“Meditar en las ideas del Che sobre la relación de la economía con la política, con la cultura”

(Conclusiones al Taller organizado por el Centro de Estudios Che Guevara, a 40 años de la Conferencia de Punta del Este)

Dr. Armando Hart Dávalos

No puede considerarse lo que voy a explicar como conclusiones. En primer lugar, no he tenido la dicha de participar esta mañana en las distintas exposiciones, aunque sí he recibido con agrado las intervenciones de ustedes, sin embargo el tema del Che Guevara y la realidad de hoy es tan importante que puedo expresar algunas ideas en ocasión de que ustedes discuten alrededor o como punto de partida sobre la Conferencia de Punta del Este, cuyo antecedente más remoto está en la Conferencia Panamericana de Washington en 1889, de la que precisamente Martí hizo unas crónicas sobre la misma, y los más recientes son las conferencias de Quebec y las otras conferencias que ha habido en estos días, en estos tiempos, en que incluso los participantes ya casi no tienen donde reunirse, porque dondequiera que se reúnen se les crea dificultades.

Nosotros hicimos un proyecto con todas las crónicas de Martí, relacionadas con la Conferencia Panamericana de Washington y con la Conferencia Bancaria Internacional, en los años mil ochocientos ochenta y pico, allá desde Nueva York. Esos son los más remotos antecedentes.

Han pasado ya cuarenta años de la Conferencia de Punta del Este y han pasado en el mundo cosas muy sobresalientes que me dan a mí pie para hablar de otros temas, pero que se relacionan con el que a ustedes les ocupa, porque creo que se ha demostrado que aquella Conferencia de Punta del Este sencillamente no cumplió ningún objetivo de solución, eso es un hecho evidente, no hay que hablar mucho sobre eso.

Yo recuerdo que en esos años fui a una conferencia — Cuba todavía pertenecía a la OEA, formalmente —, en Santiago de Chile, como Ministro de Educación, y ahí se iba a discutir cómo se iba a repartir, a distribuir el dinero, lo que la Alianza para el Progreso iba a dedicar para la educación. Llevé unas cuentas, y todo el dinero que podían dar, y todo el dinero que tenía la Alianza para el Progreso, pero no daban, no daban las cuentas, para resolver medianamente el tema de la educación en América Latina. Todo ese dinero no daba ni para el tema de la educación y lo probamos. Me acuerdo que una delegación, un delegado, me dice: “¿Usted es economista? No, no, no, yo no soy economista, lo que saqué todas las cuentas…, yo lo que sé es contar, y además sí sé sumar, restar, multiplicar y dividir. No hace falta ser economista para llegar a esta conclusión que la vida ha mostrado con creces.”

Pero a mí me parece que los acontecimientos han adquirido un relieve aun mayor. Han pasado ya cuarenta años. Y hablar del Che en la economía, en estos tiempos, me incita siempre a mí, por una determinada vocación que tengo, a una reflexión de cierta manera filosófica, y no es que yo sea un filósofo profesional, porque una vez el compañero Fidel en forma de jarana y un poco de crítica o de jarana, me dice: “Tú que eres filósofo,” y le respondí: “No, yo no soy filósofo, yo pertenezco al movimiento nacional de aficionados a la filosofía, y de tu filosofía.” Y pienso que en este aspecto — y aquí se habló de la relación de la política con la economía, y esto tiene que ver con lo que yo voy a decir —, en este aspecto se requiere meditar en las ideas del Che sobre la relación de la economía con la política, con la cultura; eso no es más que la cultura general integral de que se está hablando hoy.

El Che es parte de una cultura general integral, porque fue el capitalismo el que dividió en departamentos estancos la cultura.

Antes del capitalismo inclusive la cultura tenía una integralidad metafísica. Quizás la primera integralidad que tuvo fue el monoteísmo, el monoteísmo fue una integralidad metafísica de la cultura. Y fue el capitalismo con su desarrollo económico, tecnológico, científico, el que posiblemente, como una necesidad de ese desarrollo, el que dividió en departamentos diversos, las distintas ramas de esa cultura. Eso incluso no nos lo planteamos ahora, sino que nos lo hemos venido planteando hace tiempo en el Congreso de la UNEAC, en el Congreso de la Cultura, la segmentación de todas las ramas de la cultura e incluso con una filosofía pragmática, por eso aquí la política la tenían separada de la economía, como aquí se ha dicho. Y la ciencia también.

