Celia era Fidel….

 

 

La Habana, 3 de marzo, 1980

 

Antonio Gades

Madrid

 

Querido Antonio:

 

Los días pasan y las tareas que nos encarga la revolución o que se imponen por ser necesarias en nuestro frente de trabajo, se encargan de hacer distante y como nebuloso el instante en que supimos que Celia no tenía salvación. Después llegó el fin, y con esa realidad un dolor más hondo, el de saber a Fidel solo, y el de saber que esa soledad le acompañará siempre. Y escribiendo descubro lo que parece una contradicción: soledad que acompaña. No tacho la frase porque si la soledad resulta de una ausencia es también una presencia ausente….Es así como me pasa con Saúl. Su muerte me anonadó. A la rabia y la impotencia siguió el desconcierto, y después este convivir con un recuerdo tan presente que es como vida, y que permite incluso la sonrisa. Pero no comparo. Fidel no ha dado su ser. Y Celia era acaso su lujo del espíritu, un refugio y un aliento permanente. Seguramente recuerdas que, describiéndotela decía que ella se había propuesto hacer realidad los sueños de Fidel, y que lo lograba. Fidel sueña, te dije, y ella rediseña para el mundo concreto, tangible, toda carga de poesía que hay en él. No hay más sutil, bello y complejo poema que la revolución. Y por eso toda su obra es poesía; pero no es esta la dimensión a que me refiero. Es que Fidel es poeta porque es revolucionario. Pero también poeta porque es poeta, y como no se lo confiesa, y Celia lo sabía, adelantaba en obras ese otro poema que hace del Jefe, Jefe. Adelantaba rasgos del comunismo.

Por todo lo que Celia dejó a su paso tiene un denominador común: la belleza. Recuerdo que el día en que se firmó en La Plata la Ley de Reforma Agraria, el 19 de mayo, aniversario de la caída de José Martí en Dos Ríos, y cuando ya dormíamos en el Campamento, en la alta noche se escuchaban lejanos murmullos que finalmente llegaron a ser voces, y personas. Eran campesinos que recorrieron decenas de kilómetros en la inmensidad y soledad de la Sierra para traer a sus niños a ver a Celia, o a que Celia los viera…Nadie me vio aquella madrugada, pero me anegué en lágrimas, y comprendí que Celia era Fidel, y aprendí no solo a admirarla y respetarla sino también a quererla entrañablemente.

También a mi me falta.

Te quiere y recuerda,

Alfredo Guevara

(Tomado del libro de Alfredo Guevara, Tiempo de Fundación, Iberautor Promociones Culturales S.L, Madrid, 2003, pp.404-405)

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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Una respuesta a Celia era Fidel….

  1. juan carlos corcho vergara dijo:

    Es difícil encontrar en el reino de lo humano o en el reino de lo divino, otro ser con la nobleza y la sensibilidad de Celia, la relación divina y humana de Fidel y Celia, también hubiera inspirado a Miguel de Cervantes Saavedra, a escribir su monumental obra Don Quijote de la Mancha, en Fidel y Celia también se dio este prodigio psicológico que provocan las relaciones binomiales cuando son puras, y leales,Fidel termino por convertirse en Celia ,y Celia se convirtió en Fidel.

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