Como lo veo ahora

obama_111500450_2849207_1706x960A todo aquel que sin obligación o interés alguno, asume una postura ideológica con honesta pasión, me inclino con respeto porque por lo menos cree en algo, pero para los apáticos simuladores que actúan según como sople el viento oportunista, mi eterno desprecio. ¡Qué vacío tan hondo les persigue! ¡Cuán erróneos esos cálculos materialistas! Rojo parece, Comunista no es. El panorama sigue complicándose así que por lo general les compartiré mi opinión del momento en un solo articulo.

Aunque en el 2015 más de 43,000 cubanos llegaron a EE.UU, no podemos decir que escapaban del socialismo cubano, pues también lo mismo hicieron en mayor cantidad los 71,297 puertorriqueños que salieron del capitalista Puerto Rico debido al desempleo, el alto costo de la vida y la violencia. Con una población de casi 3 millones y medio de personas, la isla caribeña tiene proporcionalmente un mayor numero de personas escapando de sus problemas internos. Los medios en Miami no hablan de estas cosas por supuesto, porque debilitan el argumento propagandístico que se usa para promover un cambio de régimen en Cuba. Sólo ponen sus ojos en los cubanos que emigran a los Estados Unidos. Puerto Rico, que no sufre sanciones económicas tiene un modelo en bancarrota, y su gran deuda sigue creciendo en Wall Street, a no ser que el gobierno federal los rescate y vuelva a romper las reglas del libre mercado. ¿Que dirán los seudo-economistas que solo proponen el neo-liberalismo para Cuba sobre este asunto?

Es normal que si Cuba sigue siendo socialista, continué perdiendo grandes cantidades de jóvenes y profesionales, que quieren jugar al divertido pero peligroso, capitalismo estadounidense. Estos dos grupos cuentan con una educación superior gratuita o con un vigor juvenil que propicia ilusiones individualistas. Al mismo tiempo los cubano-americanos ya envejecidos, marginados o padeciendo de alguna desventaja o impedimento pudieran en mayores números comenzar a regresar a su país de origen para vivir en un entorno menos competitivo con la ilusión contraria; la de encontrar protección y seguridad. Esta tendencia sería un pésimo negocio que haría más pobre y envejecida a Cuba sino desaparece la Ley de Ajuste Cubano como herramienta anti-nacional y desestabilizadora.

Gran parte de la oposición cubana, con imprudencia y falta de patriotismo, apuesta por un modelo capitalista en la isla con total simplismo repitiendo como cotorras los dogmas del pensamiento ajeno sin detenerse a pensar con responsabilidad en lo grave que sería para Cuba abandonar lo poco que tiene de ideal nacionalista. No fue el nacionalismo quien trajo las dificultades económicas a Cuba, sino las sanciones económicas del bando ganador en la guerra fría. Ahora que se normalizan las relaciones con el país que derrotó a los antiguos aliados de Cuba, está oposición estúpidamente admiradora de los vencedores antiguos desconoce las nuevas realidades e ignora que Cuba logró resistir en los peores días y se dió a respetar sin cambiar de régimen. Me gustaría verlos ocupando un espacio legal y comprobando el rechazo popular a sus proyectos anti-nacionales. Sé que si el pueblo entrara en confusión y apoyara sus propuestas, caeria en bancarrota hasta el último de los cubanos sin el consuelo de los subsidios y ayudas que Puerto Rico viene recibiendo desde los días de la guerra fría probablemente como parte del esfuerzo norteamericano por frenar las influencias de la Unión Soviética en esa época.

Es verdad que el bloqueo actual a Cuba hoy es más corrosivo porque viene acompañado de una avanzada de aparente normalidad. Los cubanos más vulnerables a la propaganda se impacientan al ver a las celebridades haciéndose selfies en la Habana, a las grandes producciones fílmicas relacionándose estrechamente con las instituciones cubanas, repartiendo limosnas y explotando el morbo mientras cuba está de moda, al cómico de Pánfilo fraternizando en TV con Obama y luego acompañando la marcha Contra la Homofobia y la Transfobia organizada por Mariela Castro. La parte más visible de todo este amplio espectro de simbólica normalidad que como cortina de humo esconde las sanciones económicas crea en muchas personas cierta desorientación. Muchos reclaman más drásticas reformas y mayor velocidad en aplicarlas. Lamentablemente no todos entienden que cambio no es sinónimo de mejoria.

Obama llevó a Cuba una oferta socialdemócrata que a pesar de su buena voluntad pudiera dejar sin techo a la familia cubana al cambiar radicalmente el régimen actual. Tres de los rasgos más visibles de esa perturbación mental que llevarían al desastre nacional son:

1-Un énfasis emancipatorio en minorías no reconocidas tradicionalmente como revolucionarias que propiciaría la creación de nuevas normas e instituciones debilitando la soberanía popular.

2-Apoyo moral y financiero a los cuentapropistas con la esperanza de hacer de ellos la clase social que dispute el poder a los trabajadores sin medios y a sus representantes.

3-La transformación de la fragmentada oposición en un frente cívico unido y centrista que se aleje en apariencia de la derecha tradicional y que incluso imite a la izquierda cubana.

Si los cubanos avergonzados del inmovilismo se apresuran en las reformas, caerán en una trampa mortal precisamente ahora que la oposición deja a un lado la derecha clásica y se une en una avanzada centrista.