Nosotros heredamos una cultura en Cuba que integraba todos estos factores. Porque hay que decir que en el siglo XIX cubano las figuras principales del pensamiento filosófico del país, José de la Luz y Caballero, tenían integrado todo esto. Entonces, como ellos tomaron a Dios como un tema de conciencia individual, cuando se fueron a analizar la realidad en sí, la ciencia, lo real, no establecieron un divorcio entre la creencia en Dios y la ciencia. Hubo una integralidad del pensamiento cubano en esos dos siglos, que después a nosotros nos lo confirmó el pensamiento del materialismo histórico, porque, bueno, aquella expresión que se utilizó, que quizás no sea felizmente la más hermosa desde el punto de vista artístico, poético, pero sí la más elocuente, fue la de la unidad material del mundo. Martí también habló de la unidad de la naturaleza, cada uno por su lado ha dado el enfoque, la unidad material en el mundo como un todo; y Martí decía: “Todo antes que luz es carbón,” y hablaba de la integralidad.

Y este es el concepto que lleva al Che a una búsqueda incansable de la relación entre la economía, la política, la cultura y todas las formas de la vida social. Desgraciadamente ocurrió algo en el siglo XX que imposibilitó que el pensamiento del materialismo histórico de Marx pudiera abordar nuevos planos de la realidad que se le presentaban al hombre en ese siglo y que no eran tan evidentes en la época de Marx. Ya Engels, en los finales de su vida, hizo una seria crítica e incluso en forma de autocrítica, a algunos planteamientos de ellos mismos. Decía Engels que habían pasado un poco por alto el papel de las llamadas categorías de la superestructura — lo expuso en la carta a José Bloch y en algunas críticas y autocríticas.

Engels decía: “Era tanta la negación que se nos hacía de los factores de carácter material que insistíamos en la importancia de esos factores, y no siempre tuvimos tiempo para hablar de otros factores, pero lo que nosotros en esencia planteamos es una relación de causa y efecto.” Eso está muy bien explicado en los últimos trabajos de Engels que la gente pasa por encima de ellos, se pasa por encima de ellos, y sin embargo está ahí bastante bien explicado la relación de causa y efecto, entre la categoría de la superestructura y las leyes económicas.

Porque lo cierto es que las leyes económicas no tienen existencia real si no es a través de los factores de la superestructura. Existen en el derecho, existen en los paradigmas éticos, existen en las voluntades políticas, existen en la práctica política; si no, no existen, si no, es metafísico hablar de economía. Eso es una comunidad primitiva, pero en esa comunidad eso no existe. Y Engels también decía: “la civilización hasta aquí ha hecho cosas extraordinarias apelando a las pasiones más viles de los hombres y a costa de sus mejores disposiciones.” Cabría preguntar: ¿maestro, cuáles son las mejores disposiciones? Y eso nos entronca a nosotros con Martí, con el Che, con el pensamiento latinoamericano.

Las mejores disposiciones son, a las que se refería el Che, las mejores disposiciones de los hombres. Y yo preguntaría: ¿dónde están las mejores disposiciones de los hombres? Bueno, pues están potencialmente en la naturaleza humana, porque el maestro Engels no iba a decir que estuvieran en lo metafísico, sino que estaban en la naturaleza humana, que es en lo que está insistiendo hoy Fidel, en el papel del hombre, en la fe en el hombre, en la confianza en el hombre, que tiene fundamento científico.

Porque al Che se le criticó desde la Unión Soviética que se estaba olvidando de las leyes de la economía, que el Che se olvidaba de las leyes de la economía, y los que se olvidaron de las leyes de la economía fueron nuestros camaradas, para decirlo así, los soviéticos, porque se olvidaron que el desarrollo económico del mundo obligaba a superar la bipolaridad, porque el desarrollo económico, científico, tecnológico del mundo, obligaba a superar eso. Y si no se superaba desde la izquierda como quería el Che, porque toda la obra del Che y de Fidel es superarlo desde la izquierda, se iba a superar desde la derecha y se superó desde la derecha y se creó el caos, el caos simbolizado por dos o tres acontecimientos.

Yo hablaba hace semanas de dos acontecimientos, ahora podemos hablar de tres, con lo ocurrido en Nueva York y en Washington y en otras ciudades norteamericanas. La caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS, bueno, allí se cerró el ciclo de la Revolución de Octubre. Y cuando ocurrieron los acontecimientos de los Balcanes, yo me estaba preguntando: ¿no se habrá cerrado entonces el ciclo de la Revolución Francesa, es decir de las revoluciones burguesas, cuando empezaron los acontecimientos de los Balcanes? Porque ya todo esto que llaman posmodernidad no es más que la negación de todos los valores que han venido creándose por el desarrollo de las revoluciones burguesas, porque esa posmodernidad a mi juicio no consiste en otra cosa que llevar a la exageración, a algo increíble los llamados derechos individuales.

