La historia levanta sus máscaras

 

Un nuevo libro sobre Antonio Guiteras toca a la puerta para revelar detalles ignorados y bastante polémicos de la Revolución del 30

 Por: Luis Vázquez Muñoz

Rolando Rodríguez García muestra fotos relacionadas con la vida del hombre del Gobierno de los Cien Días.

Ciego de Ávila.— El historiador Rolando Rodríguez García (Santa Clara, 1940) continúa su serie de la Revolución del 30. A sus estudios sobre la colonia, la República neocolonial, la dictadura de Gerardo Machado y el Gobierno presidido por Ramón Grau San Martín —al cual insiste en llamar el Gobierno de los 127 días—, se le suma un nuevo libro: Antonio Guiteras, el héroe.

El volumen, editado por Ediciones Capiro, se presentó en el 11no. Fórum Nacional de Historia, organizado por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), con una conferencia de su autor y la presentación del joven Doctor e historiador Elier Ramírez Cañedo.

En sus páginas, el Premio Nacional de Ciencias Sociales (2007) y de Historia (2008) retoma una figura de la que, al parecer, se había dicho todo y ahora, a medida que leemos el libro, nos damos cuenta de que todavía quedan unas cuantas cuestiones por decir u otras por develar.

Y, sobre todo, un dato: la historia continúa. «Sí, voy a continuar. Empecé con Colón y he pasado por todas las etapas hasta la Revolución del 30 y voy a continuar con lo ocurrido en la década de 1940», nos dice.

—Profesor, sobre Guiteras se han realizado varios estudios. Desde la biografía de José A. Tabares del Real hasta la de Paco Ignacio Taibo II; pero ahora aparece esta investigación. ¿Cuál es la novedad que nos trae su libro?

—Aunque parezca mentira, en este libro se aclara con lujo de detalles quiénes fueron las personas involucradas en la ejecución de Carmelo González Arias, el traidor que denunció los planes de «Tony» Guiteras para salir del país. Cuando se recuperaron los restos de Tony y Carlos Aponte, se dio una versión del ajusticiamiento. Pocos días después, Luis Buch, dirigente de la Joven Cuba y uno de los protagonistas del ajusticiamiento, envió una carta a Raúl Roa y a Jesús Montané en la que expresaba su inconformidad con esa versión. En la misiva contaba paso a paso cómo ocurrieron los hechos.

«Otra novedad es que se presenta la información recopilada en los Archivos Nacionales de  Estados Unidos, entre estos los despachos de la Embajada estadounidense; también se muestran documentos del Partido Comunista y de la Joven Cuba, que ilustran las complejidades de la lucha y las contradicciones entre las organizaciones de izquierda.

«Pero una de las cuestiones más relevantes es que, por primera vez, se pueden apreciar los intercambios de criterios en las reuniones del Gobierno de los 127 días a través de las actas del Consejo de Secretarios. Esos documentos no se encontraban a la mano de los historiadores, y logré acceso a ellas».

—Guiteras es una personalidad decisiva en la historia; sin embargo, en determinados momentos su personalidad apenas se ha mencionado en Cuba. ¿Por qué esos olvidos?

—Debido a las cicatrices dejadas por los conflictos, los dogmatismos y errores de visión entre los revolucionarios del 30, y que derivaron en la falta de unidad entre las fuerzas de izquierda. Al referirse a esas complejidades, Carlos Rafael Rodríguez dijo que la Internacional Comunista le llamó la atención al Partido Comunista por confundir al social-revolucionario Guiteras con el social-reformista Grau. Por supuesto que no eran iguales, a pesar de que estaban en el mismo Gobierno; pero esas diferencias no se apreciaron en su momento.

 

Grau quiere fusilar, Batista llora y Grau lo perdona

—Cuenta el periodista Mario Kuchilán en su libro Fabulario, que Guiteras intentó fusilar a Batista por traidor…

—Quienes quisieron fusilar a Batista fueron Guiteras y el Directorio del 30. Grau San Martín lo aprobó. La historia de cómo ocurrieron los hechos me la contaron básicamente Willi Barrrientos, Salvador Vilaseca y Segundo Curti. El Directorio Estudiantil Universitario (DEU) se enteró de las conversaciones de Batista con el ex embajador estadounidense Benjamín Sumner Welles, y Carlos Prío, que era uno de los dirigentes de esa organización, corrió a Palacio. Grau se enfureció y lo informó al DEU. Acordaron celebrar una reunión a las nueve  de la noche en casa del periodista Sergio Carbó, que había sido miembro de la Pentarquía. Allí juzgarían a Batista.

«Tony se encontraba ajeno a todo. Los detalles los cuento en el libro. Él se entera porque conoce de la reunión en Palacio y le pregunta a Willi Barrientos, uno de los miembros del DEU, qué estaba sucediendo. “Batista quiere deponer a Grau”, le respondió. Entonces citó a su gente para la casa de Carbó».

—Se dice que en esa reunión Guiteras increpó a Batista, lo llamó traidor y pidió el fusilamiento.

—Quien increpa a Batista es Grau. Tony se recostó a una columna de la biblioteca donde se celebraba la reunión. Desde allí lo miraba todo. Al llegar Batista, Grau hablaba con los jefes de distritos militares que todavía no habían traicionado y lo detuvo: «Batista, no te acerques, que estoy hablando con estos señores».

«Batista se dio cuenta de que estaba muerto. Luego subieron a la biblioteca. Curti se recostó sobre el respaldo de la butaca de Batista. Desde ahí notó que sudaba intensamente. Grau habló a los presentes, anunció: “Señores, voy a dimitir porque he permitido que el jefe del ejército hable con el ex embajador americano, y eso es muy grave”. Hubo protestas. Batista intentó hablar y Grau lo detuvo: “Batista, tú hablarás cuando yo te lo permita”. Y empezó a narrar lo que era una traición. Al fin Grau lo autorizó a hablar.

«Batista se movió hacia la punta del asiento, luego tocó con la rodilla el suelo y empezó a pedir perdón. Dijo que él no sabía lo que había hecho, que él era un pobre guajirito ignorante y ellos personas instruidas. Que Grau había nacido en cuna de seda y él en un pesebre —un miembro del DEU dijo: “Yo nunca entendí de dónde sacó eso del pesebre”—. Que había sido invitado a la mansión de González de Mendoza, un empresario azucarero, quien lo había llevado ante Welles, pero él se lo iba a contar todo a Grau. Y que lo perdonaran, por favor, que pensaran en su mujer y en su hijita».

—¿Pero por qué Grau lo salva? ¿Por lástima, porque lo subestimó o porque veían en él un contrapeso a la figura de Guiteras?

—Grau quería salir impoluto del Gobierno, sin las manos manchadas de sangre, para luego postularse como un mirlo blanco, y salir electo presidente constitucional. También había un desprecio de clase. Ramón Grau San Martín era un burgués, de familia adinerada de Pinar del Río, y Batista era un mestizo pobretón de Banes, en Oriente. Cuando el DEU recriminó a Grau por el perdón, dijo que total, Batista, Pedraza, López Migoya y los demás sargentos todos eran lo mismo, escoria, pura basura. «Daban lo mismo y al menos ya Batista estaba advertido», aseguraba.

—¿Tony sí adivinó desde un primer momento quién era Batista?

—Exacto. Cuando Tony vio que lo habían perdonado bajó y le dijo a sus hombres: «Vámonos». Luego comentó: «Ahora Batista sí es peligroso, porque ya está advertido». Aquella noche Fulgencio Batista hizo la mejor actuación de su vida y la decisión de Grau pesó mucho en la historia. Nos costó la vida de Tony y la de miles de cubanos.

Guiteras se planta. Grau se pone bajito de sal y engaña

—¿Qué tan feliz era la relación entre Grau y Guiteras?

—No debieron ser muy cordiales. En una de las reuniones del gabinete, Guiteras declaró: «Yo soy de izquierda, pero este Gobierno no». Así aparece en una de las actas del Consejo de Secretarios del Gobierno. En otra ocasión, Grau expuso en el gabinete que había sostenido conversaciones con Sumner Welles, y Guiteras planteó que entonces dimitía porque no estaría en un Gobierno en que el presidente hablaba de cuestiones internas con el «extranjero».

«Grau dio marcha atrás. Dijo que sí habían conversado; pero no de política interna, sino de asuntos de economía y de asuntos internacionales. No era cierto. Habían hablado de la entrega del poder. Grau era un zorro y mentía. También es verdad que Grau necesitaba a Guiteras para compensar el peso de Batista y del ejército en el Gobierno de los 127 días. Con el tiempo, Grau se convirtió en el enemigo solapado de Guiteras».

—En su conferencia a los estudiantes de la FEU, usted habló de los comunistas primitivos. ¿A quién se refiere específicamente?

—A los comunistas bisoños del primer Partido; porque el segundo es el fundado por Fidel. No se puede dudar que aquel primer Partido lo integraron compañeros muy valiosos, verdaderos patriotas, dispuestos a los mayores sacrificios. Pero también es cierto que entre sus dirigentes existía una visión estrecha del marxismo y de la sociedad, que los ubicó en un margen de maniobra política muy reducido y confundían marxismo y anarquismo. Llegaron a sancionar a Mella por la huelga de hambre y Ruthemberg, un alto dirigente de la Internacional Comunista, les escribió: «Han cometido un error. Han sancionado al hombre de más talento que hay entre ustedes».

«A Tony lo atacaron muy duro. Llegaron a decir que se encontraba en vías de convertirse en un fascista. No aceptaron ni comprendieron los gestos de Guiteras al ofrecerles plazas dentro de la policía y la infantería de Marina para contrarrestar el poder de Batista y la reacción. En ellos pesó la confusión generada por la masacre perpetrada por Batista en el entierro de las cenizas de Mella.

«Culparon a Guiteras, quien era el secretario de Gobernación, y lo cierto fue que había sido Enrique Fernández, el subsecretario, quien aprobó el entierro. En medio de las acusaciones sobre su persona, Tony reprendió a su subordinado. Dijo que él nunca hubiera autorizado el entierro público porque solo llevaba 15 días en el cargo y todavía no tenía control sobre Batista».

—¿El plan insurreccional de Antonio Guiteras tenía posibilidades reales de triunfar en la década del 30?

—Era quizá el único que podía triunfar. ¿Cuál otro podía lograrlo? El viejo Partido sostenía la tesis de la lucha de clase contra clase y de la lucha de masas. También propugnaba los soviets de obreros, campesinos, soldados y marinos.

«Bajo las indicaciones en esos momentos de la Internacional Comunista, querían realizar en Cuba una revolución semejante a la de la Unión Soviética, sin acabar de entender que las condiciones eran distintas y los obreros no entendían ni qué era el término soviet.

«Con Batista el ejército se volvió aún más represivo y no titubeaba en masacrar a su propio pueblo. Igual pasaba con la oligarquía cubana. La única manera de derribar ese sistema era como lo hizo Fidel: por la lucha armada y no con manifestaciones y huelgas».

—Al morir Guiteras, muchas personas de diversas tendencias políticas afirmaron que en él primaba el terror por el terror y no la lucha revolucionaria. ¿Qué usted opina de ese criterio?

—¿Tony terrorista? Léete el programa de la Joven Cuba. Ahí encontrarás la verdad. Era marxista, y como Fidel, no usaba clichés, como lucha de clases, dictadura del proletariado. No solo era antimperialista. En el libro demuestro quién era Guiteras y la altura de su pensamiento.

—Si Guiteras alcanzaba el poder, ¿qué hubiera pasado en Cuba?

—Hubiera tratado de acabar con el latifundio; los trabajadores tendrían derechos reconocidos y jornadas de ocho horas, más de 30 000 campesinos se habrían beneficiado con la entrega de tierra y el Gobierno hubiera apoyado la educación, la creación de una industria nacional y hasta de una marina mercante. Hubiera seguido un camino no capitalista.

—¿Y los estadounidenses lo hubieran dejado?

—No, ¿y qué? ¿Dejaron tranquilo a Fidel? Todo podía suceder; incluso que Stalin, una figura que no es para nada de mi agrado, pudiera haberle vendido a Cuba petróleo y maquinaria a cambio de azúcar, porque había un Gobierno al cual no entendían mucho, pero que desafiaba a los capitalistas.

—La Revolución del 30 significó un antes y un después en la vida del país. De cierta manera nada volvió a ser igual en Cuba y ese cambio, en cierta medida, también se refrendó en la Constitución de 1940. ¿Hasta qué punto el legado de Guiteras estuvo en esa carta magna?

—Un análisis detallado demuestra que muchas medidas defendidas por Guiteras en el Gobierno de los 127 días o el pensamiento de Joven Cuba, se recogieron en esa Constitución. Me refiero, entre otras, a la condena al latifundio, a la defensa de un sistema de educación pública, al derecho de voto para la mujer y la protección a los obreros y su jornada de ocho horas. Esa Constitución fue muy avanzada; pero la oligarquía y los sucesivos Gobiernos nunca permitieron la promulgación de las leyes complementarias para su aplicación o se buscaron formas para escamotear lo reflejado en ella.

«Sin embargo, el principal legado de Tony está en su ejemplo. Hasta que él aparece, nadie en Cuba se atrevía a desafiar a los estadounidenses. ¿Expulsar al exembajador de Columbia u ordenar que le dispararan al primer marine que saliera de la Base Naval de Guantánamo en son de interventores…? Eso nunca había ocurrido hasta que llegó Guiteras. Él rompió con una cultura política del complejo de inferioridad y eso, te diría, es de lo más importante: la herencia de dignidad y valentía que nos dejó Antonio Guiteras Holmes».

La nueva biografía de Antonio Guiteras Holmes revela detalles inéditos.

A escasos metros de la desembocadura del río Canímar se halla el obelisco que perpetúa la caída de Antonio Guiteras y Carlos Aponte.

Una de las salas del Museo Memorial El Morrillo donde está hoy el túmulo que guarda los restos de Antonio Guiteras y del venezolano Carlos Aponte.

Patio y parte de la explanada del El Morrillo, un antiguo fuerte colonial español, donde ocurrió la muerte de los héroes.

(Tomado de Juventud Rebelde)

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La Luz de la Memoria: “El pensamiento económico del Che está más vigente que nunca”

A 32 años de la impactante salida de su libro, que ganó en 1987 el Premio Casa, Carlos Tablada ha presentado en La Habana la edición 38. Entre recuerdos, evaluaciones actuales y música de Silvio Rodríguez, el economista cubano retoma emocionado criterios que nunca han dejado de ser controversiales.

