Cuba, los cubanoamericanos y la emigración hacia Estados Unidos

(Tomado del sitio digital Soy Cuba)

 
Durante el mes de noviembre del 2014 el espacio Dialogar, dialogar de la Asociación Hermanos Saíz, con la cual Soy Cuba sostiene estrechos vínculos, estuvo dedicado al tema «Cuba y los cubanoamericanos». Nuestros editores trascribieron para ustedes la valiosa intervención sobre el asunto del Doctor en Ciencias Históricas Jesús Arboleya
Jesús Arboleya Cervera
Foto: Tomada de Cubadebate

En realidad si algo ha sido una constante con este libro [Cuba y los cubanoamericanos. El fenómeno migratorio cubano] ha sido la mala suerte con los aguaceros. Yo nunca proyecté aquí dar una conferencia, incluso el tipo de auditorio que esperaba era mucho menos selecto que el de ustedes y, precisamente por ustedes, mucho menos pienso dar una conferencia sobre esta temática.

Lo que pensé fue hacer un resumen de las principales tesis que se defienden en el texto y dejarles para que hagan todo tipo de preguntas estén o no estén en el libro, porque en realidad no se trata de presentarlo de nuevo sino de debatir sobre Cuba y los cubanoamericanos. Incluso el nombre de «cubanoamericanos» ya es de por sí polémico.

Ahora bien, cuáles son algunas de las tesis fundamentales que se defienden en el libro, que aunque parece chiquito es bastante extenso.

En primer lugar, enfatizar que la emigración de cubanos hacia Estados Unidos no es un fenómeno que empieza con la Revolución. Se remonta a principios del siglo XIX. La emigración cubana fue la más nutrida de las emigraciones latinoamericanas a Estados Unidos —después de la mexicana— hasta los 80 de este siglo. Esto ha sido una constante en nuestra historia, incluso antes de que fuéramos un país propiamente, un Estado Nación establecido.

La segunda razón es que esa emigración nunca fue representativa de la sociedad cubana. Si hacemos estudios comparativos de las características de la emigración con las de la población cubana en cada etapa lo confirmaremos porque los sectores más desfavorecidos de la sociedad no son los que emigran. Quienes emigran son las personas que están preparadas para enfrentar el reto migratorio.

Incluso, cuando reseñamos la emigración criolla de finales del siglo XIX y nos referimos a los trabajadores tabaqueros hablamos de un sector medio de la población cubana, porque el resto eran esclavos o campesinos. Esos [los tabaqueros] al menos tenían un oficio, y eso los situaba en un nivel intermedio dentro de la sociedad cubana.

Es una constante que, antes y después del triunfo de la Revolución, han sido los sectores medios los que emigran o han emigrado de Cuba.

Ahora podemos debatir si los que emigran actualmente no son los sectores medios producidos por el propio proceso revolucionario y que no solo se miden por su nivel de ingresos sino por su nivel cultural, influencia en la vida nacional, patrones o estereotipo cultural que representan, etc…

 Antes del triunfo de la Revolución resultaba bastante común que la oligarquía nacional emigrara a los Estados Unidos, eso fue una constante también dentro del proceso migratorio cubano aunque se vino a consolidar a finales del siglo XIX porque antes la mayoría emigraba hacia Europa. Ya después de la primera guerra de independencia, Estados Unidos se convierte en un foco importante de destino de la oligarquía nacional, y era común que en la primera mitad del siglo XX cubano alternase su estancia entre ambas naciones, tuviese propiedades, colocara sus capitales en Estados Unidos, educara allá sus hijos e incluso estableciera lazos de parentesco con norteamericanos.

Yo recuerdo que una vez conversando con María Luisa Lobo, la hija de Julio Lobo, y de quien llegué a ser amigo yo le dije: “ven acá María Luisa, ¿cuánto dinero tú tienes de verdad? Ese cuento de que Julio Lobo dejó todo en Cuba…” y ella  me dijo: “Bueno mira, yo no soy millonaria, las que son millonarias son mis hijas. Y mis hijas son millonarias porque yo me casé con un primo de los Kennedy”. O sea, ya ellos habían establecido esos lazos de parentesco que eran bastante comunes en aquella época.