Los derechos individuales son tan amplios, tan profundos, que un tipo puede llevar un arma, o puede llegar a una escuela, o puede aplicar la pornografía porque son sus derechos individuales. Eso está en el fondo de todo el debate en Estados Unidos. Bueno, pues el muro de Berlín determinó el ciclo de la Revolución rusa y los Balcanes el ciclo de la Revolución Francesa, de las revoluciones burguesas.

Pero ahora viene otro acontecimiento que estamos viviendo, no se sabe a dónde va a parar esto, lo que ha ocurrido en estos días en las ciudades norteamericanas. Y estos acontecimientos, que además de la torpeza, de la simplicidad con que el Presidente de Estados Unidos toma estos problemas, está un hecho gravísimo que es el desplome de un sistema. No sé, yo desde hace tiempo vengo pensando que Estados Unidos y el pensamiento norteamericano, el pensamiento burgués, está en proceso de declive. El declive puede ser pequeño o puede ser grande, pero declive al fin, Está en proceso de declive y se manifiesta en esto precisamente que aquí se ha comentado. El divorcio que se dice se promueve entre la economía y la política, entre la economía y la cultura.

Y ¿dónde está el déficit científico más profundo de la llamada ciencia del sistema burgués imperialista? ¿Dónde está el déficit? Yo creo que los Teólogos de la Liberación de América Latina lo plantean con mucho tino. Dicen que el déficit está en que se olvidan de una parte de la realidad. ¿De qué parte de la realidad se olvidan? Dicen los Teólogos: del dolor humano. Ya que ellos no quieren tratar el dolor como un problema de sentimiento, de emociones, de sensibilidad, vamos a abordarlo como es en realidad: el dolor existe y es posiblemente la realidad más aplastante de nuestros días. ¿O es que el dolor no es real? ¿O es que no es una parte de la realidad? Y decía Martí que quien se olvida de una parte de la realidad acaba siendo aplastado por el movimiento de la realidad que se ha olvidado. Algo así, una frase, no textual, pero esa es la idea. Se olvida una parte de la realidad hasta ser aplastado por el movimiento propio de la realidad, decía el Apóstol.

Así que ellos se han olvidado de una parte, la ciencia se olvidó de la parte de la realidad, y por eso es que yo oigo una magnífica conferencia en el Aula Magna, desde el punto de vista de la información económica, desde el punto de vista de la filosofía, del neoliberalismo, etc., interesante, de un especialista de un país europeo que vino aquí y dio una conferencia allí, muy bien, y hablaba de una economía sana. Y explicaba el porqué las bases de esa economía sana. Y yo decía, bueno es una economía sana que está engendrando algo tan insalubre como la miseria, el dolor, la angustia, y ¿eso es una economía sana? Miren cómo el uso de las palabras es importante en todo esto. Ellos usan las palabras, las emplean, una economía sana. Entonces se olvidan de esa parte de la realidad y esa parte de la realidad es la que acaba emergiendo de una forma o de otra. Los sistemas sociales y económicos empiezan a quebrarse, cuando empiezan a fallar los regímenes jurídicos en que ellos se expresan, o los principios éticos en que ellos se expresan. Un sistema en que los valores éticos y los valores jurídicos, la cultura jurídica, se quiebra. Esto es síntoma de que se está quebrando en toda su realidad económica.

Cuando el proceso del niño Elián, yo, con una cierta vocación, sensibilidad jurídica que tengo, me quedé asombrado, porque sabía que había un gran relajo en esas cosas en los Estados Unidos, pero cuando vi escrito el relajo de cómo funcionaba aquello del niño Elián, me consideraba asombrado de la incultura jurídica de aquel país. No se trata de un juez, de un magistrado, o de un abogado o de esto o lo otro, sino en general de la incultura jurídica, la monstruosidad de querer afectar el derecho de la patria potestad inmediatamente, pero aparte de todo eso, todo el trámite, todo el procedimiento, me quedo asombrado de la crisis jurídica que vive ese país, de la crisis del derecho.