Este junio Che Guevara volvió a La Habana. Para celebrar su cumpleaños 91, el guerrillero que nunca envejeció, se nos apareció, con su letra menuda, pero inteligible, con la revelación, por parte del Centro de Estudios que lleva su nombre, de una carta que él le escribiera a Fidel en marzo de 1965, sobre la pertinencia de enjuiciar constantemente la práctica socialista,  para evitar los costosos errores que sobrevendrían muchos años después de su tránsito a la eternidad.

Al mismo tiempo que el hecho desataba una ola de comentarios en las redes sociales, reaparecía en empaque de libro, el enjundioso ensayo que 32 años antes había sacudido con similar intensidad los ámbitos académicos: El pensamiento económico del Che, de Carlos Tablada.

Un joven y brillante historiador, Elier Ramírez Cañedo, presentó esta edición 38 del libro de Tablada, resaltando su deslumbrante vigencia y me hizo recordar, de golpe, la primera vez de aquel libro, que ganó el premio Casa de las Américas y centró los debates de un evento internacional, organizado en Cuba en 1987.

¿Cómo recordaría el autor, aquellos acontecimientos?, me pregunté y salí a buscarlo. Casi exactamente como 32 años antes, lo encontré en un espacio pequeño y prestado, lleno de revistas y libros como entonces. Y recordamos:

“El libro ganó premio de Casa de las Américas en febrero de 1987 y el 8 de octubre de 1987 en Pinar del Rio, en el acto por el Aniversario 20 de la caída del Che, Fidel habla y hace un llamamiento a nuestro pueblo y al mundo a hacer un estudio del pensamiento del Che. Hace una crítica de todo el proceso de implantación del sistema soviético en Cuba y dice lapidariamente: Si el Che hubiese estado aquí nos hubiera dicho: ¡Yo lo dije! ¡yo lo advertí!

“Es ahí, en ese discurso, cuando él recomienda mi libro y le pide a todo el mundo que lo estudiara. Lo que más me impacta todavía es encontrar a combatientes de Cuito Cuanavale  que me cuentan que en 1988, unos meses después, entre combate y combate en sus círculos de estudio político estudiaban mi libro del Che.

“Fidel había llamado a usar El Pensamiento Económico del Che, no para aplicar de forma a histórica las fórmulas que se utilizaron en la década de los ´60, sino precisamente para tener en cuenta lo que el Che había dicho que si se aplicaba en Cuba el modelo soviético iba a haber resultados negativos, que en definitiva fueron los que provocaron que hubiera que hacer un proceso de rectificación.

AR: Eso es muy interesante, porque para algunas personas, el Proceso de Rectificación fue consecuencia de la Perestroika, en el sobrentendido de que desde el ´85 Gorbachov había comenzado su política de cambios. Pero son muchas las diferencias entre ambos procesos.

CT: Totalmente. El problema fue que la Revolución Cubana, el Asalto al Moncada fue ya una gran herejía histórica. Nadie podía concebir que a 180 km de las costas norteamericanas se pudiera hacer una Revolución socialista. El partido de mi papá, el Partido Socialista Popular, publicó que aquello había sido un golpe puchista. El Siglo, el periódico del órgano del Partido Comunista de Chile publicó que eran unos terroristas quienes habían asaltado el Moncada, no comenzaron a comprender hasta el año ´58 la herejía de la Revolución cubana, de los moncadistas, de los que vinieron en el Granma, de los luchadores del Llano, de la Sierra, de Girón, ni a los cien mil alfabetizadores Conrado Benítez, ni a los que fuimos a las montañas; no entendieron lo que pasó en la Crisis de Octubre. Y ahí está la Revolución.

Debo decir que el Che era incluso un fan de la Unión Soviética. Cuando él conoce a Ñico López en Costa Rica, después en Guatemala y cuando conoce a su gran amigo Raúl Castro, que es quien lo lleva a conocer a Fidel, él  estaba pensando ir a Paris y luego a Moscú.

AR: De hecho, él pide  libros a Leonov,  el amigo de Raúl,  cuando van juntos a visitarlo en la embajada soviética en México.

CT: Exactamente. Hay dos cosas que impactan al Che y empiezan a cambiar su forma de ver: uno cuando todos caen presos por una delación en México. El único que queda preso es el Che, que le dice a Fidel: “váyanse que los van a apresar”. Fidel le dice: “yo no te dejo, tú te vas con nosotros”, el Che insiste “váyanse”  y Fidel le responde “No, yo te sacotú vienes conmigo”.

El segundo acto que impactó al Che fue en el Granma, bajo la tormenta, cuando quedaba combustible para una hora, se cae Roque al agua y empiezan a buscarlo, y el capitán de la embarcación le dice a Fidel “tenemos combustible para una hora, no sabemos dónde estamos”, Fidel responde, “lo buscamos, lo encontramos o nos hundimos todos aquí en el Golfo”.

Luego, en la batalla de La Plata están heridos los soldados de Batista y los nuestros, el Che era el médico, comienza  a curar a sus compañeros y Fidel le dice “haz una selección y olvídate si es de Batista o si es un soldado nuestro, primero los más graves, no importa del bando que sea”. Esa humanidad lo hace estudiar a Martí, a Céspedes, a Guiteras, a Mella, a Roa, y  va descubriendo las esencias del socialismo cubano en las propias ideas de Fidel Castro, descubre que la Revolución Cubana hizo un cambio cualitativo con relación al socialismo real.

“No tiene sentido ninguna acción humana, económica, política, social, si no va dirigida al mejoramiento humano. El Che, que fue el primer dirigente cubano en visitar el campo socialista, comienza a detectar que eso no lo tenía el modelo soviético.

“Así el Che llega, no sólo a pronosticar, sino a demostrar por qué la Unión Soviética y el campo socialista, iban el capitalismo, iban a desaparecer. Esa es una gran “herejía”.  Fidel y el Che “están locos” diciendo eso en el ´65, pero desgraciadamente pasó. Carlos Rafael Rodríguez -como Aurelio Alonso lo recuerda en uno de los prólogos en mi libro, en una entrevista con Luis Báez en 1993- tuvo la honestidad de decir: El Che tenía razón, nosotros nos equivocamos, no nos dimos cuenta de lo que Fidel y el Che percibieron en los años ´60.

ARAhora voy a recordar aquel 1987, desde mi perspectiva. Cuba entera envuelta en las actividades por el 20 aniversario de la pérdida física del Che, un gran evento de pensamiento en el Palacio de Convenciones, que no dudo que haya organizado el propio Fidel y el centro era tu  libro, todo giraba alrededor del libro: El pensamiento económico del Che. ¿Me equivoco o era la primera vez en la historia de la Revolución cubana que nos deteníamos en el pensamiento económico del Che?

CT: Sí, era la primera vez que lo hacíamos de una forma pública. Yo me  sorprendo cuando dicen que Fidel era un dictador, cada vez que recuerdo lo que allí pasó. Tenemos un solo partido, pero no todos pensamos igual, la diversidad era (es) mucha y de ahí la fortaleza de la Revolución. Y había compañeros que no querían que mi libro se presentara en el evento -que fue el primer Congreso Latinoamericano de Economistas-, así que el libro hubo que entrarlo por la puerta por donde entraba el Comandante en Jefe en el Palacio de Convenciones.

“Eso está publicado en el periódico Granma. Resulta que empezaron a venderlo a cuatro dólares, como para que nadie lo leyera. Fidel me llamó y  me dijo  -cuando ya yo había donado los derechos de autor de la edición argentina que había salido en septiembre de 1987-“Tablada vamos a darlo gratis”, le dije claro Comandante por supuesto. Pero llegamos allí y los mercachifles lo vendían a 4 dólares y Fidel comienza la Clausura del evento diciendo: “Sé que han vendido el libroTablada y yo hemos conversado para darlo gratis. Aquellos a los que les han vendido el libro, hagan una fila por aquí para que les devuelvan el dinero y por acá otra, para que todos puedan adquirirlo gratuitamente porque tiramos 4 mil ejemplares”.

“Era una lucha ideológica, ya que el Che puso en un cuerpo teórico coherente la cultura revolucionara del pueblo cubano, desde los mambises hasta la Revolución  que iniciaron Fidel y sus compañeros del Moncada, que resultó ser esa ideología revolucionaria que nos salvó del descalabro del socialismo soviético y de Europa del este.

“Esa ideología martiana, fidelista, marxista, es la que permite hoy al pueblo cubano seguir desarrollando el socialismo cubano y derrotando al imperio, incluso con la ley Helms-Burton. Pero eso es algo que en aquel momento no se veía así. Era la época de Che y los niños, Che guerrillero heroico. Pero el Che era mucho más y lo logró al tener una cultura muy grande.

AR: Pensemos en aquel momento, cuando aún no se ha producido un acercamiento profundo al pensamiento económico del Che y aparece en el primer capítulo de tu libro, en la segunda o en la tercera página esta cita del Che que dice: …“Desgraciadamente a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo y a los míos propios llega más la apología de un sistema que el análisis científico de él. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo nuestro esfuerzo está destinado a invitar a pensar, a abordar el marxismo con la seriedad que esta gigantesca doctrina merece”. ¿Por qué esta es la primera cita del libro?

CT: Porque me impactó, antes de leer al Che, quien me dijo por primera vez que la Unión Soviética iba a desaparecer fue Fidel Castro.

“Yo estaba de guardia en el rectorado, era profesor de Filosofía de la Universidad de la Habana. Era como a la 1 de la madrugada, yo hacía mi guardia con un fusil y en eso llegó Fidel.

“Él venía de una reunión con un alto militar soviético con relación a la defensa de Cuba y se le veía un poco molesto. Entonces él dice algo que a mí me conmovió por completo, aunque no lo entendí en aquel momento. Dijo: “La Unión Soviética marcha hacia el capitalismo. Estos soviéticos, tao, tao, tao…como decimos los cubanos”. Yo quedé muy impactado por mi formación…mi padre era comunista, en mi casa se reunían clandestinamente en los años ´50 los dirigentes máximos del PSP: Aníbal, César, Blas. Mi papá era abogado del Comité Nacional del Partido Socialista Popular…En fin, a mí esto me conmovió.

“Eso ocurre en abril de 1967. Yo tenía 19 años. Luego viene la muerte del Che y yo asisto a una conferencia que un profesor soviético daba en el hemiciclo de la escuela de Ciencias Políticas, que estaba al lado del rectorado. Él  hace dos críticas a la Revolución Cubana: al Che lo critica, lo hace tierra y dice, además, que la Revolución de enero de 1959 triunfó, no por la lucha armada, sino por la huelga general.

“Yo pedí la palabra, le expliqué todo, le demostré que eso no era así. Pero, con relación al Che, me di cuenta de que yo no conocía al Che. Entonces el enfado que yo tenía con el profesor soviético se convirtió en un enfado conmigo mismo.

“De ahí bajé las escaleras de la Colina y entré a la librería Alma Mater a comprar libros del Che y me dicen que no hay libros del Che, fui luego al Habana Libre, a la Moderna Poesía y tampoco, me dijeron no busques porque no hay. Me fui para la Biblioteca Nacional. Entonces ahí encontré que no había libros del Che, que lo que había escrito el Che estaba todo desperdigado.

“Entonces me quedo pensando y pensando. Finalmente pedí un año sabático cuando cumplí 20 años. Yo tenía muchas cosas en la cabeza, quería ser vaquero. El rector (que era Chomi Miyar Barrueco), me autorizó a ir al Cordón Lechero y en 8 meses que estuve allí pensé cómo hacer una investigación sobre el Che. Y el 1 de junio de 1969, naciendo mi hija Johana Ruth Tablada de la Torre, con su madre Carola en trabajo de parto por veinticinco horas, hice el índice de todo lo que había pensado en la vaquería, hice el plan de lo que hoy es el libro del Pensamiento económico del Che y empecé a escribirlo.

“Luis Álvarez Rom, que fue ministro de Hacienda se había enterado -no sé cómo- que había un loco que estaba haciendo investigaciones sobre el pensamiento del Che, me fue a ver y me entregó una serie de inéditos del Che. También me ayudó Orlando Borrego. El Comandante  Alberto Mora, quien pensaba diferente al Che me contó que  cuando a él lo separan de sus responsabilidades como Ministro de Comercio Exterior, un escolta del Che le dice: “el Comandante quiere verte”.

“Él va para la oficina del Che. El Che le dice: “Oye suelta esas cosas, aquí tienes trabajo conmigo”. Mora le pregunta ¿Qué tú quieres que yo haga aquí? y el Che le responde: “que seas mi asesor principal y que me busques y critiques aquí dentro del ministerio para que encuentres mis errores del Sistema Presupuestario de Financiamiento y todos los errores que tiene el Ministerio de Industrias, demuéstrame que estoy equivocado”.

“Eso me lo contó Alberto Mora y demuestra la grandeza del Che, la humanidad del Che, que busca a uno que piensa contrario a él para que le diga sus errores. Su afán era la Revolución, que no cometiéramos los mismos errores que los hermanos del campo socialista. Todo eso me inspiró y me puse a escribir.

“Quince años estuve haciendo esa investigación y la terminé el 2 de julio de 1984. Hice cuatro copias: dejé una en Palacio para Fidel, una en la oficina de Raúl,  otra para Ramiro que era ministro del Interior y una cuarta para  Almeida, que era el jefe de la Comisión de Perpetuación de la Memoria del Che. Luego, tres años después, Fidel recomienda mi libro públicamente y pide que se estudie.

AR: Celia Hart Santamaría en un fascinante prólogo que acompaña la edición más reciente del libro recuerda que tú hablaste con su madre, Haydee Santamaría, sobre este libro. Pero  antes del ´80 el libro no está concluido…cuéntanos un poco la relación de este libro con los contemporáneos del Che, desde Haydee, por ejemplo.

CT: “Muy sencillo cuando cierran el Departamento de Filosofía yo tuve que cambiar de trabajo y estuve un tiempo en la Facultad de Humanidades, luego pasé a los planes especiales de educación y al sistema empresarial como director económico de la EMPROVA, una empresa de la Secretaria del Consejo de Estado. Ya estaba escribiendo el libro, tenía como 200 páginas de investigación y comienzo a participar en los seminarios para la implantación del modelo soviético. Entonces me alarmo un poco y decido no esperar a terminar la investigación para mandarle a Fidel lo que tengo escrito, pero antes, como tenía acceso a Haydee, a Raúl Roa, decidí dárselo a leer a ambos para que me lo criticaran.

