Diez lecciones sobre los retos y desafíos del socialismo cubano. Un análisis desde el discurso del Comandante en Jefe Fidel, el 17 de noviembre de 2005

(Tomado de la Revista Universidad de La Habana)

Carlos Cabrera Rodríguez

Facultad de Filosofía, Historia y Sociología, Universidad de La Habana, Cuba.

Pocos procesos revolucionarios en la historia de la humanidad han tenido el raro privilegio de poder contar con el testimonio de su invicto liderazgo histórico 46 años después de iniciada la gesta. Esto se produjo en Cuba con el discurso pronunciado por el Comandante en Jefe en el Aula Magna, el 17 de noviembre de 2005. Al decir del líder, no estaba en su plan el enfrascarse en una conferencia sobre tan sensibles temas, pero habría sido un crimen desaprovechar esta oportunidad para decir algunas de las cosas que tienen que ver con la economía, con la vida material del país, con el destino de la Revolución, con las ideas revolucionarias, con las razones por las cuales iniciamos esta lucha, con la colosal fuerza que tenemos hoy, el país que somos y podemos seguir siendo, y mucho más de lo que somos.(1)

De esta forma, se produjo el intercambio reflexivo del líder con los principales cuadros dirigentes de la Revolución y con representantes del liderazgo estudiantil universitario allí presente. Para estos últimos, esta fue una posibilidad excepcional, si se tiene en cuenta que dentro de ellos, muy posiblemente, estarán quienes tendrán que acceder al batón en calidad de relevo generacional y, en su momento, dar continuidad a la obra iniciada y hacerse así “responsables, acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo”.(2)

Dos premisas de partida

Una primera premisa se relaciona con “el oficio de rebelde [….] por muchas causas”,(3) lo cual le facilitó a Fidel ir forjando un espíritu y una voluntad de lucha contra todo lo mal hecho que, unido a una disciplina espartana, fue configurando su método de análisis de la totalidad social. Ello le permitió comenzar a interesarse por acuciantes problemas del mundo, relacionados principalmente con los irracionales excesos del capitalismo y de su sociedad. Con ello creó un terreno fértil para que el posterior estudio de los postulados teóricos del marxismo originario fueran facilitándole la elaboración de algunas respuestas a las no pocas inquietudes y cuestionamientos que ya, desde los años de juventud, iban surgiendo en su mente.

Por otra parte, una segunda premisa se vincula con el hecho de que desde el inicio y hasta el fin de su discurso se transpira la fe en el triunfo, la confianza en la victoria, por adversas que pudiesen ser las condiciones que se enfrentasen, y lo difícil de la correlación de fuerzas que se presentase, lo cual se puso a prueba en decenas de oportunidades durante la propia gesta liberadora. Las premisas anteriormente señaladas, resultan ejes transversales que han acompañado siempre a sus reflexiones. Teniendo en cuenta lo anterior es que nos proponemos exponer cuáles son las lecciones básicas que pudieran extraerse de tan trascendental intervención.

Diez lecciones para la posteridad

1.ra lección: cambiar el mundo, para salvarlo

La preocupación por los destinos de la humanidad en los momentos actuales no ha dejado de estar presente en ninguno de los discursos e intervenciones de nuestro Comandante en Jefe a lo largo de estas más de cinco décadas de Revolución. Se observa como dicha preocupación ocupa cada vez una mayor centralidad en sus discursos, lo cual se pone muy de manifiesto en los últimos tiempos a través de sus múltiples Reflexiones. Un ejemplo elocuente fue su intervención en la Cumbre de Río de 1992, cuando expresaba: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.(4)

Una idea similar revelaba unos años después:

Hemos dicho que hay que cambiar el mundo, que hay que salvarlo, que estamos en un mundo en su hora crítica y casi próxima a un trágico final, no estoy exagerando aquí para impresionarlos a ustedes. Puede ser que ustedes tengan menos años que yo y ese fenómeno ocurra. Hablo por ustedes, y por los hijos de ustedes, y los hermanos de ustedes, menores o mayores. Jamás se pudo afirmar eso, a lo largo de la historia breve del hombre.(5)

2.da lección: El culto a la obra de Marx, Engels y Lenin

“Marx nos enseñó a comprender la sociedad; Lenin nos enseñó a comprender el Estado y el papel del Estado”,(6) ha señalado Fidel. La ciencia social marxista, en tanto método para la intelección de la realidad y su transformación revolucionaria, demanda de todos los que de una forma u otra nos servimos de ella, una profunda reflexión en torno a las posibles causas que condujeron a su estado crítico y a sus retos y desafíos más apremiantes.

