LA DESAPARICIÓN FÍSICA DEL COMANDANTE CAMILO CIENFUEGOS Y LA TRAICIÓN DE HUBER MATOS.

RENÉ GONZÁLEZ BARRIOS

Presidente del Instituto de Historia.

(Transcripción de sus palabras en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS, realizado en la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana el 28 de septiembre de 2017)

 

Muy buenas tardes.  Mi agradecimiento al compañero Elier por invitarme a este espacio, sobre todo a la Universidad de La Habana y por permitirme regresar a las aulas donde estudié entre el año 1979 y 1984, en esta misma Facultad de Derecho. Muchas veces estuve sentado como alumno en este anfiteatro, y me trae muy gratos recuerdos.

Cuando Elier me habló de la importancia de tratar el tema de Camilo Cienfuegos y su desaparición física, le propuse hacerlo en el próximo mes de octubre, pero ese mes coincide con un evento científico que tiene el Instituto de Historia de Cuba; el II Simposio Internacional Revolución Cubana, Génesis y Desarrollo Histórico, que realizaremos en el Palacio de Convenciones, por lo que me pidió adelantarlo para este mes. Le dijimos que, por supuesto, estábamos muy entusiasmados en intercambiar con los jóvenes sobre un tema que hoy es recurrente en la juventud cubana, en los nuevos escenarios en que se desarrolla la guerra cultural, la guerra ideológica y sobre todo la llamada guerra de cuarta generación.

Me refiero a los escenarios ideológicos, los escenarios culturales, que están enmarcados en una estrategia de dominación global del imperialismo. En el caso de Cuba, el imperialismo estadounidense la tiene muy bien diseñada, dirigida al desmontaje de la historia de nuestra nación, o sea, reescribir la historia de Cuba desde la óptica de los latifundistas, la óptica de la burguesía, la óptica de los hombres que la Revolución derrotó, que la Revolución del primero de enero de 1959 venció por la vía de las armas; quienes se proponen una reescritura total de la historia.

Sobre este tema del desmontaje de la historia de Cuba y cómo enfrentarlo, hemos impartido varias conferencias en distintos escenarios. En el último Congreso Nacional de Historia hacíamos reflexiones en este sentido y explicábamos, en primer lugar, los escenarios en los cuales se dan las luchas ideológicas y culturales hoy. Alertábamos que el ciberespacio se ha convertido hoy en el principal escenario de combate, no solo en las luchas culturales y los debates culturales, sino también en los escenarios militares.

Hasta hace poco tiempo, en especial con el desarrollo galopante de las infocomunicaciones a finales del siglo XX y principios del XXI, cuando los estrategas militares planificaban las operaciones militares para la guerra, las planificaban en tres escenarios: terrestre; marítimo, y aéreo. Desde principios del siglo XXI, todas las operaciones se planifican en cuatro escenarios: los tres anteriores más el ciberespacio.  Y el ciberespacio constituye hoy el primer escenario a apreciar en cualquier tipo de conflicto. ¿Por qué? Porque en el ciberespacio se dan las primeras batallas del mundo de hoy.

Estamos viviendo en un escenario muy complejo a nivel global, en el que Estados Unidos trata de imponer su estrategia de dominación a partir de los cuatro superpoderes que se reconoce a sí mismo como superpotencia: principal potencia militar del mundo; principal potencia financiera del mundo; principal potencia científica del mundo; y, sin embargo, no reconocen en ninguna de esas tres potencialidades su principal fortaleza. Para Estados Unidos, su principal fortaleza es que se considera la única superpotencia cultural global.

Consideran que la cultura norteamericana no tiene rival en el mundo de hoy; que es una cultura hegemónica que se impone en todo el planeta. Su objetivo principal es utilizar todos los mecanismos que tiene la sociedad norteamericana –dicho sea de paso, en Estados Unidos no existe ninguna institución estatal que dirija la cultura, prácticamente Hollywood se convierte en la gran industria cultural norteamericana–, para tratar de llevar los valores de la sociedad y de la cultura norteamericana de manera hegemónica, repito, a todo el mundo. Y no es solo con Cuba. Para Cuba tienen su estrategia; hay estrategias para el mundo árabe, hay estrategia para China, que es su principal rival; hay estrategia para Rusia.

Nos llama la atención cuando vemos a los chinos celebrando las fiestas de Halloween, como mismo celebran Halloween los estadounidenses, cuando Halloween no tiene nada que ver con las ricas culturas milenarias del pueblo chino.

Estamos viviendo además los escenarios de las llamadas guerras de cuarta generación, donde el Internet, las redes globales, las redes sociales, tienen una importancia extraordinaria.  ¿Por dónde empieza el desmontaje de la historia? ¿Por dónde empiezan las guerras culturales?  Con la utilización de las redes sociales, que en el mundo de hoy son cada vez más empleadas. Cada vez las nuevas generaciones son más dependientes de las herramientas informáticas de la modernidad.

Yo recuerdo, cuando era estudiante universitario, que si quería solicitar en la biblioteca un libro, por ejemplo, de Fulgencio Batista, tenía que pedir un permiso con una carta especial para acceder a la reserva amarilla de la Biblioteca Nacional, porque los libros de Batista, los libros que escribieron los principales esbirros de la tiranía de Batista, estaban en reserva y no eran de acceso público. Hoy usted accede a Internet y están todos los libros escritos por Batista, por Machado, por todos los personeros de la tiranía y por todos los personajes de la época anterior a la Revolución, con sus versiones y sus interpretaciones de la historia de Cuba y sus versiones y sus interpretaciones de la Revolución Cubana.

Con el poder que tienen los escenarios virtuales, hay una tendencia cada vez más marcada a nivel universal, sobre todo en los jóvenes y en especial los estudiantes, de que cuando se les hace una consulta en la escuela, en vez de ir a la biblioteca o archivos, lo primero que hacen es ir a Internet, y cuando buscan en Internet, generalmente buscan Wikipedia como la gran biblioteca virtual. La información de Wikipedia, para nada es una información neutral y objetiva; es una información tendenciosa, que lleva la carga ideológica de quien le suministra la información.

En el caso de Wikipedia, por ejemplo, cuando ustedes buscan datos de Ernesto Che Guevara, hay toda una teoría del Che como un hombre de grandes ideas, un hombre de espíritu aventurero, justiciero, hasta el año 1959, en que lo convierten en el carnicero de Cuba, como si el Che hubiera sido el autor del baño de sangre más grande que se cometió en Cuba a lo largo de la historia.  Así se describe en Wikipedia, para terminar diciendo que el Che fue abandonado a su suerte por Fidel en las montañas de Bolivia.