“Haydee me manda a buscar a su casa al lado del mar y ahí Celia cuenta en el prólogo cómo me llevó a la terraza y me hizo jurar. Me dijo: “con esta investigación vas a tener muchas dificultades y vas a tener muchas dificultades porque cambiar el pensamiento es muy difícil y hay fuerzas que no entienden que hay que salir del camino trillado. Quizás cuando tú lo termines yo no voy a estar, me tienes que prometer que aunque tengas las dificultades mayores, tú vas a terminar el libro, aunque te hagan papilla. Quiero que me prometas eso hoy. No sólo por mí, sino  por mi generación”. Yo le dije: sí Haydee yo voy a terminar el libro. Eso es lo que cuenta su hija allí. Cumplí con ella y cuando lo terminé y lo dejé en Palacio para el Comandante, se me aguaron los ojos y pensé en Haydee y en Celia Sánchez Manduley.

AR¿Celia Sánchez, también tuvo oportunidad de acercarse a esa investigación?

CT: Celia sí. Cuando los soviéticos me contactaron en 1978  desde el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética para proponerme hacer el doctorado, yo les digo que acepto si es con mi investigación del Che y ellos estuvieron de acuerdo. Como ya yo trabajaba en la EMPROVA, tuve que pedir permiso a Efrén –director general- y a Celia para que me autorizaran a hacer el doctorado en Ciencias Económicas pero con el libro del Che. Sí, ella estaba al tanto.

“Yo tuve el privilegio de trabajar con tres mujeres excepcionales: con Elena Gil Izquierdo, con Celia Sánchez Manduley y conversar largo con Haydee Santamaría Cuadrado. Y las tres, de cierto modo, me apoyaron totalmente para esta investigación del Che.

ARSiempre se ha marcado una diferencia respetuosa entre Che y Carlos Rafael Rodríguez, que significa la línea económica de la Revolución y la relación más estrecha con la Unión Soviética. Tú recordabas  que en la entrevista con Luis Báez en el año ´93, en plena implosión del socialismo europeo, Carlos Rafael reconoce que el Che tenía razón.

CT: Primero hay que pensar que para muchos Fidel y Che estaban locos por dudar del destino de la Unión Soviética, una nación que tenía 40 años de revolución, que había derrotado al fascismo, al nazismo, que había reconstruido el país y el campo socialista; se estaban convirtiendo en una potencia mundial. No eran visibles sus problemas para nosotros,  los simples mortales. Ahí está la grandeza de Fidel y del Che que sí se dieron cuenta, tuvieron esa visión de corto, mediano y largo plazo. Todo aquel campo socialista desapareció y nosotros estamos aquí. ¿Por qué? Por nuestra dirección revolucionaria, por nuestro pueblo y nuestro socialismo cubano.

“Desde el punto de vista geopolítico, no era posible realizar a cabalidad el proyecto de la Revolución cubana. Nosotros estábamos bloqueados por Estados Unidos, ¿las armas, de dónde venían?, ¿de dónde venía el petróleo?

“Hay que analizar las circunstancias. Carlos Rafael Rodríguez representa ese pensamiento que viene del partido de mi papá. Incluso Carlos Rafael y mi papá se graduaron juntos de abogacía. Carlos Rafael fue el primer expediente y mi papá el segundo de su curso. Era como mi tío. Para ellos era difícil comprender lo que Fidel y el Che estaban diciendo, no cabía en sus mentes.  Como no cabían en muchas mentes el Moncada y la Revolución del 1ro de enero. Hay mucha gente que no quiere reconocer todavía por qué la URSS desapareció. Y ahí está la grandeza y la honestidad de Carlos Rafael, que sí lo reconoció, al decir: “nos equivocamos, Fidel y el Che tenían razón”. Eso es lo que hace falta en el día de hoy y es lo que siempre ha tenido el compañero Raúl.

“Raúl siempre ha tenido ese pie en la tierra que hace falta para, en cada escenario, ir haciendo viable nuestra Revolución. Y es lo que está haciendo nuestro Miguel Díaz-Canel. Yo estoy muy feliz, ya tengo 71 años pero estoy muy feliz por la generación que está hoy día tomando decisiones, arribando a los puestos de poder en las FAR, el MININT, en la  administración pública…

“Yo vi a Díaz Canel en la TV diciéndole a funcionarios que atienden al pueblo, en Camagüey: hay que ser decente y amable. A mí me vino a la mente el  Che, quien dijo que un revolucionario verdadero tiene que ser honrado, honesto y decente. Una persona que no lo sea, no es revolucionaria, por muchos tiros que haya tirado.

“Esa  búsqueda del desarrollo de nuestro socialismo, atendiendo a la gente, de quitar la alienación, de romper el auto-bloqueo, de buscar nuevas fórmulas, esto en lo que tanto Raúl insiste de la economía municipal, local y que Díaz-Canel y su equipo, su Consejo de Ministros están llevando a cabo, eso es fundamental.

“Y no tengo la menor duda de que el Che estaría hoy, como está Ramiro, como está Guillermo, bajo el mando de Raúl y de Díaz-Canel, llevando a cabo esa misma política. Esa es precisamente la vigencia de Che, porque todas las ideas del Che están vigentes.

ARMientras presentabas tu libro, se publicaba en la prensa digital una carta que el Che le envió a Fidel en marzo del ´65 haciendo una crítica de lo que él creía que estaba mal y que él mismo no había podido resolver.  Ahí todo vuelve a girar en torno a la gran pregunta que desata tu libro y que es la gran diferencia entre el socialismo cubano y otros…porque tú eres de los que cree que no existe un solo tipo de socialismo, ¿verdad?

CT: No. Eso me lo enseñó Fidel, cuando lo oí por la televisión en 1972, hablando en Polonia, diciendo  a toda la plana mayor del Partido Comunista polaco, que existen muchos marxismos y muchos socialismos y que el socialismo que se estaba viviendo allí no tenía nada que ver con el nuestro. Esa idea la repite posteriormente en Cuba y tuvo dificultades para desarrollar el socialismo cubano. Raúl Roa García, Guiteras…Fidel rompió completamente, no es hasta el año 1958, a pocos meses de triunfar la Revolución, que los comunistas aceptan que el camino de Fidel era viable. Es que cambiar ideas es muy difícil.

ARLa herejía era plantearse dudas.

CT: Pensar con cabeza propia como Carlos Marx nos pidió. Buscar soluciones propias. Ajustarse a los principios. Se ha dicho, por ejemplo,  que el Che estaría en contra del cuentapropismo. No¡¡¡ El Che respetó y daba los suministros a la pequeña y mediana industria privada cubana, porque no se nacionalizó todo hasta el ´68, un año después de muerto el Che. Hasta entonces existían fábricas y actividades económicas privadas. El Che no se metió con eso para nada. El Che decía:

“No se trata de destruir las relaciones monetario mercantiles por decreto, que nos hemos encontrado, de lo que se trata es de empezar a crear nuevas relaciones de producción sociales, políticas, ideológicas, culturales, socialistas y protegerlas de las relaciones monetario mercantiles para que vayan creciendo”.

“Las relaciones monetario mercantiles no se pueden quitar por decreto, sino que en la medida en que vayan creciendo las nuevas relaciones económicas, sociales, culturales del socialismo van disminuyendo entonces las relaciones mercantiles. Yo no veo ninguna contradicción del desarrollo de las cooperativas, de los cuentapropistas actuales, con lo que plantea la Constitución  por la que yo voté sí. El Che hubiese votado por eso.

ARNo son las armas melladas…

CT: No. El problema fue que el campo socialista usaba sólo las armas melladas y no creaba relaciones socialistas, ahí está el detalle.

“El detalle está en que el Che quiere que se organice la producción nueva, la producción estatal, teniendo en cuenta las nuevas relaciones de producciones socialistas. Y el Che tenía en cuenta el costo. Eso yo lo desarrollo mucho en el libro.

“A diferencia de lo que ocurrió después y de lo que ocurría en la URSS, el Che conoció por las transnacionales norteamericanas que estaban aquí, cómo funcionaban las primeras máquinas IBM de saldo directo y cuidaban muy bien  los centavos.

“La contabilidad que el Che establece cuidaba cada centavo: si este año tu costo de producción es de 52 centavos por peso producido, el próximo debe ser 51. El Che mandó a un comandante, que era viceministro del ministerio de Industrias, a la provincia de Pinar del Río, porque en el balance económico del semestre había 3 centavos de diferencia. A las dos y pico de la mañana lo llaman a su oficina, donde él estaba esperando. No habían  encontrado la diferencia y le propusieron: vamos a seguir mañana porque no aparece. Él dijo no, busquen las diferencias porque hoy son 3 centavos pero mañana son diez pesos y luego millones.

“Luego se comenzaron a contabilizar las pérdidas y faltantes. No es posible que haya pérdidas, si las hay eso es robo. Eso en el sistema del Che no existía, él no permitía la corrupción. Uno puede ser muy bueno el primer día y terminar en ladrones y traidores.

“El pensamiento del Che hoy día, además con la agresividad del imperialismo, viene como anillo al dedo en relación con lo acordado por nuestro Partido y principalmente Raúl, que ha sido el gran impulsor, con las medidas económicas que ha venido haciendo desde el 2008 y lo que Díaz-Canel está haciendo. Con él está el Che aquí. No tengo dudas de eso.

ARCuesta trabajo verlo, porque es muy fácil creer que la diferencia entre capitalismo y socialismo se reduce a los objetos de bienestar aparente. Es difícil competir con la maquinaria publicitaria que todo el tiempo le está diciendo al ser humano que su éxito está en tener más y no en ser más y yo creo que esa es la piedra angular de tu libro y lo novedoso del socialismo cubano: detenerse en el hombre, el ser humano. ¿Hasta dónde han llegado estas 38 ediciones del libro?¿Nadie ha impugnado sus ideas, siendo como es un libro hereje?

CT: Se han editado más  de 600 mil copias y decenas de ediciones piratas, existe ahora mismo una edición pirata en Alemania y en realidad no me importa con tal de que se conozca más el pensamiento de Che.

“Voy a hacer pública, por primera vez, una experiencia que nadie sabe. Como te dije, los soviéticos me propusieron hacer el doctorado allá en la Academia de Ciencias de la Unión Soviética en Moscú y el 28 de octubre de 1986, por Camilo escogí la fecha, yo defendí y obtuve la máxima nota. El 29 regresé y el 30 me habían citado funcionarios aquí, para decirme que no se podía publicar el libro ya que dañaría las relaciones soviético- cubanas.

“Yo les enseñé el diploma dado por los soviéticos, con la firma del director del Instituto de América Latina y una carta de Oleg Darushenko, que era el jefe del departamento Cuba en el Presidium del Comité Central ¿Cómo mi libro va a afectar las relaciones soviético- cubanas? Gracias a esta negativa de ciertas Autoridades, fue lo que decidió que lo mandara al premio Casa de las Américas. Me habían hablado del premio por  el aniversario 20 del asesinato del Che y me decidí a enviar el libro.

“Pero lo que quiero destacar en base a lo anterior, son los hechos posteriores: desaparece la Unión Soviética, desaparece el campo socialista, con el que sosteníamos el 80 y pico por ciento de nuestro comercio, de donde venía el 98% del petróleo, cae el PIB en un 35%. ¿Y qué hace Fidel en esa coyuntura? Fidel prioriza la Cultura. Crea las editoriales provinciales, las Riso, destina recursos a la cultura y a la ideología. Comíamos poco, una o dos comidas al día o malamente, no había café, no había esto, no había lo otro.

AR: Y él hacia como Martí, hacia todas partes iba.

CT: Exactamente, recorriendo el país. Me acuerdo de sus botas rotas, que una vez  me llamó y me fijé que  tenía un hueco en un zapato. Pero Fidel siempre concentrado en la cultura. Y eso es lo que nos está salvando hoy día, a pesar de que el Periodo Especial nos hizo pagar un fuerte deterioro, principalmente de valores éticos.

ARAhí es donde entra quizás la gran pregunta de esta época: los valores perdidos, pospuestos. Tengo mi teoría al respecto: creo sinceramente que así como los valores se perdieron en muchos, en otros casos son la única explicación de nuestra milagrosa sobrevivencia a las carencias más grandes.

CT: Eso lo pude ver yo hace una semana cuando fui invitado a conversar con alumnos de una primaria, y ha sido el encuentro más lindo que yo he tenido en los últimos 20 años y mire que yo he tenido encuentros… Fue una conversación el día 14 de junio, comenzamos a hablar sobre quién era Maceo, quién era el Che. Y salí de allí sin ningún tipo de dudas de que el presidente Trump y toda la camarilla asesina que asesora al imperio, no pueden con nosotros.

“Es cierto, nos hemos deteriorado en muchas cosas. Como también decía el Che, con hambre no se puede construir el socialismo. Hay que buscar mecanismos para garantizar que la gente tenga comida, ropa, trabajo, que no tengan que robar para vivir. El Che no era un idealista. Tenía los pies tan en la tierra,  igual que Fidel, que ambos dijeron que la Unión Soviética iba a desaparecer y no se equivocaron. Para haber hecho ese pronóstico y haber dicho por qué iba a desaparecer, hay que ser muy realista.

“El Che era un idealista porque sin idealismo, sin utopía, sin romanticismo, como han dicho tantos, no existe la humanidad. Pero tenía los pies en la tierra y sabía la calidad de la gente. Lo sabía valorar y por eso daba ejemplo.

“Pienso que, a pesar del deterioro, el imperio ha tenido que tomar nuevas medidas, incluyendo desde Obama, porque no nos han podido quebrar. Nuestro pueblo no está quebrado. Estamos con la camisa rota por aquí, el pantalón tiene un hueco por acá, tenemos algunas heridas que todavía  sangran, pero estamos vivos, estamos llenos de energía y estamos llenos de presente y de futuro.

AREs decir sí se logró el hombre nuevo…

CT: Cuando yo veo a los médicos cubanos trabajando en pueblos indígenas de la Amazonía, trabajando en lugares perdidos en África, como es el caso de los dos compañeros que tenemos que rescatar a los que nos han secuestrado y los otros que están allí y no se han ido, ¿qué más hombre nuevo que eso? El que va todos los días al trabajo y que no puede hacer cuatro comidas al día porque el salario no le alcanza, ese es el hombre nuevo también.

