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Elier Ramírez Cañedo

Celebro que Aurelio Alonso se haya referido al texto que envié a Granma, con la intención que no pasara inadvertido un aniversario más de un acontecimiento histórico que marcaría el destino de la política cultural de la revolución cubana: las palabras de Fidel a los intelectuales el 30 de junio de 1961, y que ello lo haya motivado a escribir. Ya en ese sentido el trabajo cumplió el objetivo. También aplaudo que haya sentido que se hayan quedado cosas por decir, como lo ocurrido durante el llamado “Quinquenio Gris” y que lo resolví con muy pocas palabras cuando señalé que en “la década del 70 hubo distorsiones y errores”. Como sucede en este tipo de textos, que pretenden ser una síntesis siempre quedan cosas por decir y no solo las que le pareció a Aurelio. Mucho más se podría decir de palabras a los intelectuales y lo que luego ocurrió hasta el presente mismo, en la política cultural de la revolución, pero en este caso se trata de un artículo, no un libro o una investigación histórica.

Un artículo, que como se aclaró en una nota al texto fue una introducción a un libro -Un texto absolutamente vigente. A 55 años de Palabras a los Intelectuales, Ediciones Unión, 2016-mucho más amplio que compila numerosos textos de intelectuales cubanos haciendo un análisis sobre la históricas palabras de Fidel. Libro, donde por cierto, está también el texto publicado en Punto Final, pero también en Juventud Rebelde, por Aurelio Alonso. No creo que tampoco en tres párrafos como los que dedicó Aurelio Alonso al tema del Quinquenio Gris, esté todo dicho, creo este tema no se resuelve con unas líneas de más, hace falta mayor profundidad y problematización. Pero insisto, el texto no tenía la intención de profundizar en el Quinquenio Gris, sino en el contexto y la importancia que tuvieron las palabras de Fidel a los intelectuales ahora que han transcurrido 56 años. El lector, sobre todo un lector avezado, no deja de estar sugestionado a la hora de leer y siempre lo hace queriendo encontrar lo que él mismo hubiera escrito, lo que le parece que no puede dejar de mencionarse o lo que considera hay que profundizar, he tenido esa experiencia en varios tribunales de licenciatura, maestría o doctorados. ¡Qué bueno que Aurelio satisfizo su deseo con esta nota que ahora publica¡

Y por cierto, a partir del debate que continúa sobre el “centrismo” me gustaría citar unas palabras del propio Aurelio en el texto que en el 2011 dedicó a Palabras a los Intelectuales:

“En una Mesa Redonda Informativa dedicada a las Palabras…el 29 de enero de 2001, Roberto Fernández Retamar recordaba haber hallado una resonancia martiana en “Con todos y para el bien de todos”, el discurso de 1891, pronunciado por Martí en Tampa, en plena campaña revolucionaria. Acudo a esta cita porque ella precisamente, extraída de su contexto, se ha visto manipulada hoy para oponerla al tramo final de la frase de Fidel: “contra la Revolución, nada. Fernández Retamar apunta que el del Maestro “ es un discurso englobador, pero cuando se lee con cuidado se ve cómo Martí también excluye de ese “todos” a quienes podríamos llamar “recalcitrantes”, para utilizar el término de que se valió Fidel”.

No hay que pasar por alto que “el bien de todos” es de todos menos de quienes actúan por convertirlo en propio, en detrimento de otros. Advierte Martí, en el mismo discurso, sobre “la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural¡”.

Parecen palabras del Apóstol dichas para hoy, cuando los descendientes en su espíritu del autonomismo y el anexionismo del siglo XIX, que tanto Martí combatió, usan máscaras y disfraces aun más elaborados.

Por otro lado no coincido con Aurelio, cuando dice: “Nuestros historiadores, que no son pocos, se detienen en 1959 como si un muro les impidiera ir más allá”. Me parece una afirmación muy absoluta. Creo que muchos de los historiadores cubanos -entre los que me encuentro-, no pueden estar de acuerdo, cuando precisamente nuestra principal labor se ha concentrado en el período que comienza después de 1959, pasando muchas más dificultades que los que se dedican a las etapas precedentes, pues siempre ha sido más difícil investigar y escribir sobra la etapa más reciente.

Decir que aun tenemos una gran deuda con ese período es otra cosa, pero la etapa posterior a 1959 no está desierta, se harían muy extensas estas líneas si comenzara a nombrar los libros, ensayos, artículos que han escrito nuestros historiadores, y no solo ellos, pues es una responsabilidad compartida con otras disciplinas de las ciencias sociales.

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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