Lo que pasa es que nosotros muchas veces hemos subestimado estas cosas y como el derecho siempre ha estado en manos de los poseedores, entonces los atacamos. En realidad, esos son principios de la cultura y principios nuestros, que tenemos que asumir como nuestros, y ellos están en crisis respecto a los principios éticos, al extremo de que niegan el derecho a valores paradigmáticos. Estoy pensando un poco en lo siguiente, no sé si lo que voy a decir es así, pero lo creo firmemente, porque es una convicción, y es lo siguiente: A lo largo del siglo XX venía observando, y aún antes en la historia, que los enemigos tenían paradigmas éticos. Veo por el fascismo un paradigma ético, monstruoso, canallesco, contrario a mis sentimientos. La Inquisición tuvo un paradigma ético religioso, contrario al de sus sentimientos. Pero nada, hay una determinada cuestión. Es que esta gente están negando la necesidad del paradigma, así que la cosa es más grave todavía, es más grave todavía, porque lo están negando, porque no logran establecer uno, no logran establecer un esquema de valores, ni siquiera reaccionario. Por eso se confunden. Por eso el otro día alguien me decía: “No —hablando yo de estas ideas me decía — no, pero, Bush está hablando ahora de la democracia. Bueno está bien, que hable, que la lleve a cabo de verdad. Porque lo que hay es que robarle las ideas a la tradición del pensamiento progresista del mundo, y vivir con esas ideas.”

Los derechos humanos, esos son nuestros, eso es nuestro, lo que pasa es que muchas veces se ha olvidado que son nuestros y digo: vamos a lanzar eso de los derechos humanos, siempre lo he dicho, vamos a lanzar eso de los derechos humanos, los derechos de la cultura, vamos a lanzarlos, aunque con el asta de la bandera le demos un palazo a alguien, pero se lo doy con el asta. Estoy dispuesto a dar un palazo, pero se lo doy con el asta de la bandera de los derechos humanos. ¿ Por qué me los van a arrebatar? ¿Por qué me los van a quitar? Ese es uno de los más altos representantes de los verdaderos, genuinos, derechos humanos de millones de personas.

Porque decían que no había paradigma, y de pronto, en la década del 90 aparece y resurge, a propósito precisamente del 30 aniversario de la muerte del Che, aparece el Che como paradigma, y aparece. Y yo he estado en Francia, he estado en Venezuela, he estado en varios lugares en actos sobre el Che, y ellos decían que no había paradigma y resulta que ha aparecido como paradigma, el paradigma de lo que representa a millones y millones de seres humanos, y el paradigma más radical, si se quiere utilizar la experiencia, así que no hay paradigma, pero ha aparecido el paradigma del Che.

Yo una vez hablé del mito del Che. Un compañero me dice, no tienes que hablar del mito del Che. ¿Por qué no el mito del Che? Engels decía que la inconsecuencia no estaba en mantener nobles ideales, sino en no estudiar sus causas y raíces fundamentales. No está en mantener noble el ideal, sino en buscar las causas y las raíces fundamentales. Hay que buscar las causas y las raíces fundamentales del paradigma que representa Ernesto Guevara. Y es que está en lo que ustedes conocen, en los millones y millones de seres humanos que sueñan con un mundo de justicia. Además, que está en lo que quedó olvidado, en lo que se llamó civilización occidental, en la cuestión ética. Y quedó olvidado porque, como decía antes, no se profundizó en el siglo XX, yo he estado estudiando el porqué no se profundizó en el siglo XX desde un punto de vista científico, en el papel de la subjetividad. Creo que es un compromiso moral, yo me siento por lo menos personalmente con un compromiso moral con el Che, en estudiar el tema de la subjetividad y su influencia en la vida social y en la historia. Me siento, llego a sentirme con el Che con el compromiso ético de comprobar científicamente lo que el Che decía y la subjetividad. Y he estado analizando algo — lo pongo aquí como hipótesis de por qué no se estudió esto —, y es que en el siglo XX había que estudiar esto desde el punto de vista del materialismo histórico. No se podía estudiar esto fuera del materialismo histórico. Quien pretendiera estudiarlo fuera del materialismo histórico fallaba, porque el materialismo histórico es una verdad científica. Y había que estudiarlo a partir del materialismo histórico. Y a partir del materialismo histórico, después de la muerte de Lenin, todo el problema que se creó en relación con la superioridad y la propaganda que se le dio y el que se introdujera en ese tema, vaya, hasta el Che que se introdujo en ese tema, la Revolución Cubana, Fidel, que se introdujo en ese tema, se buscaron grandes discrepancias, y por allá también en Europa alguna gente como los existencialistas. Sartre se trató de introducir también en ese tema, pero no podían llegar a conclusiones, porque para llegar a conclusiones solo hay que partir de Marx, de Engels, y había que buscar en el siglo XX lo que Marx y Engels no habían podido profundizar, pero partiendo de ahí, y sobre la base de ellos, si no, no podemos.

