Buenas noticias para el complejo militar industrial de EE.UU

MSc Enrique R. Martínez Díaz, Investigador CIPI

Los principales CEO, accionistas y propietarios de las empresas que integran el Complejo Militar Industrial (CMI) de los EE.UU. deben estar de plácemes, debido a las informaciones que se han ido haciendo públicas tras la asunción de la Presidencia de ese país por Mr. Donald Trump.

Como se conoce, el llamado CMI está integrado, principalmente, por las empresas que se dedican al diseño y producción de armas y medios de combate de todo tipo, así como aquellas que prestan diferentes servicios a las fuerzas militares, e incluso al gobierno (los llamados contratistas); también forman parte de este CMI los funcionarios civiles del Departamento de Defensa (muchos de los cuales, antes y después de integrar el gobierno, forman parte de las juntas directivas de las empresas anteriormente mencionadas); los integrantes de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (FF.AA.EE.UU.)(sobre todos aquellos que ocupan altos cargos, generales y almirantes, y que tienen un papel decisivo en seleccionar qué tipos de armas o servicios son necesarios adquirir con dinero provenientes de los impuestos a los ciudadanos; por regla general, muchos de ellos, al concluir su servicio militar, pasan a formar parte de las juntas directivas de…. ustedes pueden imaginar cuales empresas); los senadores y representantes que integran el Congreso (que son los que aprueban los suculentos presupuestos para las FF.AA.); llamados Lobbies (cabilderos) congresionales que gestionan a favor de las empresas los grandes contratos que la nación norteña dedica a sus FF.AA.; asimismo, los grandes centros de investigaciones (ThinkTanks), y muchas instituciones de investigación de universidades, etc, se incluyen dentro del CMI; incluso, reciben jugosas contribuciones de las empresas armamentistas los grandes Medios de Manipulación Masiva (Mass Media), que contribuyen a conformar la opinión pública estadounidense para que acepte ciegamente la necesidad de que sus militares ocupen y combatan en muchos “oscuros lugares del mundo” en interés de asegurar las grandes ganancias de las transnacionales, y de paso justificar los lamentables “daños colaterales” (niños, mujeres, ancianos y otras víctimas inocentes de las agresiones norteamericanas).

El magnate neoyorquino de bienes raíces devenido en primera figura política de la nación militarmente más poderosa del planeta, tanto en sus discursos de campaña, como en sus acciones iniciales de gobierno, ha prometido reforzar las capacidades militares de EE.UU.

La argumentación engañosa de que las FF.AA. de la nación norteña se han debilitado es fácilmente rebatible, si se comparan sus capacidades con las de los restantes países del planeta; tales aseveraciones esconden a nuestro criterio la convicción de las élites de ese país de que, ante el sostenido avance de la economía china y de otras naciones, principalmente del Este de Asia, que han reducido la supremacía norteamericana en ese sector, y el consiguiente aumento del peso internacional de las naciones anteriormente aludidas, solo queda a EE.UU. su supremacía militar como base para seguir ejerciendo el llamado liderazgo global que han tenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y al cual se resisten a renunciar, a pesar de que la experiencia histórica demuestra que todos los imperios finalmente pierden su capacidad hegemónica a manos de nuevos poderes.

Solamente algunos datos para argumentar nuestras consideraciones: si comparamos el gasto militar de EE.UU. con los restantes países del mundo, según los informes de los principales “ThinkTanks” planetarios, veremos que EE.UU., en los años recientes, ha gastado más en sus FF.AA. que los siguientes ocho o nueve países del listado (tanto del que ofrece el Instituto de Estudios sobre la Paz Internacional de Estocolmo, SIPRI[i] como el que aporta el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, IISS[ii]).

En ambos documentos, el gasto militar norteamericano en el año 2015 estuvo cercano a los 600 mil millones de dólares, aproximadamente un 34% del gasto planetario; la República Popular China, segundo país en esa relación, tuvo un gasto cercano a la tercera parte del gasto militar estadounidense, y ninguno de los restantes países incluidos entre los diez primeros rebasó los 100 mil millones de dólares en ese renglón.

