Derechos humanos y sociedad civil, dos fortalezas de Cuba

 (Tomado de prensa latina)
Por José Gabriel Martínez*
Elier RamírezLa Habana (PL) Para el joven historiador cubano Elier Ramírez, hablar de conceptos como derechos humanos y sociedad civil en Cuba es referir fortalezas indiscutibles del proceso revolucionario iniciado en enero de 1959.En su opinión la mayor de las Antillas, aunque no es un “sol perfecto”, es uno de los países que más trabaja por satisfacer y defender los derechos de sus ciudadanos.

Y no podía ser de otra manera, alegó en entrevista exclusiva con Prensa Latina, ya que la “esencia fundamental” de la Revolución ha descansado siempre en el humanismo y en el respeto al derecho a una vida digna.

Amén de que no son sus áreas de experticia, el coautor del celebrado libro “De la confrontación a los intentos de normalización: La política de los Estados Unidos hacia Cuba” es una fuente certificada para hablar tanto de derechos humanos como de sociedad civil.

De 2005 a 2006 fue presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de la Universidad de La Habana y actualmente es miembro de las direcciones nacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Asociación Hermanos Saíz, dos agrupaciones juveniles de relevancia en la vida sociopolítica del país.

Asimismo, integró la delegación cubana que en abril participó en los foros paralelos de la VII Cumbre de las Américas, espacios en los que los temas generaron debate entre los participantes y, en el caso cubano, polémicas derivadas de orquestaciones anticubanas.

Por todo ello dialogar con Ramírez sobre derechos humanos y sociedad civil en Cuba resulta cuando menos, habida cuenta de su accionar social y experiencia a pesar de su juventud, oportuno y especial.

– ¿Qué opinión te merece la ejecutoria de derechos humanos de Cuba?

– Creo que es una de las mejores del mundo, basada en el respeto al derecho a la vida y en la protección íntegra de sus ciudadanos.

Pese al bloqueo de la mayor potencia económica y militar del orbe, Cuba ha logrado estándares de países del primer mundo en cuanto a esperanza de vida, disminución de la mortalidad y desnutrición infantil.

Igualmente, la importancia que da a los derechos se ve materializada en la democratización del acceso a la cultura, la salud, la educación, el deporte y la ciencia, esferas a las que proporcionalmente es uno de los países que más presupuesto dedica.

Cuba no solo ha brillado por lo alcanzado en materia de derechos humanos dentro de sus fronteras, sino en la expansión solidaria de esos derechos fundamentales a otros países que lo necesitan.

– ¿Y con respecto a los derechos civiles y políticos?

– Sobre ellos hay que decir que nunca hubo en Cuba un gobierno que avanzara tanto como el que llegó al poder en enero de 1959, y que los modelos de comparación para los cubanos no pueden estar en la democracia representativa burguesa. Ese modelo ya existió en el país y fue un rotundo fracaso.

A diferencia de esos sistemas con los que se nos pretende comparar, la palanca fundamental que mueve el sistema político cubano nunca ha estado en el dinero y los lobbies de interés, sino en niveles masivos de participación.

Hoy se habla de una revisión de nuestra ley electoral y estoy seguro que nuestro sistema político continuará perfeccionándose en función de aumentar esos niveles, para imbricar más al pueblo en el proceso de toma de decisiones.

– Continuamente el gobierno de Estados Unidos cuestiona la ejecutoria de derechos humanos de Cuba, condicionando incluso avances en el reciente proceso de normalización de relaciones a cambios en la política interna.

¿Qué opinión te merecen estos cuestionamientos?

– Es verdaderamente risible que Estados Unidos se cuestione la ejecutoria de Cuba en materia de derechos humanos.

Ese país es uno de los que más viola esos derechos tanto en su territorio como en el de aquellos que sufren los efectos de su política intervencionista.