Entonces, como no se podía introducir ese tema, leí en un libro que recomiendo, de Medardo Vitier, el padre de Cintio, que se llama La historia de las ideas filosóficas en Cuba, un libro que es la historia de las ideas en Cuba, muy interesante, escrito en la década del 40, y este libro decía que había cuatro grandes filósofos en la historia de Cuba: Varela, Luz, Martí y Varona, y que después de Varona no había surgido ningún filósofo profesional. En el año 40, y después me puse a pensar ya en el año 2000. Han surgido grandes pensadores, grandes promotores, grandes maestros, grandes estudiosos — Marinello, Carlos Rafael Rodríguez — grandes políticos, eminentes políticos, como Mella, Fidel, el Che. Y el Che fue uno de los que más se acercó a una búsqueda filosófica, de todo el siglo XX el marxista que más trató quizás fue el Che, y quizás en Europa, Gramsci, y quizás otro también en América Latina, Mariátegui, en la búsqueda filosófica. Pero ¿por qué? Porque no se podía estudiar el tema clave de la evolución del problema filosófico en el siglo XX, que era el pensamiento científico sin el papel de la subjetividad. Y hoy hay que estudiarlo. Porque toda la subjetividad se trató siempre como un tema individual — a cualquiera le decían: Tú eres subjetivo, y el subjetivismo — el tema de la subjetividad — no es individual, es social, tiene un valor social, no tiene un valor simplemente individual, eso es social, si no, no hubieran existido las religiones, si no, no hubieran existido los sistemas éticos, eso tiene un carácter social y hay que estudiarlo socialmente.

Y en esto pueden ayudar mucho los avances de la psicología, que no se analizó tampoco, porque también despreciaron y subestimaron a Freud. No digo que yo soy freudiano ni cosa que se parezca — Aleida siempre me recuerda que yo tuve una conversación con el Che— una de las últimas conversaciones en que lo vi, alrededor de Freud, porque lo subestimaron y no es tampoco para que digamos que tiene toda la razón Freud, pero es un punto de análisis.

Mariátegui dijo algo que para mí es elocuente, hay tres grandes sabios que han sido subestimados por las masas por razones psicológicas. Uno fue Darwin, porque el hombre rechazaba psicológicamente ser heredero de los animales, inclusive creo que Darwin se traumatizó con su descubrimiento, se traumatizó con su descubrimiento porque él tenía la formación también de la época. El otro es Freud, dice Mariátegui, porque el hombre también rechaza con todo el gigantesco enredo que la humanidad ha armado alrededor del tema del sexo. Muchas veces un enredo artificial, ¿no?, cuando todo el mundo lo ejerce o lo quiere ejercer; entonces el hombre negaba venir de ahí. Y el otro es Marx, porque el hombre también negaba, rechazaba, venir de un hecho económico, por razones psicológicas. El resultado es que viniendo de esas tres raíces se convierte en un hombre, en un individuo con una calidad superior en la historia natural. Todas estas cosas hay que estudiarlas para entender las profundidades de lo que planteó el Che con relación a la subjetividad, al papel subjetivo, y que lo probó con su vida, porque él ya lo probó individualmente con su vida.

Y creo que esto nos conduce al papel de la cultura. Porque la subjetividad no es otra cosa que el tema de la cultura. Cuando hablamos de la subjetividad lo que estamos hablando es del tema al que se está refiriendo Fidel cuando habla de la cultura general, integral y masiva. El tema de la subjetividad es el tema de la cultura, entendida en el plano social, y acuérdense bien que Fidel dice cultura general, integral y masiva, así que no es general e integral para unas cuantas gentes, es general e integral para todo el mundo. Y es que en América y en el mundo, porque en América voy a hablar de una verdad, la historia de las ideas más avanzadas, socialistas, divorció la política práctica de la cultura. Un tema que se las trae. Tú te ríes porque yo te dí unos “folleticos” míos que quiero editar sobre este tema, un “folletico” que yo he titulado La cultura de hacer política, que es la cultura de Martí y de Fidel. Porque la grandeza de Martí está en que su inmensa erudición, su inmensa sabiduría, la convirtió, la tradujo, en práctica política concreta. Eso es increíblemente excepcional. Porque ahora yo he estado pensando en el título que salió de un prólogo de un libro que mañana se va a hacer la presentación, de Ikeda, un profesor japonés, con Cintio, sobre un diálogo alrededor de Martí, es un diálogo muy interesante, cultural, de todo el pensamiento de Martí… ¡un japonés! y entonces veo que Martí tiene relación, piensa alrededor también de cómo se relaciona con el budismo. Dice este hombre, que es jefe de una secta budista importantísima en Japón, que el occidental que mejor habló de lo que quería Buda fue Martí.