Otro documento, el Jane’s Defence Budgets Report[iii] (Reporte de Presupuestos de Defensa de la JANE´S) del año 2016, hecho público a finales del año pasado, reportaba que en ese año, el gasto militar norteamericano fue de 622 mil 035 millones de dólares (superior a los 615 mil 700 del año 2015), aproximadamente un 40% del gasto militar mundial, y superior a la suma del gasto militar de los diez países que le siguen en el listado presentado por esa firma especializada en análisis de asuntos militares. Debemos significar que tanto el SIPRI, el IISS y la JANE´S no son conocidos por tener vínculo alguno con la Internacional Comunista u organizaciones semejantes (no se les puede acusar de estar vendidas al oro de Moscú o al de Beijing).

Haciendo otras comparaciones, si vamos al número de armas estratégicas (ojivas nucleares), de acuerdo al reporte de la Federación de Cientistas Norteamericanos (FAS)[iv], de las 14 900 armas nucleares existentes en Enero de 2017, EE.UU. dispone de 6 900, de las cuales 1 740 están listas para su empleo inmediato; Rusia dispone de una cifra similar, y las otras siete naciones poseedoras de esas armas, tienen entre todas unas 900.

Un tercer y último dato, entre los muchos que pueden aportarse para rebatir la supuesta “reducción” del poderío militar estadounidense: la cantidad de portaaviones que poseen los diferentes países del mundo. De acuerdo a los datos disponibles, solo 9 países del mundo poseen actualmente buques de este tipo; en total, hay unos 20 portaaviones en activo, y de ellos, entre 10 u 11 pertenecen a la U.S. NAVY (la Marina de Guerra de EE.UU.); a esto debe sumarse que los portaaviones norteamericanos son los más grandes, son los que llevan más aviones, y todos son de energía nuclear.

Independientemente de las promesas de campaña y de los encendidos discursos y tweets de Mr Trump, queremos destacar dos documentos recientes que revelan su decisión de incrementar los gastos militares de su país para aumentar la superioridad militar al máximo nivel posible.

El primero fue un documento elaborado el 1 de diciembre de 2016, por el llamado Equipo para Revisión de la Agencia (Agency Review Team), dirigido al Pentágono, y el cual se subordinaba al llamado Coordinador Asistente para la Transición (Transition Assistance Coordinator); en dicho documento, se destacaban que las prioridades relacionadas con la defensa del presidente electo eran las siguientes:

  1. Desarrollar una estrategia para derrotar/destruir al ISIS.
  2. Construir una fuerte defensa (Eliminar capítulos de la Ley de Control del Presupuesto; incrementar los componentes de las FF.AA./su tamaño/ disposición combativa)
  3. Desarrollar una estrategia integral de ciberguerra para el gobierno de los EE.UU.
  4. Encontrar grandes eficiencias.

Como puede valorarse de estas prioridades, fortalecer al máximo nivel las FF.AA. es un objetivo primario de Mr Trump y su equipo de gobierno, para lo cual es necesario eliminar el obstáculo que significa la Ley de Control de Presupuesto del año 2011 (conocida como el “secuestro”), (por cierto, ley impulsada principalmente por el Partido Republicano para reducir la incrementada deuda del gobierno, y de paso afectar los programas del presidente Obama).

Ya instalado en la Casa Blanca, el Presidente Trump emitió el 27 de Enero de 2017 un documento denominado Presidential Memorandumon Rebuildingthe U.S. ArmedForces[v] (Memorando Presidencial para Reconstruir las FF.AA. EE.UU.), en el cual, aludiendo a las potestades de su cargo, dio un conjunto de órdenes, que en esencia, representan un fortalecimiento de la postura militarista que pretende asumir el gobierno norteamericano (lo cual, obviamente, favorece al CMI).

Llamativa es la primera aseveración, expuesta en la Sección 1, Política, del aludido Memorando: “Para alcanzar la paz por medio de la fuerza, será la política de los Estados Unidos reconstruir las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos” (resaltado en negritas por el autor).

En las secciones siguientes, encomienda al Secretario de Defensa realizar una denominada Revisión de Preparación, en un plazo de 30 días, en la cual deberá:

(I) evaluar las condiciones de preparación, incluyendo capacitación, mantenimiento de equipos, municiones, modernización e infraestructura; y

(Ii) presentar al Presidente un informe en el que se identifiquen las acciones que se puedan implementar durante el presente año fiscal y que sean necesarias para mejorar las condiciones de preparación.

