Las relaciones entre Cuba y la UE: retos y oportunidades en el contexto de una renovada cooperación

 

 

Raynier Pellón Azopardo

Centro de Investigaciones de Política Internacional

 

La actualización del modelo económico en Cuba y un cambio de estrategia en la proyección de la UE hacia la Isla, han abierto el camino para que ambos actores desarrollen una renovada cooperación. Basados en el mutuo respeto, y con total apego a la no injerencia en los asuntos internos de las partes, existe como perspectiva la posibilidad de potenciar la relación en áreas de mutuo interés, mientras que al propio tiempo se apueste por el diálogo en aquellas esferas donde han predominado las divergencias.

 

La conocida frase de Juan Paulo II: “Cuba debe abrirse al Mundo y el Mundo debe abrirse a Cuba”, parece cobrar sintonía con el objetivo comunitario de estar presentes en momentos trascendentales del acontecer político, económico y social de la Isla. Las propias reformas impulsadas desde Cuba impactan simultáneamente al conjunto de las relaciones sociales, los vínculos interinstitucionales, las relaciones de propiedad, así como las jerarquías y valores establecidos, los comportamientos, mentalidades, y la cultura cívica en la Isla.

 

Desde la percepción occidental, la actualización del modelo cubano y el paulatino cambio generacional en la dirección política del país devienen en motivación adicional para determinar el curso de una nueva proyección, cuyas manifestaciones fundamentales han sido el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EEUU, la renegociación de la deuda cubana con el Club de París y la propia firma de un Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación (ADPC) entre la República de Cuba, la Unión Europea y sus Estados Miembros.

 

En el citado contexto se celebró el pasado 22 de mayo, en Bruselas, la tercera ronda del diálogo entre Cuba y la Unión Europea sobre derechos humanos. El encuentro constituyó la continuidad de los intercambios que en esa materia se produjeron en 2015 y 2016 en el marco del diálogo político, y viene a constatar la continua voluntad cubana de abordar cualquier tema – por divergente que puedan ser los enfoques – desde una posición de igualdad, reciprocidad y respeto mutuo.

 

La cooperación práctica en materia de Derechos Humanos (DDHH), aunque sigue constituyendo un reto, también es un área en la que ambos actores pueden avanzar. Un trato no discriminatorio del tema, y el cuidado de abordarlo equilibradamente, considerando tanto los derechos civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales podría ser la clave en la búsqueda de consensos; también ante el propósito de cooperar, tanto en el ámbito bilateral, como en el contexto multilateral.

 

En otros órdenes las relaciones entre Cuba y la UE no transitan necesariamente por una vía expedita. Tanto el escenario internacional, como los factores endógenos que inciden en la proyección de ambos actores meritan particular sabiduría para que se puedan sortear los retos y al propio tiempo potenciar las oportunidades que se observan en el escenario actual.

 

Los desafíos por superar son múltiples, y en orden de prioridades el primer de ellos será la propia ratificación del Acuerdo al interior de la UE, mientras que al propio tiempo se apueste por la implementación provisional del mismo. Como tendencia la relación entre Cuba y la UE sigue condicionada por las propias asimetrías existentes entre ambos actores y el relativo peso económico de la Isla frente al bloque comunitario, las propias limitaciones que imponen los impactos de la crisis global, la distinta naturaleza de los sistemas políticos y económicos, y el costoso cálculo estratégico que impone el doble rasero de la política estadounidense hacia la Isla.

 

Estados Unidos y su influencia en la relación Cuba – UE

 

El 17 de diciembre de 2014 simbolizó la génesis y posible desarrollo de un nuevo marco para las relaciones entre Cuba y EEUU, influyendo favorablemente en los rediseños de actores internacionales hacia Cuba.

 

El deshielo alcanzado durante la administración Obama – incluyendo el restablecimiento de relaciones diplomáticas – condujo a la firma de 23 acuerdos que abarcaron diversas áreas, entre las que aparecen política migratoria, aplicación y cumplimiento de la ley, enfrentamiento al narcotráfico, protección del medio ambiente, salud, agricultura, enfrentamiento ante situaciones de derrames de hidrocarburos, entre otras. En este contexto fueron restablecidos los servicios de correo postal, los vuelos directos, y se firmaron acuerdos económicos comerciales con compañías de telecomunicaciones, de cruceros, administración de hoteles y con autoridades portuarias de 4 Estados.

 

Sin embargo, resultó visible el doble estándar con que EEUU continuó aplicando el bloqueo durante la gestión de Obama. Genera suspicacia que durante la etapa en que mayor proximidad existió entre la Casa Blanca y el Gobierno cubano, también se hayan aplicado el mayor número de penalidades financieras contra bancos e instituciones en sus relaciones con  Cuba.