A partir de estudios de Jorge Ibarra, con informaciones de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, del banco… —yo no recuerdo todas las fuentes, esas están en el libro— se puede calcular que en 1958 habían depositado o invertido en los Estados Unidos alrededor de mil millones de dólares. El cuento de que la oligarquía cubana se fue de aquí sin una peseta en el bolsillo, que reconstituyeron su estatus porque son los tipos más inteligentes del mundo… todo eso es falso. Es cierto que hubo otros sectores que se fueron en condiciones desventajosas pero lo que yo estoy llamando la oligarquía, esa clase que era tan cerrada y tan elitista en realidad tenía buena parte de sus inversiones y ahorros en Estados Unidos, y era lógico pues bajo el clima de tensión existente en el país había que ser un millonario bobo para dejar el dinero en el banco de Cuba. Generalmente lo depositaban en Miami, Nueva York o cualquier otra parte. Probablemente ese grupo de inmigrantes ha sido el grupo de inmigrantes más rico que ha llegado a Estados Unidos si lo analizamos a partir de esa segmentación.

Se calcula además, aunque no hay un dato exacto, que en 1958  entre 100 mil y 125 mil cubanos vivían en Estados Unidos el día 31 de diciembre de 1958. La mayoría de ellos era la población flotante que tenía que ver con personas que escapaban del régimen batistiano, los sectores de esa clase media antibatistiana, porque la gente más humilde —salvo excepciones, como que la organización les pagara el viaje— no tenía condiciones para emigrar, habían muchos jóvenes a quienes sus padres les pagaban los estudios en Estados Unidos con tal de que no estuvieran en la vorágine política, estaban los políticos desplazados del poder y también había una masa de trabajadores que después de finalizada la segunda guerra mundial era bastante asidua a emigrar a Estados Unidos incluso en condiciones de temporalidad. Había un momento donde toda una serie de sectores y trabajadores cubanos, sobre todo en invierno que era cuando Miami adquiría importancia económica, cogían vacaciones y se iban a trabajar a Miami pero luego regresaban. De hecho los famosos maleteros que todavía andan por ahí tienen sus antecedentes en aquella época. Era muy común que personas en Cuba se fueran a Miami a comprar, vinieran cargadas de productos y los revendieran en Cuba.

Lo que yo quiero decir con todos estos antecedentes, lo que me interesa reforzar como tesis es que los emigrados cubanos en el momento en que llegaron a Estados Unidos no arribaron a un mundo desconocido. Ese no es el caso del inmigrante chino o paquistaní que llega a algo desconocido. Esa gente [los cubanos] sabía lo que era eso, habían vivido allí, y si no habían vivido allí tenían contactos con la sociedad norteamericana, que tenía una fuerte influencia en Cuba. Quizás habían estudiado allí, o trabajado para alguna empresa, y aunque no hubiera pasado nada de eso fueron los primeros en América Latina que se echaron aire con ventiladores norteamericanos, usaron planchas norteamericanas, vieron televisores norteamericanos, o sea, Estados Unidos no era un destino desconocido para los migrantes cubanos. Y eso, en realidad era una constante que existió antes del triunfo de la Revolución y que después se va a dar.

¿Qué es lo que cambia a partir de 1959? Vimos que el componente social eran sectores medios y vamos a encontrar que hay un alto por ciento de la oligarquía nacional que ya residía en los Estados Unidos,  esas cosas no cambian. Lo que sí cambian son las facilidades migratorias y los beneficios que le otorga Estados Unidos a los inmigrantes cubanos. He ahí una política distinta. Los inmigrantes antes del 59 no tenían esas facilidades, aunque vale decir que el caso de América Latina la política migratoria de los Estados Unidos siempre fue bastante benévola con relación a otros lugares y sin embargo los latinoamericanos no migraban a los Estados Unidos de una manera considerable. De hecho, América Latina era una región de inmigrantes. De todas formas, al triunfar la Revolución se dieron facilidades extraordinarias para ingresar a los Estados Unidos o para asentarse en el país en primer lugar a partir del programa de refugiados cubanos, que ha sido único en la historia de los EEUU, en segundo lugar las inversiones que hizo la CIA en la guerra secreta contra Cuba se calcula que alrededor de mil millones de dólares fueron a parar a Miami como resultado de las operaciones porque no solo consistía en montar a una persona en una lanchita hacia cubana sino que necesitaba de toda una infraestructura: bufete de abogados, bancos, establecimientos que servían de fachada, casas, y toda una serie de otras cuestiones que contribuyeron al desarrollo económico de la región, etc.  Esos beneficios y facilidades extraordinarias son lo primero que cambia, y eso va a tener que ver lógicamente con el volumen de la migración cubana a partir de 1959 comparándola con el período anterior.