Cuando usted visita Wikipedia y busca la figura de Camilo Cienfuegos, se encuentra exactamente lo mismo: una biografía de Camilo Cienfuegos que hasta el año 1959 parece escrita por Elier, o parece escrita por cualquiera de los profesores que están aquí, porque es una biografía donde dan elementos inobjetables de la vida del héroe, para hacer de pronto una ruptura y convertirlo en víctima de la Revolución Cubana, en víctima de la dirección de la Revolución Cubana, en víctima de Fidel y en víctima de Raúl. Wikipedia describe una gran conspiración en la que Camilo muere traicionado, en una operación preparada por Fidel y Raúl.  O sea, toda una gran aureola de anticomunismo y de manipulación de la historia, exacerbada en estos materiales que se exponen hoy en Internet y que también, además, se fabrican de manera que tratan de lograr un impacto en el receptor. Fabrican materiales seudoculturales, con los que tratan de hacer ver que el Che fue traicionado, que el Che fue un sanguinario, y que Camilo fue traicionado y fue asesinado por la Revolución.

El Che muere en octubre de 1967.  Este año vamos a conmemorar el 50 Aniversario de su muerte.  Pocos meses después de su asesinato en Bolivia, se filma la primera película que sobre el Che Guevara se hiciera en la historia, una película hecha en Hollywood, protagonizada por uno de los actores más famosos de la década del ’60: el egipcio Omar Sharif, quien interpreta al Che.

Esa película se estrenó en el año 1968, un año después, y los invito a todo el que pueda verla, a que vean la película, para que aprecien lo que les estoy explicando; o si la pueden bajar de Internet, que lo hagan, y que vean cómo se manipula la historia de Cuba, de qué manera tan grotesca.

Hace alrededor de dos años, buscando información sobre esta película, porque la exhibimos en el Instituto de Historia de Cuba para hacer un análisis crítico de esta, encontré una entrevista que se le hizo a Omar Sharif, y el periodista que lo entrevista le pregunta: “¿Se arrepiente usted de algo en su vida?”  a lo que responde: “Sí, me arrepiento en mi vida de una sola cosa: de haberme prestado a realizar una película fascista –y recalca él que era una película de carácter fascista–, donde un oficial de la CIA me decía permanentemente qué era lo que yo tenía que decir. Y tergiversé la historia del comandante cubano Ernesto Che Guevara.”  O sea, lo reconoce Omar Sharif años después de esta operación.

Ustedes saben que, por ejemplo, recientemente, cuando Estados Unidos preparó la operación para liquidar al presidente de Libia, a Muamar El Khadafi, con todas las acusaciones que se habían hecho de él como un personaje tenebroso.  Khadafi fue satanizado por el imperio desde la década del 70 del siglo XX, incluso se llegó a publicar un best seller titulado El quinto jinete del apocalipsis, donde el personaje irrefrenable y perverso era él. Los cuatro jinetes del apocalipsis: el hambre, la guerra, la peste y la muerte. El quinto era El Khadafi, más malo que los cuatro anteriores. Y eso se llevó al cine, se satanizó la figura, y ya El Khadafi era, a los ojos de muchas personas en el mundo, un enemigo a destruir.

Bueno, para montar el pretexto para invadir a Libia, Hollywood filmó una película en un país del mundo árabe, con un escenario parecido a Trípoli, donde había muertos, donde abundaban los efectos especiales. Y todo eso se comprobó poco después de que se consumara la invasión a Libia, con todos los desastres que ustedes saben que ha traído como consecuencia.

¿Qué les quiero decir con esto?  Que la historia se tergiversa y que las redes sociales hay que consultarlas con mucho cuidado; las bibliotecas virtuales hay que consultarlas con mucho cuidado. Hay que ir a los libros, hay que regresar a las bibliotecas y ver las fuentes que tenemos publicadas, porque Internet y la información que aparece en Internet, no necesariamente es fidedigna. Internet es una gran biblioteca, donde usted encuentra de todo, incluido la tergiversación de la historia.  En el caso de la de Cuba, por ejemplo, hay toda una tendencia de recuperar la imagen de Fulgencio Batista: Batista como gran benefactor, Batista como gran constructor. Cada vez aparecen más biografías de Batista publicadas en los Estados Unidos, como si Batista fuera el hombre de la salvación de Cuba, y como si Cuba hubiera sido una tacita de oro en el año 1958 y la Revolución Cubana no tuvo por qué llevarse a cabo, sino que fue un capricho de lo que hoy llaman la mediana y pequeña burguesías cubanas, que siguió a Fidel en un ambicioso proyecto unipersonal. ¡Interpretaciones que se hacen!

Hay un ideólogo de la contrarrevolución cubana, vinculado a actos terroristas en Cuba, agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, que es el hombre que ha inventado toda la teoría del desmontaje de la historia de Cuba, y que el 20 de mayo, hace dos años, en el 2015, dijo claramente: “Hay que desmontar la historia que escriben los comunistas en Cuba”, como si nosotros escribiéramos historias comunistas.  Nosotros hacemos ciencia cuando escribimos historia, con todos los argumentos que los académicos cubanos tienen en sus manos para analizar la historia de nuestro país.

Explico todo esto porque yo sé que muchos de ustedes habrán visto los documentales que sobre Camilo venden por las esquinas, algunos inescrupulosos vendedores de películas ambulantes, donde se explican la traición a Camilo, la teoría del complot contra Camilo. Lo mismo en películas sobre el Che. Y vamos a darles algunos elementos a ustedes aquí para que tengan su propia capacidad de valoración y podamos intercambiar ideas sobre este tema.

Al analizar el tema de la muerte de Camilo y la traición de Huber Matos, debemos primero trasladarnos a qué cosa fue el comunismo y cómo se vio el comunismo en Cuba antes del triunfo de la Revolución Cubana.

Cuando se crea el Partido Comunista en Cuba, en el año 1925, de inmediato fue ilegalizado. Los comunistas fueron perseguidos y fueron asesinados. Después del Gobierno de los Cien Días se legalizó el Partido, cambiando el nombre por Unión Revolucionaria Comunista, pasó a Partido Socialista Popular, y el Partido Socialista Popular se convierte en un partido legal. En las elecciones del año 1940, Batista, que fue un anticomunista visceral, un hombre que persiguió a los comunistas en Cuba, utiliza el prestigio del Partido Comunista para llegar al poder, y gana Batista las elecciones de 1940 con los comunistas como aliados; de hecho, les da carteras a los comunistas para que participen del gobierno. Y los comunistas, el Partido Socialista Popular, siguiendo las orientaciones de la KOMINTERN en medio del ambiente de la Segunda Guerra Mundial de la lucha contra el fascismo, apoyan al gobierno de Batista. Esto al pueblo cubano, que sabía bien quién era Batista, le causó un impacto negativo, llamémosle de afectación al prestigio del Partido Comunista como fuerza política.

Lo cierto es que en el año 1952, cuando Batista da el golpe de Estado, una de las primeras medidas que toma es la persecución al Partido Comunista. En el año 1955, creó una institución que solamente en Cuba existió, que fue el BRAC, Buró Represivo de Actividades Comunistas. Una institución militar que tenía como razón de ser la persecución a los comunistas.