 

Durante el Gobierno de Obama se impusieron 56 multas a entidades estadounidenses y extranjeras. El valor acumulado de estas penalidades asciende a 14 mil 272 millones 982 mil 610,13 USD, cifra sin precedentes en la historia de la aplicación del bloqueo contra Cuba. Asimismo, después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014 fueron multadas 11 entidades por valor acumulado de 2 mil 842 millones 429 mil 064 USD, con un marcado carácter extraterritorial y su correspondiente efecto intimidatorio en el sector bancario y empresarial. Las mega multas impuestas en 2015 a los bancos europeos Commerzbank (Alemania), por mil 710 millones de USD, y Crédit Agricole (Francia), por mil 116 millones 893 mil 585 USD, constituyeron ejemplos de esta política. [1]

 

El bloqueo de EEUU contra la Isla continúa constituyendo un obstáculo fundamental para las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con ese país y con el resto del mundo, así como para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana. Consecuentemente la presencia de la UE en Cuba, tras asumir el poder  Donal Trump, continúa signada por la influencia que ejerce  sobre ambos actores la política de EEUU; país con el cual la UE mantiene una relación especial de alianza e interdependencia, y sobre Cuba, cuyo vínculo continúa determinado por un histórico conflicto que contrapone los intereses hegemónicos de EEUU, a la soberanía y autodeterminación del Estado y la sociedad cubana.

 

Desde Cuba, la apuesta por una mayor presencia del capital internacional y la apertura a una competencia en igualdad de condiciones y sin privilegios preconcebidos parecen procesos irreversibles. Se continúa apostando por la diversificación de las relaciones, se ha otorgado un régimen especial de tributación para las inversiones extranjeras y autorizado el establecimiento de empresas con capital totalmente foráneo, lo cual constituye un atractivo adicional que encuentra amparo en la Ley de Inversiones vigentes.

 

Con altos y bajos la Isla no ha dejado de avanzar en la recuperación de su prestigio financiero, constituyéndose en variable clave el propósito de incrementar los ingresos en divisas y la reducción del déficit financiero externo del país. La condonación del 70% de su deuda en el Club de París, el 90% de la deuda contraída con la antigua URSS, y el 70% con México resultaron pasos loables en esa dirección.

 

Medidas como la nueva ley migratoria, la ampliación de la propiedad y de negocios privados,  el  incremento de los servicios de internet, el mega proyecto inversionista del Mariel, la creación de cooperativas no agropecuarias, la autonomía otorgada a las empresas estatales en busca de una mayor eficiencia y competitividad, entre otras, también han incrementado el interés de actores internacionales hacia Cuba, independientemente del signo político de los mismos. Posiciones de fuerza como la Ley Helms-Burton se encuentran totalmente aisladas. Esta tendencia, en momentos que el mercado cubano se torna más atractivo, también se ve acompañada por actores del propio sector empresarial estadounidense, cuya influencia podría empujar – en un mediano plazo – hacia un enfoque de mayor pragmatismo en la política actual del ejecutivo Trump.

 

Crecientes vínculos con la UE

 

La firma del Acuerdo entre Cuba y la UE ya trasciende como un hito en el marco de la relación bilateral. Sin embargo, éste no constituye un mero punto de partida. Con la eliminación de la Posición Común y la firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, la política comunitaria alcanza una mayor correspondencia con los vínculos que ya existen entre Cuba y los Estados miembros. En la actualidad 22 miembros de la UE tienen acuerdos de cooperación bilateral oficial con la Isla, y se realizan consultas políticas inter – cancillerías con 24.

 

La UE abarca el 89% del intercambio comercial de Cuba con Europa, las exportaciones al bloque comunitario representan el 84, 5 % de las ventas a Europa y las importaciones provenientes de la UE alcanzaron el 91% de los productos provenientes de esa región, constituyendo el su segundo socio comercial de la Isla, según datos oficiales publicados a principio de 2016. Entre los 10 principales países socios comerciales de Cuba en el Mundo se destacan 4 países comunitarios: España (3ro), Italia (7mo), Alemania (9no), Holanda (10). En términos de inversiones existen 75 negocios con capital extranjero proveniente de Europa, de ellos 73 negocios con los Estados miembros de la UE, constituyéndose el bloque en el primer suministrador de inversiones extranjeras a Cuba. Los sectores en los cuales se desarrollaron fundamentalmente son el turismo, la industria, el transporte, la energía, la industria alimentaria,  y la minería.

 

La Unión también funge como el principal donante de cooperación y en el mercado del turismo los países de la UE se mantienen creciendo aproximadamente un 35%. El total de arribos procedentes de esta región, al cierre de diciembre de 2016 superó los 1.045 mil visitantes. Los países emisores más importantes fueron: Alemania, Italia, Francia y España respectivamente.