En segundo lugar cambia la connotación política de la inmigración. A partir del 59 la emigración cubana comienza a jugar una función contrarrevolucionaria en la política de los Estados Unidos y esa es la razón por la cual se le dan toda esta serie de beneficios y facilidades. De hecho la emigración se convierte en la base social de la contrarrevolución cuando quedó demostrado que era incapaz de sobrevivir dentro del territorio nacional y empiezan a emigrar aquellos sectores  contrarrevolucionarios que servía de base a las primeras organizaciones contrarrevolucionarias. Esa base social de la contrarrevolución se estableció en Estados Unidos, especialmente en Miami.

Ahora bien, estamos hablando de un proceso que obviamente tiene una connotación clasista importante. La emigración estaba compuesta en esta etapa por aquellos sectores más afectados con el triunfo revolucionario y que por razones clasistas e ideológicas confronta con la Revolución cubana. Tenemos un perfil bastante claro de lo que fue la emigración en ese momento. Originalmente se pensó que iba a ser un proceso transitorio, incluso  al primer año del Programa de refugiados cubanos se le calcularon 4 millones de dólares porque se pensó que iba a durar un año nada más.  Acabó costando más de 100 millones anuales. Lo que ocurre es que una vez que resulta evidente —sobre todo después de finalizada la Crisis de Octubre— que ese proceso migratorio era definitivo se da lugar a lo que se podría llamar la integración de los inmigrantes cubanos a la sociedad norteamericana, un proceso que ha sido similar al de todos los inmigrantes que han llegado a los Estados Unidos.

Pero en ese país el proceso de integración de los inmigrantes a la sociedad norteamericana pasa por el reconocimiento de su grupo nacional o étnico, no existe un solo tipo de norteamericano, no hay a que integrarse, usted si es cubano no puede convertirse en  anglosajón ni puede convertirse en italoamericano o en afroamericano, ni en ninguna otra cosa que no sea lo que usted es, alguien a quien la sociedad norteamericana acepta como parte de ella misma, y es partir de ese proceso de integración de los inmigrantes a la sociedad norteamericana que se explican fenómenos como los enclaves étnicos, las diferencias que persisten entre las diferentes comunidades, étnicas, y raciales incluso en los Estados Unidos.

De ese proceso de integración es que surge el cubanoamericano. Así se le llama en Estados Unidos y así también le llama mucha gente aquí. Ese es un término que ha sido objeto de todo tipo de polémica. Si es posible ser cubano y americano a la vez, si eso tiene una connotación ideológica nefasta porque nos remonta a un pasado donde las organizaciones cubanoamericanas eran precisamente las organizaciones de la oligarquía, etc… En realidad es un genérico bastante común en Estados Unidos, donde está el italoamericano, chinoamericano, mexicoamericano, y así surgió el cubanoamericano.

A mí no me interesa tanto discutir el nombre. A quien se le ocurra otro mejor, que se lo ponga. Efectivamente es un nombre infeliz y problemático, pero es el que se viene utilizando sobre todo después del censo de 1970 donde la categoría de hispano fue incluida dentro de las variables del censo y aparecía esta hispano de origen cubano que se dio en llamar cubanoamericano. Lo importante es trasmitir el criterio de que esas personas son inmigrantes de origen cubano que han transitado por el proceso de integración a la sociedad norteamericana hasta convertirse en norteamericanos. Estamos hablando entonces de norteamericanos de origen cubano, pero estamos hablando de norteamericanos pues son personas que viven allí, que ya establecieron su destino allí, que allí educan a sus hijos y que piensan morirse en ese país.