En Cuba se vivió el fantasma del comunismo como quizás no se vivió en ningún país de América, al punto de que mencionar la palabra comunismo para muchas personas era como mencionarles el diablo.  Los invito a que revisen las publicaciones cubanas de las décadas del ’40 y ’50, la revista Bohemia, muy anticomunista; la revista Carteles, los periódicos, el Diario de la Marina, para que vean los titulares con que se enfocaban la Unión Soviética, China y el resto de los países socialistas.

Recuerdo que había un titular de Yugoeslavia que decía: “Yugoeslavia, el país donde no se ríe”, como si estuviera prohibido reírse en un país socialista.  Esos eran los términos.

Hacían caricaturas de la Unión Soviética y siempre era un oso feroz, lleno de espinas. Cuando hacían caricaturas de Lenin, era un lobo macabro.  Y todo eso llegaba y entraba en la mente del pueblo, y el pueblo estaba realmente convencido de que el comunismo era malo.

A eso únanle que aquí en Cuba circulaban las revistas Life, Selecciones,  U. S. New and World Report, que eran revistas de mucha tirada y que también trataban el tema del comunismo como un gran fantasma.

¿Qué implica esto? Que cuando triunfa la Revolución, en enero de 1959, el comunismo se seguía viendo por la mayoría del pueblo, incluidos compañeros miembros del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, que estaban confundidos por la propaganda anticomunista, como un peligro para la libertad y la democracia. Desconocían lo que significaba el comunismo, y que este no era lo que los medios de prensa decían.  El Partido Socialista Popular, independientemente de los errores que pueda haber tenido en la interpretación del Movimiento 26 de Julio, y que no se sumó activamente a la Revolución hasta los últimos meses de 1958, sí fue combativo en la lucha contra la dictadura, en el combate contra la burguesía en Cuba y en el reclamo de los intereses de la clase obrera, de la clase proletaria.

Triunfa la Revolución en enero de 1959.  Los invito a que revisen los titulares de los periódicos del mes de enero de 1959: todos presionando para ver si la Revolución se declaraba comunista o no. Presionando fuertemente. Los titulares eran compulsando a los jefes rebeldes a declarar sobre el tema. No había una actividad en la que participara Fidel, en la que participaran Camilo, el Che o Raúl, en que no les preguntaran si ellos eran comunistas o no, y si la Revolución iba a ser comunista o no.

La respuesta en todos los casos era: esta Revolución no es comunista. ¿Por qué le tenían que decir al pueblo que la Revolución no era comunista? En primer lugar, porque la Revolución no era comunista; la Revolución era una revolución marxista, que se había estructurado sobre la base de lo más puro del pensamiento revolucionario cubano; era una revolución martiana, era una revolución cespedista, y Fidel, que tenía una formación marxista, tuvo mucho tacto a la hora de hablar al pueblo.

La formación marxista de Fidel y otros dirigentes como Che y Raúl, no se traducía necesariamente en que la Revolución tomaría el camino al comunismo, según lo que se interpretaba como revolución comunista en los modelos establecidos hasta entonces en el mundo.  De hecho, quizás la única revolución en América, y quizás en el mundo, que triunfó sin un contacto con la Unión Soviética, fue la Revolución Cubana; una revolución sumamente auténtica, sumamente independiente; independiente de todo el mundo, al punto de que eso le da la autoridad moral, una vez triunfante, de poner sus propias pautas a las relaciones que se establecieron con la Unión Soviética.

Los soviéticos sintieron siempre mucho respeto por la Revolución Cubana, pero la Revolución Cubana fue en muchas ocasiones la piedra en el zapato de la Unión Soviética, porque hacía lo que como Revolución entendía que era necesario. Los soviéticos no entendieron el apoyo cubano a los movimientos de liberación nacional en África y América Latina, ni otras decisiones solidarias, por las que tuvimos nuestros desencuentros y nuestras divergencias.

En medio de esa campaña anticomunista, hay tres momentos del año 1959 que tienen un impacto muy duro dentro de la estructura de la Revolución.

Fidel tuvo mucho cuidado, cuando triunfa la Revolución, en no separar, en no excluir del proyecto de nación que estábamos construyendo, a ninguna de las fuerzas participantes en el proceso de la Revolución.  De hecho, a pesar de esa intensa campaña anticomunista, Fidel tenía mucho tacto al enfocar el tema, para evitar los sectarismos. Atrajo a las fuerzas del PSP. Quienes quisieron participar en la Revolución participaron. Se atrajo a las fuerzas del Directorio y a otras fuerzas y personas pertenecientes incluso hasta a los movimientos Auténticos.

Las medidas revolucionarias y la radicalización del proceso revolucionario fueron filtrando y separando de la Revolución a los elementos que no interpretaron la pureza, la grandeza y el alcance de esta.

En el año 1956, cuando estaban preparando en México la expedición del Granma, por una delación, los revolucionarios que se entrenaban en el campamento del Chalco, cerca de la ciudad de México, fueron apresados. Allí los preparaba el general español, por cierto, nacido en Cuba, Alberto Bayo, entrenando al Che y demás compañeros. Todos van a la prisión migratoria de Miguel Schultz, donde son interrogados. Nadie se declara comunista, a excepción de un miembro de aquel contingente, Ernesto Che Guevara.

En el libro Un grano de maíz, entrevista que el comandante sandinista Tomás Borge la hace a Fidel, el Comandante en Jefe relata, y se los quiero leer porque creo que es significativo por la estrategia que Fidel está siguiendo por el temor que le tienen los cubanos, el pueblo en sentido general, al fantasma del comunismo, lo siguiente. Escribe Fidel:

“No faltaron de inmediato las consabidas acusaciones de comunismo –año 1956–, todas aquellas cosas que estaban tan en boga, con más razón cuanto que el Che, al caer preso, se considera en el deber de decir todo lo que pensaba: “¿Usted es comunista?” “Sí, yo soy comunista.”  Y con el Che la Seguridad y los jueces discutieron sobre el comunismo, hasta sobre la denuncia de Jruschov contra Stalin.   El habernos descubierto nos trajo una gran cantidad de inconvenientes, entre otros, el de estar presos un grupo de nosotros.

“Al final, los fueron soltando y nos fuimos quedando el Che y yo…  Ya te digo que el Che, con espíritu de mártir en la época romana, se confiesa comunista; cree que es su deber de revolucionario expresar sus ideas, y eso realmente complicó la situación, porque armaron un gran escándalo en torno a eso.  Y el Che, como te dije, tuvo polémicas allí con jueces, con policías y con todo el mundo cuando lo estaban interrogando.  El Che no sigue la táctica que hay que seguir en ese momento, y complica las cosas.  Como consecuencia, nos dejaron al Che y a mí presos, y  fuimos los dos últimos en quedarnos allí.”