De cara al futuro se avizora una creciente e importante participación de la UE en la estrategia de desarrollo cubana. Ambos actores han reafirmado la voluntad de cooperar – de acuerdo con sus respectivas capacidades – en el Programa de Desarrollo Sostenible 2030. Convergen en la necesidad de alcanzar un desarrollo equilibrado, tanto en la esfera económica, como en la social y la ambiental. Entre los ejes transversales y estratégicos de la cooperación aparecen el desarrollo sostenible, la dimensión de género, la creación de capacidades nacionales, la buena gobernanza, los derechos humanos, y la gestión del conocimiento. Sin embargo, tales propósitos requieren de instrumentos específicos que tributen al incremento del intercambio comercial, de la inversión, y la cooperación

 

En el actual contexto, aunque pudiera resultar paradójico, los niveles de exportaciones cubanas hacia la UE se vieron afectados a partir del 2014, con la eliminación de las preferencias arancelarias que se otorgaban a productos cubanos. En este orden se afectaron particularmente las exportaciones de productos de la industria tabacalera, los productos de la pesca, café tostado, manteca de cacao, jugos de fruta, los aceites esenciales, las confecciones textiles, entre otros. Según lo reglamentado por el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), Cuba deja de beneficiarse por encontrarse clasificada – por el Banco Mundial – entre los países de renta media alta.  En el orden de la cooperación, la política de graduación comunitaria tampoco reconoce a Cuba entre los países priorizados. En otro orden, no menos importante, debe considerarse que el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación – recientemente firmado entre la República de Cuba, y la Unión Europea – no contempla un protocolo financiero. El necesario soporte, en términos de capital, continuará dependiendo de los nexos bilaterales que se tejen, crecientemente, entre los Estados miembros de la UE y Cuba.

 

En términos de políticas o presumibles negociaciones económicas –  sobre todo en temas de inversión y comercio –  es de esperar que la UE promueva en su relación con Cuba una mayor armonización del marco legal, y su sintonía con las normas y estándares internacionales, en especial las OMC plus. Un camino sin dudas sensible, máxime ante el propósito de erigir al mercado cubano como un espacio propicio para la reproducción del capital, y al propio tiempo, apostar por un desarrollo equilibrado, tanto en la esfera económica, como en la social y la ambiental.

 

En el orden político diplomático, los intercambios de visitas de alto nivel también reflejan  una paulatina profundización de los vínculos. En los últimos tiempos destacan entre ellas las visitas realizadas a Cuba por los presidentes de Francia,  Austria y Portugal, los primeros ministros de Italia, Eslovaquia y Países Bajos, el Vicecanciller alemán y los ministros de Exteriores de Reino Unido, España, Bélgica, Portugal, Alemania, Polonia, Luxemburgo y Países Bajos. Por otra parte, cabe destacar la visita de Estado del Presidente cubano a Francia y los viajes oficiales del Vicepresidente Murillo a Italia y del Ministro de Exteriores Bruno a Alemania, España y Portugal.

 

En el citado contexto España no ha sido un actor secundario. Entre los Estados comunitarios continúa conjugando – como ningún otro – el mayor entramado sociocultural, político y económico con Cuba y su sociedad. También acompañó desde una posición positiva las negociaciones con la UE, las cuales concluyeron con la eliminación de la Posición Común y en la firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación. Existe un interés creciente de los empresarios españoles por invertir en Cuba, y se constata la voluntad política de ambas partes por profundizar las relaciones en el marco del nuevo contexto.

 

El nuevo marco para las relaciones Cuba – UE también es coherente con el compromiso de promover la asociación estratégica CELAC – UE y la Estrategia Conjunta UE-Caribe, teniendo en cuenta tanto los beneficios de la integración regional latinoamericana, como los de la Asociación Birregional. Cuba ha mostrado capacidad como articulador de la integración regional, es fundador de la Asociación de Estados del Caribe, el ALBA y la CELAC. También ha avanzado en sus relaciones con bloques comerciales como el CARICOM y el MERCOSUR.

 

En términos de cooperación regional resultan notorios los aportes de Cuba, particularmente en el ámbito de los servicios médicos y de la educación. El destacado papel del Gobierno cubano como garante en el  proceso de paz colombiano; así como la experiencia adquirida ante situaciones de desastres naturales y el enfrentamiento eficaz de pandemias también resaltan el desempeño de Cuba como proveedor de seguridad. El potencial de oportunidades que permiten impulsar la participación de Cuba en el contexto de las relaciones birregionales CELAC – UE; así como los beneficios de una mayor inclusión de la Isla, bajo formas de aprendizaje mutuo, intercambio de experiencias, y buenas prácticas en los ámbitos de la cooperación económica, política, cultural y de seguridad, no es un camino agotado.

 

Fomentar el intercambio de información, con énfasis en la creación de vínculos duraderos entre las comunidades científicas de las partes, también constituirá un paso indispensable; tanto en el marco de la relación bilateral, como para un acompañamiento eficiente en la actualización del modelo económico y social cubano. El Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la República de Cuba y la Unión Europea sin dudas deja un terreno abonado ante los que apuestan por el mejoramiento de las relaciones y el desarrollo de la cooperación en asuntos de mutuo interés. En el contexto de una renovada cooperación, este será un camino plegado de retos, pero también de oportunidades.

 

 

Mayo del 2017

[1] En el contexto europeo también sobresalen la multa aplicada al banco holandés ING en 2012, al italiano Intesa Sanpaolo en 2013, y al banco francés BNP Paribas, al cual se le aplicó una multa récord de 8 mil 970 millones de dólares en 2014.

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Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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