“Los que están en contra del Che quieren idealizar también el concepto de hombre nuevo del Che. Si en Cuba no hubiera un hombre nuevo, simple y sencillamente, no estuviéramos aquí. Los Cinco Héroes ¿de dónde salieron? Son gente de pueblo, que no se quebraron. En el concierto de Silvio, dos días después de su llegada, aparecieron ellos con sus madres, con sus esposas y Gerardo contaba: “En el momento peor, cuando estábamos en las celdas de  castigo, cuando no hablábamos con nadie, nos poníamos a cantar las canciones de  Silvio”.

“Por eso yo digo que  Silvio representa la cultura revolucionaria, la cultura de Raúl Gómez García, como bien dijo López Obrador él es el embajador de la poesía, pero también de los mejores valores de la Revolución Cubana. Esta Revolución hereje.

ARCuando Carlos Tablada piensa en aquel 8 de octubre del 87 y en las 38 ediciones que ha tenido el libro y que todas las generaciones desde Fernando Martínez Heredia hasta Elier Ramírez Cañedo son capaces de evaluar el valor del libro que has escrito como un modo de renacimiento del Che y un  momento crucial de la Revolución cubana ¿qué siente?

CT: Dos cosas, recuerdo que mis compañeros me decían que yo estaba escribiendo para los ratones, que donde se había implantado el modelo soviético no había regreso, que yo estaba loco. Por suerte no tuvieron razón.

“Lo otro: yo estaba en Argentina cuando Fidel habló el 8 de octubre del ´87  y donde recomendó directamente la lectura de mi libro. Me enteré el 17 de octubre en el aeropuerto, cuando regresaba de Buenos Aires para Lima donde iba a presentar el libro. Un compañero de la embajada me da el periódico Granma y me da a leer el discurso de Fidel en el avión. Me dio diarreas,  me eché a llorar, no por mi libro, sino porque comprendí que los compañeros de Fidel, de Raúl, de Ramiro, de Haydee, que habían muerto en el Moncada, en la Sierra o en el Llano, no murieron por gusto, los que murieron en Girón, los que han muerto en la clandestinidad que todavía ni se sabe que son héroes y que lo que ha pasado nuestro pueblo comiendo una comida al día, a  veces sin nada, sin electricidad, no se sacrificaron por gusto.

“Porque nuestra Revolución, el socialismo cubano, desde las ideas de Céspedes y los mambises cubanos hasta el día de hoy, sitúa al ser humano en el centro y eso te da la ética que el Che entendió: que el arma fundamental de los mambises fue la ética. Y el Che entendió cuando Fidel le dijo que curara al más grave, comprendió que  el arma más grande de la Revolución era la ética, ella no engañaba a nadie y eso es lo que nos da la fuerza para seguir combatiendo. Y es bueno que la gente salga a otros países y vea y compare para saber bien qué tenemos y todo por lo que tenemos que seguir luchando contra el imperio y contra la burocracia interna que ha estado minando todas las medidas  de Raúl y le pone trabas a Díaz-Canel.

AR: Última pregunta: si estamos bien en el sentido de haber entendido el alerta del Che y estamos en el camino de no dejar caer a la Revolución, ¿por qué otra edición de El pensamiento económico del Che?

CT: “Yo no la pedí, es que el Che está de vuelta en todo el mundo. No sólo en Cuba. De todas las ediciones creadas hay sólo 8 cubanas, de los 600 mil libros tirados  -sin contar las piratas- 300 mil cubanos, los otros 300 mil son de Estados Unidos, Canadá, Europa, Rusia, Turquía, Irán… Ahora se va a publicar en países del Medio Oriente.

“El Che está de vuelta porque la gente se da cuenta de que nos están embruteciendo a nivel mundial, que no quieren que pensemos y nos quieren borrar la memoria histórica. Y el Che es tan puro, ha sido y es tan consecuente en lo que pensaba, sentía y hacía, que nos sigue inspirando, no sólo a los cubanos, para establecer una sociedad mucho mejor en la cual realmente podamos quitar el capitalismo y crear una sociedad  que no destruya el  planeta y acabe con la explotación del hombre por el hombre.

ARYo tengo otra respuesta, como lectora y como cubana también, creo que esas alertas no pasan nunca, porque la construcción del socialismo y del hombre nuevo necesita un repaso cotidiano, aunque hay personas que lo olvidan.

CT: Eso es lo que hizo Elier Ramírez, muchacho joven, revolucionario, brillante…

ARY nieto del luchador campesino Pepe Ramírez.

CT: “Me enteré hace un mes que era nieto del fabuloso Pepe Ramírez. Hombre honesto, decente, honrado, por eso  es revolucionario, como decía el Che. Que Elier haya hecho la presentación de la 8va edición cubana, que lo haya hecho como lo hizo, con una lectura  con los lentes de su generación y del siglo XXI, demuestra que valió la pena haber hecho lo que hice.

AR: Quiero terminar con lo que escribió nuestra gran amiga Celia Hart Santamaría en uno de los prólogos del libro: “En nombre de aquella generación ideológicamente desesperada, aturdida por el estalinismo, confundida con  la perestroika, es por lo que le agradezco formalmente a Carlos Tablada que haya salvado este libro del mar”.

Escuche el podcast

La Luz en la Memoria

Durante 13 años (2002-2015), Arleen Rodríguez Derivet mantuvo al aire el programa La luz en lo oscuro, que durante la última hora y media de la noche de cada domingo, entraba con un mensaje de amor y esperanza a las cárceles de los Cinco Héroes cubanos presos injustamente en los Estados Unidos, por las frecuencias de Radio Rebelde.

Tras el regreso de los Cinco a Cuba, el programa realizó con ellos sus últimas emisiones. Pero el director del espacio, Demetrio Villaurrutia y su guionista y conductora, insistieron en mantener la especial conexión que durante ese tiempo se había establecido con su amplia audiencia nacional e internacional.

Después de ensayar otras variantes de realización, surge La luz de la memoria, que mantiene frecuencia dominical y un formato de diálogo con uno o más invitados, que se intercala con música, preferentemente escogida por los entrevistados.

(Tomado de Cubadebate)

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Fidel y la UNEAC

Elier Ramírez Cañedo

En momentos en que se celebra el  IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es imposible no tener presente a Fidel; su vínculo con esta organización fue íntimo, emotivo, intenso y sistemático durante décadas. El 30 de junio de 1961, reunido con escritores y artistas del país en la Biblioteca Nacional, el líder de la Revolución pronunció lo que pasaría a la historia como Palabras a los Intelectuales. No se puede hablar del origen y nacimiento de la UNEAC sin referirse a estas reuniones de junio de 1961. Pero lo cierto es que habrían muchas otras palabras a los intelectuales de Fidel, prácticamente en todos los congresos y reuniones de la UNEAC, y es que Fidel inauguró un método, una práctica de diálogo  con la vanguardia artística e intelectual cubana que trascendió al tiempo y las circunstancias. Ello permitió que se salvaguardara la unidad entre los artistas y escritores cubanos, al tiempo que se potenciaba la democratización de la cultura por todo el cuerpo social de la Isla. Fidel entendió desde el inicio que era imposible una verdadera y perdurable Revolución en Cuba, sino se producía una profunda revolución cultural. Siempre visionario, no solo se preocupó por mejorar las condiciones para que los escritores, artistas e intelectuales pudieran desplegar todas sus potencialidades en un ambiente de amplia libertad de creación, sino por lograr que lo mejor de nuestra cultura llegara al corazón mismo del pueblo. En los momentos más difíciles no dudó en señalar que lo primero que había que salvar era la cultura. Sus ideas hoy siguen convocándonos a poner lo mejor del arte y el pensamiento humanista en función del pueblo y de las causas más nobles de la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pueblo es la meta principal

“El pueblo es la meta principal.  En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos.  Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria.

(…)

La Revolución no les puede dar armas a unos contra otros, la Revolución no les debe dar armas a unos contra otros.  Nosotros creemos que los escritores y artistas deben tener todos oportunidad de manifestarse; nosotros creemos que los escritores y artistas, a través de su asociación, deben tener un magazine cultural amplio, al que todos tengan acceso.

¿No les parece que eso sería una cosa justa?

La Revolución puede poner esos recursos, no en manos de un grupo: la Revolución puede y debe poner esos recursos de manera que puedan ser ampliamente utilizados por todos los escritores y artistas.

Ustedes van a constituir pronto la Asociación de Artistas, van a concurrir a un congreso.  (…) y una de las cosas que nosotros proponemos es que la Asociación de Artistas, adonde deben acudir todos con espíritu verdaderamente constructivo…  Porque si alguien piensa que se le quiere eliminar, porque si alguien piensa que se le quiere ahogar, nosotros podemos asegurarle que está absolutamente equivocado.  Por eso debe celebrarse ese congreso con espíritu verdaderamente constructivo, y puede celebrarse.  Y creemos que ustedes son capaces de celebrar en ese espíritu ese congreso. Que se organice una fuerte asociación de artistas y de escritores —y ya era hora—, y que ustedes organizadamente contribuyan con todo su entusiasmo a las tareas que les corresponden en la Revolución.  Y que sea un organismo amplio, de todos los artistas y escritores.

Creemos que esa sería una fórmula para que cuando nos volvamos a reunir —y creemos que debemos volvernos a reunir (APLAUSOS)…  Por lo menos nosotros no debemos privarnos voluntariamente del placer y de la utilidad de estas reuniones, que para nosotros han constituido también un motivo de atención sobre todos estos problemas.  Tenemos que volvernos a reunir.  ¿Qué significa eso?  Pues que tenemos que seguir discutiendo estos problemas.  Es decir, que va a haber algo que debe ser motivo de tranquilidad para todos, y es conocer el interés que tiene el gobierno por los problemas y, al mismo tiempo, la oportunidad esta de discutir en una asamblea amplia todas estas cuestiones.

Nos parece que eso debe ser un motivo de satisfacción para los escritores y para los artistas.  Y con eso nosotros también seguiremos tomando información y adquiriendo mejores conocimientos por nuestra parte.

El Consejo Nacional debe tener también otro órgano de divulgación.  Creo que eso va situando las cosas en su lugar.  Y eso no se puede llamar cultura dirigida ni asfixia al espíritu creador artístico.  ¿A quién que tenga los cinco sentidos y además sea artista de verdad le puede preocupar que esto constituya asfixia al espíritu creador?   La Revolución quiere que los artistas pongan el máximo esfuerzo en favor del pueblo, quiere que pongan el máximo de interés y de esfuerzo en la obra revolucionaria.  Y creemos que es una aspiración justa de la Revolución.

(Del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, como conclusión de las reuniones con artistas y escritores cubanos, efectuadas en la Biblioteca Nacional, los días 16, 23 y 30 de junio)

 

Semillas de la patria de mañana

“Lo más importante a nuestro entender es el espíritu con que el Congreso se ha llevado adelante.  Para el pueblo era un acontecimiento enteramente nuevo.  Primero con el manifiesto, después con la diaria información, el pueblo ha estado conociendo de que se estaba efectuando este congreso de escritores y artistas cubanos.

Algunos, posiblemente los que todavía no son capaces de ver lo que es la Revolución —y hay que estar bien ciego a estas horas, o irremisiblemente ciego— hayan estado intrigados sobre este congreso, ¿de qué se va a tratar en ese congreso?  No faltarían quienes pensaran que este congreso tenía por fin amordazar el espíritu artístico, que tendría por fin coaccionar a los escritores y artistas.

Hay muchas personas a quienes un insalvable prejuicio les impide penetrar profundamente en las grandes verdades de la Revolución; tienden a tergiversarlo todo, y lo ven a través del cristal de su pesimismo crónico.

Este congreso de escritores y artistas se ha caracterizado precisamente por dos cosas:  por su espíritu fraternal y por su espíritu democrático.

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que los escritores y artistas que se iban a reunir en este congreso, eran los escritores y artistas que, casi al cumplirse tres años de la Revolución, han permanecido en Cuba y no se han marchado de su país (APLAUSOS).  Eran, antes que nada, escritores y artistas que han permanecido en el seno de la patria, que están produciendo y están trabajando en nuestro país.

(…)

A todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de enseñar; a todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de maestros.  La tarea más importante de todos nosotros es preparar el porvenir; nosotros somos, en esta hora de la patria, el puñado de semillas que se siembra en el surco de la Revolución para hacer el porvenir.

Nosotros tenemos que considerarnos principalmente como eso.  ¿Cuál es nuestra obra?, ¿cuál es la obra de todos nosotros?  La obra de todos nosotros es el porvenir.  Y el porvenir es mucho más importante que el presente, y los frutos de ese porvenir serán mucho más importantes que nosotros (APLAUSOS), lo que nosotros estamos haciendo vale mucho más que nosotros mismos (APLAUSOS).

Con ese espíritu —porque ya hace rato que consciente o inconscientemente estamos actuando así— se ha reunido este congreso.  Y se reunió con profundo espíritu democrático y con verdadero espíritu fraternal, porque la unión que aquí ha prevalecido —unión tan firme y tan honda, tan espontánea y tan sincera entre los escritores y artistas; unión que ha hecho que en vez de “Asociación” el organismo se llame “Unión” (APLAUSOS)— es el producto de ese espíritu de que hablábamos, ese espíritu de entrega a la causa revolucionaria, esa conciencia del valor de la tarea que a cada cual le corresponde, ese renunciamiento de pasiones, ese renunciamiento de egoísmos, de personalismos y de ambiciones.

Esa unión es la mejor prueba, porque ¿habría sido posible en otras circunstancias tan estrecha unión?, ¿se habría podido producir jamás un congreso semejante, una hermandad semejante, una comprensión semejante?  No, para ello era necesario, primero que nada, la gran depuración que la Revolución ha significado en todos los órdenes; y, en segundo lugar, el espíritu generoso y desprendido que la Revolución ha inculcado a los verdaderos patriotas, a los verdaderos creadores, a los verdaderos y dignos ciudadanos de este país (APLAUSOS).

Y es para todos nosotros un motivo de verdadero regocijo, un motivo de verdadero optimismo, el saber cómo se ha desarrollado el congreso y cómo ha concluido el congreso; la impresión que ha quedado en todos nosotros de lo que eso significa para la Revolución y de lo mucho que ha avanzado la conciencia revolucionaria, y la impresión que ha de quedar en ustedes de la importancia tan grande de la misión que les corresponde, la impresión que ha de quedar en ustedes de la oportunidad extraordinaria que se les ofrece para trabajar, de la impresión consciente y clara que ha de quedar en ustedes y la alegría del privilegio que significa ser escritor o ser artista, ser creador, en una hora de creación como esta (APLAUSOS), en esta hora en que todo el pueblo se entrega a la tarea de crear una vida nueva, en que de la sociedad vieja surge una sociedad nueva, en que la historia de nuestro país crea una de sus páginas más hermosas, en que culmina el esfuerzo de generaciones y generaciones de cubanos, en que culminan los sueños de nuestro pueblo, desde que empezó a tener conciencia de sí mismos el privilegio de ser creador en esta hora, en que todo lo creado por el esfuerzo de nuestra nación surge como hermosa realidad, en todos los órdenes; cuando, al fin, somos dueños de nuestros destinos; cuando, al fin, podemos dedicarnos a trabajar como estamos trabajando.

