La increíble historia de Ana Belén Montes

 

Antonio Maira

Rebelión

Para Ana Belén Montes

Ya sabemos que existes. Sabemos que sufres y que aguantas. Exigimos tu libertad y el regreso al pueblo que amas.

 

Para el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, Ana Belén Montes está condenada al ostracismo y estaría en el más absoluto silencio. No se dieron cuenta que “fuerzas superiores” y no exactamente extraterrenales o esotéricas, sino solidarias, asumirían su voz para no dejarla abandonada. De tal forma que su pensamiento se está conociendo desde su celda utilizándonos como “médium” para ello. Ana nunca más estará callada. Siempre alguien en algún lugar del mundo tomará sus ideas para divulgarlas.

 

La casi increíble historia de Oscar López Rivera, puertorriqueño de “nacionalidad” estadounidense, veterano de la guerra de Corea, luchador por la autodeterminación de Puerto Rico, residente en Estados Unidos, independentista irredento, acusado por “conspiración sediciosa” y varios cargos más, a 35 años de cárcel y a 15 añadidos por intento de fuga, que es capaz de decir en rueda de prensa y ante los tribunales federales que lo juzgan, que la “falta de libertad conduce a la esclavitud y a la pérdida de todos los derechos humanos –sean o no conscientes de ello los individuos o los pueblos que la padecen-y que tal situación es intolerable y que por eso mismo está justificada la resistencia por todos los medios posibles”. “La liberación de Oscar nos ha inspirado como pueblo” han proclamado los Comités y las Mesas de Solidaridad en Puerto Rico. La historia de este rebelde permanente nos conduce directamente a la experiencia vital de Ana Belén Montes y de algunos puertorriqueños que han vivido y trabajado en el propio estómago del Imperio. Hay que tener en cuenta que así como Oscar cumplió condena por afirmar siempre su nacionalidad puertorriqueña, Ana Belén –también de origen puertorriqueño pero ciudadana norteamericana a tiempo completo- llegó cursar estudios de asuntos internacionales y a ser analista de inteligencia de los EEUU, especializada y responsable de los asuntos cubanos. Nada menos.

El relato de su vida nos resulta entrañable y pone de manifiesto varias cosas. La primera es que Belén se cambia de bando por razones éticas y de estricta justicia, por solidaridad, por amor a la revolución, que ella extiende a otros países del mundo. Entrega información a Cuba sobre los intentos de Washington de destruir a la revolución cubana. Jamás lo hace por dinero.

Ana Belén, hija de un médico puertorriqueño, nació en Alemania el 28 de febrero de 1957. Obtuvo el diploma en Relaciones Internacionales en la Universidad de Virginia y el Master en Estudios Internacionales Avanzados en la Universidad Johns Hopkins. Trabajó en el Departamento de Justicia como investigadora especialista en tareas de inteligencia. En 1992 fue seleccionada para el Programa de Analistas Excepcionales de la DIA. Después de varios destinos viajó a Cuba para estudiar el funcionamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Montes era la analista de inteligencia de más alta jerarquía, especializada en Cuba, de la DIA.

Fue detenida por el FBI el 21 de septiembre de 2001. El cargo fue el de “conspiración para cometer espionaje” a favor de Cuba. Fue condenada a 25 años de cárcel y 5 de “libertad vigilada”.

Los fiscales consideran que Montes fue integrada en la seguridad cubana después de que el servicio de espionaje cubano descubriera la existencia de una red secreta norteamericana de espionaje electrónica. El gobierno de los EEUU la considera responsable de la muerte de al menos uno de sus agentes en Centro América.

En una entrevista con Conte Nieves, Ana Belen Montes dice lo siguiente:

“Hay otro riesgo y es el del impacto de la presencia norteamericana en la Isla. Les digo a los cubanos algo que siempre he pensado y dicho a aquellos con los que compartí mi solidaridad con Cuba. A mí lo que me importa es que la Revolución Cubana exista. Las cuestiones internas de los cubanos es asunto de los cubanos. Incluso no me importa quién esté en el futuro; no es cuestión de nombres. Lo necesario es que haya Revolución Cubana siempre, a partir de la capacidad que se tenga para resolver los problemas. Tienen que cuidar la Revolución. Yo traté de hacerlo”.

Y advierte ante la intención del gobierno de los EEUU de silenciarla:

“Lo primero es que sepan las personas que existo. Estoy aquí y no en silencio. Es una oportunidad formidable para alguien como yo que está totalmente aislada.