Y hablaba también Martí de Víctor Hugo, Martí también tomó de Víctor Hugo para derogar y para cambiar. Martí y Emerson, y así, Martí y Marx, Martí y todo. Figuras excepcionales. Y nos dimos cuenta de que Martí es un enciclopedista, pero un enciclopedista que hizo una revolución. Óiganme, es como si Montesquieu hubiera dirigido la Revolución Francesa. O como si Víctor Hugo, en lugar de criticar a la Comuna de París, hubiera dirigido la Comuna de París. O como si Emerson hubiera dirigido el proceso histórico de Estados Unidos en el siglo XIX. Es decir que tenemos un enciclopedista que llevó la cultura a los hechos políticos, y esa es la gran herencia de Martí, que Fidel recoge y retoma.

En fin, todo esto está en el acervo del pensamiento, de las aspiraciones del Che, en donde él hablaba de la subjetividad y pienso que hoy en día hablar de la subjetividad hay que hablarlo en el plano general de la cultura. Sin la inmensa cultura del Che no hubiera hablado de la subjetividad en la forma que lo hizo, y además fue también consecuencia de hechos que los tradujo en hechos. Diferencia entre el Che y el pensamiento europeo, que es una diferencia entre el pensamiento latinoamericano y el pensamiento europeo. Muchas veces el pensamiento europeo se vuelve exclusivamente intelectual en el sentido más estricto, más estrecho de la palabra, académico, científico, altamente elaborado, erudito inclusive, pero no logra muchas veces traducirlo en hechos. Creo que el pensamiento de Marx es un intento gigantesco para traducirlo en hechos. Pero bueno, ya sabemos lo que pasó después con la interpretación de Marx y el marxismo, y yo creo que no se ha dicho nada en filosofía más importante que cuando se dijo que la filosofía hasta aquí se ha encargado de describir el mundo y ahora lo que se trata es de transformarlo. Yo no sé, no oigo todavía nada más novedoso y se dijo hace ciento y pico de años, ¿no? O más, ciento cuarenta o ciento cincuenta años. Entonces, el pensamiento europeo es de una intelectualidad ajena a los requerimientos inmediatos de la práctica, salvo excepción del marxismo, donde el pensamiento de Marx hizo un intento gigantesco para traducirlo en hechos y llegó hasta Lenin, porque en realidad Lenin era un pensador europeo, no era ruso, era un europeo. Entonces, llegó hasta Lenin.

Pero en América tenemos una cultura distinta, que eso es la cultura que representa el Che. En América tenemos una cultura distinta, y quizás lo que se ha pasado por alto en la historia del siglo XX, en relación con el vínculo entre cultura y política práctica, está en no tomar suficiente conciencia de que nosotros tenemos en América una cultura de emancipación. Ahora se va a conmemorar el 40 aniversario de la Campaña de Alfabetización, y en enero el 40 aniversario de la Reforma Universitaria. Es interesante el estudio de la Reforma Universitaria.

La reforma universitaria con los movimientos de Córdoba, allá por la Argentina del Che, empezó con los movimientos de Córdoba, estaba Ingenieros, estaba Aníbal Ponce, estaban varios de ellos allí, e hicieron un movimiento, ese movimiento de reformas universitarias llegó hasta Cuba, llegó a Cuba, llegó a Mella. Mella pronto comprendió que no bastaba, que para hacer la reforma universitaria, había que hacer una revolución social, por eso funda el Partido Comunista, funda la Liga Antimperialista y se dedica a hacer la transformación social, y por ahí inicia todo el trabajo del movimiento de las ideas comunistas en Cuba.

Y hay un argentino, un hombre de 40 años — para mí los hombres de 40 años son jovencitos; antes no lo pensaba así, pero bueno —, un joven de 40 años hizo un libro muy bueno, que yo estoy preparándole el prólogo, que se llama De Ingenieros al Che. Un libro que da todo el siglo de la historia de las ideas socialistas en el siglo XX, y plantea ese argentino que los dos grandes fundadores del movimiento comunista en América Latina son Mella y Mariátegui.