O sea, el hecho del Che haber confesado su formación ideológica como comunista, les trajo estas consecuencias.

Y si ustedes ven las entrevistas en la prensa en enero del 59, van  ver cómo el Che declara que no es comunista. ¿El Che está contradiciéndose? El Che está claro de cuál es la situación social que hay en Cuba respecto al comunismo, y no puede brindársele el pretexto al imperialismo de decir que íbamos a construir una revolución ni tan siquiera socialista, porque la palabra comunismo era sinónimo o pretexto para una intervención militar norteamericana. Por ello había mucho cuidado a la hora de hablar del tema.

En este contexto, el primer presidente que tuvo la República de Cuba con la Revolución triunfante, fue Manuel Urrutia Lleó, que había sido abogado, defensor de los asaltantes al Cuartel Moncada, un hombre de determinado prestigio, pero un hombre ideológicamente anticomunista convencido. Urrutia le hizo la guerra a todo lo que significara o que le oliera a comunismo. Hay que tener en cuenta que entre las fuerzas que tuvieron un papel protagónico dentro de la lucha contra Batista estaba el PSP, y la Revolución nuestra, repito, no fue nunca excluyente. Como decía Fidel, como decía Camilo –después les voy a dar una sorpresa para que lo escuchen– nunca se le preguntó, a un hombre que llegaba a la Sierra, de qué tendencia ideológica era. Se aceptaba al hombre porque combatiera a la dictadura de Fulgencio Batista, no por sus tendencias ideológicas.

Urrutia creó la primera crisis en el gobierno al punto de que obstaculizaba las medias que Fidel como Primer Ministro estaba emprendiendo, oponiéndose incluso a la radicalización del proceso revolucionario con la Reforma Agraria, con la Ley de Reforma Urbana. Ello llevó a Fidel a renunciar como Primer Ministro. Al conocerse la noticia, el pueblo se lanzó a la calle, pidiendo el regreso de Fidel. Urrutia tomó la decisión de asilarse en una embajada en La Habana y renunciar a su cargo de presidente.

Ahora bien: ¿quién era Urrutia? Un abogado de prestigio, pero reitero, un anticomunista convencido, ideológicamente convencido.   Años después, en el año 1962, con la memoria fresca de lo que estaba pasando en la Revolución, escribió este libro (lo muestra), que se llama Fidel Castro y compañía S.A., son las memorias de Urrutia como presidente, donde da su interpretación totalmente anticomunista y totalmente sesgada, del proceso revolucionario y  de la unidad de las fuerzas revolucionarias en torno al proyecto de la Revolución.

Luis Bush fue el secretario de gobierno de Urrutia y después de Dorticós. Escribió este formidable libro (lo muestra), publicado por nuestra Revolución, que está en las librerías a un precio muy barato que se llama Gobierno Revolucionario Cubano, génesis y primeros pasos, que explica detalladamente la traición de Urrutia, la traición de Díaz Lanz, y el proceso de Huber Matos. Luis Bush, repito, secretario del Consejo de Ministros, caracterizando a Urrutia, escribió:

“El presidente Urrutia, carente del sentido político de su responsabilidad, hizo coro a las acusaciones extranjeras contra la Revolución; en vez de ripostar, Urrutia comenzó una agresiva escalada pública de carácter anticomunista.  Las motivaciones del presidente eran ideológicas.  Con su conducta avivaba los ataques contra la Revolución y ponía en peligro la unidad de los revolucionarios.”

O sea, ni Fidel hablaba de comunismo, ni el Che hablaba de comunismo, ni Raúl hablaba de comunismo, ni Camilo hablaba de comunismo, y los únicos que hablaban de comunismo eran los anticomunistas: Urrutia, Díaz Lanz, el propio Huber Matos. Díaz Lanz, comandante del Ejército Rebelde, se había hecho famoso por traer cargamentos de armas en avión desde Costa Rica a la Sierra Maestra; por eso la Revolución lo premió con el cargo de Jefe de la Fuerza Aérea. En uno de esos vuelos, vino Huber Matos a mediados de 1958.  Díaz Lanz, inepto como jefe –podía ser buen piloto, pero no tenía aptitudes como jefe–, empezó a cometer actos de nepotismo como jefe de la Fuerza Aérea, a nombrar a todos sus parientes con grados de capitanes, tenientes, a repartirse todos los cargos, y cuando Camilo, como jefe del Ejército, le exigió, tomó la decisión de tomar un avión y marchar a los Estados Unidos. Desde allí empezó a atacar a la Revolución, porque según él, era una revolución comunista, porque la revolución comunista que se estaba construyendo en Cuba tenía dos grandes líderes comunistas convencidos, que eran Raúl Castro y el Che Guevara. Raúl había sido miembro de la Juventud del PSP, de la Juventud Socialista, y el Che era un marxista consumado.

Y la tercera pata de esta mesa de tres patas, anticomunista visceral, fue el comandante Huber Matos Benítez.  A Huber Matos el BRAC lo persiguió por supuestos vínculos con el comunismo. Hay que revisar los listados del BRAC para que vean a Huber Matos perseguido como comunista. Huber Matos, que durante la Sierra Maestra fue el único comandante del Ejército Rebelde que irrespetó a Fidel, que siempre trató a Fidel con total indiferencia, como si él fuera un hombre de méritos más elevados que los demás. Incluso un hombre que reclamó para sí espacios que no tenía los méritos de otros para ocuparlos, que en la Sierra tomó decisiones incorrectas como pedirles directamente él a las armerías del Ejército Rebelde armas y municiones, cuando las armas y municiones las repartía personalmente Fidel Castro, porque Fidel era el que tenía el control de la estrategia  a seguir con la pobre logística de la Revolución cubana.

Huber Matos, fue aliado estratégico de los grandes intereses ganaderos, de los grandes intereses empresariales. Era manzanillero. Fidel lo nombró jefe de la Comandancia del Ejército Rebelde en Camagüey. Sin embargo, estaba conspirando con el presidente Urrutia y con Díaz Lanz. ¿Por qué? Porque Huber Matos no simpatizaba en primer lugar con Fidel, que le resultaba una figura chocante, y no simpatizaba con el Partido Comunista, el PSP y con los dirigente de la Revolución cubana.  Entonces Huber Matos comienza una conspiración en la provincia de Camagüey –era un gran comunicador, un hombre de preparación, era maestro de profesión– donde logra confundir a muchas personas, entre ellos a 38 oficiales de su Estado Mayor que conspiran con él.

El día 19 de octubre de 1959 Huber Matos envía una carta de renuncia a Fidel, porque supuestamente él no quería ser un obstáculo para el desarrollo de la Revolución; pero esa carta, que remite el 19, el Estado Mayor completo de Huber Matos la había firmado el día 20, o sea, al otro día, fecha en que pretendía sublevar el regimiento Camagüey para crear una situación de guerra civil.  Para ello tenía convencidas a las instituciones estudiantiles, a los sindicatos, a mucha gente, para una conspiración contra la revolución comunista que dirigía Fidel Castro.