Lo segundo, silenciarme no será posible. Mi acto de compromiso con la Isla es un hecho imposible desconocer. La idea de entrevistarme y de hacer que mi voz se mantenga viva es una muestra de solidaridad que agradezco, ya que es importante se conozca el porqué de mi admiración por Cuba”.

CN: ¿Cómo te encuentras física y psicológicamente?

ABM: Trato de mantenerme en forma física. Siempre tuve el hábito de acudir a hacer ejercicios; en este sentido cuidaba mucho de mi dieta diariamente. En eso era obsesiva. Ahora, en otras condiciones me mantengo haciendo los ejercicios. De la dieta no voy a hablar, porque en una prisión no hay mucho que escoger, que no sea lo que te dan. Como mujer acostumbraba a preocuparme por mi presencia. No se puede perder el sentido de resultar atractiva, es un don que la naturaleza nos ha permitido ejercer y nunca quise desaprovecharlo.

Psicológicamente el internamiento tiene un impacto. Lo más importante es el no poder comunicarme con ninguna persona. Es por eso que tengo mis largos monólogos. Tengo a mi favor, aunque no es lo mismo, que estoy acostumbrada a vivir sola. Y hay algo interesante. En la sociedad norteamericana uno está rodeado de gente, pero en ocasiones está muy solo. Por momentos a lo largo de la vida tuve esa vivencia. La sociedad norteamericana está llena de matices y uno de ellos puede ser la soledad “acompañada” que en ocasiones se percibe. Estoy convencida que el gobierno norteamericano quiere embotarme sensorialmente: que deje de escuchar, de sentir, de hablar, de oler, de ver y pensar. No lo van a lograr. Como todo ser humano a lo largo de mi vida he tenido mis momentos de desajustes, pero tengo la inteligencia suficiente para llamarme a capítulo y asumir el autocontrol de mis acciones. Es un reto subsistir. Otros lo han logrado. Yo también lo lograré.

Antes de ser detenida, seguí la situación de los cubanos en la Florida en septiembre de 1998 (se refiere a los cubanos que formaron parte de la llamada red “Avispa”). A ellos también quisieron quebrantarlos y se portaron con firmeza. A mí me toca hacer lo mismo.(…)

“En la entrevista anterior definí la política de Estados Unidos hacia la Isla, de hipócrita y cínica. Así la veo y así la percibe el politólogo Daniel Estulin. Hay una diferencia entre el sentido que otras personas y yo adjudicamos a las relaciones entre ambos países y el que algunos políticos del gobierno y el Congreso le dan, empezando por el presidente. De ahí que, parafraseando a Julius Fucick en su “Reportaje al pie de la horca”, les diga: “Cubanos, los he amado, estad alertas”.

Para mí es importante que la Isla esté alerta y muy atenta al desarrollo de los acontecimientos.

Muchos norteamericanos acudirán en “buena onda”, al decir de los mexicanos; otros pueden que, inducidos por la manipulación gubernamental, traten de hacer daño.

Ustedes han demostrado inteligencia, valentía y fortaleza a lo largo de décadas. Sé que no les faltara en esta oportunidad. Estados Unidos abre los brazos para abrazar a la Isla y, conociendo el pensamiento político norteamericano, este es “el abrazo de la muerte”. Ahora lo importante es que ustedes no se dejen envolver por el “cisne negro” que es el gobierno de Estados Unidos y hagan lo que han venido haciendo siempre ante las acciones del gobierno norteamericano: revertir el sentido de lo que este quiere. Así siempre le han ganado. Es increíble que dos países pequeños como la Isla y Viet Nam hayan vencido a Estados Unidos.

Es importante que en la Isla sepan que hay muchos norteamericanos honestos, aunque el sistema crea una forma de pensar que nos hace creer superiores, dueños del mundo. Por eso para que las cosas cambien realmente, tiene que venir un cataclismo político en la vida norteamericana que haga evolucionar el pensamiento, la psicología y la cultura del país, preservando lo mejor que tengamos y modificando lo perjudicial.

No está a la vista ese cambio. Pero llegará. Me siento una contribuyente a ese cambio. Hay otras personas que también lo han hecho”

La segunda es la imposibilidad del Imperio para ser infiltrado por sus enemigos naturales a pesas de todos los filtros legales e ilegales.

 

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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