Ese espíritu de unión, ese espíritu de libertad, ese espíritu de responsabilidad, es el que ha prevalecido, y nuestro pueblo recogerá sus frutos.

Nosotros no tenemos que decirles a ustedes lo que han de hacer; de la realidad misma, surgen las tareas que ustedes tienen delante.  Lo evidente es que ustedes cuentan hoy con las condiciones ideales, con las mejores condiciones para trabajar; y la realidad es que el intelectual, el escritor y el artista cobra en esta hora revolucionaria todo su valor y toda su importancia; el valor y la importancia que solo la Revolución podía darles; el valor y la importancia que solo las clases humildes, liberadas, de nuestro pueblo, podían darles; la importancia que jamás habrían podido darles, el valor que jamás habrían podido concederles las clases explotadoras.

Cuando la explotación ha desaparecido en nuestro país como sistema o como base del sistema social, se presenta por primera vez la oportunidad a los escritores y artistas de trabajar no para una minoría explotadora, sino para una mayoría del pueblo, es decir, de trabajar para el pueblo (APLAUSOS).

(…)

Hoy nos reunimos con ustedes, los escritores y los artistas, para finalizar este congreso.  Ustedes también son trabajadores (APLAUSOS), ustedes también tienen que producir, ustedes también tienen que crear riquezas, y ustedes también son acreedores a la infinita felicidad de los que producen, de los que crean.

(…)

Y así están organizados los obreros, las mujeres, los jóvenes, los niños; así está organizado el pueblo, todo el pueblo está organizado, y ahora podemos decir que los artistas y escritores también están organizados (APLAUSOS), y están organizados para trabajar, están organizados para propender a todo lo que contribuya a la creación artística, están organizados para crear, sin que esto signifique que tenga su forma de organización que chocar con alguna otra forma de organización.

La Unión de Escritores y Artistas se forma, fundamentalmente, para los fines de creación, independientemente de la organización sindical, que tiene otros fines:  todo lo que se refiera a los problemas del trabajo.  Hay muchos que no pertenecen a la unión y pertenecen al sindicato.  Y aquí está representado también el esfuerzo de muchos que no pertenecían al sindicato, que no estaban agrupados en el sindicato, y están agrupados en la unión.

(…)

Tenemos que ir a enseñar a los campos, tenemos que ir a enseñar a los campesinos, y, después, sacaremos de los campesinos, de los jóvenes campesinos, lo mejor, lo que más vocación tenga, y entonces en el futuro organizaremos…  (APLAUSOS) Vamos a sacar el coro de los campos.  Recuerden que nosotros somos semillas, que tenemos que sembrarnos para producir una cosecha grande (APLAUSOS).  Y ustedes, los instructores, son semillas que tienen que ir a sembrarse allí, de donde vinieron, para que de cada uno de ustedes surjan incontables artistas (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE:  “¡Cumpliremosl”).  Ustedes tienen que ir a escoger a los niños y a las niñas que irán a la Escuela Nacional de Arte que ya la Revolución está construyendo, y que comenzará a funcionar para el próximo año, a principios del próximo año (APLAUSOS) y que tendrá capacidad para 3 000 jóvenes, algunos de los cuales irán allí a estudiar desde los ocho años y pasarán allí, en la escuela, todo el tiempo necesario recibiendo una educación integral (APLAUSOS).

Nosotros tenemos que sacrificarnos, recuerden que lo más importante es el porvenir, y este pensamiento debemos llevarlo todos con nosotros, todos, los futuros instructores, los actuales escritores, y los actuales artistas, para que en los congresos venideros podamos ver siempre en sus labios la sonrisa de los obreros de ayer (APLAUSOS), la sonrisa de los creadores, en cada congreso.

(…)

 

Los felicitamos a todos calurosamente; les deseamos que pronto puedan cosechar los frutos del esfuerzo que han hecho; les deseamos que siempre puedan mantener esa ejemplar unión, y que cada día sea más fraternal y más estrecha; les deseamos el mayor éxito como escritores, como artistas, es decir, como creadores, pero sobre todo, como semillas de la patria de mañana (APLAUSOS).

(Del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe, en la Clausura del Primer Congreso de Escritores y Artistas, efectuada en el Teatro “Chaplin”, el 22 de agosto de 1961)

 

 

 

La cultura es lo primero que hay que salvar

 

[…]

A este país no le queda más remedio que vivir en el mundo en que está viviendo hoy, y no le quedará más remedio que utilizar su recurso. Siempre he dicho que si hubiéramos tenido el petróleo de Kuwait o de Venezuela no le habríamos dado ningún impulso al turismo, e incluso durante treinta años, la Revolución todo el impulso que le dio al turismo fue con un objetivo de tipo nacional, pero nosotros tenemos que acostumbrarnos a un mundo donde va a haber cada vez una intercomunicación mayor y una relación , y tenemos que sobrevivir empleando los recursos de que podemos disponer honorablemente y debemos hacerlo honorablemente, pero tendremos que luchar duro contra todos esos peligros y todos esos riesgos que nos puede traer el turismo.

Alguien daba la idea de que la virtud se desarrollaba combatiendo el vicio y creo que combatiendo todos esos peligros y todos esos vicios se puede desarrollar virtud, en un mundo cada vez más cosmopolita.

[…]

La voluntad del país hoy es sobrevivir, desarrollarnos pero, por encima de todo, mantener los principios revolucionarios, mantener la ética revolucionaria mantener la moral revolucionaria, solo que ahora tenemos que defenderla en condiciones mucho más difíciles, porque no solo está el turismo, están las empresas mixtas, está la inversión de capital extranjero, está la presencia de un gran número de funcionarios y de técnicos de esas empresas.

[…]

Ahora tenemos que aprender a vivir, a luchar y a triunfar en medio de estos problemas que hemos estado mencionando aquí. Y yo realmente me alegro muchísimo, me siento feliz cuando hay conciencia de los problemas, cuando veo apego a determinados valores, y como ustedes aquí hoy han planteado muchas cosas relacionadas con todo esto que nos duele en el alma, nos compensa y nos consuela saber que haya tan fuerte conciencia en relación con todo esto.

[…]

Creo por eso que es muy apreciable este sentimiento de amor a los valores que la Revolución trajo, a las virtudes que la Revolución trajo, a la justicia que la Revolución trajo; porque una de las cosas que se le pueden reprochar a la Revolución es que trajo demasiada igualdad para la vida real, llegó a establecer el igualitarismo y eso hubo que rectificarlo, porque no duncionaba, y menos funciona en la pobreza: mientras más pobreza, menos funcionará el igualitarismo.

Pero la gente aprendió a convivir con todos esos valores y yo lo he apreciado. Todas esas manifestaciones que veo, para mi son manifestaciones de lo profundamente arraigadas que están en nuestra sociedad y en nuestro país determinadas ideas, determinados valores, determinadas creencias que se han puesto aquí de manifiesto; pero lo menos que puedo sugerir aquí es que seamos capaces de mantener nuestro apego y nuestro amor por todos esos valores, en estos tiempos tan difíciles en que tantas cosa nos amenazan, en que tantos riesgos nos amenazan. Y la cultura es lo primero que hay que salvar, y si estamos dispuestos a darlo todo por restaurar La Habana Vieja y salvarla, cómo no hacerlo con la cultura.

[…]

Si es importantísimo que la cultura no se pierda, es lógico y de suma importancia, y nos tiene que preocupar a nosotros, a los revolucionarios, porque sabemos cuánto ha hecho la Revolución en este campo y cuánto hizo de forma desinteresada, simplemente por el desarrollo de la cultura, no con la idea mercantilista de buscar ingresos; si importante es salvar la cultura, importantísimo es preservar los intelectuales y artistas que ha formado el país. Por lo tanto, tenemos que ver qué hacemos y cómo hacemos las cosas, porque en realidad muchos han tenido que salir porque no tenían taller, no tenían tarea concreta que realizar.

No es el caso de todos los que salieron, ya aquí se dijo que hay algunos casos que lo hicieron por otras razones, a otros los obligaron a hacer declaraciones contra la Revolución, en fin… Pero tenemos que preservar a los artistas y a los intelectuales que se han formado en estos años, eso es importantísimo, y las medidas estas que yo decía que estábamos analizando, tenían el objetivo de crear las posibilidades de trabajo para esos artistas, mantenerlos vinculados al país, no perderlos, incluso las posibilidades de trabajo para esos artistas, mantenerlos vinculados al país, no perderlos, incluso, la posibilidad de que puedan traer dinero que ganan en el exterior y guardarlo aquí, depositarlo aquí.

El objetivo fundamental, repito, no era presentarnos en el congreso con determinados problemas de tipo material y económico resueltos, sino adoptar medidas que protegieran nuestra cultura, que promovieran el desarrollo de nuestra cultura que permitieran al país recibir los beneficios de ese desarrollo cultural, beneficios no solo espirituales, sino también materiales, y algo importantísimo en estas condiciones preservar el caudal, el tesoro humano que hemos acumulado en estos años. Esa era la motivación principal que teníamos en todo esto.

Perdóname Abel que te haya robado unos minutos del escasísimo tiempo de que disponemos, pero me parece muy importante, ya que se hayan tocado algunos puntos de estos temas, hacer estos esclarecimientos, y sobre todo, llevar a la conciencia de nuestros intelectuales y artistas que en condiciones difíciles, muy difíciles, tenemos que librar esta batalla, y que, después, que libremos y ganemos esta batalla, debemos ser mejores y debemos ser más puros.

 

(Fidel en el V Congreso de la UNEAC, Granma, 25 de noviembre de 1993, en Memorias del V Congreso de la UNEAC, La Habana, diciembre de 1993,  pp.3-7)

 

 

Un examen de conciencia de verdad

 

Parecía que dándole oportunidades a todos y abriendo aquellos clubes aristocráticos a toda la población y el acceso a las playas y las escuelas,  a las universidades a todos, todas las posibilidades, estábamos logrando hacer desaparecer la discriminación. Pero hemos comprendido que el problema es mucho más serio. Creíamos que incluso desapareciendo las clases y los explotadores y los ricos, se iba a crear la verdadera igualdad de oportunidades para todos. Pero después nos dimos cuenta de que la discriminación era un aspecto social y cultural. Si uno le da igualdad de condiciones a todos, no puede olvidar que hay sectores sociales que tienen mucho más nivel de cultura, de preparación. Ellos educan a sus hijos, tienen mejores viviendas, mejores condiciones para todo. Esos sectores sociales, que también son revolucionarios, y no ricos ni terratenientes, están por encima. Y entonces para entrar en una escuela selectiva, solo ingresan los hijos de los profesionales, y los de los vecinos de la Habana Vieja no ingresan. Porque los de los profesionales tienen al padre profesional, que ayuda a su hijo en la educación, le repasa las clases o le busca un repasador. Mientras que un núcleo familiar tiene todas las condiciones para hacerlo, el otro núcleo no lo tiene. Y podemos observar que entre quienes tienen acceso a determinadas instituciones, la proporción de personas de color blanco, aunque no sean racistas, es mucho más alta que la proporción de personas de color negro. Y yo sí no creo en absoluto que eso sea un fenómeno genético ni mucho menos, pienso todo lo contrario.

Hay hasta una especie de discriminación histórica, porque los esclavos fueron los precursores de la independencia de este continente, aunque la independencia quedó como una cuestión de blancos. Las guerras de independencia que se conocen en este hemisferio fueron las que iniciaron las clases dominantes, los criollos. Y en la propia Cuba, en el siglo pasado, surgió la idea del anexionismo, las grandes plantaciones, las grandes riquezas, los grandes propietarios de esclavos, eran los criollos. Por eso no querían la independencia, tenían miedo con lo que pasó en Haití.

El hecho es que nosotros no hemos resuelto ese problema, y no es por falta de voluntad ni mucho menos, es que hay una cultura heredada de la esclavitud y aún después. Porque los negros estaban peor casi que cuando eran esclavos. De dónde iban a salir ilustres, grandes eminencias, grandes intelectuales si no iban a la escuela. Y esa es la situación de la población negra en nuestro país, estoy absolutamente convencido.

Nuestra ilusión fue creer que únicamente la Revolución lo cambiaría todo al cambiar el sistema de propiedad y socializarlo todo y que iba a poner fin a la discriminación. Pero observamos con tristeza cómo se prolonga el fenómeno, aún en medio de la Revolución tan radical como la nuestra. Tenemos que hacer un examen de conciencia de verdad. Hay que crear una escuela sobre esta problemática. Nosotros que somos, como ustedes dicen, multiétnicos, multirraciales y multiculturales, tenemos que resolver este problema y deberíamos ser ejemplo en su solución. Y hay que decir, después de tantos años de Revolución, que nos hicimos ilusiones acerca de su naturaleza.

(Tomado de “Arte cubano, retos y jerarquías”, Memorias. VI Congreso de la UNEAC 5 al 7 de noviembre de 1998, Ediciones Unión, La  Habana, 1998, pp.94 – 192.Las palabras de Fidel, pp. 100-102) (Estas palabras de Fidel en el VI Congreso de la UNEAC, 5-7 de noviembre de 1998, se derivaron a partir de una intervención de Tito Junco y otros delegados que se refirieron a la prevalencia de prejuicios raciales en la sociedad cubana)

 

 

 

 

 

Todo lo que fortalezca éticamente a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo

Queridos Miguel Barnet y demás miembros de la UNEAC

No puedo estar con ustedes en los debates. Conozco las preocupaciones de algunos de los miembros de la organización ―sobre todo las tuyas, Miguel― debido a la costumbre tradicional de mi presencia en los congresos de nuestros escritores y artistas.

Deseo no obstante, como un modesto aporte a la reunión, expresar algunas inquietudes que me vienen a la mente, habituada a plantearse complicadas interrogantes, aunque no siempre con la calma y el tiempo de que ahora forzosamente dispongo. Seré breve, sintético y limitado a muy pocas observaciones.

