Sin cultura no hay libertad posible

Fragmentos de las intervenciones del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el intercambio con los delegados en la sesión final del Primer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, el 18 de octubre de 2001.

(Tomado de la Revista Dédalo. Diario del Congreso de la AHS. No.2. 17 de octubre de 2013)

Si algún valor tienen las muy repetidas palabras que yo les dije a los intelectuales, a partir de intuición, a partir de conceptos, que dije unas palabras: Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada. Eso tenía un sentido: libertad total en cuanto a la forma de expresión. Ya entonces era un pecado capital decir eso. (…) Yo no conocía mucho la pintura abstracta y trataba de entenderla, porque nadie me la había explicado bien. Discutía con Alfredo, no es que discutía, le preguntaba, porque a él le gustaban mucho – a Alfredo Guevara- y allí tenía una serie de cuadros abstractos, y yo ignorante, le preguntaba: ¿Qué significado tiene, explícame? ¿Por qué te gustan? Yo no entiendo nada de lo que hay en los cuadros esos. ¡Ah¡, pero la idea clara de que era muy ignorante y él es un compañero que uno apreciaba y los criterios y todo; pero si quería pintar alguien así, ¿por qué darle una patada a un cuadro, prohibir el cuadro?

Lo único, realmente, que tiene importancia de lo que les dije a los intelectuales es esto: “Pinten como quieran pintar, usen el estilo que quieran usar”. (…)

Ahora ustedes dicen: Nos han tratado bien, muy bien, algunos han dicho que les han dado esto y lo otro. No, nada, lo que hicimos fue aplicar una política de libertad en las expresiones del arte y de la música.

Hay una cosa, yo tengo esa tendencia; pero, además, tengo la suerte de que soy amigo de Harry Belafonte y no hace mucho tiempo, un día me explicó toda la historia del rap y cómo surgió, dónde surgió, fue en Nueva York, de la población negra de Estados Unidos oprimida, discriminada, con una música de protesta y advertía: “Los enemigos y los reaccionarios están tratando de utilizar toda esa música, comercializarla y convertirla….”. Y aquí se horrorizaba la gente con el rap. Y ese mismo día, la política: “Señores, hay que darles apoyo a todas las manifestaciones, no hay que tener temor a ninguna”.

Nosotros queremos multiplicar con la máxima calidad el número de grupos de danza, (…). Y si aceptamos el ballet, ¿tenemos que tenerle miedo a la música que han inventado los negros norteamericanos, el rap y todo lo demás? (…) ¿Es que acaso van a desplazar el ballet, o van a desplazar la danza folclórica?

 

Construyan la fantasía

Bien temprano la Revolución construyó, o intentó construir la Escuela Nacional de Arte. Yo recuerdo que vi los proyectos, discutí con los que lo presentaban, yo de arquitectura sabía tan poco como de todas las demás cosas; pero encontraba bellos aquellos proyectos. Eran una fantasía. Entonces digo: “Construyan la fantasía”. No llegaron ni a terminarla porque un día en el Ministerio de la Construcción –no voy a mencionar el nombre del que estaba allí, pero es un arquitecto, era una persona que conocía de eso-, digo: “Cuando vamos a terminar la escuela?”. Dice: “No es posible”. Digo: “¿Físicamente es imposible terminar esa escuela?” Y me dice: “Es imposible físicamente construirla”. Pues nada, con lo que se hizo –y le faltaban algunas cosas- se hizo famosa en el mundo la escuela, y nosotros dijimos: “Vamos a terminar esta escuela”. (…) Invitamos a los arquitectos que habían participado y tomamos la decisión de terminar aquella escuela en los conceptos que tenía, arreglar el río ese, y llegar a tener la escuela con la que habíamos soñado hace más de 40 años, hace 41 años.

Hay que trasmitir ideas

Vamos a seguir apoyando todos los géneros, y a los trovadores, por supuesto, no hay ni que dudar de eso en lo más mínimo.

Es que este va a ser, además, en nuestro concepto, el país más libre del mundo, porque la libertad está en la razón directamente proporcional a la cultura de la gente, (…)

Lo que Martí escribió es una de las más grandes verdades, esto fue lo que nos llevó a la historia esta. Fue aquel día en que compartiendo con unos compañeros les dije: Miren, es que sin cultura no hay libertad posible, es imposible. Pienso en los miles de millones de personas que tienen prohibido pensar: aquellos que fuman tal marca de cigarro, toman tal cosa y todo lo demás, porque alguien les ha dicho que hagan eso. A tales extremos ha llegado el sistema que combatimos, que le ha suprimido a la gente el equipo de pensar.

El hombre de las hordas podía descubrir algo, ver que un palo era más duro que otro, y lo utilizaba. Este hombre de hoy tiene menos libertad de pensar que el hombre de las hordas primitivas, porque casi todo lo que hace es lo que le han metido en la cabeza, a través de los medios masivos, que haga: “Consume eso, lo otro, lo otro”. Y de la misma forma le introducen hasta el pensamiento político. Con esas armas jamás el hombre podría liberarse. El hombre se va a liberar porque lo están conduciendo a un callejón sin salida y las crisis van a ser cada vez más profundas. Desde luego, ¿qué hay que hacer? Hay que trasmitir ideas.

Nosotros tenemos la ventaja de la Unidad.

Le vamos a prestar el máximo de atención a la Asociación Hermanos Saíz. Yo me he llevado muy buena opinión del congreso, estoy admirado de la cantidad de talentos, en el otro sentido de la palabra; porque yo hablo de talento, la capacidad de comunicación que tienen, las cosas que han expresado, el sentimiento, la forma en que lo han hecho, y veo con claridad lo que pueden hacer ustedes, claridad total.

En otro encuentro –parece que hace un siglo que yo me reuní con ustedes-, en 1988, hace 13 años, ¿qué teníamos por delante? Nada, no teníamos ni la sombra, por lo menos yo, de las ideas que posteriormente se fueron desarrollando. (…) Era un momento muy diferente a este momento.

Me alegré, porque habiendo sido hace 15 años, me encontré unas cuantas cosas unas cuantas ideas, que son las mismas que hemos estado defendiendo y desarrollando ahora; pero hay un abismo de diferencia entre 1988 y este año 2001, somos un pueblo mucho más curtido, mucho más sometidos a durísimas pruebas, un pueblo que tiene una comunidad de pensamiento, por la experiencia que todos hemos tenido que vivir.

Nosotros tenemos la ventaja de la unidad.

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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