Víctor Hugo Morales:”Pongo las manos en el fuego por Cristina Kirchner”

Por: Tatiana Schapiro

INFOBAE

 

El flamante último libro de Víctor Hugo Morales, cuyo título completo es Mentir a Diario. Despidos, estafa mediática y entrega del país en la Argentina neoliberal de Mauricio Macri, surgió de un intercambio de correos electrónicos con su colega y compatriota Mateo Grille, director de la edición uruguaya de la revista Caras y Caretas, en el que ambos intercambiaban una visión extremadamente crítica de estos primeros breves meses de gobierno de Cambiemos.

Sobre estos mismos temas se explaya en esta entrevista.

— ¿Por qué considera al kirchnerismo una “década ganada”?

— En los últimos años fui crítico del gobierno por la ley antiterrorista, la ley de las ART, la aceptación de Monsanto, por no despenalizar el aborto, pero pasó esa foto y viene otra. El Fútbol para Todos, la Ley de Medios, la reestatización de las AFJP, de YPF. Hay una película que determina que el 97 por ciento de las personas se jubilaron y antes era sólo el 65 por ciento; la Asignación Universal por Hijo, cómo decreció la mortalidad infantil, la forma de plantarse frente al poder económico internacional en el sentido de soberanía, la lucha por Malvinas, el intento de dar por fin una satisfacción mínima en la investigación que nunca avanzó de la AMIA…En esa película yo encuentro muchos valores positivos y te diría que es una película para el ciudadano argentino de clase media hacia abajo inolvidable, la mejor película de su vida. No conocí la de Perón, que se le debe parecer, pero ésta, al tener un combate mucho más abierto con los otros factores de poder, me parece todavía más importante.

— En su libro cuenta que cuando conoció a Mauricio Macri le dijeron que “era un buen tipo” y que hoy, pese al “baño de maldad que da el poder”, lo considera así.

— Yo estuve con Macri varias veces, nunca ha pedido mío, salvo en una ocasión que le pedí que viese una pintura de Aldo Severi sobre Boca que quería que él conociera para que la expusiera en el museo de Boca, y la compró. No tengo relación con el poder en tanto lo que quiso presentar Macri cuando dijo “Yo no sé qué pasó, venía siempre a mi despacho”. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que yo iba a qué a su despacho? ¿Qué pertenencia implicaba eso? Es mentira, nos vimos dos veces en Rond Point, una vez me ofreció el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. A Macri lo conozco desde los tiempos del fútbol, la relación siempre fue cordial. No tendría problema en que fuera cordial después de decirle: “Mintió sobre mí, aclárelo. Tenga la bondad de limpiarse de una mentira que marca además para mí el derecho a decir y a detectar que miente siempre, miente a diario”.

“El PRO en el gobierno ha sido una vergüenza”

—¿Puede, más allá de la distancia ideológica, creer que Macri tiene una buena intención para el país? ¿Una causa honorable?

— Para el país que él ve, sí. Él pertenece a una minoría, a una élite, vivió siempre en eso. No visibiliza las problemáticas de los demás. Para él está bien decirle a los que tienen mucho “tengan más” y a los que tienen poco “aguántensela, yo sé que es difícil, yo sé que es duro lo que estamos haciendo pero ya vamos a salir de esto”. Viejo cuento neoliberal, nunca se sale. Le gustaría ser un Presidente exitoso pero dentro de determinados parámetros. Dentro de un Estado ineficiente para la gente y eficiente para garantizar los negocios de ellos. El PRO en el gobierno ha sido una vergüenza. Lo que han hecho con el dólar a futuro. Hasta el hecho de haber denunciado a la Presidenta, (el juez Claudio) Bonadío, increíble cachafaz de la justicia, determinó que la acusación tenía que ser contra la Presidenta y todos los que habían comprado eran del PRO. Salen a buscar cuentas corruptas de la política y se encuentran con sus propias cuentas. Hablan de luchar contra el narcotráfico y en un lugar que es un templo del PRO, Costa Salguero, permiten que se reúnan 20 mil chicos para dejárselos a los propios narcotraficantes; se mueren 5 y 4 estuvieron orillando la muerte… Él debe querer ser exitoso, debe querer ganar, ser recordado como un buen Presidente. No va a ser más que Menem así como va.