Las dificultades y fenómenos negativos que durante muchos años lastraron el alma viva del marxismo e incidieron en su estancamiento y en el de la teoría de la transición al socialismo -tengamos en cuenta la alerta que nos hacía ya Ernesto Che Guevara sobre el atraso en materia de economía política de la transición al socialismo, reflejada en El socialismo y el hombre en Cuba-(7) han tenido como principal sustrato el método de análisis impuesto, el cual mucho se alejaba del seguido por quienes proyectaron en sus contornos más generales el desarrollo de esta doctrina. Un aspecto que en este sentido fue siempre resaltado por los clásicos del marxismo, lo constituía el determinar en cada momento cuál era el eslabón fundamental, cuál era la tarea principal a cumplimentar por el sujeto histórico en tal o más cual circunstancia.

3.ra lección: el arma de la crítica: “si vamos a dar la batalla hay que usar proyectiles de más calibre”(8)

El arma de la crítica no puede ser sustituida por la crítica a través de las armas. Tal idea fue una aportación marxista a la transición socialista. Los sujetos de los procesos revolucionarios, y principalmente su vanguardia política, deben concebir entre sus herramientas de trabajo fundamentales la crítica y la autocrítica en los escenarios correspondientes y en los momentos oportunos. Respecto a ello, Fidel señala: “Se habla de crítica y autocrítica, sí, pero nuestras críticas suelen ser casi de un grupito, nunca acudimos a la crítica más amplia, nunca acudimos a la crítica en un teatro […] hay que ir a la crítica y autocrítica en el aula, en el núcleo y después fuera del núcleo, después en el municipio y después en el país”.(9)

En el empleo de la crítica debemos tener presente tres momentos distintivos fundamentales, los cuales parten a su vez de tres interrogantes:

1. ¿Para qué criticar?: este principio corresponde a las tareas que asume la crítica, su subordinación a la propaganda del ideal socialista, la unidad de la lucha teórica y la práctica revolucionaria, entre otras.

2. ¿Qué criticar?: vinculado con el contenido de la crítica, el análisis crítico de los fundamentos sociopolíticos, ideoteóricos y factológicos de uno u otro fenómeno o concepción.

3. ¿Cómo criticar?: relacionado con el carácter de la crítica, su condicionamiento por el tipo de ideología política que le sirve de sostén y que se expresa en los intereses de clase, puestos estos de manifiesto a través de su carácter irreconciliable, ofensivo y multilateral.
En este mismo sentido, Fidel nos habla de la importancia que tiene mover el resorte que significa la vergüenza de los hombres. Al respecto apunta: “Utilicemos esa vergüenza que, sin duda, tienen los hombres, porque conozco a muchos hombres a los que llamamos sinvergüenza, y son justamente calificados de sin vergüenza, que cuando en un periódico local aparece la noticia de lo que hicieron, se llenan de vergüenza”.(10)

4.ta lección: la necesidad de una preparación integral de los dirigentes revolucionarios
Fidel ha predicado con el ejemplo en esta área, y a partir de ello, ha podido demandar de los demás su consagración al dominio y conocimiento de las tareas y misiones que enfrentan. Así, se refiere a la necesidad de que los cuadros políticos dominen el gasto de energía, cuando increpa a los allí presentes: “Ustedes están obligados a pensar. ¿Qué líderes universitarios son ustedes? Carlitos, ¿de dónde salió esta tropa que no es capaz de dar una idea de las razones por las cuales 200 profesionales universitarios no respondieron la pregunta sobre el gasto de energía?”.(11)

Ser dirigente revolucionario no es una profesión que se estudie como una carrera universitaria. Pero si la vida, por determinadas razones, le ha impuesto esa función, si una masa ha depositado en sus hombros esa confianza, deberá corresponderle en consecuencia. Para ello, deberá destinar una buena parte de su tiempo a la autopreparación, en la que no pueden ser soslayadas la historia nacional e internacional, la sociología, la economía y contabilidad, la política, la ideología, la ética y la cultura, la pedagogía, los problemas de la ciencia y la tecnología, los problemasmedioambientales, la psicología de los hombres, las ciencias de la computación y la comunicación, el conocimiento de las técnicas de dirección, entre otras esferas. De la preparación que alcancen los cuadros revolucionarios dependerá, en gran medida, la eficacia y eficiencia que puedan alcanzar en sus frentes respectivos.