Simultáneamente, el Secretario de Defensa, junto con el Director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB), preparará una enmienda al Presupuesto para el Año Fiscal 2017 (ya en vigor, y que debe finalizar el 30 de Septiembre de 2017), para elevar la preparación militar (en esencia, dedicar aún más dinero para las FF.AA.).

Encomienda asimismo al Secretario del Defensa trabajar con el Director de la OMB para ir planificando los presupuestos de los subsiguientes Años Fiscales, con el objetivo de elevar la preparación de las FF.AA, y aumentar sus fuerzas.

Dentro de esto se significa que se deberá insistir en el incremento del entrenamiento de las tropas, las demandas operativas de los Comandos Unificados, la financiación necesaria para los medios consumibles (combustibles, municiones, etc), los déficits de fuerzas, la capacidad de mantenimiento de medios e instalaciones, y otras actividades.

Diferentes fuentes plantean que el incremento a los presupuestos fiscales para las FF.AA. estará próximo a los 60 mil millones de dólares anuales, o incluso superiores, con respecto a los planes ya elaborados por la anterior administración, y que contemplaban incrementos anuales al presupuesto militar bastante significativos; de acuerdo al sitio del Departamento de Defensa (DOD), el presupuesto para el AF 2017 es de 524 mil millones de dólares; AF 2018: 557 mil millones; AF 2019: 565 millones; AF 2020: 585 mil millones. Súmesele a esto los incrementos previstos.

Se habla en el documento de la presentación para 2018 de dos documentos principales, una nueva Estrategia de Seguridad Nacional por el gobierno, y una Estrategia de Defensa Nacional por el DOD.

Se incluye además la encomienda de revisar la Postura Nuclear de EE.UU. para asegurar que la fuerza de disuasión nuclear “ sea moderna, robusta, flexible, resistente, preparada y adecuadamente adaptada para disuadir las amenazas del siglo XXI y tranquilizar a sus aliados”, así como una nueva Revisión de la Defensa de Misiles Balísticos para identificar formas de fortalecer las capacidades de defensa antimisiles, reequilibrar las prioridades de defensa del territorio de EE.UU., y capacidades de teatro (o sea, de los Comandos Unificados), destacando las áreas de financiación prioritaria.

Consiguientemente, el Secretario de Defensa de los EE.UU., James N. Mattis (como es público, este señor alcanzó el grado de General del Cuerpo de Infantería de Marina, y ocupó el cargo de Jefe del Comando Central de las FF.AA. de EE.UU.; como es conocido, este señor tenía el mote de “MAD DOG”, “perro loco o rabioso”, según se traduzca), emitió un Memorandum denominado: Lineamientos para la Implementación de las Directivas sobre el Presupuesto del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional para la Reconstrucción de las FF.AA. de EE.UU.[vi] (Implementation Guidance for Budget Directives in the National Security Presidential Memoradum on Rebuilding de U.S. Armed Forces).

En el mismo se establecen tres etapas para darle cumplimiento a lo ordenado por el Presidente:

  1. Mejorar la preparación para la guerra
  2. Lograr el equilibrio del programa abordando las deficiencias urgentes.
  3. Construir una Fuerza Conjunta más grande, capaz y letal.

Para este último objetivo, plantea el documento que debe estar dirigido por una nueva Estrategia de Defensa Nacional, lo cual está en consonancia con lo planteado en el Memorando Presidencial para la Reconstrucción de las FF.AA., del que hablamos anteriormente.

A estos documentos oficiales podemos añadir que importantes figuras dentro del establishment, como el Senador John Mc Cain, Presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, también han abogado por el incremento de los gastos militares; este señor publicó en Enero de 2017 un reporte, denominado Restoring American Power[vii] (Restaurando el Poder Americano) abogando por incrementar la estructura de las FF.AA. y aumentar los gastos militares. El mismo plantea la necesidad de incrementar los gastos militares en unos 430 mil millones de dólares en los próximos cinco años, para que las FF.AA. de EE.UU. sigan siendo las más poderosas, y plantea que las “reducciones” hechas anteriormente las han debilitado.