Cuba es Estado parte de 43 instrumentos internacionales de derechos humanos, mientras Estados Unidos lo es solamente de 18. Además, Cuba es miembro fundador del Consejo de Derechos Humanos, en el que sirvió durante dos mandatos consecutivos hasta el 2011.

Su elección en 2014 para volver a ocupar un asiento en esa instancia hasta el 2016 es una demostración del prestigio que tiene en lo que a respeto y fomento de los derechos humanos se refiere.

En segundo lugar, la historia demuestra que a los círculos de poder estadounidenses poco le interesan estos derechos en Cuba.

Permitieron la violación de los mismos muchísimos años por parte de gobiernos supeditados a sus intereses de “seguridad”, que no son otros que los de la seguridad imperial de la clase dominante.

En la actualidad es cierto que en Cuba se violan sistemáticamente los derechos humanos, pero no precisamente por el gobierno de la isla, sino por el gobierno de los Estados Unidos, que practica un genocidio contra el pueblo cubano desde 1962, cuando decretó el bloqueo económico, comercial y financiero.

Dicha medida fue ideada con el propósito de crear hambre y desesperación en el pueblo, y provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario.

Sus daños económicos son astronómicos, pero los humanos son incalculables e imposibles de resarcir. Mientras esta medida persista, el gobierno de Estados Unidos estará violando los derechos humanos en Cuba.

– ¿Qué experiencias fundamentales te dejó tu participación como integrante de la delegación cubana en los foros paralelos de la VII Cumbre de las Américas?

La oportunidad de participar en estos foros paralelos y ser protagonista de las batallas que allí se libraron en defensa de la dignidad de Cuba ha sido una de las más aleccionadoras experiencias que he tenido en mi vida. La tensión que vivió la delegación cubana en aquellos días es imposible de describir.

Enemigos de la Revolución pretendieron presentar a mercenarios pagados como representantes de una supuesta sociedad civil cubana y hacerlos compartir los espacios con la delegación cubana oficial.

Esto realmente fue una afrenta inadmisible, solo posible de responder de la forma en que lo hicimos. Lástima que en ese sentido la asimetría y manipulación mediática nos golpeara tan fuerte y que la verdad no saliera del todo a flote.

Los representantes de la verdadera sociedad civil estábamos listos para debatir y polemizar con la derecha del continente, como de hecho hicimos, pero no para legitimar y establecer un “diálogo” con personas que no defienden ideología alguna, más allá del dinero que reciben por sus servicios.

Desde el inicio se trató de una gran conjura mediática que pretendía que la noticia que recorriera el mundo fuera la de Panamá como sede histórica del primer encuentro entre el presidente de Cuba, Raúl Castro, y el de Estados Unidos, Barack Obama, y, de paso, entre los “partidarios del régimen” y los “disidentes”.

Luego de fracasada esa intención maquiavélica propia de un pragmatismo que desconoce algo que para los cubanos es intocable, los principios, se dio la orientación a los medios dominantes de siempre de presentar a la delegación cubana como “provocadora”, “violenta” e “incapaz de dialogar”.

Una de las grandes experiencias que me llevé de Panamá fue el poder constatar por mis propios ojos el gran poder de los emporios de comunicación, y cómo son capaces de manipular a millones de personas.

– ¿Qué rol consideras juega la sociedad civil en el sistema político cubano?

Tiene un rol protagónico, pero pienso que pudiera ser mayor en la coyuntura actual.

Creo que el socialismo en Cuba no hubiera sobrevivido hasta hoy si no fuera por su vigorosa y auténtica sociedad civil, que ha sabido sortear las dificultades para mantener el consenso y la legitimidad del poder revolucionario.

La Revolución redimensionó la sociedad civil al incorporar al tejido asociativo a amplias masas de la población, históricamente preteridas.

La fortaleza de esa sociedad civil se puso a prueba durante los más difíciles años del período especial y aún hoy, cuando es mucho más heterogénea que nunca, mantiene los pilares fundamentales que dan estabilidad al sistema.

* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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