Entonces Huber Matos presenta esa carta de renuncia, y cuando Fidel se percata de que lo que está detrás es una gran conspiración, manda a Camilo Cienfuegos, como jefe del Ejército Rebelde, a que haga prisionero a Huber Matos.  Allá fue Camilo Cienfuegos con una pequeña escolta de dos o tres hombres, al regimiento de Camagüey y Camilo hizo prisionero a Huber Matos.

Las palabras de Camilo en aquel momento y la actitud de Camilo con Huber fue muy fuerte, porque nadie –lo dice Fidel–, ningún jefe del Ejército Rebelde le fue a Fidel más leal y más fiel que Camilo Cienfuegos. La identificación de Fidel y Camilo era la de dos hermanos, y Fidel lo dice en muchos de sus relatos. Fidel sentía por Camilo una admiración extraordinaria, y Camilo era su hombre de extrema confianza.

A este episodio del día 21, cuando Camilo hace prisionero a Huber Matos, inmediatamente llega Fidel a la ciudad de Camagüey, y junto al pueblo, caminando por las calles, neutralizan los dos la situación.  Recuerden el Maleconazo, recuerden a Fidel ante todas las dificultades, recuerden a Fidel en Girón, recuerden a Fidel en la Crisis de Octubre, recuerden a Fidel en el Flora, siempre el primero ante el peligro.  Fue allí junto a Camilo a neutralizar la sedición que estaba teniendo lugar en Camagüey, y neutralizaron la conspiración que tuvo lugar en Camagüey.

Es importante esto porque inmediatamente la prensa burguesa en Cuba, que en aquel momento en el año 1959, todos los periódicos burgueses –Diario de la Marina, Avance, la revista Carteles, la revista Bohemia– empezaron a publicar información en contra de la Revolución y a favor de Huber Matos, como el hombre puro que quería  hacer la revolución más integradora, a la que se sumaran la mayor cantidad de elementos de Cuba; una revolución donde cupieran los latifundista, donde cupiera todo el mundo.  En medio de esa situación, el mismo día 21, que era el día en que Huber Matos iba a presentar la carta –carta de renuncia que conocía prácticamente todo el Ejército, en el centro del país–, ese mismo día, el traidor Pedro Luis Díaz Lanz, ex jefe de la Fuerza Aérea, el amigo de Huber Matos, bombardea La Habana con un avión bombardero B25 salido desde La Florida. Entonces, qué interesante: la conspiración en Camagüey, la sublevación en Camagüey, el bombardeo en La Habana, o sea, toda una gran conspiración para provocar una guerra civil anticomunista en Cuba en el año ’59.

Todo eso viene después, eso fue el 21 de octubre.  Ese mismo 21 de octubre Camilo se reúne en el regimiento de Camagüey con todos los militares amotinados. Hace aproximadamente un año, le explicábamos esto mismo a un grupo de profesores y metodólogos en el Ministerio de Educación, y había una persona que me miraba muy detenidamente, y cuando terminé, que escuchó, como van a escuchar ustedes hoy, las palabras de Camilo Cienfuegos el 21 de octubre en el Regimiento “ Ignacio Agramonte” de Camagüey, el hombre se echó a llorar, y me dice: “Yo era uno de los confundidos con Huber Matos que estaba en Camagüey el 21 de octubre, y nunca tuve la posibilidad de escuchar las palabras de Camilo.  Ahora entiendo bien cómo nos manipularon a todos nosotros y nos sumaron a esa sublevación anticomunista.”

Camilo muere el 28 de octubre. Se hace el juicio de Huber Matos.  El juicio de Huber Matos fue abierto, como fueron abiertas todas las causas de todos los conflictos y procesos políticos convulsos que tuvo la Revolución. Fue abierto el juicio de Marquitos, fue abierto el juicio de Cubela, fue abierto el juicio de Huber Matos, fue abierto el juicio de Ochoa, fue abierto el de Abrahantes, para que todo el pueblo lo viera y nadie tuviera que estar comentando y alimentando rumores. Además de que fueron abiertos, después se publicaron.

Los que quieran saber qué ocurrió en el juicio de Huber Matos, aquí está (muestra el folleto). Está en todas las bibliotecas de nuestro país, es un folleto que se llama Y la luz se hizo, donde está el juicio completo de Huber Matos. Quien quiera tener más idea de qué pasó en este proceso contra Huber Matos, puede leer el libro de Jorge Luis Betancourt, Victoria sobre una traición, que es la historia completa del proceso de la traición de Huber Matos, de todo esto que les estoy explicando en Camagüey, o puede leer, por ejemplo, que en librerías aparece este libro (lo muestra) La segunda revolución en Cuba, que escribió un profesor norteamericano, que de hecho había sido infante de marina, periodista, y que estuvo en Cuba en los años que ocurrió este suceso. Joseph Murray, se llama, quien explica también su versión sobre el hecho de la conspiración de Huber Matos.

O sea, que hay total claridad y hay fuentes para entender qué fue lo que pasó.

Ahora, ¿qué pasó después? Bueno, pasó que Carlos Franqui, que había sido ayudante de Fidel en la Sierra Maestra, que había sido director del periódico Revolución en Cuba cuando triunfa la Revolución, a finales de los años 70 traiciona, se va de Cuba con documentos oficiales, documentos históricos, va para Italia, se establece en Italia, y Franqui, que había sido el autor de un libro que era una apología a la Revolución cubana, el Libro de los Doce, escribe este libro que se llama Camilo Cienfuegos (lo muestra).

Cuando usted lee el libro de Franqui, más de la mitad del libro es una apología a Camilo, pero una apología de Camilo escrita de forma tal, que el líder principal de la Revolución cubana es Camilo.  No es Fidel, es Camilo. ¿Para qué? Para después llevar al lector tendenciosamente a la teoría de la conspiración contra Camilo porque Camilo era el líder más popular, era el líder de más méritos.  Franqui es el primer testimoniante traidor.

El segundo traidor es el propio Huber Matos, que después de haber estado veinte años preso en Cuba, escribió este libro (lo muestra), que se llama Cómo llegó la noche y en el que entre otras cosas tiene la desfachatez –porque no es otra cosa que la desfachatez de un traidor– de decir que estando preso, detenido el 27 de octubre en La Cabaña, dice –y les voy a leer tres parrafitos, para que tengan ustedes una idea de la catadura moral de este hombre–:… El portavoz llega hasta el calabozo sin dar sospechas de que se trata de un mensaje. Camilo dice encontrarse en una situación muy difícil y me responsabiliza en cierta forma de la actual situación. Me exhorta a evitar de cualquier manera el juicio, planteándome que él puede preparar un escape.”  O sea, Camilo preparando la fuga de Huber Matos.  “Me pide que ignore la mierda” –así dice él—“que él hable de mí” –o sea, que Camilo hablaba mal de Huber Matos—“pues es pura palabrería impuesta por las circunstancias.  Me siento incómodo, porque pretende ver en mi renuncia las circunstancias que lo tienen entrampado.  Su crisis la tiene por indeciso.  Rechazo la oferta de organizarme una fuga. Si me fusilan, que sea defendiendo la verdad y mi honor”.