Ya en los años 70’ por ejemplo se hicieron encuestas y el 90% de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos decían que no volvían a Cuba aunque se cayera la Revolución. Ya ellos habían hecho sus vidas allí, y por tanto estamos hablando de un tipo de norteamericano que no es diferente al resto de los norteamericanos con toda la diversidad étnica y cultural de esa sociedad. Ese cubanoamericano, en el proceso de integración, establece lugares de concentración. En un primer momento hubo dos que fueron significativos: Miami y Union City, en New Jersey. Pero Union City prácticamente ha desaparecido como enclave cubanoamericano, por lo tanto estamos enfrentándonos al enclave cubanoamericano de Miami.

Entre las características del enclave cubanoamericano de Miami es que allí tiende a concentrarse y a expandirse. Ya no es la Pequeña Habana, ya no es la Calle 8, ya es toda el área metropolitana, con varios condados, la que se puede considerar como representativo de este enclave cubanoamericano.

Esto plantea un problema nuevo para la cultura cubana, que por sus características históricas se había desarrollado básicamente dentro del territorio nacional. Socialmente no había tenido expresión fuera del país, lo cual es una normalidad en Europa, como sucede con la nacionalidad polaca o la italiana. Solo había ocurrido, en el caso cubano,  con los enclaves de Tampa y Cayo Hueso que no fue hasta finales del siglo XIX que pudimos considerarlos no cubanos sino criollos, pues todavía no había una nacionalidad completamente consolidad aun cuando, por cierto, adquirieron características de enclaves étnicos muy claras, incluso el hijo de Carlos Manuel de Céspedes fue alcalde de Tampa.  Pero esto fue un fenómeno pequeño, estamos hablando de unos miles de personas. Ahora,  el hecho de que a nivel social un grupo tan grande de cubanos viva en un área tan grande como Miami  y se comience a gestar un patrón cultural, es algo nuevo para cultura cubana porque ¿son o no son cubanos?, ¿son o no son norteamericanos?, ¿lo que producen es cultura cubana o norteamericana?… Ambrosio Fornet dice: “Bueno, mientras escriban en español es cultura cubana pero si lo hacen en inglés es norteamericana”. Y en realidad es cultura cubanoamericana, porque es reflejo de la consolidación de un ente social cultural nuevo para nosotros y para la sociedad norteamericana.

¿Cuál ha sido la evolución de esa emigración hasta el momento? De 1959 a 1979 es fácilmente distinguible que la migración está compuesta por los sectores más privilegiados de la sociedad cubana prerrevolucionaria. Si miramos las estadísticas es posible ver que el 30 y pico por ciento eran empresarios, tanto por ciento eran universitarios, y si lo comparamos con el Censo cubano de 1953 que es el último que vamos a tener a mano, vamos a ver la extraordinaria diferencia que se dan entre uno y otro. Y vamos a ver un componente político muy claro que es la confrontación con la Revolución y una ideología que todavía hoy existe en esos sectores sobre todo en lo que se ha dado en llamar el “exilio histórico”. Estas personas emigran fundamente a partir de enero de 1959 hasta 1973 cuando Nixon cancela el puente aéreo entre Cuba y los Estados Unidos. Además, el componente social de esas personas apreciamos que el 90% de los que emigran en esa etapa ya tenían familiares en el exterior prácticamente lo que se produce es la reunificación de esas familias en territorio norteamericano y un contacto muy limitado con el resto de la sociedad cubana. Muchas de esas personas cuando han regresado a dónde quieres ir dicen “llévame a la casa que era de mi familia” pero difícilmente piden “llévame a ver a mi hermana”… quedaron muy pocos familiares de ese tipo de personas.