Entonces ahí se demuestra que nosotros lo que tenemos es una cultura de emancipación. Yo hablaba con nuestros hermanos nicaragüenses y también hablaba de esto en Venezuela, donde tuve la oportunidad de tratar hasta con el Presidente el papel de la cultura. Y yo les decía a los amigos nicaragüenses y también a los amigos venezolanos: “Nosotros tenemos patentizada en Cuba, la Revolución Cubana tiene patentizada en Cuba algo que tienen que venir a Cuba a buscarla, que es la relación entre política y cultura, el tratamiento a los intelectuales.” Se lo digo a los nicaragüenses porque los nicaragüenses cometieron muchos errores; son mis hermanos, yo lo siento muchísimo, cometieron muchos errores en cuanto a esto. Por eso hay que aclarar qué cultura es la que defendemos, porque podemos pensar que si yo estuviera en Alemania no estuviera diciendo esto, porque ahí está también en alto una cultura reaccionaria, letrada, una cultura socialdemócrata. Estoy hablando de Latinoamérica, donde hay una cultura de emancipación, que representa el Che. Una cultura de liberación, que representa el Che, y que es lo que une al Che con la Revolución Cubana. Porque es un poco asombroso, o es asombroso, de que un argentino venga en una motocicleta, venga moviéndose por toda América, un poco en el mejor sentido de la palabra aventureramente, venga y llegue hasta Guatemala en la época de Árbenz y todo eso, conozca allí a los moncadistas — yo siempre recuerdo que la primera persona que a mí me habló del Che fue Ñico López — que había sido arrestado en Guatemala, y decía que un médico argentino comunista, de ideas comunistas, porque Ñico López tenía una formación comunista, ideas comunistas, que quería presentárselo a Fidel. Me acuerdo, de eso siempre me acuerdo, siempre la imagen mía, del Che y Ñico han estado siempre muy relacionadas. Y Ñico ya tenía una formación comunista, y una vez le dije a Fidel en los años 70: “Ñico era comunista desde los años 50”, por eso me acuerdo, porque yo discutía muchas cosas con él, iba con muchos prejuicios, algunos de los cuales se me convirtieron después en juicios.

¿Cómo es posible que un argentino, que no podía haber conocido bien de niño a Martí o si lo conoció, lo conoció muy genéricamente, el pensamiento de Martí y a Cuba, cómo es posible que se uniera tan rápidamente a Fidel? Y no se trata de un tipo cualquiera, que se unía a cualquier carro, el Che era un tipo cáustico, y de una conversación… Es porque hay un pensamiento revolucionario latinoamericano, caribeño, que nos une. Porque yo me he estudiado cosas, digamos de Rodó, por allá, y me he quedado asombrado ciertos nexos que tiene con Martí hasta en la forma, en la literatura, y no se conocían, no se pueden haber conocido, y ¿por qué los nexos? Porque hay una herencia común en todo este continente al que Bolívar llamó “pequeño género humano” y Martí hablaba de Nuestra América, la República moral de América.

En eso pensaba el Che, ese era el sentimiento más profundo del Che y creo que esto hay que analizarlo a la hora de estudiar las ideas económicas del Che. Ustedes perdónenme que yo no me haya introducido en las ideas económicas del Che, porque no soy un especialista en eso, yo soy especialista en las cosas generales, estas que se pueden decir por todo el mundo, yo soy especialista en esas cuestiones del tipo que se pueden hablar por todo el mundo, pero yo no soy un especialista. Pero sí sé una cosa. Yo hice una colección de los trabajos míos que se llaman Cultura y Desarrollo y se lo dediqué al Che y a Carlos Rafael Rodríguez. Y decía la dedicatoria que este libro y las polémicas entre el Che y Carlos Rafael Rodríguez en los años 60 están insertadas en la mejor tradición del debate en las ideas cubanas, y que solamente cuando han pasado 40 años y que vemos el asunto de la perspectiva global con la experiencia de los 40 años, podemos entender mejor aquellos debates, en los cuales el Che llevaba una profunda y radical razón. Esa es la verdad. Lo que pasa es que el Che también se tuvo que dedicar o se dedicó a hacer la guerrilla, y a organizar la guerrilla y a ser un activo revolucionario, pero el Che sabía profundizar enormemente en ese tema económico, había profundizado, y no era que el Che subestimara, como decían los soviéticos, la cuestión económica, sino que la conocía tanto que quería ver cómo la podía manejar mejor. Era tal el valor que le daba al factor económico el Che, que lo que estaba intentando era ver cómo podía acorralar la cuestión. Y desde luego que los análisis que hizo en las distintas conferencias internacionales sobre estos temas son de un valor inapreciable, inapreciable, pero para darles toda su dimensión hay que relacionarlos con toda la cultura y las ideas filosóficas, políticas y sociales del Che, los que lo han reducido como un economista, no.

Había un chiste contrarrevolucionario, pero era simpático, al principio de la Revolución. Dicen que cuando estaba el Consejo de Ministros, ustedes se acuerdan, Fidel preguntó: “¿Aquí hay algún economista? y el Che dijo: Yo. Entonces Fidel le dice: ¿Tú eres economista? Y le contesta el Che: “Ah, yo te entendí comunista.” Simpático, a veces esos chistes son simpáticos. Y el Che se formó como economista de manera autodidacta, y llegó a una profundidad enorme y llegó a un rigor enorme.