O sea, Camilo aquí es quien sale denigrado, Camilo preparándole la fuga a Huber  Matos y Huber Matos diciéndole a él: “No, yo enfrento el pelotón de fusilamiento”.  Fíjense qué manipulación de la realidad histórica.

Y dice después: “En el segundo recado, el 27 de octubre, Camilo insiste: No debe haber juicio, la solución es la fuga.  Conociendo a Camilo, creo que quiere evitar un juicio donde diré la verdad al precio que sea, incluso el de un enfrentamiento con Fidel, quien en estos momentos debe estar ejerciendo una presión muy grande sobre él.”

Cuando ustedes leen el juicio, si Huber Matos fue tan guapo y tan sincero –ya Camilo estaba muerto cuando el juicio–, cuando ustedes leen el juicio, en el juicio nada de estas cosas aparecen, ni la más mínima insinuación, porque el hombre que fue más lapidario y más exigente contra la traición de Huber Matos y contra la figura de Huber Matos fue Camilo Cienfuegos.

A esta traición de Huber Matos y toda esta manipulación, se une una tercera manipulación, que es la de Benigno, uno de los tres sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia, un hombre que tuvo muchos méritos como combatiente revolucionario, que fue guapo en la Sierra, que fue guapo en Bolivia, pero un hombre de pocos recursos culturales, un hombre muy manipulable, y que cayó  sobre él el enemigo. Regis Debray y la CIA desde Francia, lo manipularon. Desertó y escribió allá…escribió no, se publicó un libro con su nombre, como si lo hubiera escrito él, pero que todo el mundo sabe que Benigno no tenía capacidad para escribir un libro como ese, un libro lleno de mentiras, entre las que dice, por ejemplo, que él estuvo con el Che en el Congo, y Benigno no estuvo con el Che en el Congo.

Hay un episodio de la vida de Benigno, que me contó personalmente el matrimonio de historiadores Adys Cupull y Froilán González. Ustedes me imagino que los conozcan, son los biógrafos del Che. Froilán invita a su casa a una cena a Benigno, y en la pared de la casa de Froilán había la piel de un leopardo, y Benigno le dice a Froilán que se la regale, que le gustaba mucho. Froilán le decía que era un recuerdo que tenía de un viaje a Bolivia, pero tanto insistió que se la regaló.

Un año después, Benigno, en una actividad en su casa, invita a Froilán, y Froilán escucha cuando Benigno le explica a un visitante que esa piel la había traído él de las campañas de África cuando había acompañado al Che. Que ese era un recuerdo muy especial para él. O sea, si es una persona de esa catadura, imagínense ustedes qué puede escribir de la historia.

Después de todo esto, viene esta campaña, que cada vez se acelera más en Internet, y que cada vez abundan más los materiales escritos, publicados, a partir sobre todo de la salida de prisión de Huber Matos. Cuando Huber Matos sale de prisión, funda en Costa Rica una organización contrarrevolucionaria que se llamó Cuba independiente y democrática, una organización terrorista que hizo actividades en Cuba y que hizo actividades contra las instituciones cubanas fuera del país.

En el juicio a Huber Matos, Fidel decía –y creo que es importante que ustedes lo conozcan–, decía Fidel: “Porque Camilo tiene derecho a hablar aquí en el juicio también” –Camilo no estaba vivo ya, pero Fidel quería que hablara de toda aquella situación–, “porque Camilo tenía la responsabilidad del mando del ejército, y si en el ejército había infiltración consciente, como ellos dicen, están acusando a Camilo, están responsabilizando a Camilo, porque Camilo era el jefe del ejército, cargo que ostentaba por sus méritos, y esa es una acusación contra Camilo. Y entonces o son culpables ellos de calumnia, son culpables ellos de traición, son culpables ellos de estar haciéndole el juego a la contrarrevolución agarrando por los pelos el caso de los contados comunistas que pueden estar dentro de las filas del ejército para lanzar contra la Revolución esa acusación que no tiene otro objeto que traer contra la patria la intervención extranjera, y son culpables ellos o es culpable Camilo, que Camilo hable, que Camilo diga también su verdad.”

Y como Camilo falleció, nosotros en el Instituto de Historia nos dimos a la tarea de buscar la voz de Camilo, y buscamos la intervención de Camilo ante los sublevados en Camagüey el 21 de octubre de 1959. Y Camilo va a hablar hoy aquí, porque vamos a escuchar a Camilo inmediatamente.

(Se escucha la grabación completa con la intervención de Camilo en Camagüey el 21 de octubre).

 

 

 

Discurso pronunciado por el Comandante Camilo Cienfuegos, en el Regimiento Agramonte, ciudad de Camagüey, con motivo de la traición de Hubert Matos, el día 21 de octubre de 1959.

Compañeros del Ejército Rebelde:

Esta tarde, este día de hoy, ha resultado doloroso y triste para todos nosotros.  Este día la revolución ha tenido que saltar por encima de un obstáculo más.  Esta tarde, no podíamos menos que recordar los días difíciles de la guerra, a esa guerra, a la cual marchamos todos para ver una Patria libre, para ver la Patria nueva y para ver la Patria grande que soñó Martí.  Esa Patria, por la cual los sacrificios fueron muchos.  Esa Patria por la cual a diario seguimos haciendo sacrificios y por esa Patria que un día juramos libertad o muerte.  Por esa Patria, sabemos que en el corazón de cada digno cubano, que viste el uniforme verde olivo de la revolución, están aún las palabras de libertad o muerte.

Hoy tuvimos que llegar hasta este campamento, no con la sonrisa en los labios, ni con el abrazo fraterno que siempre dispensaremos a los compañeros de este ejército.

