La corrupción solo puede vencerla el pueblo

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Esteban Morales

(Transcripción de sus palabras en el espacio Dialogar, dialogar de la Asociación Hermanos Saiz, donde se debatió sobre la significación y vigencia del histórico discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005)

Primero darle las gracias a los compañeros porque me parece que las intervenciones han sido magníficas y yo no tengo ninguna contradicción, la más mínima, con lo que se ha dicho aquí. Ustedes saben que si yo tuviera alguna contradicción con algo que se haya dicho aquí yo se los digo con toda sinceridad. Me parece que fueron formidables y muy bien intercaladas las tres intervenciones.

Y ya esto último que ha dicho Iroel me picó. Me picó porque ya hace tiempo que yo dije en un artículo mío de que todos los burócratas no son corruptos, pero la burocracia es corrupta por su propia naturaleza. Ninguna burocracia va a resolver el problema de la corrupción. Hasta que la lucha contra la corrupción no sea una lucha popular, donde intervengan realmente las organizaciones, los trabajadores, donde se intervenga en la forma en que hizo el periodista Boris Fuentes en el Supermercado de Carlos III. Incluso llegué a decir en un artículo mío de que hacía falta hacer visitas sorpresivas en algunos supermercados y que coordinaran allí con la Asociación de Combatientes, con el Sindicato y se metieran ahí. Eso fue magistral. Es que la burocracia no va a resolver la corrupción. La corrupción no se va a resolver simplemente con más papeleo, con más presión. No, la corrupción es una lucha política. No es un problema económico simplemente. La burocracia entre ellos mismos se cubren, no miran, de manera suficiente, para arriba. Entonces así no se va a resolver el problema.

EL problema de la corrupción de verdad se va resolver cuando se inicie una batalla como la que Fidel planteó en el discurso cuando dijo el problema de los muchachos. Es cierto que eso en alguna medida se desvirtuó después. Pero no porque la idea y la práctica fuera incorrecta.

Yo quisiera ser breve, aunque habría muchísimas cosas de las cuales hablar.

Lo segundo que a mí me preocupa es que nosotros no tenemos un divorcio entre política y ciencia, pero todavía no logramos una articulación correcta. ¿Por qué no logramos una articulación correcta? Porque ese discurso de Fidel debió haber estado en el tintero todo el tiempo. Yo estoy de acuerdo con lo que dijo Darío, que todo el mundo aquí pensaba que se iba a discutir la cuestión social y política y volvimos a repetir el amurallamiento de la parte económica y no discutimos nada de la parte social ni de la parte política. Y nosotros sabemos cómo está la situación social en estos momentos en Cuba, porque tú [Iroel Sánchez] acabas de hablar de un problema que es vital: el problema de la desigualdad.

Lo otro es que yo pienso que sencillamente hay que tratar de lograr por todos los medios una cierta sistematicidad. A esta lucha hay que meterle más sistematicidad, porque si nosotros no le ponemos sistematicidad, estamos inventando la sopa de ajo todos los días. No nos damos cuenta que nosotros tenemos una reserva extraordinaria para discutir una serie de cosas, pero es que nos falta una sistematicidad y esa sistematicidad se logra teniendo en determinados lugares gente como tú, gente como Ubieta; pero que tienen que ser más. No pueden ser tres gatos. Hacen falta más gentes que piense y hace falta una articulación mayor con la intelectualidad.

Raúl se ha cansado de hacerle críticas a nuestra prensa y yo me he cansado de decir y de escribir de que una parte importante para resolver el problema de la prensa es llevar a la prensa muchísimas cosas que no circulan a través de la prensa porque, ¿quién no lee aquí un montón de artículos excelentes por la web?, ¿y nuestra prensa a cuántos intelectuales les pública?.

Yo el otro día le propuse a los compañeros de la UNEAC que hay que hacer un proyecto de colaboración entre la UNEAC y la prensa para que todos esos artículos críticos bien hechos etc., que escriben aquí, que circulan por montones a través de los correos electrónicos, por lo menos le llegue allí arriba de la mesa. No quiero decir que los tengan que seleccionar todos, pero por lo menos que seleccionen algunos. Y usted verá como la prensa nuestra va a mejorar. Porque con esa prensa no lograremos librar la batalla que se avecina. Que ya tenemos encima.

Lo último que quiero decir es que estamos en el contexto más complicado. Yo acabo de escribir un artículo que se llama “La prepotencia los mata y las malas ideas también” donde ya yo digo que nos están tratando de manipular. La secretaria de comercio de los Estados Unidos vino a meternos el dedo a ver si ya teníamos la carne blanda. Y estamos en una situación un poco de impase. Y ese problema no puede ser el problema de una delegación cubana reuniéndose con una delegación norteamericana. Eso tiene que ser un debate de toda esta sociedad, porque todos nos estamos jugando la soberanía y la independencia.

Acerca de Dialogar, dialogar

Historiador, investigador, papá de María Fernanda y Alejandra
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