El ser humano moderno no es menos egoísta que el griego de la época de Platón. Por el contrario, el de hoy está sometido a un diluvio de publicidad, imágenes e influencias a las que jamás lo había sido.

En el socialismo no se puede excluir la fórmula de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo. ¿De dónde saldrán los recursos de la sociedad para ofrecer los servicios esenciales de la vida a todos, puedan o no trabajar, produzcan o no bienes o servicios económicos?

El aporte a la sociedad no puede escapar de una parte proporcional, y nunca igual, de lo que sea capaz de crear. El impuesto es irrenunciable y no puede ser simplemente una proporción. Hay un momento, por su alcance, en que puede llegar a ser casi la totalidad de lo creado.

El impuesto directo ha liquidado a gobiernos de izquierda en los países nórdicos y otros europeos. No hay nada más antipático. La captación del excedente en valor de los servicios exportados, aparte de aquellos que se ofrecen gratuitamente en la esfera internacional por decenas de miles de compatriotas, no sólo es justo, sino más comprensible que el cobro directo de una creciente proporción del ingreso personal como un puñal en el pecho exigiendo la bolsa o la vida.

Los estímulos que se instrumentan no sólo en divisas para comprar en el mercado, sino también a través de numerosas formas de contenido social, humano y familiar altamente eficaces, no incitan el individualismo y el egoísmo que conducen a la negación, con los más diversos disfraces, de la sociedad que pretendemos crear.

Escuché los discursos pronunciados hoy por la mañana, varios de ellos excelentes por su expresión y contenido. Mientras elaboraba y pasaba en limpio este mensaje los escuché todos. Tus palabras, Miguel, constituyeron una sincera estocada a los corruptos que, en beneficio personal, se embolsillan una tajada de ese excedente. Hay que golpearlos “con furia de mano esclava sobre su oprobio”, como al tirano. Tomo las palabras de uno de los Versos Sencillos de Martí.

Me pregunto, ¿pueden los métodos con que se administra una bodega crear la conciencia requerida para alcanzar un mundo mejor?

No tendría sentido hablar de conciencia revolucionaria si no existiera el capitalismo desarrollado y globalizado, ya previsto hace casi cien años.

La conciencia del ser humano no crea las condiciones objetivas. Es al revés. Sólo entonces puede hablarse de revolución.

Las palabras bellas, necesarias como portadoras de ideas, no bastan; hacen falta meditaciones profundas.

Hace dos días, en un artículo de prensa extranjera, se habló de treinta inventos geniales que transformaron el mundo: disco compacto, GPS y DVD, teléfono celular, fax, Internet, microonda, Facebook, cámara digital, correo electrónico, etcétera, etcétera, etcétera.

La cantidad de dólares que implica ―y en parte implicó ya― la venta de cada uno de los productos acumula en manos de las transnacionales tantos ceros, que es ininteligible. Peor todavía: cada uno de ellos será sustituido por otro invento más efectivo y ya no puede siquiera garantizarse el secreto de lo que habla una pareja en el banco de un parque.

¿Tiene algún sentido ese tipo de existencia que promete el imperialismo? ¿Quiénes rigen la vida de las personas? ¿Puede incluso garantizarse la salud mental y física con los efectos no conocidos todavía de tantas ondas electrónicas para las cuales no evolucionó ni el cuerpo ni la mente humana?

Un congreso de la UNEAC no puede dejar de abordar estos espinosos temas. Muchos dirán: es fatalismo. Respondo. No, fatalismo es dejar de plantear el problema. Ni siquiera los molestaría a ustedes con estas líneas.

El clima está cambiando como consecuencia de la acción irresponsable del hombre. El equilibrio se ha roto. Cómo restablecerlo es el gran problema por resolver.

Les he mencionado sólo una parte de las preguntas que, observando las realidades del mundo, pasan por mi mente.

Disfruto mucho cuando veo los avances de nuestro pueblo en diversos campos, que otras sociedades libres de crueles bloqueos y mortales amenazas no han podido alcanzar, incluso en materia de lucha por la preservación del medio ambiente.

Eso provoca el odio de nuestros adversarios. He visto artículos de renombrados órganos de prensa capitalista que nos atacan en jauría. Hablan de nuestro país cual si fuésemos indigentes y partiéramos de cero, y no un pueblo con los niveles de educación mínima no alcanzados por los más desarrollados, un índice de salud excelente y seguridad social tal vez demasiado alta, como pensé cuando un delegado del congreso habló con justeza de quienes maltratan groseramente determinados bienes sociales y llamaba a luchar contra hábitos que nuestra sociedad repudia.

El adversario comete errores serios y muestra torpeza inconcebible en su batalla contra la verdad objetiva. Hace muy poco empresas yanquis contratadas para la prestación de servicios, por órdenes del gobierno yanqui privaron a cientos de miles de ciudadanos suecos del acceso al sitio Rebelión de Internet, que publica noticias sobre Cuba. Simplemente les cortan arbitrariamente ese acceso. Son incapaces de comprender que el interés por Rebelión se multiplica y la batalla de ideas entre Cuba y el imperio se intensifica.

Perdonen, queridos compañeros, si me extendí.

Observo al imperio y sus siniestros planes.

Partiendo de nuestros esfuerzos sanos, patrióticos e internacionalistas en las tareas manuales e intelectuales que realizamos cada día, me atrevería a expresar: todo lo que fortalezca éticamente a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo.

Un fuerte abrazo a todos.

Fidel Castro Ruz

1º de abril de 2008

6 y 44 p.m.

01/04/2008

 

 

 

 

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Los métodos de Fidel

 

Ana Cairo

I.

Estamos en la biblioteca de la Facultad de Artes y Letras. En una pared —presidiendo— está el retrato de la profesora Vicentina Antuña, directora-fundadora de la Escuela de Letras y Arte, que se derivó de la Ley de Reforma Universitaria, proclamada en la Escalinata de la Universidad de La Habana el 10 de enero de 1962.

La Escuela de Letras y Arte se inauguró el 14 de febrero de 1962. En su claustro se integraron profesores de la Facultad de Filosofía y Letras e intelectuales cubanos y extranjeros provenientes de otras instituciones; paulatinamente se incorporaron jóvenes graduados. La Facultad cumplió 55 años en febrero. La institución mantiene un bien ganado prestigio. Sus graduados son profesionales reconocidos en Cuba y en otras naciones.

Pienso que intercambiar opiniones en torno a Palabras a los intelectuales aquí en la Facultad podría asumirse como una forma de oportuna celebración.

Me alegra que en el público se encuentre la profesora Sonia Almazán, porque ella puede testimoniar cómo la Facultad ha participado en numerosas acciones de la vida cultural ya habanera, ya nacional.

La profesora Vicentina Antuña fue la primera jefa de la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación desde los días finales de enero de 1959. Siempre quiso simultanear las responsabilidades con el estricto cumplimiento de su docencia como profesora de latín. También organizó el Consejo Nacional de Cultura como institución autónoma. Al morir se desempeñaba como presidenta de la Comisión Cubana de la UNESCO.

Entre enero de 1959 y 1962, Vicentina participó en los procesos de modernización y rearticulación de las disciplinas e instituciones culturales. En honor a la verdad, una parte del claustro también lo hizo. Basta mencionar a José Antonio Portuondo, Mirta Aguirre, Roberto Fernández Retamar y Graziella Pogolotti. De este modo, algunos de los temas de historia cultural que vamos a tratar en el panel, tuvieron repercusiones en la historia de la facultad.

II.

Quiero recordar a Alfredo Guevara (dirigente de la FEU, graduado de Filosofía y Letras), quien siendo presidente del ICAIC impartía clases de cine en esta Facultad.

En su última década de vida, Alfredo quiso reunirse con jóvenes universitarios. También organizaba en su oficina debates sobre temas culturales y políticos de naturaleza teórica con intelectuales de diferentes edades y profesiones. Aprendí y me divertí muchísimo.

Alfredo decidió multiplicar las experiencias y organizó giras para discutir con jóvenes en diferentes universidades. La pervivencia del proyecto “dialogar- dialogar” es el mejor de los homenajes.

III.

El discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961, continúa siendo un texto muy importante. Merece que se siga analizando y discutiendo con beneficio para todos.

Reitero algunas observaciones, explicadas con más detenimiento en otras ocasiones:

Para una cabal comprensión del texto, se requiere que sea mejor contextualizado. Defiendo las ediciones bien anotadas.

Los diversos tipos de  lectores, las prioridades generacionales, necesitan el máximo de informaciones en cuanto a tiempo y a espacio: ¿quiénes participaron en las discusiones?; ¿qué plantearon los oradores?; ¿qué tòpicos se esclarecieron?; ¿cuáles fueron los temas de mayor repercusión?

Creo que la edición anotada debería incluir una relatoría: ¿qué se discutió en cada una de las tres jornadas?; ¿quiénes hablaron?; un resumen de lo que dijeron. Elier Ramírez (compilador) preparó Un texto absolutamente vigente. A 55 años de “Palabras a los intelectuales” (Ediciones UNIÓN, La Habana, 2016). Allí,  republicó “Cuando se abrieron las ventanas de la imaginación”, de Lisandro Otero, elaborado a partir de sus notas.

IV.

Insisto en que todos deberíamos continuar las búsquedas en agendas, libretas de notas, cartas, etc.

Si se publicó en la revista Encuentro de España una versión de lo debatido el primer sábado en torno al esclarecimiento de lo ocurrido con el documental de Saba Cabrera Infante, estoy convencida de que existen las versiones de las otras dos sesiones. Hay que perseverar.

V.

Mi insistencia en la exhaustividad de los contextos se debe a que son imprescindibles para entender la originalidad de los métodos de Fidel.

Fidel es un genio político latinoamericano, un líder mundial del siglo XX. Predominará la admiración por sus métodos. Justamente desde esa perspectiva quiero comentar Palabras a los intelectuales.

 

VI.

Fidel tuvo una formación básica como joven político en la Facultad de Derecho. Aprendió muy rápido.

Sugiero la lectura de la versión de su discurso el 27 de noviembre de 1946, en el mausoleo de los ocho estudiantes de medicina en el cementerio de Colón. Se aprecia a un orador hábil que enlaza la conmemoración histórica con dos temas de actualidad para un público de jóvenes: los atropellos de que están siendo víctimas otros estudiantes y la escandalosa corrupción de José Manuel Alemán, ministro de Educación.

El presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt promovió el uso de la oratoria y el periodismo radial. Esa modernización se generalizó en Cuba con celeridad. Fidel, como la mayoría de los dirigentes estudiantiles de los 40 y 50, conocía muy bien los usos políticos de los espacios radiales.

Por razones similares, ya graduado de abogado y matriculado en una segunda carrera,  se entrenó en el periodismo de investigación.

Disfrutaba practicando la cultura de los debates. Se concentraba totalmente; aprendía de los argumentos de otros participantes y los reutilizaba para lograr pactos y consensos.

VII.

Entre las creencias generalizadas de 1959 estaba que Fidel casi no dormía, porque vivía participando en infinitas reuniones.

En febrero del 59, se hizo famosa la audacia con que Fidel logró convencer a los trabajadores azucareros de que no se fueran a una huelga. Durante horas, en el teatro de la CTC, escuchó pacientemente las demandas de todos los que pidieron la palabra y después estructuró respuestas convincentes ya temáticamente agrupadas. Cuando terminó la plenaria azucarera, los obreros salieron a defender un proyecto político y social  de inmediata ejecución revolucionaria, donde ellos eran los protagonistas.

 

VIII.

Desde mayo de 1959, cuando inauguró el curso académico, Fidel visitaba con frecuencia la plaza Cadenas de la Universidad de La Habana. Allí entrenaba sus habilidades para construir políticas. También se actualizaba y se divertía.

Para los que hemos envejecido en la Universidad, Fidel era un miembro de nuestra comunidad. Se aparecía en la Plaza Cadenas con los temas sobre los que quería oír criterios. También, los estudiantes aprovechaban y colocaban los suyos en los intercambios.

Los profesores de la Escuela de Letras siempre consideraron prioritario que los jóvenes aprendieran cómo se hacía la política real. En minutos, circulaba la noticia de que Fidel estaba en la Plaza Cadenas. Se interrumpían las clases y los jóvenes se iban corriendo a participar. Entre 1968 y 1975 presencié discusiones acaloradas, en las que primaba el máximo respeto.

IX.

Antonio Núñez Jiménez escribió En marcha con Fidel, cuatro tomos (1959, 1960, 1961, 1962). Como buen científico y cronista, estructura los relatos de forma amena y variada. Diseña un eje principal: la decodificación de los métodos de un intelectual con las más insólitas aspiraciones de nuevos conocimientos.

Sugiero la lectura de las escenas sobre los encuentros de Fidel con los campesinos serranos; y las de las exploraciones científicas de territorios; después, en las tertulias entre ellos, discuten alternativas de desarrollo local.

Recomiendo los capítulos sobre cómo se implementó la primera Ley de Reforma Agraria;  las  intensas discusiones  con todos los jefes de zonas agrarias.

 

 

X.

El éxito de Fidel en las tres reuniones de junio de 1961 con sus colegas intelectuales se deriva de un método ya perfeccionado de hacer política.

En su discurso, respondió a todas las preguntas e inquietudes. En  Palabras a los intelectuales cada párrafo remite a intertextos. Precisamente, no puede entenderse a cabalidad si no se conoce lo dicho en las tres sesiones.
XI.

Revisando los periódicos entre mayo y agosto de 1961, comprendí que originalmente el congreso fundacional de la UNEAC se iba a efectuar en junio. Y hasta el día antes, la prensa así lo anunciaba.

Probablemente,  se tornó álgida la querella acerca del documental de Saba Cabrera Infante; había un riesgo de que las pasiones se desbordaran. En dicha coyuntura, lo más urgente era el esclarecimiento total del episodio en una asamblea pública de los intelectuales. Se llamaba a testimoniar a todos los implicados.

Como salieron nuevos tópicos, se organizó una segunda sesión. Y como volvieron a aparecer inquietudes, se realizó la tercera y última; pero, si hubiera sido necesaria, se habría convocado a una cuarta.

Las tres jornadas intensas estuvieron cada una separadas por una semana. Debe sumársele el gran impacto del excelente discurso. En resumen, durante todo el mes de junio y las primeras semanas de julio, para dar un rápido cumplimiento a los acuerdos de las tres discusiones, se reconfiguró el sistema de instituciones culturales; se reordenaron tendencias y grupos; se aliviaron tensiones; se pactaron formas de tregua.

Con tiempo para planificar bien el éxito y discretamente se podría reorientar el congreso hacia nuevos objetivos.