Las investigaciones resultan más complejas a partir de 1980, con el Mariel, cuando comienza a emigrar un tipo de personas que no son resultados de los conflictos de la Revolución y la etapa prerrevolucionaria. Estamos hablando de personas formadas en la Revolución cubana, de un origen humilde, que la mayor parte de su familia radica en Cuba, son personas que emigran por otras razones. Mucho se ha hablado del Mariel, hay toda una serie de estereotipos, para nosotros eran escoria, para los de allá eran excluibles…, si comparamos la composición social de quienes emigraron en el Mariel con la composición de la sociedad cubana de aquel momento podemos concluir que ninguna emigración se ha parecido más a la sociedad cubana que los marielitos. La razón es muy sencilla se dieron todas las facilidades para la salida por parte de Cuba y Estados Unidos no tuvo ninguna capacidad de selección. Por lo tanto ahí emigró  una parte de esa sociedad que por diferentes razones decidió irse y se fue. Incluso desde parámetros como el punto de vista de composición étnica, pues por primera vez el 40% de los emigrados eran negros y las tablas cubanas daban esa proporción en un 30 y pico %. Este fue un proceso endógeno del proceso socialista cubano; emigraron por alguna razón en conflicto con el sistema socialista que se estaba desarrollando en el país. Por el Mariel emigraron alrededor 125 mil personas en unos meses, pero un dato que yo nunca he podido obtener es cuantos se quedaron porque lo que quiero conocer es el potencial migratorio que existía en Cuba ese año porque si con 125 mil prácticamente se consumió el potencial migratorio que había en 1980 entonces el potencial migratorio era bastante pequeño.

Si lo comparamos con 1994, estudios de la Universidad de La Habana daban más de 1 millón dentro del potencial migratorio. Y si lo comparamos ahora estamos en 2 millones  o por ahí.  Si ese potencial era incluso el doble de los que se fueron en 1980, entonces era bastante bajo, que se explica porque el Mariel en realidad sorprendió a la sociedad cubana porque era uno de los mejores momentos de la economía cubana, un momento donde se estaba afectando las relaciones con el gobierno de Carter pero aún habían sido las mejores que habíamos tenido nunca con Estados Unidos, o sea, no había conflictos tan evidentes como justificar ese flujo migratorio. Pero eso no es lo que me interesa ahora sino que a partir del Mariel entramos en una etapa nueva de la migración cubana, porque esos migrantes ni eran sectores privilegiados de la sociedad prerrevolucionaria, ni tienen conflictos de clases con el Gobierno revolucionario cubano, ni son gente que va a reunirse con sus familias. Apenas el 40% de los marielitos tenían familiares en Estados Unidos cuando emigraron. La inmensa mayoría dejó sus familias en Cuba.

¿Cuál va a ser la constante de estas dos etapas?  La constante es el tratamiento especial de la política migratoria norteamericana. Aunque ese tratamiento especial tuvo sus excepciones, una fue el Mariel y la otra fue los Balseros, precisamente cuando se produjo una emigración que ellos consideraban ilegal y era incontrolada ellos actuaron de una manera excluyente, ese no era el tipo de inmigración cubana que ellos querían y por eso establecieron una serie de normas, algunas muy duras. Y  también  explica esta diferencia  el tratamiento que se le va a dar en la propia política migratoria cubana. A partir del año 1979 se tiende a la flexibilización que tiene una interrupción en los años 80 y 84. Cuando entra en funcionamiento Radio Martí, la respuesta cubana fue parar los viajes de la emigración, pero la tendencia básica es a la flexibilización y la política cubana va a ir desde el rechazo a la aceptación. Hasta que se consuma y consolida en las reformas migratorias del 2013.

¿Cuáles son las condiciones endógenas cubanas que explican la emigración cubana?

En primer lugar hay una contradicción básica: Cuba produce un capital humano que el mercado laboral cubano no puede absorber en las condiciones óptimas que requiere. Eso es una realidad evidente, y el capital humano se convierte en un atractivo migratorio tremendo porque cualquier país del mundo lo recibe. Ese tipo de inmigrante universitario con toda una serie de cualidades no es rechazado. No existen inmigrante cubanos de este tipo rechazados en el mundo.

La segunda característica de esta emigración posterior al 80 es que es ajena al conflicto clasista original por lo tanto la emigración tiende a dejar de ser la base social de la contrarrevolución y eso tiene un impacto en las actitudes políticas en Miami. Eso nos explica cómo está cambiando la actitud política de la comunidad cubanoamericana en los últimos años, hasta el punto de establecerse tendencias que eran inconcebibles hace 10 o 20 años atrás. Como consecuencia de estos cambios, también la sociedad cubana ha cambiado en sus formas de percibir la emigración.

