los cohetes estuviesen en Cuba. Ello, junto al marco político-ideológico internacional, contrario a Cuba y a la URSS, que se creó con la instalación de los cohetes en secreto, asunto que Kennedy manejó muy inteligentemente, fueron suficientes para que los Estados Unidos, siendo el agresor, pudiese presentarse como el agredido y vender al mundo la idea de que la verdadera causa de la crisis y del peligro de exterminio nuclear era la presencia de las llamadas “armas ofensivas” en Cuba. La permanencia de los cohetes era lo que hubiera permitido defender a Cuba, al mismo tiempo que mejorar la correlación estratégica con los Estados Unidos, lo cual no se lograba negociando como lo hizo Jrushov, sino exactamente a la inversa. Olvidándose de Turquía y esgrimiendo fuertemente las razones de la presencia de los cohetes en Cuba. Por lo cual podemos decir, que Jruschov fue víctima de sus propios errores y no fue tampoco capaz de hacer uso de todas las posibilidades que tuvo a su favor para negociar con Kennedy. (Nota del Autor)
[27] Ver: Actas de la Reunión del Comité Central del PCC, 25-26 de enero de 1968, sesión del 26 de enero, La Habana, Cuba, pp. 1-17. Lo esencial de la política no desapareció entonces ni ahora, formando aun parte del debate, si la agresividad debe o no mantenerse, como componente esencial de la política hacia Cuba. (Nota del Autor)
[28] Ver cartas de Jruschov del 27 al 28 de octubre de 1962. Cronología de la Crisis de Octubre. Reunión Tripartita de 1992, pp. 82-88.
Al hablar de los cinco puntos, nos referimos a las exigencias que Cuba consideraba se debían hacer a los Estados Unidos, durante la negociación para la retirada de los armamentos estratégicos instalados en la Isla. Tales exigencias fueron las siguientes:
Primero. Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra Cuba.
Segundo. Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y sabotajes, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
Tercero. Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en Estados Unidos y en Puerto Rico.
Cuarto. Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
Quinto. Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio ocupado por Estados Unidos.
Ver: Peligros y Principios. La Crisis de Octubre desde Cuba. Editora Verde Olivo MINFAR, La Habana, 1992, p. 170
[29] Este epígrafe, fue escrito en colaboración con la Dra. Rosa López Oceguera, Investigadora del Centro de Estudios Sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana. (Nota Aclaratoria).
[30] Jrushov, al negociar, lo hizo solo por una supuesta ganancia marginal en el plano estratégico (los cohetes de Turquía) sin tomar en consideración para nada la situación que Cuba enfrentaba en su relación con los Estados Unidos. Por eso se conformó con una promesa de Kennedy de no invadir a Cuba, lo cual en realidad no significaba prácticamente nada. (Nota del Autor).

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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