 

XII.

Por cierto, en la semana entre la primera y la segunda sesión, los críticos de cine se reunieron en la Casa de las Américas y volvieron a ver el documental de Saba Cabrera Infante. Ellos ratificaron su opinión de que en ese momento no debía exhibirse en los circuitos de cine.

No se trataba de una persecución, ni de un problema personal. Se trataba de la percepción colectiva de un grupo de expertos (que hacían dicha labor cotidianamente para cumplir con la política de autorizar o no la exhibición de un material cinematográfico cubano o extranjero). Habría que decir que en todas las naciones capitalistas y comunistas era una práctica política.

XIII.

No debería olvidarse que la Biblioteca Nacional entonces era uno de los más concurridos centros culturales habaneros. Hacer una asamblea en un teatro, donde continuamente estaban entrando y saliendo personas, era resaltar su naturaleza pública y sectorial. No había secretos. (Al igual que en febrero de 1959, lo más natural había sido que la discusión con los obreros azucareros hubiera transcurrido en el teatro de la CTC).

XIV.

A mediados de julio, los organizadores del congreso hicieron pública la noticia de que la nueva fecha sería en agosto (justo en los días en que se conmemoraba el asesinato de Federico García Lorca). Por alusión se redefinía el evento hacia la amplificación de la solidaridad y de la herencia revolucionaria internacional.

En 1959, se había privilegiado la Revolución Mexicana. El expresidente general Lázaro Cárdenas, invitado de honor a los actos del 26 julio en la Plaza Cívica, vino con decenas de intelectuales. Los aportes culturales de la Revolución Mexicana tuvieron un amplio realce.

En 1960, continuó el motivo de la Revolución Mexicana (era el cincuentenario) y se recordó lo ocurrido en Guatemala (1954). Jacobo Arbenz fue el invitado de honor a los actos del 26 de julio en el Caney de las Mercedes, Sierra Maestra.

El congreso fundacional de la UNEAC (agosto de 1961) enfatizó la solidaridad antifascista con el republicanismo español. Se alababa la praxis  de la intelectualidad cubana, que heredaba y actualizaba el gran evento  internacional de julio de 1937,  con sesiones en Valencia, Madrid, Barcelona y París.

Nicolás Guillén y Alejo Carpentier estaban entre los organizadores del congreso. Félix Pita colaboraba. Juan Marinello mantenía su protagonismo (aunque no aparecía en público porque estaba operado de la vista). Leonardo Fernández Sánchez cumplía funciones importantes en el Ministerio de Relaciones Exteriores. En resumen, los cinco cubanos que habían sido delegados en Valencia continuaban haciendo su tarea solidaria.

El argentino Ezequiel Martínez Estrada, quien trabajaba en la Casa de las Américas, fue uno de los latinoamericanos invitados al congreso.

XV.

Palabras a los intelectuales, como documento de política cultural unitaria, se aplicó en las sesiones y los acuerdos del congreso fundacional de agosto de 1961, en la búsqueda de un equilibrio de tendencias en la membresía del  comité nacional, en la de las vicepresidencias y la secretaría, en las publicaciones, en los concursos.

XVI.

Las contradicciones epocales no pueden subestimarse. Desde la fundación de la Tercera Internacional Comunista (1919) se implantó el prejuicio erróneo de que los políticos no eran intelectuales.

El propio título del famoso discurso de Fidel marca una falsa otredad, que se mantuvo como imaginario hasta la primera década del siglo XXI.   Guillén y Che Guevara eran amigos. El primero le pidió al segundo que cediera a la UNEAC los derechos para realizar la primera edición de Pasajes de la guerra revolucionaria. Che aceptó, pero rechazó la invitación de pertenecer a la asociación.

XVII.

Me parece que ya es hora de privilegiar otros discursos de Fidel en particular sobre los temas culturales y sus interacciones con los miembros de la UNEAC a partir del congreso celebrado el 28 de enero de 1988, cuando Abel Prieto fue elegido presidente de la UNEAC.

La participación de Fidel en los plenos del comité nacional y en los congresos  de la UNEAC es tan importante como su presencia en la Universidad de la Habana entre 1959 y 1975.

Creo que debería estudiarse la originalidad de su pensamiento en el discurso del 20 noviembre de 1993 (por azar concurrente lezamiano, día del natalicio de Félix Varela), del cual solo se cita la frase de que lo primero que hay que salvar es la cultura.

Pienso que los métodos de Fidel para hacer política cultural tuvieron un desarrollo sorprendente durante el llamado “período especial”. Asombra su creatividad. Demostró una gran disciplina y tenacidad para actualizarse.

XVIII.

Conozco investigadores extranjeros que se están dedicando a profundizar en el llamado “período especial”. Reconozco que estoy fascinada con el proyecto de analizar la última década del siglo XX y la primera del XXI en cuanto a problemáticas culturales. Es muy diferente haberlo vivido que estudiarlo.

 

XIX.

Los métodos de Fidel se renovaron en el llamado “período especial”. Me parece que dicha investigación debería privilegiarse. Quizás sería oportuno dedicar algún espacio de “Dialogar-dialogar” a ese objetivo.

Muchas gracias por invitarme al panel.

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La concepción socialista del Che, ayer y hoy

 

Elier Ramírez Cañedo

(Palabras de presentación del libro: “El pensamiento económico del Che”, de Carlos Tablada)

I

Quisiera comenzar estas palabras recordando hoy a Fernando Martínez Heredia, uno de los intelectuales cubanos que más estudió las ideas y las batallas del Che y que fue también un guevariano en la vida. Lamentablemente  lo perdimos físicamente hace dos años, cuando aun su mente luminosa seguía aportando muchísimo al pensamiento social cubano. Gracias Fernando, por tu ejemplo.

Creo ha sido una idea muy feliz que la editorial Ciencias Sociales haya decidido relanzar El pensamiento económico del Che, de Carlos Tablada. Con 38 ediciones realizadas y más de 600 000 mil ejemplares impresos en 14 países y 9 idiomas, esta obra continúa siendo un clásico entre los estudios del pensamiento revolucionario cubano y latinoamericano, al abordar las ideas de uno de los marxistas más descollantes del siglo XX.

Esta nueva edición aparece ahora con una excelente carta de presentación, los prólogos a impresiones anteriores realizados por Aurelio Alonso, Celia María Hart y Fernando Martínez Heredia, quienes no se limitan a destacar los valores del libro de Tablada, sino que lo complementan y dialogan con él a través de vivencias personales y análisis muy oportunos.

Esta es una obra finalizada en 1984, luego de 15 años de laboreo científico y cuyos resultados de investigación tuvieron que  enfrentarse de manera audaz y valiente a poderosas fuerzas internas, en una época donde el Che era recordado y estudiado como guerrillero, internacionalista, hombre de excepcionales cualidades éticas y políticas, pero desconocido en lo más valioso de su pensamiento teórico sobre la transición socialista. Muy poco era lo que se había publicado tanto de la propia obra del Che, como estudios  sobre su pensamiento en el período 1967-1987, hasta la aparición del libro pionero de Tablada.

Es justo mencionar como excepciones de esta etapa, la compilación de buena parte de la obra del Che en 7 tomos,[i] bajo la coordinación de quien en ese momento era su viceministro primero, Orlando Borrego. Estos tomos contaron con el privilegio de haber sido revisados por el Che en 1966 cuando se entrenaba para la lucha en Bolivia, sin embargo saldrían en 1970 en una tirada reducida solo para cuadros de dirección.[ii] En 1972 el Instituto Cubano del Libro tomando como fuente la compilación realizada por Borrego, publicaría Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos.[iii] En el exterior, un año antes, había salido a la luz el libro El pensamiento del Che Guevara, de Michael Lowy.[iv] Pero lo cierto es que las ideas del Che durante años continuaron siendo patrimonio exclusivo de algunos especialistas. Si aún hoy existe desconocimiento y distorsión de sus ideas, hay que imaginarse el contexto de aquellos años, en que la mayor parte de su obra permanecía inédita o ignorada.

Quizás algunos subvaloraron –ya fuera por desconocimiento o mala intención- los aportes teóricos y prácticos del Che a la construcción del socialismo, considerando en espacios íntimos al Che de voluntarista e idealista, asociando su pensamiento al modelo económico asumido en la segunda mitad de los años 60. Vale la pena insistir en que nada tuvieron que ver aquellos errores y distorsiones económicas, con la aplicación del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) creado por el Che. De hecho, el SPF nunca llegó a aplicarse a escala nacional y hasta 1965 convivió junto al modelo del Cálculo Económico defendido fundamentalmente por Carlos Rafael Rodríguez.

A partir de los análisis críticos de las fallas cometidas en la conducción de la economía se pasó a otro modelo diseñado a inicios de los años 70, pero implementado a partir de 1976: el llamado Sistema de Planificación y Dirección de la Economía (SPDE), tomando como base la experiencia de los países del campo socialista. Recordar que Cuba había entrado al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1972. Con el nuevo modelo comenzarían a sentirse entonces en pocos años los efectos nocivos del pragmatismo economicista: la ganancia y rentabilidad al margen de las consecuencias sociales; el estímulo material como único instrumento para incentivar a los trabajadores –deformado además en su comprensión y aplicación-, confianza excesiva en los mecanismos, entre otros males muy similares a aquellos que desde mucho antes venían corroyendo las bases ideológicas y culturales de las sociedades del llamado “socialismo real” y que el Che tan premonitoriamente como 1965 había advertido:

Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere solo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo”.[v]

Aquellas armas melladas del capitalismo utilizadas para construir el socialismo, lejos de ser eliminadas o controladas, fueron robustecidas con la Perestroika y la Glásnot de Gorbachov y penetraron hasta el corazón mismo del sistema soviético, terminando en aquel derrumbe vergonzoso que conocemos.

Fue en ese convulso y peligroso contexto de mediados de los años 80[vi] que el libro de Tablada adquirió una fuerza inusitada, luego de caer en las manos de quien más podía comprender a cabalidad su importancia y trascendencia: Fidel Castro. El líder de la Revolución se convirtió en el principal divulgador de la obra. En discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987 expresaría: “Recientemente se hizo una compilación de todas estas ideas y un economista escribió una obra por la cual recibió un premio en la Casa de las Américas, que tiene el mérito de haber recopilado, estudiado y presentado en un libro la esencia de las ideas económicas del Che, recogidas de muchos de sus materiales hablados o escritos, artículos y discursos sobre cuestión tan decisiva para la construcción del socialismo. La obra se titula El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara”.[vii]

El libro se convirtió en una referencia obligada para acometer en la Isla a partir de 1986 lo que se conoció como Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas. Así el Che, con esa capacidad de seguir naciendo, vino nuevamente a combatir junto a nosotros todas las deformaciones que podían conducirnos irremediablemente hacia el capitalismo, en un momento donde muchos se ilusionaban y defendían la posibilidad de extrapolar las reformas impulsadas por el liderazgo soviético a nuestra realidad. Gracias al empeño de Tablada las ideas del Che sirvieron entonces no solo para rectificar en la búsqueda de nuestro propio camino, sino también como muro de contención a los entusiastas del calco y la copia.

II

Recientemente se hizo público un discurso inédito de Fidel en un encuentro con el Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saiz, el 12 de marzo de 1988, donde se observa claramente la fuerte conexión de Fidel con las ideas del Che, que evidentemente había vuelto a analizar a partir del libro de Tablada. Me permito citar algunos fragmentos:

Nosotros no vamos a descuidar, ni en lo más mínimo, todo lo que se refiere a la eficiencia económica, pero habíamos caído en un mercachiflismo terrible; ni se sabe las consecuencias que habíamos tenido con esas empresas que actuaban como empresas capitalistas, es decir, tuvimos un bache serio.

Yo me imagino lo que ha pasado en algunos países por ahí, porque todos esos mecanismos estuvieron funcionando veinticinco o treinta años; aquí estuvieron diez y por poco acaban con nosotros, esa es la verdad, en el cual se estaba aplicando una experiencia de otros países. Pudiéramos decir que el Che previó, porque el Che –y nunca había vivido esa experiencia por un país del Tercer Mundo- tenía una desconfianza terrible en aquellos mecanismos y decía que no se podía construir el socialismo a base de aquellas categorías capitalistas.

Cuando en el año 1975 se empezó a aplicar aquí el sistema similar a los demás países socialistas, tuvimos todas esas cosas. Después las empresas no querían terminar un edificio porque ganaban dinero moviendo tierra, poniendo columnas y no ganaban dinero terminando, que es lo más difícil, lo que menos ganancia daba, y se empezaron a convertir en unos capitalistas de pacotilla. Yo digo, bueno, podemos decir que la Revolución pasó un período de eso, iba en estancamiento y descenso. Esa es la realidad.

(…)

¿Qué, nos vamos a poner a competir con la sociedad de consumo yanqui? ¿Vamos a entrar en la competencia para que la gente se quede aquí a base de darle más zapatos, más lujos, más cosas? ¿Cuántos se quedarían aquí, si el cemento que une al ciudadano a su patria no es otra cosa que el bienestar material?

(…)

Recuerdo lo que dije que significaba la cultura cuando había los criterios de que “esto cuesta tanto”, “esto es improductivo”, como si lo único productivo fuera aquello que produjera cemento, acero, cosas materiales.

(…)

Si se cree en el hombre, y es un punto de vista del que yo parto, ¿es un animalito que obedece solo al palo o a la zanahoria? Yo no creo que el hombre sea esa porquería realmente. Yo creo que el hombre es mil veces superior a eso”.[viii]

 

 

 

III

A pesar de que el Che se adelantó como nadie en la crítica al socialismo real existente y alertó sobre la restauración del capitalismo en los países europeos, todavía hoy algunos siguen considerando la visión del Che sobre lo que debía ser y lo que no debía ser el socialismo, como idealista. Creo que tener esa valoración a estas alturas solo es posible sobre la base del desconocimiento o la tergiversación de la propuesta teórica y práctica del Che sobre la transición socialista. Basta con leer el libro de Tablada para entender cuanto realismo había en las propuestas del Che. Ese Che realista es que llega a plantear: “pensar que un país entero va a responder a estímulos superiores teniendo hambre…., eso a mí me parece un sueño (…); hay una cantidad de necesidades que son vitales, y ésas hay que satisfacerlas, si no las satisfacemos, difícilmente podamos avanzar”.[ix] Pero para leer y entender al Che hay que hacerlo desde su visión totalizadora del socialismo, donde no se pueden segmentar sus propuestas económicas, de la ideología, la política y la cultura. El Che tomó distancia tanto del idealismo voluntarista como del pragmatismo economicista.