— El votante de Macri, ¿qué le genera?

— En algunos casos, aceptación, ¿qué van a votar los ricos, qué van a votar las clases medias altas, si no al neoliberalismo? ¿Quién les cuida mejor las cosas a ellos?, su plata en sus bancos, sus negocios, su posibilidad de importar aunque después no quede trabajo para nadie. Se traicionarían si votasen otra cosa. Después tenemos el votante que se traiciona, que es el que les creyó a los medios, se llenó de ese odio, una especie de gato negro que lo araña por dentro, que no lo deja vivir, que lo hace ser provocador, desdeñoso, insultante con las otras clases.

“Yo también he pensado que el gobierno de Kirchner era corrupto. Compré la bendita versión de los medios”

— ¿Hay una suerte de enojo con ese votante?

— ¿Mío? No, yo tengo comprensión por ese votante, sé lo que es la locura, he estado enloquecido, poseído. Yo también he pensado que el gobierno de Kirchner era corrupto cuando tenías Skanska, cuando Kirchner compró 2 millones de dólares y yo pensé que era para atesorarlos. Compré la bendita versión de los medios, pero lo repetí dos días de la peor manera, de la manera más insultante. En febrero del 2010, cuando ya le debía como ciudadano a Kirchner el Fútbol para Todos y la Ley de Medios, la lucha importante que había tenido en ese sentido. Yo también creí en eso, porque hay un momento en el que vos, tu protocolo como periodista, está debilitado por la confianza que le tenés, ¿cómo van a estar mintiendo Clarín y La Nación todo el día todo el tiempo? Pero cuando te das cuenta de que te mienten, cuando te hacen un programa sobre Seychelles que no se podía ni presentar, cuando 11 millones de papeles que aparecen no tienen el apellido Kirchner y sí el apellido Macri y el apellido Magnetto, te das cuenta de que te han vendido una cosa cambiada. No quiero decir que no piense que hay corrupción; puede haberla, pero para convencerme van a tener que mejorar las pruebas. En mí, y yo creo que en todos los ciudadanos, tendría que suceder lo mismo.

— Con las casos que se investigan actualmente, con las cosas que vemos respecto a la “Ruta del dinero”, ¿pone las manos en el fuego por Cristina Kirchner?

— Sí, enfáticamente, definitivamente. Porque cuando el camino elige tantas mentiras, si vos tenés algo para demostrar de verdad no podés mentir tanto. No podés denunciar a Cristina por lavado de dinero por Hotesur y por ocultar dinero, cuando presenta las cuentas; hay una contradicción. Yo por lo menos me exijo saber un poco más y sobre todo me exijo no creerles a quienes han mentido de la manera que han mentido. No hay derecho a creerles, no hay derecho ciudadano, no podés estar tan desinformado. No es bueno que los ciudadanos creamos permanentemente en el juego de los medios de comunicación. Rescato poder estar hablando de esta manera, lo rescato enfáticamente. Ojalá me invitaran siempre de los lugares donde no piensan como yo. Me siento mucho mejor que en una nota en la cual hay una especie de complicidad porque si no, estamos siempre dentro de la misma burbuja. Cuando se habla de los errores del gobierno uno de los errores fue no haber ido a TN sistemáticamente y decirles en la cara a los que estaban preguntando por la corrupción: “¿Ustedes se animan a preguntar de corrupción?” “No tienen cómo sostenerse”.

“¿Sabés por qué es muy difícil que roben verdaderamente? Porque están muy vigilantes entre ellos”

— Me dijo que pone las manos en el fuego por la ex Presidenta. ¿Qué le generaría si fuera presa?