5.ta lección: la ética del revolucionario

En relación a ello, Fidel ha señalado:

Yo he pensado mucho en el papel de la ética. ¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética, por un poco de valores que le inculcaron los padres, le inculcaron los maestros, él no nació con esas ideas; igual que no nació hablando, alguien lo enseñó a hablar. La influencia de la familia es también muy grande […] Los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios.(12)

No cabe duda de que un papel decisivo en la formación de los valores éticos y revolucionarios descansa en los principales agentes socializadores políticos, la familia, la escuela en sus distintos niveles, las organizaciones políticas y sociales, los medios de comunicación, entre otros. En esta misión, cada uno de dichos agentes deberá tener su cuota, su misión específica, y cumplir con ella. Esto no puede dejarse a la improvisación. Si la participación de cada uno de ellos en este proceso de influencias no se produce de manera sistémica los resultados negativos no tardan en aparecer, y lastimosamente ya vienen apareciendo.

6.ta lección: el poder de los dirigentes y las consecuencias de sus errores

Las implicaciones de los errores que cometen los dirigentes suele ser directamente proporcional al poder de que disponen sobre las masas. Esto es puesto en evidencia cuando Fidel apunta: “Es tremendo el poder que tiene un dirigente cuando goza de la confianza de las masas, cuando confían en su capacidad. Son terribles las consecuencias de un error de los que más autoridad tienen, y eso ha pasado más de una vez en los procesos revolucionarios”.(13)

Un ejemplo claro fue abordado por el Comandante en Jefe sobre cómo Stalin y sus excesos desde el poder trajeron fatales consecuencias para el movimiento revolucionario en aquellos tiempos. Esto encontró con anterioridad un minucioso examen en la entrevista que concediera Fidel al líder sandinista Tomás Borges, y que se recoge en su libro Un grano de maíz. Este valora las secuelas negativas que para el movimiento revolucionario de la época, y en particular para los comunistas cubanos, trajo la falsa tesis de que “el fin justifica los medios”.(14)

7.ma lección: saber qué hacer en cada caso, en cada momento

“Tenemos medidas tomadas y medidas previstas [nos advierte Fidel] para que no haya sorpresa, y nuestro pueblo debe saber con exactitud qué hacer en cada caso […] frente a ese superpoderoso imperio que nos acecha, nos amenaza, tiene planes de transición y planes militares de acción, en determinado momento histórico”.(15)

La idea de estar siempre alertas, preparados para cualquier situación que se presente, ha sido siempre una divisa incluida una y otra vez en la prédica de Fidel. La necesidad de haber tenido que enfrentar los reiterados intentos de agresión, sabotajes, introducción de plagas y enfermedades, ha hecho que nuestro pueblo haya captado desde los primeros momentos la importancia de este principio. Sin embargo, si hay alguien que no puede perder nunca de vista este hecho es el dirigente político. En alguna oportunidad, Gabriel García Márquez habló de la excepcional capacidad de Fidel para ir al futuro y regresar al presente.

La esencia de este enfoque radica en la anticipación para la acción, en el curso de las cuales el dirigente, partiendo de una visión global y a largo plazo, deberá apropiarse de aquellos elementos necesarios que le faciliten el acceso al resultado local que persigue. En este sentido, resulta necesario dominar la técnica del análisis prospectivo, la cual se acerca a los fines del sistema en cuestión, precisándolos paso a paso. Esto permite diseñar los objetivos y estrategias, así como la distribución de los recursos de que se disponen para solucionar el fenómeno dado en el presente. Para ello, se requiere de actitudes flexibles, abiertas y positivas a partir de diferentes visiones sobre futuros deseados, así como alcanzar el consenso y compromiso de los actores sobre escenarios alternativos de futuros posibles.

Por otra parte, el método de escenarios es otra de las herramientas que debe tener a mano el dirigente revolucionario. Este constituye un resultado de los estudios prospectivos que permite analizar el fenómeno dado a través de un conjunto de etapas que se encadenan entre sí, siguiendo determinada secuencia lógica. Los objetivos que persigue son identificar los puntos prioritarios, las variables o factores clave; determinar los actores sociales fundamentales, sus estrategias y los medios de los cuales estos disponen para realizar sus proyectos; describir en forma de escenarios la evolución del fenómeno estudiado, sobre la base de juegos de hipótesis relacionados con las tendencias más probables de las variables clave y del comportamiento de los actores.