“El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa –expresaba el Che-. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”.

Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en la mente. El llamaba a eso un “hecho de conciencia”. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”. [x]

Y es que para el Che, como destaca Tablada: “los éxitos económicos serían realmente tales en la medida en que, tanto por sus resultados finales como por la manera en que fueran logrados, implicaran un impulso decisivo a la formación de nuevas relaciones sociales más humanas y, por tanto, de nuevas formas de conciencia social”.[xi]

Siendo uno de los grandes humanistas del siglo XX al igual que Fidel, para el Che siempre estuvo claro que la meta fundamental no era solo crear una nueva sociedad como antípoda de la sociedad capitalista, sino crear seres humanos distintos y que, de hecho, era imposible llegar al comunismo si por el camino no se forjaba al “hombre nuevo”. El Che colocaba al hombre en el centro de toda su concepción del socialismo, como actor consciente de la historia, y al factor subjetivo como la palanca principal para crear nuevas realidades. El Che no solo rechazaba al orden de subordinación que realizaban algunos teóricos al subordinar el desarrollo de la conciencia al “gradual aumento de los bienes de consumo para el pueblo”, sino que incluso defendía el criterio que el desarrollo de la conciencia ayudaba a que el individuo pudiera comprender, controlar y guiar los hechos económicos y acelerar más la creación de la base económica en función del proyecto social.

A lo largo de todo el libro de Tablada, se nos presenta a un Che enfrentado a la vulgarización más extendida del marxismo: el  llamado determinismo económico. Para el Che no había economía sin política, tampoco política sin economía, pero era fundamental que la política fuera la que condujera a la economía y no viceversa. No desconocía los límites impuestos por las condiciones objetivas, pero tampoco se subordinaba a ellas. El Che entendía que las circunstancias hacen al hombre, pero también éste es capaz de hacer sus circunstancias. La herejía de la Revolución Cubana y del propio Fidel, ante los supuestos imposibles históricos, habían sido para él mejor ejemplo práctico.

Por supuesto, eso no significa –y estoy seguro que nunca fue la intención de Tablada- que estemos llamados a adoptar como camisa de fuerza las fórmulas en el sistema de dirección económica que el Che ideo para un contexto muy particular, como era aquel de la Cuba de los años 60, pero sí a profundizar en un pensamiento que aun tiene mucho que decirnos en las circunstancias actuales para evitar que “los árboles nos impidan ver el bosque”. Hay esencias en el pensamiento del Che que son y serán útiles para todos los tiempos, y en cualquier circunstancia de un proyecto que pretenda convertirse en una alternativa real y superior al capitalismo.

La enseñanza del Che, como también se desprende de este libro, es que debemos incentivar siempre el pensamiento crítico y por supuesto –si nos decimos revolucionarios y marxistas-, no contentarnos solo con interpretar el mundo, sino transformarlo. “¿Por qué pensar que lo que “es” en el período de transición, necesariamente “debe ser?”[xii] Es una pregunta que continuamente se hacía el Che y que debiera acompañarnos siempre para evitar el anquilosamiento y las verdades eternas, y a que prevalezca la “creación heroica” que proponía también ese gran marxista latinoamericano que fue Carlos Mariátegui.

IV

La influencia que desempeñó el libro de Carlos Tablada en la política cubana de la segunda mitad de los años 80, constituye una muestra ejemplar del papel que pudieran -y están llamadas a desempeñar- las ciencias sociales en nuestro país en la coyuntura actual, en tiempos de trascendentales cambios y transformaciones en nuestra realidad económica, política y social. En un momento en que se han multiplicado los diversos actores y estructuras que hoy intervienen en nuestra economía, sigue teniendo gran vigencia el llamado que hizo Tablada a partir de sus profundos estudios del pensamiento del Che: “La forma en que cada una de las nuevas estructuras económicas e instituciones condiciona y se expresa en las motivaciones del hombre corriente, resulta un aspecto vital que debe ser estudiado en cualquier ensayo sobre el período de transición”. [xiii]

El libro de Tablada que es más que el pensamiento económico del Che, pues aborda su concepción amplia y sistémica del socialismo, nos reafirma que el pensamiento y el ejemplo Ernesto Guevara siguen siendo actuales y necesarios para encarar los viejos y nuevos entornos subjetivos que vienen reproduciéndose en nuestro país –acompañados de nuevas expectativas y paradigmas de éxito, que se alejan del ideal de socialismo al que aspiramos y por el que luchamos; para enfrentar además del imperialismo y el capitalismo, al colonialismo cultural más sutil que nos invade, ya sea en la educación, en el lenguaje, en las costumbres o en los métodos. El Che sigue convocándonos a combatir el burocratismo, la corrupción, el derroche, las indisciplinas sociales, la doble moral, la apatía y el derrotismo. El Che sigue motivándonos a que a contracorriente nos aferremos a lo mejor el humanismo y a que junto al desarrollo de las fuerzas productivas desatemos las fuerzas espirituales de la nación cubana. El Che sigue llamándonos a ser patriotas, solidarios e internacionalistas.

Este es un libro pertinente para Cuba, pero también para toda la izquierda mundial, en especial en Latinoamérica. Las derrotas que han sufrido los procesos progresistas en América Latina y el Caribe,  han demostrado que el cambio revolucionario más trascendente y perdurable no está en lograr mejores patrones de distribución, en crear nuevos consumidores, sino en forjar nuevos sujetos para el cambio revolucionario, consientes y protagonistas de las principales transformaciones. Muchas de esas ideas ya fueron adelantadas desde el siglo pasado por el Che y podemos verlas nítidamente en esta obra que presentamos hoy.

¡Muchas Gracias¡

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas

[i] El Che en la Revolución Cubana (7 tomos), La Habana, Editorial Ministerio del Azúcar, 1966.

[ii] Entre el 2014 y el 2018, la Editorial José Martí, reeditaría estos 7 tomos en una tirada más amplia.

[iii] Instituto Cubano del Libro, Ernesto Che Guevara. Escritos y discursos, 1972.

[iv] Michael Lowy, El pensamiento del Che Guevara, Siglo XXI Editores,
México D. F., 1971.

[v] Citado por Fernando Martínez Heredia en: El Che y la crítica desde el socialismo cubano, Cubadebate, 14 de junio de 2013.

[vi] Tablada tenía la vivencia personal de todas estas deformaciones pues durante una década (1975-1984) estuvo al frente de la dirección económica de una gran empresa estatal (Empresa de Producciones Varias (EMPROVA), donde se aplicaba el Cálculo económico.

[vii] Fidel Castro, Discurso pronunciado el 8 de octubre de 1987, en el principal acto conmemorativo del vigésimo aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara.

[viii] Véase en Fidel y la AHS, Versión amplia del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la clausura de la reunión del Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, celebrada el 12 de marzo de 1988, pp.7-57.

[ix] Citado por Aurelio Alonso en su prólogo al libro de Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2017 (tercera edición)

[x] Carlos Tablada, El Pensamiento Económico del Che, ob.cit, pp.55-56

[xi] Ibídem, p.76.

[xii] Ibídem, p.39

[xiii] Ibídem, p.65.

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Titanes de la solidaridad y el internacionalismo

Homenaje a Antonio Maceo y Grajales y a Ernesto Guevara de la Serna

Quiso el azar que el 14 de junio, con 83 años de diferencia, nacieran dos de los paladines más importantes del martirologio nuestro americano: Antonio Maceo Grajales en 1845 en Santiago de Cuba y Ernesto Guevara de la Serna, en 1928 en Rosario, Argentina. Ambos fueron, además, abanderados destacados de la vanguardia antimperialista continental, y de la solidaridad y el internacionalismo como premisas de la construcción de la Patria Nueva.

Antonio Maceo, de quien José Martí dijese tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, vivió obsesionado por los sufrimientos y la suerte de la hermana gemela de Cuba, Puerto Rico, la isla que latía al ritmo de sus emociones, privaciones y victorias. Para dejarlo patentizado ante la historia como legado testamental, el 6 de junio de 1884 escribió desde San Pedro Sula, Honduras, al patriota cubano Anselmo Valdés:

“…Cuando Cuba sea independiente solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América; pero si no coronare mis fines, entregaré el sable pidiendo a mis compañeros hagan lo mismo.”

Aquella obsesión no abandonó jamás al incansable y culto guerrero. Su universo de justicia y ética revolucionaria, rebasaba las fronteras de su amada Cuba. Tuvo Maceo durante la guerra grande la oportunidad de combatir y compartir su suerte con combatientes de disímiles latitudes. Su gran maestro fue el general dominicano Máximo Gómez a quien encontraba un solo defecto: “…titularse extranjero hablándose de la política cubana; es la gran falta que tiene para mi.” En la brega gloriosa junto a cientos de extranjeros, forjó su compromiso de gratitud hacia otros pueblos.

No había concluido la gesta de los Diez Años, y en una proclama de fecha 25 de marzo de 1878 a los habitantes del Departamento Oriental, exponía Maceo su ideal antillanista, “…debemos formar una nueva república asimilada con nuestra hermana la de Santo Domingo y Haití”. A fines de 1880, e instigadas por él, brotaron en el Departamento Oriental de Cuba las primeras células de la Liga Antillana, con el propósito de fundar “…la Federación de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”.

Al patriota ecuatoriano Eloy Alfaro, lo conoce en Perú a fines de 1888. Surgió entre ellos una entrañable amistad, hija de la identidad de ideas políticas. En marzo de 1894, Alfaro arribó a Costa Rica y contactó en Nicoya al general Maceo. De inmediato comienzan a preparar un contingente internacional expedicionario para la guerra de Cuba y Ecuador. Como magnetismo sin par, el general Antonio Maceo atrajo en Costa Rica a revolucionarios de toda América con la idea de luchar por la nueva Gran Colombia, con las Antillas incluidas. De aquellos días diría el cubano Manuel de Jesús Granda:

“En esa época había en Costa Rica, una pléyade de grandes hombres exiliados de los países latinos americanos donde existían dictadores. Esos hombres eran grandes revolucionarios, en su mayoría Generales. También había escritores, grandes oradores, abogados y médicos. Todos eran políticos que no podían volver a sus respectivos países, y que al trata al Gral. Maceo, le cogieron mucha estimación y casi todos se le brindaban para acompañarlo en la gran obra de la libertad de Cuba.”

Comenzada la nueva gesta, jamás olvidó su compromiso con Puerto Rico, llamando a su lado al mayor general boricua Juan Rius Rivera, su compañero y amigo del 68. Maceo contagió a sus subordinados más leales, de su pasión solidaria. En julio de 1896 el entonces coronel Enrique Loynaz del Castillo, presentó al Consejo de Gobierno un proyecto de expedición para independizar a Puerto Rico. Un año después, en agosto de 1897, el general José Lacret Morlot, presentó otro, para crear la Legión del Ejército Libertador Cubano en Puerto Rico. Sobre este particular, Lacret, expresaría:

“…Su sueño para después de la independencia de Cuba era la de Puerto Rico, me asoció a sus proyectos y en esta campaña hablamos varias veces del particular haciéndome ofrecer que si él moría yo lo sustituiría.”

La vida del Comandante Ernesto “Che Guevara” marcha paralela en muchos órdenes con la del Titán de Bronce. Además de la coincidencia de la fecha de nacimiento, ambos tenían una idea clara del peligro que entrañaba el imperialismo estadounidense para nuestros pueblos, poseían una avidez asombrosa por la lectura, una fe permanente en el futuro, una pasión voluptuosa por la revolución y almas sin fronteras.

Para el “Che” la patria era más que América. Su quimera fue combatir al imperialismo en cualquier lugar del mundo en pos del bienestar de los pueblos. Ese espíritu justiciero y quijotesco lo llevó de joven a viajar por toda América para conocer a fondo las entrañas del continente. Así llegó a Guatemala para ser protagonista de la lucha contra la intervención imperialista que derrocó al gobierno de Jacobo Arbenz en 1954, para pasar después a México donde estrechó relaciones con los exiliados nicaragüenses que combatían la dictadura de Anastasio Somoza, y después con Fidel Castro y los futuros expedicionarios del Granma.

Convertido en el primer combatiente ascendido a comandante del Ejército Rebelde por Fidel, el ya mítico guerrillero argentino se convirtió en un símbolo de la solidaridad y el internacionalismo. Su solo nombre enaltecía la esencia universal del pensamiento y la práctica política de la Revolución Cubana.

Fiel a sus ideas internacionalistas, apoyó a inicios de 1959 al movimiento guerrillero en Nicaragua y en los años iniciales de la Revolución, a los combatientes de todo el mundo que encontraban en Cuba la inspiración para luchar contra el imperialismo y el colonialismo. Su palabra de comandante diplomático en sus giras por el tercer mundo, llevó su imagen justiciera a distintos escenarios de confrontación. Creció su figura como símbolo del más puro sentimiento de solidaridad.

El Congo conoció de su tesón y entrega a la lucha de los pobres de la tierra. Bolivia serviría de santuario a su apostolado de revolucionario universal. Hoy en el apartado poblado de La Higuera, en plena sierra boliviana, se le venera como al Cristo de los pobres, de la justicia, y de los milagros.

El 7 de diciembre de 1962, en ocasión del aniversario de la muerte en combate del general Antonio Maceo, parafraseando al héroe cubano, expresaría el Che  ante su tumba en El Cacahual:

“…mientras quede en América, o tal vez, mientras quede en el mundo un agravio  por deshacer, una injusticia que reparar, la Revolución cubana no puede detenerse, debe seguir adelante.”

Sin lugar a dudas, ambos paladines estaban hechos de la misma estirpe.

(Tomado del Sitio de la presidencia)

https://www.presidencia.gob.cu/es/

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El Che y la crítica desde el socialismo cubano

Ernesto Che Guevara es uno de los nombres fundamentales en la historia del pensamiento revolucionario cubano. Y es uno de los más prominentes marxistas que participaron desde el Tercer Mundo en el proceso de universalización de esa concepción teórica revolucionaria. Los dos títulos que se presentan aquí hoy son de una enorme importancia para el conocimiento de la concepción revolucionaria marxista del Che.

He analizado su pensamiento en numerosos escritos e intervenciones desde hace décadas. Entonces, dedicaré la mayor parte de mis palabras a un aspecto de la concepción teórica del Che que está muy desarrollado en Apuntes críticos a la Economía Política, pero también está siempre presente en Retos de la transición socialista en Cuba (1961-1965).
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