Palabras de presentación de la obra El diplomático, el sargento coronel y la mula dócil de Columbia, de Rolando Rodríguez, Editorial Historia, 2016

 

René González Barrios, Presidente del Instituto de Historia de Cuba

 

Presentar una obra del Dr. Rolando Rodríguez implica una alta responsabilidad, pues se trata de uno de los más enjundiosos historiadores que ha dado Cuba en todos los tiempos, cuya obra se ha convertido en referencia de obligatoria consulta para quienes pretendan incursionar en la historia de la Nación Cubana.

 

Este hombre incansable, de inagotable espíritu de trabajo y vocación militante de servicio, ha dedicado su vida a radiografiar el pasado, en busca de la verdad que de luz e ilumine el camino ignoto al futuro. Cual detective, Rolando contrasta las más diversas fuentes historiográficas, cubanas y extranjeras, para llegar a conclusiones. Es, de los investigadores de olfato aguzado que sabe husmear en lo recóndito para encontrar la prueba convincente.

 

Su obra científica es extensa, pero de ella, cabría detenerse en reflexionar sobre la que nos lega, desde que publicara Cuba: la forja de la nación. A esa obra monumental ha unido otras de extraordinario valor, en las que ausculta a profundidad cada uno de los gobiernos de la naciente república de Cuba en el periodo neocolonial. El diplomático, el sargento coronel y la mula dócil de Columbia, viene a formar parte de esa formidable y enciclopédica saga.

 

Es este un libro oportunísimo y necesario, que todo cubano debería leer, sobre todo en momentos en que los enemigos de la Revolución intentan afanosamente desvirtuar nuestra historia y mostrar como ángeles benefactores a tenebrosos e inescrupulosos personajes que llenaron de luto los hogares cubanos y empoderaron, para llamarlo con términos muy a la moda, la corrupción y el crimen en la Patria de Martí.

 

A inicios de 1959, en una comparecencia ante el Senado de los Estados Unidos, Earl Smith, penúltimo embajador de ese país en Cuba antes del triunfo de la Revolución, manifestó que “…hasta Castro, el embajador de los Estados Unidos era la segunda persona en importancia en la Isla, y muchas veces la primera.” Ello queda evidenciado en las obras anteriores de Rolando cuando describe el papel de Taff, Magoon, González,Crowder y Well, entre otros, que en esta obra se reafirma por la activa participación de Jefferson Caffery como mentor del personaje más inescrupuloso que tuvo Cuba en su historia: Fulgencio Batista Zaldívar, para el gobierno de Estados Unidos, “…nuestro hombre en Cuba…”

 

Para quienes tejen el mito de que alguna vez existió un Batista “bueno”, este libro se yergue como prueba irrebatible de las ambiciones personales y falta de escrúpulos, del nefasto personaje que traicionó el espíritu revolucionario de sus compañeros del 4 de septiembre de 1933, para convertirse en un instrumento ciegamente obediente, del amo del norte.

 

En estas páginas, brota el cinismo, la maldad, la deslealtad, del hombre que lleno de ambiciones traicionó al gobierno de los Cien Días, para después organizar y consumar el asesinato de uno de los más grandes revolucionarios cubanos de todos los tiempos: Antonio Guiteras Holmes, a quien vulgarmente temía y envidiaba.

 

Este libro, viene a llenar un importante vacío historiográfico, y lo hace en momentos en que, sin que muchos se percaten, la tergiversación de nuestra historia en la era de la informatización,  corre veloz sobre el ciberespacio, como instrumento y arma de las guerras culturales y de cuarta generación.

 

Cuba entera agradecerá a Rolando esta esclarecedora obra, en la que retrata la época en que un veterano mambí fue marioneta de un sargento-coronel, marioneta este a su vez, del Embajador de Estados Unidos en Cuba. Son lecciones de inigualable transparencia para las actuales y futuras generaciones.

 

Esperamos ansiosos los venideros tomos, desmitificadores y contundentes, con los que Rolando traza un surco ejemplar en la siembra de la verdad. Felicitemos hoy, por esta obra, al historiador militante, ayer miliciano en el Escambray combatiendo fusil en mano a la contrarrevolución, hombre de leyes y letras, profesor siempre. Que el compromiso que un día estableció con nuestro invicto Fidel, de historiar todos los gobiernos de nuestra amada Cuba, se hagan realidad.

 

La Habana, 21 de enero de 2017.

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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