Hoy, un dolor profundo, un dolor amargo, nos hizo llegar aquí con una seriedad poco acostumbrada en nosotros.  Hace muchos días, hace meses, sabíamos que había un compañero que no era fiel a la revolución.  Un compañero que no era fiel a la Patria, un compañero que no era fiel al Ejército Rebelde.  Ustedes oyeron esta tarde las palabras de Fidel Castro, palabras puras y honradas, que ningún cubano puede discutir.  Sabíamos cuando Pedro Luis traicionó a la revolución, que entre sus íntimos contaba, desgraciadamente, con Hubert Matos.  En aquella oportunidad, silenciamos ese contubernio porque pensamos que Hubert Matos equivocado en esa ruta, rectificaría.  Pensamos que rectificaría cuando viera ese pueblo de Cuba, que en manifestaciones inmensas, a todo lo largo de la República, salió a la calle para manifestar su apoyo a la revolución y para manifestar su desprecio a los traidores.  Después vino el caso del que fuera presidente…Urrutia.  Hay una carta y mañana todos ustedes la verán por televisión, que son las pruebas irrefutables, irrebatibles, del contubernio que existía entre Pedro Luis, Urrutia y Hubert Matos.  Es triste ver como hombres que se enfrentaron abierta y valientemente a la muerte, en numerosas casos, ahora, en este momento histórico de la Patria, que estamos todos  llamados a estar más unidos de lo que estábamos en la Sierra Maestra, haya hombres que flaquean, hayan hombres débiles, hayan hombres cobardes, hayan hombres ambiciosos que olvidando los destinos de la Paria, que olvidando los sagrados deberes para con la Patria, se entreguen en brazos de las malas causas.

El compañero Hubert Matos, se había entregado a una mala causa.  Y lo sentimos doblemente, porque junto a él, engañados, llevó a un grupo de valiosísimos, honrados, honestos y valientes compañeros que no conocían, que no sabían de la actitud indigna de Hubert Matos. Hay hombres que fueron valientes en la guerra y que hoy flaquean y que hoy tienen miedo a los enemigos poderosos de nuestra Patria.  Y es bueno hablar aquí claramente, para que se nos entienda, y podernos entender, y para que la revolución no afronte más nunca estos problemas difíciles.  Eso nace en la ambición y nace en la cobardía, porque ahí está la carta escrita en que Hubert Matos conmina a Fidel Castro para que diga hasta dónde va a llegar la Revolución Cubana.  No es necesario decir aquí hasta dónde va a llevar Fidel Castro la Revolución Cubana.

Esa Revolución irá hasta sus límites finales.   Esa Revolución irá hasta la meta trazada.  Esa Revolución, como en los días de la guerra, tiene sólo dos caminos: ¡Vencer o Morir!  Y sabemos que hay decenas, cientos de compañeros en el Ejército Rebelde que saben que esta Revolución es cubanísima, que esta Revolución es honrada, que esta Revolución es justa y que está haciendo, no para privilegios de unos cuantos, no para amparar intereses, no para defender a los latifundistas, a los hacendados que por siempre escarnecieron, que por siempre abusaron, que por siempre atropellaron al pueblo de Cuba y principalmente a los campesinos cubanos.

Esta Revolución, esta obra es más difícil, mucho más difícil que la guerra libertadora que terminó el 31 de diciembre.  Se equivocan los compañeros que creen que los sacrificios, los trabajos y las dificultades terminaron el Primero de Enero.  Las dificultades, los verdaderos sacrificios y los trabajos más intensos empezaron el Primero de Enero de 1959. 

Es por eso que es necesario que si en algunos lugares de la Revolución haya verdadera unidad, haya verdadera comprensión de lo que significa la Revolución Cubana, sean los hombres que visten orgullosamente el uniforme verde olivo.  Porque es bueno que todos los compañeros sepan que esta revolución no se detendrá ante nada, ni se detendrá ante nadie.  Hasta dónde vamos, se nos pregunta, y nosotros decimos que nosotros vamos con esta Revolución hasta el final.  Vamos a realizar una verdadera justicia social, vamos a sacar a los campesinos y a los obreros de la miseria en que los tienen sumidos los intereses que mueven las cuerdas de la contrarrevolución.  La Revolución Cubana no se detendrá nunca ante nada.  Si tenemos que llegar a la luna, con un cohete nuestro, a la luna llegará la Revolución Cubana con un cohete también.

Es por eso que nos asombra y lo decimos aquí frente a ustedes, la actitud de algunos compañeros que en el día de ayer presentaron sus renuncias pidiendo su licenciamiento del Ejército Rebelde.  ¿Por qué se hizo eso?  Es que los hombres seguimos aquí a un grupo determinado, o es que el Ejército Rebelde sigue aquí la causa justa, la causa honrada, la causa de la Revolución Cubana.  Cubana como las palmas, cubana única y exclusivamente, que no se entregará a nada ni a nadie, porque esta tierra que nosotros libertamos, esta tierra que guarda a 20 000 jóvenes cubanos que se enfrentaron a la dictadura, no podrán hollarla de nuevo, ni Batista, ni Trujillo, ni ningún ejército que intente apoderarse de ella.  Esta Revolución, esta Patria, tenemos que defenderla como la defendimos hasta el 31 de diciembre.  Que los compañeros que le temen a la contrarrevolución, que le temen a esos aviones, que ya de nuevo nos están lanzando bombas, esos que le temen a la campaña publicitaria de los enemigos de la Revolución, que deserten, que se licencien, pero los hombres que aspiran a ver esta Patria entre los primeros países del mundo, que se pongan de pié y digan:  ¡Presente con la Revolución!  (Júbilo indescriptible… cientos de soldados y público que llenan totalmente el teatro, aplauden y se ponen de pié)    

Me emociona ver esta tropa en pié de guerra.   Me emociona ver esta tropa y ahora también recuerdo los días en que éramos un grupo pequeño de hombres enfrentándonos a la dictadura, a los aviones y a los miles de soldados.  En aquel entonces sabíamos que con la voluntad firme, con la decisión, con la mirada siempre puesta en la estrella solitaria de nuestra bandera, Cuba sería libre.

Hoy viendo esta tropa de pié, apoyando al Gobierno Revolucionario, apoyando a Fidel Castro, líder único de esta Revolución, por su sacrificio, por su desinterés, y por su amor único y exclusivo a la Patria Cubana, afirmamos que no pueden surgir traidores, que no pueden surgir mercenarios, porque junto a nosotros hay hombres dignos, hay cubanos que aman a su Patria, que no se dejan llevar por mentiras y propagandas, que no siguen a grupos determinados, sino que siguen solamente con la mirada puesta en la bandera cubana, el porvenir que está llamado a ocupar entre los primeros países, repito, del mundo, esta tierra cubanísima.  Y ese país, esta pequeña isla estará muy pronto en ese lugar prominente.  Y estará, no porque nos ayude nadie, no porque nos presten favores, porque no nos lo van a prestar y no los necesitamos. 

Con las manos que subíamos las lomas, agarrados a los troncos, con las manos firmes que empuñaron los fusiles de la libertad, labraremos el futuro de nuestra Patria, porque ahora se está viendo desinterés de todos los cubanos, porque ahora los trabajadores están dando un por ciento de sus sueldos, de sus escasos salarios, para la industrialización del país.  Porque están los niños recogiendo centavos.  Porque están los maestros trabajando por menos de la mitad del sueldo.  Porque hay un Ejército Rebelde que le ha dicho a los campesinos cubanos que nosotros vamos a trabajar para hacerles casas, que les vamos a hacer caminos y que vamos a cooperar, nosotros, los hombres que llevamos en nuestra alma, en nuestro corazón, en nuestro cerebro, nuestra Patria, trabajaremos por Cuba.  A ella nos debemos y por ella moriremos, cuando el momento lo reclame.