La emigración que se va sobre todo a principios de los 90 es la emigración de la crisis económica y uno de los factores que la motiva es ayudar a sus familiares en Cuba según lo muestran diferentes estudios. No se puede pretender que la familia de la persona que emigró para ayudarla sea su enemigo, por tanto ha ido cambiando la actitud sobre la emigración cubana. Cuando en el año 79 cuando se abrieron los viajes de la comunidad  Fidel tuvo que reunir a todos los cuadros políticos de este país en el Carlos Marx porque la oposición era tremenda y eso marcaba las actitudes que se habían cultivado en el pueblo cubano respecto al enemigo. Era una expresión de radicalidad revolucionaria, pero eso no es lo que ocurre actualmente ni lo que viene ocurriendo hace varios años. Eso explica la necesidad de cambiar la política migratoria.

Lamentablemente el discurso oficial nunca argumenta que una de las razones por las que se cambió la política migratoria cubana en el 2013 fue porque eso era un reclamo de la sociedad cubana.   Siempre se dice la emigración cambió, ya no son los mismos, no son tan enemigos nuestros como antes, la tesis de la mayoría silenciosa, pero nunca se dice la esencia por la cual un gobierno toma sus decisiones. Esto es lo que el pueblo cubano quería, y nosotros nos estamos adecuando precisamente a la voluntad nacional y estamos tratando de establecer una política que se corresponda con esa idea.

Frente a este hecho, el hecho de que Cuba produce un capital humano que el mercado laboral no puede absorber, frente al hecho de que la sociedad cubana además no establece el rechazo al emigrante por razones de naturaleza política ideológica como lo hacía antes, frente a todas estas nuevas realidades… ¿cuáles son las opciones de la política migratoria cubana?

La primera es tratar de frenar la emigración mediante medidas administrativas, pero ya esto ha demostrado que es un fracaso y que antes este contexto sería impopular y lo que haríamos sería acumular una infinidad de problemas. La segunda sería degradar el capital humano haciéndola menos atractiva para otros países pero eso va en contra de la esencia del socialismo nosotros no podemos producir menos capital humano para que la gente no se vaya. El desarrollo económico es una solución. En la medida en que potenciemos el mercado laboral cubano va a ver menos personas que emigren porque encontrarán su realización personal dentro del país, pero esa es una solución a largo plazo.

Los estudios del Centro de Estudios Demográficos de Cuba demuestran que  vamos a tener incluso teniendo esta circunstancia de mejoras económicas una emigración de alrededor de 30 mil personas anuales hasta el año 2030. El problema de la emigración es endémico de la sociedad cubano por lo menos hasta el futuro predecible.

La otra fórmula es que la emigración se integre a la vida nacional de diferentes maneras, dígase desde el punto cultural, económico o a través de otras muchas medidas que pudieran buscarse para que la emigración no sea una pérdida neta como ocurre actualmente.

La política migratoria actual, esa que establece que una persona que prácticamente ha desterrado el concepto de emigrado definitivo puede estar más de dos años fuera del país y que incluso puede prorrogar su estancia sin romper su vínculo con el país, evidentemente es un paso de extraordinario en función de eso y por lo menos resuelve el problema a partir del 2013. Todavía nos queda un volumen considerable de emigrados, digamos un 80%, que emigró antes del 2013 y para los que todavía  esas fórmulas no operan de la misma manera que para los que se fueron después. Pero tengo entendido que esas fórmulas se están revisando en función de hacerlas más flexibles.  Eso era más o menos lo que quería exponer en torno a las tesis del libro y quedo expuesto a sus preguntas para establecer un debate.

(Transcripción: Yisell Rodríguez Milán)

 

Perfil del Autor

Jesús Arboleya Cervera         

Doctor en Ciencias Históricas. Autor del libro Cuba y los cubanoamericanos. El fenómeno migratorio cubano, Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2013. (Premio Casa de las Américas 2013-ensayo histórico-social).

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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