8.va lección: la unidad de acción como garantía del éxito

En su discurso, Fidel expone:

En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real. Ninguna táctica o estrategia que desuna sería buena […] El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte.(16)

El legado del marxismo originario sobre la necesidad de la unidad de acción está condensado en dos célebres consignas, una expuesta por Marx y Engels (“Proletarios de todos los países, uníos!”) y la otra por Lenin (“Proletarios de todos los países y pueblos oprimidos, uníos!”). Estas constituyeron importantes premisas en la comprensión por Fidel de esta necesidad. Ello se vio complementado por la experiencia acumulada en la historia patria y, particularmente, a través del ideario martiano.

En reiteradas ocasiones Fidel ha apuntado el hecho de que fue la unidad de acción la que nos ha dado siempre la victoria, tanto en el contexto nacional, como en nuestras gestas internacionalistas.

9.na lección: “¿alguien sabe cómo se construye el socialismo?”(17)

La transición al socialismo ha sido un proceso que se ha construido prácticamente sobre la base del ensayo-error. Múltiples han sido los desaciertos en las experiencias históricas transicionales socialistas. A casi un siglo de los inicios de la primera experiencia histórica ?la soviética?, no podemos contar aún con una teoría de la transición al socialismo. Es por ello que consideramos que la conformación de una no puede ser concebida en la actualidad sino:

como un proceso de múltiples aproximaciones teóricas tal y como esto era concebido por los clásicos del marxismo, quienes destacaban como la teoría del socialismo no debería ser una doctrina basada en elucubraciones teóricas de lo que sería la futura sociedad, sino un método de análisis basado en todo el conjunto de ideas filosóficas, económicas, políticas, que en su conjunto sintetizaban el marxismo y que en fin de cuentas se orientaban de conjunto al análisis del proceso de subversión revolucionaria de la sociedad capitalista.(18)

Partiendo de tal comprensión, es que concebimos la teoría de la transición al socialismo como el marxismo aplicado como un todo al análisis del proceso de transición revolucionaria al socialismo, como una teoría económica, política, sociológica, ética y cultural que estudie las condiciones, vías y formas de este proceso.

Cuando hablamos de transición al socialismo nos referimos al proceso de subversión revolucionaria que se produce como resultado de una profunda revolución social socialista capaz de abarcar todas las esferas de la vida social (desde las esferas económica y socioclasista, hasta la política y la ideológico-espiritual) y de transformar paulatinamente las relaciones sociales capitalistas (así como los vestigios de otros tipos de hecho coexistentes) en relaciones sociales socialistas de nuevo tipo.(19)

Hoy nos encontramos en mejores condiciones de podernos aproximar a la configuración de una teoría de la transición al socialismo. Al respecto, Fidel advierte: “hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de cómo se debe construir el socialismo”.(20) Esta aproximación debe proyectarse en toda su amplitud, en sus múltiples determinaciones, rescatando el método de análisis marxista basado en el examen de la totalidad social.

La teoría de la transición al socialismo debe:

1. Ser examinada como una teoría sociológica de la transición, en tanto sistema de métodos para penetrar en dicha realidad, para el análisis de los fenómenos que en ella acontecen y a partir de este, extraer las conclusiones y recomendaciones que fundamenten el ulterior desarrollo de un proyecto social concreto.

2. Ser concebida como una teoría económica de la transición, partiendo de considerar la contradictoriedad que caracterizan a los procesos de producción, distribución, uso y consumo, lo multicomponente de la economía, las complejidades que caracterizan las diferentes estrategias y políticas económicas, el papel de las relaciones monetario mercantiles y la ley del valor en este período histórico.

3. Ser entendida como una teoría política de la transición, en tanto sistema que contribuya a la elaboración de los principales postulados que sirvan de guía e instrumento a la vanguardia política para la consecución, defensa y perfeccionamiento del poder político en función de crear un nuevo tipo de relaciones sociales.

4. Tener muy en cuenta el contexto histórico internacional que acompaña a cada experiencia de transición socialista. Este aspecto incluye además el análisis de los diversos modelos alternativos a la opción socialista y que coexisten hoy en el escenario mundial, como lo son los modelos neoliberales, socialdemócrata, democristiano, y otros.(21)

Tal enfoque nos permitirá ir rompiendo con todo un sistema de dogmas y esquemas predominantes durante mucho tiempo -de no pocos teóricos que, al decir de Fidel, se habían empanfletado hasta el tuétano de los huesos en los libros de Marx, Engels, Lenin y todos los demás-(22) e ir configurando un método revolucionario para el conocimiento y transformación de nuestra realidad.