— Risa y dolor. Risa porque todo el mundo va a entender el mamarracho de Bonadío y dolor por la injusticia. Que Bonadío la ponga presa por esto… yo en el lugar de ella hasta lo desearía, porque sería como la consumación de una especie de heroísmo civil frente a este ataque desalmado, absurdo, que no tiene ni pies ni cabeza. Como no tiene ni pies ni cabeza que la hayan acusado de ser la asesina de Nisman. Como no tiene ni pies ni cabeza que le inventen cuentas que después van a buscarlas y resulta que están las de otros. La corrupción que muchas veces puede haber en distintos estamentos tiene que ver con la política ¿Sabés por qué es muy difícil que roben verdaderamente? Porque están muy vigilantes entre ellos, vos no podés hacer algo en ninguna repartición del Estado porque la envidia del otro lo enloquece. Hay sí alguno que es más vivo, alguno que maneja dinero que está para la política y por ahí aparta un poco. Ese tipo de corrupción puede existir. Pero no es la corrupción que le presentan a la gente. Hablemos de una corrupción de la política, inevitable, porque no se legisla como corresponde. Si vos tenés medios de comunicación neoliberales que te ponen a sus candidatos todo el tiempo y les hablan a millones de personas, pero vos no tenés esa posibilidad, vos tenés que juntar a la gente, llevarla para que pueda estar en un acto en el que vos querés 100, 200 ó 300 mil personas. Eso tiene un costo. Es muy probable que si hay un dinero de corrupción tenga que ver con eso.

— Si hoy pudiera hacerle una pregunta a Mauricio Macri ¿cuál sería?

— Me gusta más conversar, las que se me ocurren son un poco desdorosas para él, tiene que ver con el mentir a diario. Estoy tentado a veces de ir a las conferencias de prensa que da, pero son un simulacro, preguntan algunos, preguntan a dedo. Sí me gustaría conversar con él de si le gustaba más la vida de cuando era presidente de Boca que ahora que es Presidente de la República porque a él lo transformó muy negativamente. Como presidente de Boca tenía sus cosas, pero desde el fútbol era difícil hacer demasiado daño, peleábamos mucho porque él estaba del lado de Grondona y de Clarín, como no podía ser de otra manera, le dio todo siempre y le da todo siempre a Clarín. La última vez que conversé con él en un almuerzo, estábamos sentados frente a frente en una mesa larga, me dijo: “Bueno Víctor Hugo, qué está pasando conmigo”. “Magnetto”, le dije, porque teníamos esa confianza, podíamos de alguna manera confrontar ideas y bien. Yo puedo discutir, me puedo llevar bien con una persona que piense distinto.

— ¿No encuentra responsabilidad en los gobiernos progresistas o de izquierda latinoamericanos en este vuelco de la gente hacia gobiernos neoliberales que tanto le preocupa?

— No, hay un inmenso poder devastador que se lleva por delante todas las razones. No puede haber un solo ser humano de clase media para abajo, es decir la gran mayoría de América Latina, que pueda preferir el mundo neoliberal al mundo estatal. La instalación de los temas que se hace por parte de los medios neoliberales enloquece a la gente. Han adulterado la democracia, la han intoxicado con sus mentiras cotidianas. Ese poder determina que no se puedan analizar los errores que efectivamente puede haber cometido la izquierda porque no es lícito. La diferencia de fuerzas es apabullante, es un tsunami contra un bote a la deriva. Analizar en qué pueden haberse equivocado, cuando en realidad son sus aciertos los que molestan. Bolivia era el 82% en manos de los extranjeros y apenas el 18% para los bolivianos; Evo invirtió eso, ahora Bolivia tiene alfabetismo total, tiene un satélite para que el país se comunique mejor, tiene a todo el mundo jubilado. Pero los medios, faltando 10 días para el referéndum, le inventaron un hijo que estaba muerto, después escondido y, tras el referéndum que pierde Evo Morales, se supo que no existía.