Las reformas estimulan las esperanzas pero tambien perturban, así que sólo las más útiles reformas deben ser aplicadas si no se quiere que el gobierno se desprestigie en un entorno demasiado novedoso e inestable. Aunque el cambio de régimen en Cuba sería tan malo para los cubanos como el quitarle el techo a una familia en medio de una tormenta, seria un festín para algunos opositores que harían el papel de alquiladas-marionetas para los grandes tiburones internacionales. Esas marionetas se muestran hoy muy humildes y con rasgos de altruismo, pero sólo piensan en el botín final. Una familia con escasos recursos tiene que tener mucho cuidado con las reparaciones en su única casa en medio de la tormenta. Nuestra tormenta nacional es provocada en gran medida por la combinación de sanciones y privilegios que la política exterior de Estados Unidos aplica a los cubanos y que influye negativamente en la conciencia nacional dividiendo a los cubanos. Muchos cubanos de buena voluntad creen que Cuba debe abrirse al mundo, y que hay que tratar de agradar a todos, pero olvidan que “el mundo” es algo abstracto, que de verdad muchas veces uno se abre al enemigo, que después de todo es el primero que pide a gritos que abran el portón. Una vez abierta la puerta del todo, los cubanos van a comprender por qué Puerto Rico a pesar de tantos subsidios durante la guerra fría está hoy en Bancarrota, pero quizás para entonces sea demasiado tarde para cerrar la puerta al lobo feroz.

(Tomado del blog de la autora)

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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Una respuesta a Como lo veo ahora

  1. Jos Dral dijo:

    A propósito del artículo de opinión de Yadira Escobar: “Como lo veo ahora” publicado en Cubadebate.

    Vayamos por partes. Este es un artículo de opinión que no está fundamentado en nada más que criterios personales. Y si se quiere presentar como uno que está a favor de una posición u otra. Ok. Vale. Pero, ojo, las opiniones que vierte aquí la autora forma otras opiniones, y abre brechas de contradicciones entre diferentes actores de una misma nación, sin necesidad alguna. En vez de proponer, evalúa, critica y blasfema contra quien entiende son su otredad.
    La afirmación: “Es normal que si Cuba sigue siendo socialista, continué perdiendo grandes cantidades de jóvenes y profesionales, que quieren jugar al divertido pero peligroso, capitalismo estadounidense” hace referencia a cientos de miles de cubanos que se han ido. A la casi tercera parte de una población de once millones de habitantes. Es la migración la que está haciendo decrecer como variable más importante la población cubana. También quien aporta una suma considerable de las divisas que entran al país por concepto de Remesa. Los cubanos NO sólo se van a los Estados Unidos y las causas tienden a ser económicas. Pero cuando se dice de esa manera, se tiende a soslayar que la economía forma parte de un sistema político y social. Para no caer en discusiones que no tendrían fin, el punto aquí es que: generalizar la migración cubana con una visión tan tergiversada y corta es contraproducente. Y es lo mismo que ocurría en los años 60´s. El problema no es de los cubanos que se van, es un problema más bien de las decisiones económicas que han tenido lugar y claro que quien hace su tarea y conoce la debilidad propone. Martí de hecho lo decía, “el país que vende, manda” en clara alusión a la forma que el comercio internacional condiciona muchas veces las cuestiones políticas de los países. Hay varios centros de investigación en Cuba que tienen resultados que debaten estos temas. Cuentan los migrantes, no todos, con educación como un recurso humano, pero: se ha preguntado esta chica y los que la califican de linda aquí-, ¿si ese recurso humano ha tenido la oportunidad de construir la sociedad cubana con sus propios conocimientos y aportes?
    Entre otros problemas, el tema de la iniciativa personal, hoy eufemísticamente llamada “cuentapropismo”, el de la propiedad privada, el del intercambio comercial internacional, ya han sido discutidos y alertados por muchos intelectuales cubanos. Incluyendo el propio José Martí. Obama no vino a decir nada nuevo. Y sí, resulta necesario repensar la economía cubana para hacerle frente a esa avalancha de transnacionales que sí, tienen como objetivo dominar. Pero si no existe algo que le haga frente, por ejemplo añadirle valor agregado a las producciones nacionales con el recurso humano capaz de hacerlo, evidentemente, el saldo será similar. Sobre eso hubo una discusión en los sesentas también.
    Entonces, no hace bien alimentar el conflicto con criterios que para nada están fundamentados. Que además, están mal escritos, incluso el nombre de la propia isla en el párrafo 5. Eso en sí descalifica cualquier criterio. Y por más que se ha comentado que lo que se necesita es el diálogo, la respuesta de algún que otro aquí es el alarde maniqueo de siempre. Sin escuchar. Yo personalmente soy cubano y quiero también a mi país. Y deseo que haya prosperidad, que se mantenga la tranquilidad ciudadana que hay, que no haya drogas en general, que los niños puedan jugar en las calles, que las personas puedan participar y decidir. Y que además no tengan que irse de Cuba.
    Recomiendo, leer:
    El imperialismo a la luz de la sociología de Enrique José Varona
    Reforma Agraria Aureliano Sánchez Arango.
    La Revolución del 30 se fue a Bolina de Raúl Roa.
    Aprender de las haciendas de José Martí.
    Indagación al Choteo en Cuba (Para el Gato que opina y que parece que araña con sus uñas largas).
    Eso antes de verter opiniones que se autodescalifican.

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