10.ma lección: La autodestrucción del socialismo cubano es posible

Acerca de esta cuestión reflexionaba Fidel, al tiempo que interrogaba al auditorio sobre tan trascendentales problemas:

¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podría añadirles una pregunta de inmediato: ¿creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse?(23)

Las enseñanzas extraídas del análisis del derrumbe de la experiencia transicional socialista soviética -la cual, según el criterio de Fidel, “debió arreglarse y nunca destruirse”-(24) y el examen de los problemas, dificultades, errores e insuficiencias propios de la experiencia transicional socialista cubana -robo, despilfarro, desvío de recursos, corrupción, entre otros- caracterizan a todo estadío del desarrollo social. Este a su vez depende del grado de profundidad de estos fenómenos, así como de la frecuencia en que se manifiestan y de su tiempo de duración.

No existe desarrollo social sin contradicciones; cuando los problemas en este se incrementan en una proporción mayor a su solución, los destinos del socialismo se comprometen. La existencia de problemas en la vida social refleja la acción de las contradicciones dialécticas internas y no de las requeridas soluciones a estas. En este sentido, esto es un indicador de que las contradicciones han madurado y resulta necesario entrar a resolverlas, si no quiere verse frenado el desarrollo, cuando no impedido.

Los problemas pueden surgir como consecuencia de errores cometidos por los hombres en el curso de los procesos que intervienen en el desarrollo social. Estos pueden surgir como resultado de cuestiones no resueltas a tiempo, o sea, cuando ya se han convertido en problemas propiamente dicho. Al respecto, ha sentenciado Fidel: “Debemos estar decididos: o derrotamos todas esas desviaciones y hacemos más fuerte la Revolución destruyendo las ilusiones que puedan quedar al imperio, o podríamos decir: o vencemos radicalmente esos problemas o moriremos. Habría que reiterar en este campo la consigna de: ¡Patria o Muerte!”.(25)

Dar silencio como respuesta a los problemas, errores e insuficiencias que se presentaban, apartarse del camino de su solución y no prestar atención a las tendencias negativas que se iban generando hubiese resultado ser el peor servicio que se podía hacer a la causa del socialismo. Las “lecciones” de Fidel son una contribución a esta magna causa, ya que hoy todos estamos en mejores condiciones para comprender que, así como los hombres pueden destruir el socialismo que han construido, también pueden salvarlo cuando el peligro acecha. De ahí su importancia, tanto para el momento actual, como para la posteridad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CABRERA RODRÍGUEZ, CARLOS (comp.): “Transición al socialismo. Teoría e Historia”, [inédito].
CASTRO RUZ, FIDEL: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, versiones taquigráficas, Consejo de Estado.
CASTRO RUZ, FIDEL: “Discurso pronunciado en Río de Janeiro por el Comandante en Jefe en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, el 12 de junio de 1992”, El diálogo de civilizaciones, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2007.
GUEVARA, ERNESTO: “El socialismo y el hombre en Cuba”, Escritos y discursos, t. 8, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1977.

NOTAS ACLARATORIAS

1. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, p. 59.
2. Ibídem, p. 2.
3. Ídem.
4. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado en Río de Janeiro por el Comandante en Jefe en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, el 12 de junio de 1992”, p. 13.
5. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, p. 22.
6. Ibídem, p. 27.
7. Se trata del planteamiento del Che referido a la inexistencia de una teoría de la transición al socialismo, cuando señalaba que “todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance” (cfr.: Ernesto Guevara: “El socialismo y el hombre en Cuba”, p. 377).
8. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, p. 19.
9. Ídem.
10. Ídem.
11. Ibídem, p. 22.
12. Ibídem, p. 27.
13. Ibídem, p. 34.
14. Ibídem, p. 26.
15. Ibídem, p. 32.
16. Ibídem, p. 25.
17. Ibídem, p. 24.
18. Carlos Cabrera Rodríguez (comp.): “Transición al socialismo. Teoría e Historia”, p. 48.
19. Ídem.
20. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, p. 35.
21. Cfr. Carlos Cabrera Rodríguez (comp.): Ob. cit., pp. 48-49.
22. Cfr. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, pp. 48-49.
23. Ibídem, p. 31.
24. Ibídem, p. 30.
25. Ibídem, p. 57.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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