— Pensando en Venezuela, ¿qué lo enamoró de Chávez y qué le gusta hoy de Nicolás Maduro?

— Maduro es un hombre que ha tenido que luchar cuando ya había dificultades de la guerra económica y política lanzada contra él. Chávez siempre me pareció el resultante de la estafa de las clases altas de Venezuela a su propio país, del desprecio que tenían por las clases sociales de abajo. Esos son Miami, esos son la riqueza del petróleo para otros pero tomando lo suyo. Despreciaban a ese pueblo que no tenía ni casa, ni salud, ni seguridad, no tenía absolutamente nada. Y eso Chávez consiguió dárselos. De otra manera, con semejantes enemigos, no se habría podido sostener hasta la elección de diciembre del 2013, cuando ya no estaba Chávez. Ahí Maduro ganó por última vez, por eso salió Leopoldo López, golpista del 2002, a hacer matar gente en las calles para ver si hacía caer el gobierno, tres meses después del pronunciamiento en las urnas, porque vieron que por vía de las urnas les estaba resultando prácticamente imposible.

— ¿Acuerda con que esté preso desde hace dos años?

— Absolutamente. La democracia tiene que tener mecanismos para defenderse. Un hombre que manda a morir a decenas de personas por hacerse con el poder violentamente después de una elección. Fue la neurosis, la locura de alguien que dijo no voy a esperar cuatro años, salgan a la calle, vamos a protestar, vamos a vaciarlo todo. Y por supuesto que hay otro sector del pueblo que ama al gobierno que le dio Chávez. Se enfrentaron y se mataron 40 y pico de personas, eso hizo Leopoldo López. Si la democracia está indefensa frente a los medios de comunicación neoliberales, ¿también tiene que estar indefensa frente a la violencia?

— ¿Cómo ve a Cuba hoy?

— Cuba es la más alta medida de la dignidad del hombre, te diría en el mundo, pero por lo menos en América Latina.

— ¿Lo considera el modelo a seguir?

— Para mí sí, yo creo en el socialismo. Me parece que no va a tener posibilidades frente a este mundo tan dominado por lo neoliberal; pero no cabe ningún tipo de duda que si no hay igualación no hay dignidad, y tampoco hay libertad. La mentada libertad que no hay en Cuba nos falta mucho más todavía a nosotros porque un hombre desigual, un hombre apabullado por las circunstancias económicas, hasta por la desinformación que tenemos hoy día en América Latina, es un hombre cuya dignidad ha declinado.

— ¿Qué pensaría hoy el Che Guevara de Cuba?

— Que tenía que evolucionar. Que había que buscar una mixtura, porque la situación se hace difícil desde el punto de vista económico. Seguir con Estados Unidos en esa Guerra Fría, o no tan Fría, del bloqueo, que todavía no se terminó; cuando su fin puede fomentar mejores posibilidades para Cuba me parece que está muy bien. Lo importante es mantener el criterio socialista, es decir, que entre más dinero, producir más bienes, negociar con el mundo de otra forma; no es Cuba la que se aisló del mundo, fue el mundo con el mandato de Estados Unidos y la cobardía de los mandatarios de América Latina los que los dejaron solos. Si a vos te quitan un billón de dólares que seguramente se le fueron a Cuba en los más de 50 años de bloqueo, por supuesto que vas a encontrar que hay una cierta pobreza, pero en esa pobreza y en su manera de vivir está la verdadera revolución.

— ¿Cómo está siguiendo el destape de corrupción, políticos, empresarios involucrados, en Brasil?

— Hay una corrupción privada que se llevó por delante una vez más al Estado y que lo convirtió también en lugar de corrupción. Pero la corrupción es algo que nace también con el neoliberalismo, la corrupción como tema. Los medios neoliberales te convencen de que la corrupción es estatal y no de ellos, de los privados, que cada vez que vos metés el dedo en un lugar en el que puedas investigar, aparecen profundamente corruptos, particularmente los medios denunciantes de la corrupción que no resisten el mínimo análisis en su proceder; hablemos del tema que hablemos, dólar futuro, “Panamá papers” y tantos otros.