Era necesario que me reuniera aquí con ustedes para pedirles de todo corazón que aquellos que se sientan identificados con la Revolución, no tengan una actitud que no sea la de entender con verdadero espíritu de justicia, lo que se ha hecho esta tarde aquí.  Que los compañeros, no quieren renunciar siguiendo a Hubert ni siguiendo a nadie.  Porque el deber de nosotros, el deber de los soldados rebeldes, es seguir a la Patria, es seguir a la Revolución, es seguir y es morir por esa Revolución.  Que no vengan los compañeros a sentirse afectados, porque quien fue su jefe atraviesa una situación difícil.   Muchos de esos compañeros vendrán de nuevo con la frente en alto, porque estamos como ustedes convencidos que son sinceros, que son cubanos dignos y cubanos patriotas que aman como nosotros a nuestra tierra. 

Yo particularmente puedo decir aquí como se lo dije a él, que Hubert Matos en ningún momento me fue a ver para plantearme problemas interiores de este mando.  Como Jefe del Ejército me hizo una sola visita y nunca me planteó problemas de ningún tipo.  Sin embargo, iba a ver a Urrutia, se reunía con Díaz Lanz, y llegó incluso, donde el comandante Juan Almeida, a donde el comandante Calixto García para hacerles proposiciones indecorosas, para que se unieran a él, para en un futuro inmediato emplazar a Fidel, para que definiera el humanismo y definiera lo qué es la Revolución y hasta dónde va.  Nosotros vamos a definir en este momento lo que es humanismo.  Humanismo es la Reforma Agraria… Humanismo es el cese de la fuerza… Humanismo es 10 000 maestros dando clases… Humanismo es los soldados rebeldes trabajando por la Patria… Humanismo es  las viviendas campesinas… Humanismo es el sentido patriótico que hoy, gracias a esta Revolución, ha nacido el Primero de Enero en el corazón de cada cubano… ¡Eso es la doctrina revolucionaria! (Aplausos).

Y si en la guerra se hicieron los más puros sacrificios, yo les pido a ustedes, como cuando nos lanzamos a la ofensiva, que se sigan haciendo sacrificios.  Si antes nos guió el brazo invencible de Maceo, hoy nos guía el pensamiento cubano de José Martí… ¡Por Cuba!… ¡Por Cuba libre!  ¡El Ejército Rebelde…Adelante!… (Ovación y grandes aplausos).

 

René González Barrios: Creo que es más que evidente, después de escuchar las palabras de Camilo Cienfuegos el 21 de octubre ante los amotinados, ante las tropas confundidas y amotinadas en Camagüey, cuál era el verdadero sentimiento de Camilo respecto a Huber Matos. Las denuncias que hace Camilo de Huber, de la traición, la deshonestidad, y cómo el propio Huber Matos después manipula la historia para escribir esas cosas denigrantes que escribió.

Creo que para ustedes es una oportunidad tener la ocasión de escuchar estas palabras. Muy pocas personas en Cuba las han escuchado, reitero. Incluso Elier me está enseñando el libro de la traición de Huber Matos que salió hace unos años y no tiene incluidas estas palabras de Camilo, este discurso de Camilo. Creo que para ustedes es fundamental. Y el mensaje principal que quiero dirigirles es que no se pueden dejar confundir en estos tiempos convulsos donde el imperialismo está hablando ya de guerras de sexta generación. Yo les hablaba de la cuarta como parte de las guerras culturales; los norteamericanos ya diseñaron las guerras de quinta generación, que son las guerras del armamento globalizado, y diseñaron las guerras de sexta generación, que son las guerras para el dominio mental de la población mundial. El imperialismo trabaja como mismo está diseñando el futuro en películas de ciencia ficción, pero son cosas que ya ellos tienen programadas.

De esta confusión que hubo en Camagüey entre revolucionarios y campesinos, hubo otras en Cuba. Pocos años después, en el año 61 aproximadamente, en el poblado de Imías, actual provincia de Guantánamo, se produjo un levantamiento armado contra Raúl Castro, porque Raúl Castro era comunista y quería darle un golpe de Estado a Fidel, que no era comunista. Imagínense, lograron confundir a los campesinos de Imías. Alrededor de 300 campesinos, se levantaron  en armas, y la Revolución cubana, benévola y siempre explicativa, resolvió de manera genial aquella situación.

Raúl dio la orden de que no se podía matar a ninguno de los campesinos sublevados, de que había que sentarse con ellos, que había que convencerlos, y se tomó una medida que yo creo que es ejemplar y da una idea de la magnanimidad y el humanismo de la Revolución cubana: se le pagó a cada campesino un salario por el tiempo que estuvo alzado contra la Revolución, y no solo que se le pagó un salario, sino que se les enviaron a escuelas, enviaron a todos a escuelas para explicarles cuál era la dimensión de la Revolución cubana.

Para que tengan una idea –con esto quiero cerrar por si ustedes tienen alguna intervención que hacer– de quién fue Huber Matos y quién es este personaje protagónico que tanto daño ha hecho o hizo o intentó hacer a la Revolución Cubana con sus tergiversaciones, les contaré un último episodio. A Huber  Matos, cuando Fidel decide organizar la Caravana de la Libertad para llegar a La Habana, le da la orden de que se quedara en Santiago de Cuba, y Huber Matos, ávido de protagonismo, se apareció en La Habana sin que nadie lo llamara, y cuando el tanque de la Caravana de la Libertad estaba pasando el Parque Maceo en el malecón habanero para subir por la calle 23, se subió al  tanque en que viajaba el jefe de la Revolución, y es entonces que aparece al lado de Fidel y de Camilo, porque él no podía faltar en la foto histórica, porque él, con unas ansias enfermizas de protagonismo, tenía que figurar entre los principales líderes de la Revolución.

Ese es el detractor de Fidel, ese es el detractor de la Revolución, ese es el detractor de Camilo y ese es el que inventó toda esa historia de la conspiración, que hoy se vende por ahí y que hoy aparece en las redes sociales y en los discos que consumen los muchachos, que consumen los jóvenes, dirigidos a engañarlos.

Fidel, cuando triunfó la Revolución, tomó una decisión que creo que fue una de las decisiones más geniales de la Revolución, la primera batalla: la alfabetización, hay que enseñar a leer al pueblo, hay que enseñar a los hombres a que piensen. El primer libro que se publicó no fue ningún libro comunista, fue Don Quijote de la Mancha, fue el primer libro que publicó la Imprenta Nacional de Cuba.

Lo que trató siempre la Revolución fue que los jóvenes aprendieran a leer, a escribir, y a pensar. ¡Pensando es que se ganan las batallas!

Muchas gracias.

APLAUSOS.

 

 

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Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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