Che era una persona, como el caso de Fidel, que podía hacer muchas cosas a la vez, el Che podía ocupar diversas responsabilidades. Muchos compañeros pueden tener una responsabilidad en este frente, otra en este otro frente, pero el Che podía ser de varios frentes, podía ser del frente del ejército, podía ser del frente de la economía, podía ser del frente de la cultura, podía ser del frente de la educación, el Che podía ser todo eso. Son casos realmente excepcionales, como el caso de Fidel, el caso del Che, donde ya está el elemento del genio, ¿no? El elemento de la integralidad que supone todo eso.

De manera que cuando vayamos a analizar el tema de las ideas económicas del Che hay que analizarlas con sus ideas políticas, filosóficas, sociales, en su tiempo, y hay que analizarlas cómo serían en este tiempo. Hoy les digo una cosa, pensando en el desarrollo del socialismo hoy, la economía hoy, pensando en todo eso, digo: ¿qué diría el Che de cómo estaríamos nosotros en Cuba? ¿Cuáles serían sus ideas en relación de cómo trabajar las formas económicas? Porque el Che estaba en la búsqueda de las formas de organización económica. Cuando habló en el sistema presupuestario de las técnicas empleadas es porque ya las empleaban los imperialistas, él las cogió de los imperialistas. Por eso expresó que había que coger lo mejor de los imperialistas, porque así se manejaban las empresas en Cuba, no estaba ajeno a la realidad, las empresas imperialistas en Cuba, que se manejaban desde allá tenían un sistema, él lo cogió de ahí. Entonces, ¿qué hubiera dicho el Che hoy? ¿Qué hubiera tomado el Che hoy de las nuevas relaciones económicas? Seguramente que hubiera sido algo muy superior al sistema presupuestario, pero no vamos a aventurarnos en eso, lo cierto es que siempre me da, me queda un poco, el deseo de ver cómo el Che hubiera enfocado, no ya las líneas de desarrollo, sino las formas de organización de la economía nacional e internacional.

Lo que sí estoy seguro es que hoy el Che hubiera visto todo su quehacer relacionado cada vez más, como estaban entonces, pero con más razón, con América Latina y el Caribe. Y habría visto, estoy seguro, lo veía entonces y ahora con más razón, que no se puede resolver el problema de un país si no se aborda el problema internacional. No se puede, ningún país aislado lo puede abordar, puede abordarse de una manera o de otra, pero tiene que ser de una manera internacional, y ya no por un sentimiento solidario de internacionalismo, que lo tenía, sino por una razón práctica de que los problemas se han hecho, aquí se han analizado, que los problemas se han hecho globales, vamos a decirlo así, es una frase… los problemas se han hecho globales. La economía se ha hecho global y las tragedias se han hecho globales. Y las dificultades se han hecho globales. Y hay que defender la identidad nacional, la identidad latinoamericana, caribeña, la tradición histórica de nuestros países, pero hay que saber, como lo sabía el Che entonces, y lo hubiera sabido todavía más ahora, que los problemas son generales, globales, y que hay que buscar formas internacionales cada día más elaboradas, quizás por la vía de la cultura, pero hay que buscar formas más internacionales, ya que quizás ahora pueda ser más difícil, que a través de una guerrilla.

Yo estuve ahora en Venezuela y voy a decir esto a tono con esta inspiración. Ví al Presidente Chávez — el Presidente Chávez menciona al Che como lo mencionamos nosotros — y empieza su discurso hablando del Che, y de Fidel, y de esto y de lo otro, y estábamos promoviendo — siempre me acuerdo del Che en esto porque seguro que el Che estaba en eso — un programa Bolívar-Martí, para Venezuela, para Cuba, y proyectado para América Latina. Ahora tenemos una serie de trabajos que hacer, unas comisiones de ellos y de nosotros, de un programa Bolívar-Martí para la promoción de literatura, de distintas formas de cultura a partir de Bolívar-Martí. Creo que esto es también un homenaje a las ideas del Che, que era un latinoamericano consecuente y que los temas de la economía del ALCA no se pueden concebir sino como una respuesta latinoamericana y caribeña, una respuesta colectiva nuestra desde las posiciones de nuestra cultura de emancipación.

Así que yo quiero terminar agradeciéndoles a ustedes la invitación, perdonen que haya sido de una forma algo improvisada, pero lo que sí les puedo decir que ha sido con el corazón, que es decir también con la mente, porque el Che tenía muy vinculados mente y corazón.

 

Muchas gracias.

(Tomado del Libro Punta del Este. Proyecto Alternativo de desarrollo para América Latina. Editado por María del Carmen Ariet y Javier Salado, Ocean Press, 2003, pp.147-162)

 

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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Una respuesta a “Meditar en las ideas del Che sobre la relación de la economía con la política, con la cultura”

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