— ¿Qué opina del juicio político a Dilma Rousseff?

— Es un golpe de Estado blando, una mentira feroz. Cuando vos hacés el análisis, ni siquiera es corrupción. Lo que hay es una urgencia de las clases dominantes como la teníamos en Argentina, de hacerse otra vez del poder. De penetrar, como lo ha hecho el actual gobierno del PRO e, increíblemente, dolorosamente, del radicalismo, en los sectores dominantes de la economía y manejarlos ellos sin que el Estado tenga participación, porque la que tiene es con los CEO de las empresas privadas que se adueñaron del país. Esto es lo que quieren hacer en Brasil.

“El que no quiere la relación, el que está enfermo, el que acusa, provoca, normalmente el imbécil, es el tipo de la derecha”

— ¿Puede tener amigos con diferencias ideológicas?

— Sí, pero son ellos los que no quieren, son ellos los que no pueden. Nelson Castro quiso que no rompiésemos una relación que viene de antes, nos saludamos con un beso y un abrazo y charlamos un poco, y aunque no entramos en el debate amplio de ideas, porque no se ha dado la ocasión, finalmente lo veía un poquito en la radio estos últimos años y mi relación es absolutamente cordial. Conozco más gente de derecha con la que me llevo bien pero que no son personas conocidas. El que no quiere la relación, el que está enfermo, el que está loco, el que acusa, el que dice cualquier tontería y se hace irresistible en una cena, en una reunión de amigos, el que provoca, normalmente el imbécil, es el tipo de la derecha. Yo no me he enojado con nadie mientras hemos podido argumentar. Me encanta. La gente te trata de mujer, viejo, judío, negro, extranjero, cuando se le termina el argumento. Cuando vos podés verdaderamente argumentar lo que creés, no tenés necesidad de insultar. Desde la derecha, en todas las conversaciones, hasta en amigos queridos o gente que he estimado mucho, nunca pude ver un comportamiento que pudiese respetarles en lo humano. Yo creo que hay malos y buenos, creo que la gente de la derecha se comporta de una manera muy despreciativa, muy desdeñosa. El tupé del gobierno para los temas es propio de clase social. Los otros luchan, se defienden, cantan, aun con todo lo que ha pasado: echaron gente, balearon gente, humillaron gente diciendo que son ñoquis, dejaron sin trabajo a personas con muchísimas capacidades, dejaron sin su primer empleo a cientos de jóvenes por ejemplo del Centro Cultural Kirchner, este personaje para mí inolvidable que tanto daño nos ha hecho a los periodistas que se llama Hernán Lombardi. Los precios se te fueron 40 por ciento arriba porque les querías dar el gusto a las cerealeras y a los que quieren dólar para ahorro. A los que decían que no podían viajar y viajaron como nunca en la Argentina. Ahora le querés decir a la gente que acepte aumentos del 12, 15, 20 por ciento porque si no cuidadito, por ahí perdés el empleo, así que no estés jorobando mucho tratando de dignificar tu trabajo pidiendo más aumentos. Frente a eso, ¿cómo reaccionó la gente? Va a las plazas y canta. Va la Presidenta a vivir la pretendida humillación y se reúnen 300 mil personas para cantarle. Y van a la marcha de los sindicalistas, que aunque tarde han reaccionado, y el comportamiento es de altísimo nivel democrático.

— ¿Qué le diría hoy a la ex Presidente?

— Que me disculpe en los errores de apreciación y que disculpe a los que neciamente se pueden mantener en el mismo camino.

— ¿Vuelve a la tele?

— Es probable; hay algo, pero por cábala no quiero decirlo públicamente. Tengo ganas de participar más enfáticamente de lo que está ocurriendo. Casi no hay medios que hablen, son muy pocos los medios y los comunicadores que en este momento tienen presencia frente a la gente para por lo menos contar la historia de una manera distinta.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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