Del análisis de los documentos que hemos citado, podemos llegar a la conclusión de que existe la intención dentro del gobierno norteamericano y de los sectores políticos que lo apoyan, de reforzar a un alto nivel los gastos militares, de manera tal de proporcionar a las FF.AA. de ese país de los recursos para aumentar a un nivel muy superior sus capacidades militares. Aun cuando determinados países han incrementado sus fuerzas militares (como son los casos de China y Rusia), de acuerdo a la información disponible, no hay indicios de que la superioridad militar norteamericana desaparezca en un futuro mediato; no obstante, como planteábamos anteriormente, sí están perdiendo la supremacía económica; por tanto, consideramos que este esfuerzo militarista tiene como objetivo lograr que su superioridad militar les garantice, por el mayor tiempo posible, el papel hegemónico que han disfrutado a nivel planetario.

Estas son noticias muy malas para la mayor parte de la humanidad, pues, si en los últimos 60 años, EE.UU., de una forma u otra, a pesar de su supremacía económica, se vio envuelto en un elevado número de guerras y conflictos (Corea, Vietnam, Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, etc, por citar algunos), con una reducción de su papel internacional, y la declarada intención de buscar la paz mediante la fuerza (como dice textualmente el memorando presidencial del 27 de enero de 2017), la paz mundial está en serio peligro.

No obstante, para los llamados “Mercaderes de la Muerte”, esto significa que cientos de miles de millones de dólares serán destinados a comprar más buques, aviones y otros medios de combate; mas municiones y recursos de todo tipo serán destinado a entrenar a los soldados para combatir en cualquier lugar del mundo; mas agrupaciones de fuerzas serán enviados a patrullar, a vigilar o a intervenir en cualquier “oscuro lugar del mundo” donde los sacrosantos intereses de las transnacionales puedan ser afectados. Los millonarios dueños de esas empresas, sus accionistas y funcionarios se harán más ricos, y dispondrán de más dinero para pagarles a sus cabilderos en Washington (y para sobornar a funcionarios del gobierno norteamericano, y de otros países).

No por gusto, el llamado Reloj del Juicio Final (Dooms day Clock) del Boletin de Cientistas Atómicos de los EE.UU (Bulletin of American Scientics), fue adelantado de tres minutos para la catástrofe, a dos minutos y medio a principios de este año por el Buró de Ciencia y Seguridad de esa institución, o sea, estos académicos norteamericanos consideran que el riesgo de una guerra mundial se ha incrementado.

Por ello, es necesario incrementar los esfuerzos mundiales a favor de la Paz, ya que el peligro es real, y el único camino racional es el desarme mundial; concordamos con lo dicho por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en Noviembre de 2010:   “Pienso que nadie en el mundo desea que la especie humana desaparezca. Y es por ello que sostengo el criterio de que deben desaparecer, no solo las armas nucleares, sino también las armas convencionales”[viii]

¡Un Mundo Mejor es Posible!

Notas:

[i] SIPRI, Trends in World Military Expenditure, 2015 (http://books.sipri.org/files/FS/SIPRIFS1604.pdf)

[ii]IISS, The Military Balance 2015(http://www.iiss.org/en/publications/military-s-balance)

[iii]IHS Markit.2016’s $1.57 Trillion Global Defence Spend to Kick off Decade of Growth, IHS Markit Says (http://news.ihsmarkit.com/press-release/2016s-15-trillion-global-defence-spend-kick-decade-growth-ihs-markit-says)

[iv] FAS, Status of Nuclear Forces(https://fas.org/issues/nuclear-weapons/status-world-nuclear-forces/)

[v]The White House Office of the Press Secretary Presidential Memorandum on Rebuilding the U.S. Armed Forces

https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/01/27/presidential-memorandum-rebuilding-us-armed-forces

[vi]Secretary of Defense Memorandum For:Implementation Guidance for Budget Directives in the National Security Presidential Memorandum on Rebuilding the U.S. Armed Forces (https://media.defense.gov/2017/Feb/01/2001693094/-1/-1/0/DDD-170201-373-002.)

[vii]McCain John. Restoring American Power. https://www.mccain.senate.gov/public/_cache/files/25bff0ec-481e-466a-843f-68ba5619e6d8/restoring-american-power-7.pdf

[viii] Castro Ruz, Fidel. http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/11/12/conversaciones-con-fidel-castro-los-peligros-de-una-guerra-nuclear/#.WJjV-PJQrIU

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Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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